Patrimono cultural

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Índice general

Introducción

El Perú es un país multicultural, que a lo largo de su proceso histórico se ha logrado constituir en uno de los focos que alberga la riqueza cultural más nutrida y variada del mundo, que comprende todas aquellas expresiones o testimonios de la creación humana que tienen especial relevancia en relación con la arqueología, la historia, la literatura, la educación, el arte, las ciencias y la cultura en general de este país, y que además mantiene vivos los elementos específicos que distinguen sus diferentes y múltiples contextos culturales. De ahí la importancia por su protección, conservación y transmisión a las generaciones del futuro, así como la lucha por evitar su depredación, la misma que se inició desde el momento de la conquista española.

Situación actual

El patrimonio cultural peruano está bajo el amparo del Estado y de la Comunidad Nacional, cuyos miembros están en la obligación de cooperar en su conservación. Dicho patrimonio se divide mayormente en Arqueológico, Histórico-Artístico, Bibliográfico y Documental, siendo los organismos estatales competentes para su preservación y cautela, el Instituto Nacional de Cultura, la Biblioteca Nacional del Perú y el Archivo General de la Nación. Es responsabilidad de estas instituciones el identificar, normar, conservar, cautelar, investigar y difundir el Patrimonio Cultural del Perú en los ámbitos de su competencia.

El Instituto Nacional de Cultura está encargado de proteger y declarar el Patrimonio Cultural Arqueológico y el Patrimonio Cultural Histórico y Artístico, así como también las manifestaciones culturales orales y tradicionales del país. La Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación están encargados de proteger y declarar el Patrimonio Bibliográfico y Documental, respectivamente.

Pero hay otra categoría que se define también como bien cultural, la artesanía republicana, comúnmente llamada arte popular o folklore. Esta faceta del Perú profundo ha sido conocida a través de pinturas difundidas por pintores indigenistas como José Sabogal y Julia Codesido, aunque este arte también comprende alfarería, mates, retablos, trabajos en paja, madera, platería, tejidos y música vernacular, a lo que habría que añadir la tradición oral, los mitos y el curanderismo; por cierto, existen algunos esfuerzos por documentar la tradición oral, pero aún estamos lejos de ese objetivo.

Si bien el Perú actual está inexorablemente inmerso en los procesos de globalización cultural, es importante señalar que ha sabido mantiene vivas sus características culturales propias.

Instituciones de preservación, conservación y restauración

En el Perú, el Instituto Nacional de Cultura es el principal organismo encargado de la preservación, conservación y restauración de bienes culturales muebles e inmuebles, es por ello que su autorización es imprescindible para la realización de investigaciones nacionales y/o extranjeras de nuestro patrimonio.

La finalidad del Instituto Nacional de Cultura es afirmar la identidad nacional mediante la ejecución descentralizada de acciones de protección, conservación, formación, promoción, puesta en valor y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación y las manifestaciones culturales para contribuir al desarrollo nacional, con la participación activa de la comunidad y el sector público y privado.

Como ya se ha mencionado, el Patrimonio Cultural Peruano es muy rico y abarca prácticamente todos los campos. Los vestigios arqueológicos e históricos son numerosos en todo el territorio nacional, algunos ejemplos se mencionan a continuación:


Zonas Arqueológicas y Sitios de Excavación

Son muchas las zonas arqueológicas excavadas y estudiadas en nuestro país en los últimos años, esta es una labor inagotable para los arqueólogos peruanos y extranjeros, pero entre los hallazgos más relevantes se pueden mencionar los siguientes:

Huaca Rajada. Tumbas Reales del Señor de Sipán.

El descubrimiento de las Tumbas del Señor de Sipán realizado el 26 de julio de 1987, por el arqueólogo peruano Walter Alva, constituye un acontecimiento de trascendencia mundial. El contenido y significado de lo encontrado asume un carácter único, no sólo para los peruanos, sino para la humanidad.

Este hallazgo no sólo proporcionó información sumamente valiosa sobre la cultura Moche, ya que se trata de uno de los mausoleos reales más importantes de la época, sino que impidió que los tesoros ahí encontrados fuesen profanados por los saqueadores de tumbas.

El monumento arqueológico de Sipán está ubicado en los predios de la Cooperativa Pomalca, cerca al pueblo de Sipán, a 40 kilómetros al sureste de Chiclayo. El monumento consta de dos grandes pirámides de adobe erosionadas y separadas por una gran plaza de 60 metros. Este monumento, que hoy en día está rodeado de cultivos de caña, es conocido por los lugareños como Huaca Rajada.

Se trata de un santuario donde se hallaron entierros de las altas jerarquías de la cultura Moche. Se sabe que este mausoleo fue destinado por generaciones a la realeza mochica del valle y de sus alrededores. Walter Alva, arqueólogo encargado de la excavación señala que ningún entierro excavado arqueológicamente con anterioridad ha resultado tan rico, complejo y revelador. Las características y contenido de esta suntuosa tumba resumen el nivel de desarrollo regional alcanzado por estos antiguos peruanos.

El personaje en vida habría ocupado la cúspide de la sociedad mochica local, probablemente organizada como un reino o señorío.

Batán Grande. El Señor de Sicán.

Otro hallazgo sensacional realizado en Batán Grande y perteneciente a la cultura Sicán, fue el que tuvo lugar en 1991; lo realizó el arqueólogo japonés Izumi Shimada en la Huaca del Loro. Allí excavó y documentó dos tumbas de élite del período medio de dicha cultura. Los trabajos se realizaron desde fines de junio de 1991 hasta mediados de marzo de 1992 y han sido las primeras tumbas de élite de este período que se han excavado científicamente. Dichas tumbas se ubican dentro de la Reserva Arqueológica y Ecológica Nacional de Poma, Batán Grande, en el valle del río La Leche, en la costa norte del Perú.

Estas tumbas habían sido ubicadas durante un examen sistemático de áreas que fueron saqueadas entre los años 1978 y 1980. Las manchas rojas del cinabrio (pigmento rojo - sulfuro del mercurio) y los fragmentos de láminas doradas que dejaron los huaqueros como desechos sobre la superficie, hicieron suponer que las tumbas cercanas pertenecían a individuos de alto nivel social.

Las evidencias indican el alto desarrollo alcanzado en los campos de la tecnología metalúrgica, agricultura y economía que hizo posible que Sicán sea una cultura singular. Sicán quiere decir "Casa de la Luna" en la antigua lengua Muchick, y era así como se llamaba la zona en la que se desarrolló.

Una de las tumbas estudiadas, pertenecía a una hombre de élite de unos 40 a 50 años de edad. Se le encontró sentado, con las piernas cruzadas y con el cuerpo completamente cubierto por cinabrio, que le habían aplicado seguramente como parte del ritual. El cuerpo estaba de cabeza y ésta había sido forzada a tomar un ángulo de casi 180°. Sobre el cuerpo lucía innumerables cuentas de concha y piedras semipreciosas. Su atuendo incluía además un faldellín de oro, orejeras y una máscara también de oro. El oro tenía, para los hombres de esta época, un valor ritual diferente al que le damos hoy en día. Servía para el adorno y pompa del Señor, quien aparecía ante sus súbditos refulgente como el mismo sol. El Señor fue enterrado con la mayoría de sus pertenencias, incluyendo la litera que lo transportaba.

Lo más destacado es la increíble cantidad de bienes encontrados, mayormente objetos de metal, cuyo peso alcanzó 1.2 toneladas, lo que evidencia claramente la riqueza económica y gran productividad, además del avance tecnológico y organización social de la Cultura Sicán. Las piezas compiten en cantidad y calidad con las del señor de Sipán.

En el año 1994 se llevó a cabo la exposición de estos importantes hallazgos en el Museo de la Nación. Hace escasos meses se ha inaugurado el Museo Sicán en Ferreñafe, Lambayeque, a donde se han trasladado todas las piezas para su exhibición permanente.

Chan Chan. Trujillo - La Libertad.

Es la Ciudadela de Barro más extensa del mundo, ocupa 20 kilómetros cuadrados, que ha sido dividida en diferentes sectores por los arqueólogos que la han investigado y cuya construcción comenzó sobre bases más antiguas. Se estima que pudo albergar a por lo menos 35,000 habitantes. Se encuentra en el corazón del estado chimú, junto a la actual ciudad de Trujillo en el norte del Perú.

Los muros fueron edificados con adobes y adobones y levantados sobre fundamentos construidos con piedras y tierra. Las diversas unidades arquitectónicas de Chan Chan han sido bautizadas principalmente con nombres de destacados arqueólogos como Tschudi, Hule y Tello entre otros. Las paredes de la ciudadela, así como de las pirámides del entorno, se caracterizan por su decoración estucada expresada con pequeños diseños conocidos como "arabescos". Estas figuras eran elaboradas en las paredes de barro aún húmedas.

Existe la hipótesis fundada en las tradiciones orales, de que su extensión no se basó en métodos de conquista sino en pactos federativos. De este modo los distintos ámbitos dentro de la gran ciudad debieron de corresponder a los pueblos incorporados al reino, y no a la discriminación por raza de castas u oficios.

La Dama de Ampato. Arequipa.

El hallazgo de la "capac-cocha" del apu Ampato, se realizó en 1995, por dos expertos a 6,300 m.s.n.m., en las cumbres del nevado arequipeño de Ampato. La adolescente estaba arropada a la usanza incaica e iba rodeada de ofrendas miniaturescas de metal, constituidas por estatuas de oro de 25 cm. de alto. Las circunstancias del hallazgo y el hecho de que al momia esté congelada, ha permitido que se realicen estudios detenidos primero en Arequipa y posteriormente en laboratorios norteamericanos.

Lo más importante es que se trata de un documento intacto de los sacrificios humanos realizados en honor a los apus o altas cumbres que personificaban al Dios del Agua ancestral y en los que se suponía residía la deidad bajo cuyo control estaban las lluvias, que permitían la existencia al fertilizar a la Pachamama o Tierra Madre.

Estos son sólo algunos ejemplos de hallazgos importantes que han motivado el interés del mundo entero. Lo resaltante es que aún hay mucho por estudiar en nuestro país en el campo de la arqueología, por lo que se hace necesario continuar con las investigaciones, siempre y cuando éstas estén debidamente autorizadas y supervisadas, para evitar así que el patrimonio se siga depredando en manos de comerciantes inescrupulosos.

Ciudadela de Caral. Lima

En los últimos meses se ha puesto en conocimiento del mundo científico las investigaciones realizadas por la Dra. Ruth Shady y su grupo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que han permitido descubrir la existencia de Caral, ciudad que data aproximadamente de los 3000 a.C. Es la ciudad mas antigua de América y alberga construcciones como el Templo Mayor, que alcanza los 18 metros de altura; son 50 hectáreas de edificios que, probablemente, hayan tenido un carácter sagrado, por la presencia de templos y altares.


Zonas Monumentales

A lo largo y ancho del territorio nacional se conservan Centros Históricos de gran importancia por ser muestra de la influencia de la conquista española en nuestro país. Es así que la forma física de las ciudades fueron cambiando poco a poco. Se crearon nuevos centros urbanos cuya característica eran los típicos "dameros", es decir, la distribución de manzanas cuadradas o rectangulares dispuestas alrededor de una plaza principal a partir de la cual las ciudades iban creciendo bajo ese mismo esquema.

En la actualidad, la Dirección de Centros Históricos, a través de la Dirección General de Patrimonio Monumental e Histórico del instituto Nacional de Cultura, y las Municipalidades, se encargan de velar por la conservación de los Centros Históricos.

Cabe señalar que algunos de ellos han merecido ser reconocidos como Patrimonio Cultural de la Humanidad, tal es el caso del Centro Histórico de Arequipa, el Centro Histórico del Cusco y el Centro Histórico de Lima, sin embargo, las ciudades de Trujillo, Ayacucho y Cajamarca, entre otras, seguramente podrán recibir tal reconocimiento en el futuro, pues se constituyen en ejemplos vivos de una impresionante arquitectura colonial y virreinal.


Ambientes Urbano Monumentales

Al igual que las Zonas Monumentales, los Ambientes Urbano Monumentales son numerosos en nuestro país. Generalmente las plazas principales de cada departamento han sido reconocidas como tales, pues se constituyen en focos urbanos de gran relevancia no sólo por sus calles y avenidas, sino también por la arquitectura que las delimita. Algunos ejemplos los podemos encontrar en la capital de la República Tal es el caso de la Plaza Mayor de Lima, declarada Ambiente Urbano Monumental por Resolución Suprema No. 2900-72-ED del 28-12-72. Esta plaza, antiguamente llamada Plaza de Armas, fue el escenario donde Francisco Pizarro fundó la ciudad de Lima un 18 de enero de 1535. Fue trazada por la espada del descubridor, conquistador y luego gobernador, incluso él mismo fue quien puso la primera piedra de la que sería sede y cabeza de la gobernación de Nueva Castilla, así instaló en tres frentes el Palacio de Gobierno, la Catedral y el Cabildo. La plaza ha sufrido muchas transformaciones, por lo que lo único verdaderamente virreinal que supervive en ella es la añeja pileta de bronce ubicada justamente en el lugar donde estaba un pilón de agua del que originalmente los habitantes se abastecían de agua. Las construcciones que la circundan tienen un estilo neocolonial barroco.

Así como la Plaza Mayor, hay otros Ambientes Urbanos Monumentales declarados, entre los que se pueden mencionar: la Plaza San Martín, la Plaza Bolognesi, la Plaza Dos de Mayo, el Paseo Colón, el Parque de la Exposición (hoy Gran Parque de Lima), el Parque Universitario (donde se ubica la Universidad Mayor de San Marcos), la Alameda de los Descalzos, el Paseo de Aguas, el Puente de los Suspiros, etc. Cabe aclarar que estos ejemplos se ubican sólo en la capital, pero en todo el territorio peruano se pueden ubicar ejemplos similares.


Monumentos Histórico Artísticos

Bajo este rubro se agrupan las edificaciones que conforman la infraestructura urbana. Hay que señalar, que no hay departamento en el que no se hayan declarado edificaciones con la condición de monumentos.

Para un mejor ordenamiento se han dividido los monumentos según su función, es así que se tiene:

Arquitectura Religiosa, tales como: la Catedral de Lima, las Iglesias de San Francisco, Santo Domingo, San Pedro, La Merced, San Agustín, San Marcelo, Las Nazarenas, Santa Rosa, etc.

Arquitectura Militar, entre los que se tiene: el Sector "A" del Cuartel de Barbones, el Cuartel de Santa Catalina, el Local de la Antigua Escuela Militar de Chorrillos, la Fortaleza del Real Felipe, etc.

Arquitectura Pública, teniendo como ejemplos: el Palacio de Gobierno, el Palacio de Justicia, la Municipalidad de Lima, el Local del Congreso, la Biblioteca Nacional, la Casona de San Marcos, la Casa de la Moneda, el Cementerio General Presbítero Maestro, la Plaza de Toros de Acho etc. Además, se consideran también edificaciones que sirvieron de vivienda de las familias adineradas de esa época y que en la actualidad son usadas como sede de organismos públicos, tal es el caso de la Casa de Pilatos, actual Local del Tribunal Constitucional, declarada por Resolución Suprema No. 2900-72-ED del 28- 12-72. Otro ejemplo importante es la Casa y Palacio de Torre Tagle, declarada por Resolución Suprema No. 577 del 16-12-59. Se trata de una bella mansión en la que desde hace varias décadas funciona la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, este es un ejemplo de la lujosa arquitectura virreinal limeña que fue edificada a principios del siglo XVIII por don José Bernardo de Tagle y Bracho, a quien en 1730 el rey Felipe V concedió el título de primer marqués de Torre Tagle; la casona presenta una fachada asimétrica con una portada labrada en piedra. Dos hermosos balcones de estilo morisco tallados en madera y cerrados por celosías adornan la segunda planta. Del zaguán de cuatro arcos rebajados esculpidos en piedra con piso también de piedra y muros cubiertos de azulejos, se llega al primer patio, que se constituye en el centro de todo el conjunto arquitectónico, Las balaustradas del corredor de la segunda planta circundan todo el patio y las columnas agrupadas en pares forman grandiosas arquerías. De igual manera destaca el artesonado de los techos de madera de corredores, salones y habitaciones del interior.

Arquitectura Civil, teniendo como principal ejemplo el denominado Club de la Unión, así como antiguas casonas como: la Casa Oquendo o Palacio de Osambela, la Casa Aspíllaga, la Casa de los Marqueses de la Riva, la Casa Goyeneche, la Casa Barbieri o de los Condes del Villar, la Casa y Capilla de la antigua hacienda San Isidro y la Casa de Aliaga, declarada por Resolución Suprema No. 2900-72-ED del 28- 12-72. esta última es una vieja casa colonial que fue de uno de los conquistadores de Lima que acompañó a Pizarro en la fundación de la capital del Perú, don Jerónimo de Aliaga. Lo curioso es que hasta la actualidad pertenece a los descendientes del dueño original. Cuenta con un gran valor arquitectónico, además del histórico, pues presenta una construcción en varios planos, incluso bajo el nivel del piso; la escalera en el mismo centro del zaguán aparta su fisonomía del patrón clásico de la típica casona solariega limeña.

Como es el caso de los vestigios arqueológicos, las construcciones consideradas Monumentos Históricos, los Ambientes Urbano Monumentales y las Zonas Monumentales en su conjunto, también han sufrido graves alteraciones por la falta de identificación y compromiso con el patrimonio, tanto por parte de la población como de las autoridades, es por ello que el Instituto Nacional de Cultura, en coordinación con las Municipalidades vienen realizando conjuntamente la evaluación de los proyectos de remodelación, adecuación y modificación, con el fin de mantener el aspecto original de los espacios y la infraestructura de las Zonas Monumentales.


Patrimonio Bibliográfico

El Patrimonio Bibliográfico peruano reposa en sus numerosas bibliotecas, archivos y museos, pero también en colecciones privadas o en la cotidiana presencia que determina su papel importante en el devenir de la vida de las personas, las instituciones y los grupos. Lamentablemente, la historia de este patrimonio presenta graves situaciones que trajeron como consecuencia la destrucción o dispersión de enormes fondos bibliográficos, debido básicamente a los avatares de la guerra, de la política o los accidentes; sin embargo, a pesar de los desastres, siempre la voluntad de las personas o instituciones lograron hacer renacer las colecciones. Solo a manera de referencia, y en relación con la Biblioteca Nacional, podemos recordar que ella fue saqueada en 1823 y en 1824 por las tropas realistas y también por las tropas chilenas en 1881, finalmente, fue destruida por un voraz incendio en 1943.

La ausencia de una legislación específica que comprenda los aspectos más característicos y enfrente los problemas más urgentes del patrimonio cultural bibliográfico, ha dificultado su preservación y conservación. Una nueva Ley de amparo al patrimonio cultural debe recoger los diferentes aspectos que determina la preservación de uno de los pilares mas importantes de la memoria colectiva del país.

La institución por excelencia que alberga el patrimonio cultural bibliográfico, es la Biblioteca Nacional, la cual trata de superar las limitaciones que no solo le impone la escasez de recursos sino también decisiones políticas, como es el caso de la suspensión de las obras de construcción de su nuevo local. Hay que considerar que al presente, los materiales no se limitan a los libros o folletería, sino también comprenden las grabaciones sonoras, las películas, los videos y los archivos de computadora, entre otros; es por ello, que las fronteras entre los bibliográfico y documental son tenues y mas que nada, se establecen las separaciones en función a ciertos criterios tradicionales o en base a instituciones representativas.

Patrimonio Documental

Tradicionalmente, este contexto está vinculado a la figura del archivo, y en ese caso los archivos peruanos también han estado a merced de los accidentes y desastres, como por ejemplo, incendios y accidentes de todo tipo. El Archivo General de la Nación es la institución mas representativa, habiendo sido creado en 1861. Pero al lado de él están más de dos mil archivos públicos y casi cuatrocientos privados, todos ellos en mayor o menor medida, enfrentados a problemas derivados de la escasez de recursos económicos, la falta de personal o la ausencia de equipos y materiales. Mientras tanto, los documentos se van viendo afectados y los problemas que aquejan al sector se van acentuando. Una mentalidad poco interesada o receptiva a la importancia del documento, contribuye a su olvido y deterioro; es por eso, que sin una amplia y clara conciencia de la trascendencia de esos materiales no se podrá lograr la preservación de ese patrimonio cultural. No debe asombrar, en ese sentido, que se encuentre muy enraizada en la mentalidad colectiva, la eliminación de los llamados "papeles viejos".

Afortunadamente, en el país existe un grupo muy unido de especialistas así como también instituciones o centros de formación profesional y técnica importantes, que constituyen la base de una acción altamente profesional y comprometida con la defensa de ese patrimonio documental. Los archiveros peruanos han logrado ocupar un lugar destacada en el contexto latinoamericano, logrando grandes y pequeños éxitos en su tarea cotidiana


Patrimonio Artístico

El Patrimonio Artístico peruano se encuentra, no solo en sus museos, sino también, en sus innumerables iglesias y edificios públicos y privados. Un proceso histórico tan complejo y lleno de manifestaciones de extraordinario valor cultural, hace que este patrimonio adquiera características especiales y que encuentre el calificativo de arte en un sentido amplio y casi universal; en ese sentido, los objetos prehispánicos son una muestra del arte peruano como también lo es la pintura colonial o republicana y la fotografía contemporánea. Quizás por eso, una de nuestras instituciones mas tradicionales, el Museo de Arte de Lima, reúne en su colección la propia historia del Perú, desde sus manifestaciones mas antiguas hasta lo propiamente contemporáneo. Preservar ese patrimonio artístico es una tarea que supera largamente las posibilidades materiales de un país como el Perú, pero que sin embargo, mas allá de lo que es posible hacer con el dinero, exige de una mentalidad y una sensibilidad que partan de un compromiso profundo con la esencia misma de ese patrimonio.

En los últimos tiempos, preservar y restaurar solo el patrimonio artístico que se encuentra en las iglesias peruanas, constituye un obstáculo casi insalvable, sin embargo, la iglesia peruana ha asumido el compromiso y está trabajando en varios frentes, para solucionar los problemas mas agudos e inmediatos. Los museos, salvo contadas excepciones, tampoco reúnen las condiciones para poder cumplir a cabalidad con sus funciones; en sus depósitos, yacen en espera de una restauración salvadora, miles de objetos artísticos que además, sus talleres difícilmente podrían asumir, pues carecen de los insumos y el material necesario. Por otro lado, graves lagunas presenta el panorama del patrimonio artístico peruano en exhibición , pues por ejemplo, no existe todavía en el país un Museo de Arte Contemporáneo, que recoja la fértil creatividad de los artistas que han producido a lo largo del siglo XX. Demás está decir que la falta de inventarios y catálogos contribuye a agravar los problemas.

Sin embargo, no se puede olvidar que en el país existen instituciones que están colaborando activamente en la preservación de ese inmenso patrimonio, sea a través del registro, la restauración o la difusión. Pero la solución a los graves problemas que implican la protección del mismo, o de cualquier otro, está en crear en la población una profunda conciencia de la importancia de la riqueza artística del Perú; partiendo de esa identificación, la tarea y la responsabilidad serán mas que del Estado o de unas cuantas instituciones o personas, de la población en su conjunto, con los efectos positivos que ello conlleva


Patrimonio Fotográfico

Si bien numerosos archivos e instituciones locales como departamentales guardan numerosas fotografías de los siglos XIX y XX, es la Biblioteca Nacional la institución que guarda el patrimonio fotográfico más valioso del Perú. Su colección está compuesta por los siguientes archivos:

Archivo Courret: es uno de los archivos fotográficos más importantes que se conservan. Su origen data de mediados del siglo XIX cuando el francés Eugene Courret estableció en Lima un estudio llamado Estudio Central (1860). La Biblioteca Nacional ha digitalizado este material y lo ha ingresado en Internet, donde puede consultarse desde 1999. Consta de 53 mil reproducciones además de 2 mil reproducciones en acetato, las cuales se han almacenado en 14 CD.

Archivo Martín Chambi: Edward Ranney, un joven estudiante americano, viajó al Cusco en 1977 y casualmente conoció a la familia Chambi. Desde ese momento trabajó para dar a conocer el grandioso patrimonio fotográfico del genial fotógrafo Martín Chambi con el patrocinio de la Fundación Earthwatch. Las dificultades para conseguir fotografías eran muy grandes debido a que sólo unos pocos negativos estaban acompañados de copias, y todas las placas se encontraban sin catalogar. Actualmente la familia Chambi cuenta con un aproximado de 30 mil placas. Sin embargo, tan sólo se han conocido unas seis mil.

Archivo Ugarte: reconocido por haber publicado en El Comercio (1905) una foto al día siguiente de haber sido tomada. Sus fotos fueron donadas a la Biblioteca Nacional por su hija Risa Ugarte y suman diez las reproducciones en ella contenida.

Archivo Castillo: perteneció a Teófilo Castillo (Carhuás 1857-Tucumán 1922) y conforma un total de dos mil reproducciones.

Archivo Garreaud: fundado por Fernando Garreaud (Chile 1870-Argentina 1929) y es el autor de Álbum Perú 1900, donde incluye 495 vistas del territorio peruano. Otro ejemplar se encuentra depositado en el Instituto Raúl Porras Barrenechea. El total de reproducciones de este archivo llega al millar

Archivo Pimentel: Consta de 140 placas de vidrio y acetato y 100 reproducciones de vistas de la ciudad de Lima a finales del siglo XX.

Archivo Raygada: Conformado por cerca de dos mil fotografías que cubren un periodo de veinte años (1920-1940). Pasó a la Biblioteca Nacional al ser donado por su viuda en 1965.

Colección de fotografías de Rosa Alarco Larrabure: Consta de 500 fotografías personales sobre coros musicales y movimientos sociales de la década de 1970.
Colección de fotografías de Rómulo M. Sessarego: Consta de 8 álbumes con fotos de las década de 1940 y 1950, sobre vistas del paisaje peruano y de carácter familiar.

Colección Cisneros Sánchez: Consta de 23 álbumes con vistas de Lima y Cuzco así como de sus actividades como político. Incluye el Álbum Topaze con vistas de Lima y el Sur Andino, Valparaíso, Concepción, Islas Marquesas, Tahití.
Colección Juan Mejía Baca: Consta de 9 álbumes con 1128 fotografías de personalidades del ambiente cultural y político desde 1970 en adelante. Incluye el álbum Exposición de Lima con fotografías entre 1869 y 1872; así como setecientas fotografías de intelectuales entre los siglos XIX y XX.

Colección Luis Sánchez Cerro: Consta de 3 álbumes con 379 fotografías sobre Palacio de Gobierno y actividades políticas.

Colección Jorge Baily Lemecke: Consta de 11 álbumes con 2.750 fotografías y vistas del Perú entre 1910 y 1950.
Colección Ricardo Palma: Consta de 4 álbumes con 170 fotografías personales, familiares y e en compañía de intelectuales.

Además, la Biblioteca Nacional posee 16 álbumes especiales. Su patrimonio total en fotografías consiste en: 70.341 reproducciones, 5.220 contactos, 29.683 reproducciones y 84 álbumes.

Existe también una colección privada como la de Carlos "Chino" Domínguez, la cual cuenta con más de medio millón de negativos referidos a los acontecimientos peruanos de hace medio siglo. Una parte de esta vasta colección se encuentra en el libro que él publicó en 1998 bajo el título de Los Peruanos. Otra colección que no debe dejarse de mencionar es la del fotógrafo cuzqueño Martín Chambi, cuyos negativos se encuentran actualmente en poder de sus herederos, e incluyen vistas del Cuzco de inicio del siglo XX. Una muestra de su colección puede verse en Internet:

Recientemente, el Instituto Riva Aguero ha editado un CD donde recopila más de trescientas imágenes digitalizadas de su archivo fotográfico, con vistas de Lima de in inicios del siglo XX.


Patrimonio de imágenes en movimiento

El interés por el patrimonio cultural referido al cine o a los videos es relativamente reciente; esa particular característica hizo que se perdiera gran cantidad de patrimonio, especialmente representado por la producción importante de películas de cine, cortos y noticieros, realizados desde 1930.

Después de primeros intentos por recopilar, conservar y difundir la producción nacional en este campo, representados por la Cinemateca Universitaria, fundada en 1965 y la Cinemateca de Lima en 1980, se creó la Filmoteca de Lima (1986), a raíz de un convenio entre el Patronato del Museo de Arte de Lima y la Fundación del Banco Continental para la Educación y la Cultura (EDUBANCO). Desde esa época, la Filmoteca, bajo la dirección de Isaac León Frias, ha reunido películas nacionales de todo tipo, rescatando aquellas en nitrato y acetato, así como también, ha organizado importantes ciclos de exhibición que han alcanzado notoriedad y gran asistencia.

Centros de formación y de investigación para la conservación y restauración del patrimonio

Es importante la labor de formación e investigación que varias entidades vienen desempeñando a nivel nacional para la conservación y restauración del patrimonio del país. Museos, dependencias públicas e instituciones particulares han visto por conveniente equipar laboratorios especializados con este fin, sin embargo, hay aún mucho por hacer y hasta el momento estos esfuerzos no son suficientes para satisfacer la demanda.

Entre los principales centros dedicados a la información e investigación para la conservación y restauración del patrimonio se pueden mencionar:

Museo de Arte de Lima. Como parte de los servicios y actividades que desarrolla el museo, se pueden señalar unos de los más relevantes, el de la conservación y restauración de bienes culturales, no sólo de la colección propia del museo, sino también de piezas particulares.

Museo Pedro de Osma. Este museo se ha caracterizado en los últimos años, por contar con uno de los laboratorios más completos que hay en el país para la restauración de pintura de caballete. Su equipo de profesionales ha realizado trabajos tan importantes como la restauración y puesta en valor de la imagen del Señor de los Milagros, Cristo Moreno que es venerado cada mes de octubre en la ciudad de Lima y que se constituye en el patrono de la capital.

Centro Nacional de Conservación del Instituto Nacional de Cultura. Ente a cargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Monumental, el cual se encarga de la restauración de bienes culturales muebles en general, estén estos a cargo del Instituto Nacional de Cultura o de particulares.

Instituto Superior de Conservación y Restauración Yachay Wasi. Institución particular dedicada no sólo a la enseñanza, sino también a brindar servicios de conservación y restauración en pintura de caballete, cerámica-porcelana, textiles y madera policromada. Además, también ofrece servicios en rayos x, análisis microquímicos, microfotografía y expertizajes.

Centro Interamericano de Restauración y Conservación de Bienes Culturales. Ubicado en el Cusco, es un centro reconocido internacionalmente, en el cual, además, se preparan alumnos de toda América del Sur.

Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes. Los cuatro últimos semestres de la estudios académicos de la Escuela están dedicadas a la formación en restauración y conservación del patrimonio artístico en el campo de las Artes Plásticas. El estudiante se capacita en la conservación y restauración de pinturas, esculturas y grabados con el fin de preservar el patrimonio cultural y artístico, desde una perspectiva histórica de los métodos plásticos, dando énfasis a la formación personal para un desempeño profesional y competitivo.

En el campo del folclor se encuentran:

Escuela Nacional Superior de Folklore. El Reglamento de la Escuela estipula que, ella es una institución "que salvaguarda el legado artístico-cultural de la nación, por medio de acciones como la formación profesional, la investigación, la capacitación y la difusión". También establece que uno de sus fines es el "rescate, conservación, preservación y difusión de las expresiones folklóricas de todas las regiones del país".

Centro de Etnomusicología Andina del Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se creó en 1985 en el Instituto Riva Agüero de la PUCP para preservar la música tradicional .Tiene como finalidad investigar y documentar audiovisualmente in situ, la música andina; conservar los documentos audiovisuales, y difundir los resultados de sus investigaciones.
Mayor información: IRA Ap. Postal 1761, Lima 100. Tlf. 51-1 4602870 Anexo 273.
Fax 51-1 9611785
Correo electrónico: cea@pucp.edu.pe

En el campo de la música se encuentra:

Conservatorio Nacional de Música. Esta institución tiene entre sus fines "toda acción que contribuya a la preservación, renovación y difusión de nuestro patrimonio artístico musical dentro y fuera del país". Para ello el Conservatorio cuenta con Biblioteca y Discoteca especializadas, sala de grabaciones y de video, laboratorios especiales de electroacústica y de lenguaje musical, etc.

Inventarios y catálogos del patrimonio cultural

La enorme cantidad y diversidad de los bienes integrantes del patrimonio Cultural de la Nación en posesión de diferentes instituciones y personas, ha desalentado la imposición de la obligatoriedad del registro de los mismos, al carecerse de los medios e infraestructura suficientes para efectuar un Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Mueble e Inmueble.

Esta deficiencia motivó la inclusión de "presunción" en la Ley 24047, Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación, según la cual, un bien característico de las épocas prehispánica, colonial o republicana no necesita la declaratoria expresa de su inclusión en el Patrimonio Cultural para alcanzar protección estatal.

El Instituto Nacional de Cultura reconociendo la importancia de los registros e inventarios como medidas de prevención y control declaró el año 1994 como "Año del Inventario del Patrimonio Cultural de la Nación"; estableciendo al mismo tiempo la Comisión Nacional de Inventario y Catálogo Sistemático de los Museos.

Como resultado de los estudios realizados, se constató que los medios utilizados eran manuales, lo cual dificultaba la recuperación y utilización de la información; proponiéndose emplear una "ficha única" de registro y catalogación, destinada a incorporarse a un sistema informatizado. Se propuso entonces elaborar un listado de datos comunes para la descripción de todos los bienes conformantes del Patrimonio Cultural de la Nación. Fueron muchas las dificultades presentadas desde entonces para culminar con el inventario y esto conllevó a la ejecución parcial de la meta propuesta, sin embargo, no se ha cesado en el cumplimiento de esta misión.

El Instituto Nacional de Cultura cuenta en la actualidad con la Dirección de Registro del Patrimonio Cultural Mueble, encargada del inventario de los bienes arqueológicos e histórico artísticos, y la Dirección de Registro del Patrimonio Cultural Inmueble, encargada de llevar el inventario de bienes inmuebles a nivel nacional; ambas a cargo de la Dirección General del Patrimonio Cultural y Monumental. El resultado de los avances realizados se ha constituido en documentos internos que el Instituto Nacional de Cultura maneja directamente con fines de protección y salvaguarda de nuestro patrimonio, sin embargo, aún hay mucho por hacer.

Cabe indicar, que gracias al aporte económico de empresas privadas, comprometidas mediante la firma de convenios con el Instituto Nacional de Cultura, se vienen realizando los inventarios de textiles precolombinos del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, que contienen una de las colecciones más importantes del país, así como el Inventario del Patrimonio Cultural de las Iglesias, en coordinación con la Conferencia Episcopal Peruana.

Patrimonio cultural de la humanidad

En reconocimiento al enorme legado cultural de trascendencia internacional que tienen diversos sitios arqueológicos e históricos, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha reconocido hasta el momento 9 bienes como Patrimonio Cultural de la Humanidad, los mismos que se pasan a mencionar:

Cusco – Centro Histórico o Ciudad Vieja, inscrita en la 7ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Florencia en diciembre de 1983.

Santuario Histórico de Macchu Picchu, inscrito en la misma sesión en la que además fue reconocido como Bien Natural.

Sitio Arqueológico de Chavín, inscrito en la 9ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en París en diciembre de 1985.

Zona Arqueológica de Chan Chán, inscrita en la 10ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en París en noviembre de 1986.

Conjunto Conventual de San Francisco, inscrito en la 12ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Brasilia en diciembre de 1988.

Centro Histórico de Lima, inscrito en la 15ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Cartago en diciembre de 1991.

Las Líneas y Jeroglíficos de Nasca y de Pampas de Jumaná, Inscritas en la 18ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Phuket en diciembre de 1994.

Centro Histórico de Arequipa, inscrito en la 24ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Caims en diciembre del 2000.

Además, cabe señalar, que la UNESCO ha visto por conveniente considerar también otro centros como Bienes Naturales, entre los que encontramos:

Parque Nacional Huascarán, inscrito en la 9ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en París en diciembre de 1985.

Parque Nacional Manú, inscrito en la 11ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en París en diciembre de 1987.

Parque Nacional del Río Abiseo, inscrito en la 14ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Bannf en diciembre de 1990. Cabe anotar que dicho Parque fue también reconocido como Bien Cultural en la 16ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial realizada en Santa Fé en diciembre de 1992.

La protección de estos lugares se ha visto afectada por los pocos recursos con los que cuenta el Estado Peruano, sin embargo la ayuda internacional ha contribuido a aminorar este problema. El gobierno peruano trata de preservar, dentro de la medida de sus posibilidades, tanto estos monumentos como aquellos no incluidos aún en la lista del Patrimonio Mundial, pero no obstante protegidos por declaratorias expresas de intangibilidad, tales como la Reserva Arqueológica de Sipán, Paracas, Pachacámac, etc.

Tráfico ilícito

La depredación de los restos arqueológicos del Perú se inició tempranamente con la llegada de los españoles hacia 1532. La búsqueda de metales nobles y el celo evangelizador de los extirpadores de idolatrías provocaron la pérdida irremediable de valiosos testimonios materiales de las culturas autóctonas.

El interés del mundo por las culturas del Perú, se tradujo en la búsqueda de "curiosidades", u objetos que por su originalidad y rareza eran llevados al extranjero para satisfacer a coleccionistas de antigüedades.

El pillaje o saqueo no es casual, en tanto que existe un mercado nacional e internacional que fija precios y selecciona las piezas. Pero no solamente el bien cultural prehispánico es el que se halla amenazado, también están en peligro de extinción los bienes culturales de la Colonia y la República, momentos importantes de producción monumental y de objetos clasificados como arte colonial y virreinal.

La preocupación por la protección del pasado prehispánico, colonial y artístico monumental se prolongó a través de las sucesivas Constituciones Políticas que ha tenido el Perú hasta la fecha, reconociendo todas ellas el deber del Estado en la salvaguarda de nuestra herencia cultural e incidiendo particularmente en la preservación del Patrimonio Cultural de la Nación.

Con esta misma finalidad se ha promulgado la Ley 24047 de enero de 1985, Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación, así como el Reglamento de Excavaciones y Exploraciones Arqueológicas, elaborado por el Instituto Nacional de Cultura con el objeto de definir los parámetros por los cuales se podría supervisar la concesión y el control de los trabajos arqueológicos, además de dejar en claro que todo lo recuperado en una excavación autorizada es de propiedad estatal. Por otro lado, el Código Penal también ha contemplado la tipificación de delitos contra el Patrimonio Cultural, imponiendo a los culpables multas pecuniarias, encarcelamiento y decomiso tanto de los bienes culturales como de los instrumentos utilizados para la comisión de la infracción.

Además de las leyes generales que se han emitido para la protección del Patrimonio Cultural, existen múltiples dispositivos destinados a cautelar sitios específicos considerados como zonas intangibles tanto de yacimientos arqueológicos como Sipán, Sicán, Chan Chán, Pachacámac, Machu Picchu, etc, así como también el Patrimonio Urbano Monumental que consta de iglesias y conventos, edificaciones coloniales y conjuntos urbanos.

Sin embargo, a pesar de las medidas tomadas, el tráfico ilícito de Bienes Culturales aún no ha sido detenido. En la actualidad, el Instituto Nacional de Cultura, la Superintendencia de Aduanas, la Policía Nacional y la INTERPOL han tomado conciencia que sólo unidos podrán combatir este mal que nos aqueja, a lo cual hay que añadir los convenios internacionales firmados con la finalidad de que nuestros Bienes Culturales incautados regresen a suelo peruano.