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4. Crecimiento demográfico y
Sostenibilidad
Dada
la frecuente resistencia a aceptar que el crecimiento demográfico
representa hoy un grave problema (Vilches y Gil, 2003), conviene
proporcionar algunos datos acerca del mismo que permitan valorar
su papel, junto al hiperconsumo de una quinta parte de la humanidad,
en el actual crecimiento no sustentable y situación de auténtica
emergencia planetaria (Comisión Mundial
del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988; Ehrlich y Ehrlich, 1994;
Brown y Mitchell, 1998; Folch, 1998; Sartori, y Mazzoleni, 2003; Diamond, 2006).
- A lo largo del siglo 20 la población se ha más
que cuadruplicado. Y aunque se ha producido un descenso en la
tasa de crecimiento de la población, ésta sigue
aumentando en unos 80 millones cada año, por lo que puede
duplicarse de nuevo en pocas décadas. La Comisión
Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988) ha señalado
las consecuencias: “En muchas partes del mundo, la población
crece según tasas que los recursos ambientales disponibles
no pueden sostener, tasas que están sobrepasando todas
las expectativas razonables de mejora en materia de vivienda,
atención médica, seguridad alimentaria o suministro
de energía”.
- Alrededor de un 40% de la producción fotosintética
primaria de los ecosistemas terrestres es usado por la especie
humana cada año para, fundamentalmente, comer, obtener
madera y leña, etc. Es decir, la especie humana está
próxima a consumir tanto como el conjunto de las otras
especies.
- Como explicaron los expertos en sostenibilidad, en el marco
del llamado Foro de Río + 5, la actual población precisaría
de los recursos de tres Tierras (!) para alcanzar un nivel de
vida semejante al de los países desarrollados. Puede decirse,
pues, que hemos superado ya la capacidad de carga del planeta, es decir, la máxima cantidad de seres humanos que el planeta puede mantener de forma permanente.
De hecho se ha estimado en 1,7 hectáreas la biocapacidad
del planeta por cada habitante (es decir el terreno productivo
disponible para satisfacer las necesidades de cada uno de los
más de 6000 millones de habitantes del planeta) mientras
que en la actualidad la huella ecológica media por
habitante es de 2,8 hectáreas.
- Incluso si consumieran, en promedio, mucho menos que hoy,
los nueve mil millones de hombres y mujeres que poblarán
la Tierra hacia el año 2050 la someterán, inevitablemente,
a un enorme estrés (Delibes y Delibes, 2005).
Preocupaciones
semejantes ante el crecimiento explosivo de la población
llevaron a Ehrlich y Ehrlich (1994), hace ya más de una década,
a afirmar con rotundidad: "No cabe duda que la explosión
demográfica terminará muy pronto. Lo que no sabemos
es si el fin se producirá de forma benévola, por medio
de un descenso de las tasas de natalidad, o trágicamente,
a través de un aumento de las tasas de mortalidad".
Y añaden: "El problema demográfico es el problema
más grave al que se enfrenta la humanidad, dada la enorme
diferencia de tiempo que transcurre entre el inicio de un programa
adecuado y el comienzo del descenso de la población".
Y aunque se puede discrepar de que constituya el problema
más grave, sí cabe reconocer que se superponen
los dos factores que están asociados de forma permanente
e indisoluble al impacto de la humanidad sobre el ambiente: de un
lado, el derroche de los más ricos, y de otro, el enorme
tamaño de la población mundial (Delibes y Delibes,
2005). Se trata de "bombas de relojería con mechas de
menos de 50 años" (Diamond, 2006). El reto definitorio del siglo XXI será afrontar la realidad de que la humanidad comparte un destino común en un planeta superpoblado (Sachs, 2008, p. 17).
Ehrlich y Ehrlich (1994) también llaman la atención
sobre el hecho de que "la superpoblación de los
países ricos, desde el punto de vista de la habitabilidad
de la Tierra, es una amenaza más seria que el rápido
crecimiento demográfico de los países pobres".
Es por ello que conviene distinguir entre superpoblación
y crecimiento demográfico. En África el crecimiento
demográfico es hoy muy superior al de Europa, pero Europa
está mucho más poblada que África, es
Europa la que está superpoblada. Es el mundo
rico, ya superpoblado, el que tiene un consumo per cápita
muy superior al de los africanos y el que más contribuye,
por tanto, al agotamiento de los recursos, a la lluvia ácida,
al calentamiento del globo, a la crisis de los residuos, etc.
Por otro lado, las predicciones más optimistas no consideran
que la población pueda bajar de 9000 millones a mitad del
siglo XXI. Hay muchos programas de planificación familiar
en el mundo, pero funcionan mejor en aquellos países en
que la renta está más justamente repartida que en
los que no lo está. Esos programas se han visto más
eficaces cuando van dirigidos a las mujeres y cuando plantean mejorar
los niveles sanitarios y de educación de las mujeres en
esos países más pobres. Sin la participación
plena de las mujeres en los programas de planificación familiar
no habrá un desarrollo equilibrado en los países
con índices de crecimiento elevado. En palabras del Nobel
de Economía Amartya Sen: “El desarrollo económico
puede distar de ser el mejor anticonceptivo, pero el desarrollo
social –especialmente la educación y el empleo femeninos-
puede ser muy eficaz”. Esto lo señala en su libro Desarrollo
y Libertad (Sen, 1999) al plantear su preocupación por
la tasa de crecimiento de la población mundial y la necesidad
de soluciones para el control de la
natalidad y el logro de una paternidad y maternidad responsables.
Estos planteamientos contrastan, sin embargo, con la creciente
preocupación que se da en algunos países por la baja
tasa o índice de natalidad local. Una preocupación
frecuentemente aireada por los medios de comunicación, que
suele ser mencionada por algunos de los profesores encuestados
y que conviene abordar. Un reciente informe de la ONU sobre la
evolución de la población activa señala que
se precisa un mínimo de 4 a 5 trabajadores por pensionista
para que los sistemas de protección social puedan mantenerse.
Por ello se teme que, dada la baja tasa de natalidad europea, esta
proporción descienda muy rápidamente, haciendo imposible
el sistema de pensiones.
Digamos
que un problema como éste, aunque parezca relativamente puntual,
permite discutir, desde un nuevo ángulo, las consecuencias
de un crecimiento indefinido de la población, visto como
algo positivo a corto plazo. En efecto, pensar en el mantenimiento
de una proporción de 4 ó 5 trabajadores por pensionista
es un ejemplo de planteamiento centrado en el "aquí
y ahora" que se niega a considerar las consecuencias a medio
plazo, pues cabe esperar que la mayoría de esos "4 ó
5 trabajadores" deseen también llegar a ser pensionistas,
lo que exigiría volver a multiplicar el número de
trabajadores, etc., etc. Ello no es sostenible ni siquiera recurriendo
a la inmigración, pues también esos inmigrantes habrán
de tener derecho a ser pensionistas. Tales planteamientos son un
auténtico ejemplo de las famosas estafas "en pirámide"
condenadas a producir una bancarrota global y una muestra de cómo
los enfoques parciales, manejando datos puntuales, conducen a conclusiones
erróneas. Como señala Sachs (2008, p. 219-220), “aunque la tasa de crecimiento demográfico del mundo ha descendido, toda complacencia en relación con este tema está fuera de lugar. La población mundial continúa incrementándose a marchas forzadas y en las regiones con menor capacidad para garantizar la salud, la estabilidad y la prosperidad de la población (…) El mundo debería adoptar un conjunto de medidas que contribuyeran a estabilizar la población mundial, mediante decisiones voluntarias, en una cifra en torno a los ocho mil millones de habitantes, en lugar de mantener la actual trayectoria que probablemente nos situará en los nueve mil millones o más en el año 2050”. Podemos hablar así de la necesidad de una “Nueva cultura demográfica”, tan necesaria para la sostenibilidad como la “Nueva cultura energética”, la “Nueva cultura del agua”, etc. Una cultura demográfica que tenga en cuenta la estrecha vinculación de los problemas y su carácter glocal (a la vez global y local), evitando los planteamientos localistas y a corto plazo, lo que obliga a transformar la actual pirámide poblacional, con muchos más jóvenes que ancianos –insostenible porque exige el crecimiento permanente de la población- en un cilindro de crecimiento cero con números similares de seres humanos en los distintos grupos de edad.
Brown y Mitchell (1998) resumen así la cuestión:
"La estabilización de la población es un paso
fundamental para detener la destrucción de los recursos naturales
y garantizar la satisfacción de las necesidades básicas
de todas las personas". Con otras palabras: "Una sociedad
sostenible es una sociedad estable demográficamente, pero
la población actual está lejos de ese punto".
En el mismo sentido se pronuncia la Comisión Mundial del
Medio Ambiente y del Desarrollo (1988): "la reducción
de las actuales tasas de crecimiento es absolutamente necesaria
para lograr un desarrollo sostenible".
Hoy, cuando ya sobrepasamos los seis mil setecientos millones de habitantes en el planeta, es necesario centrar la atención en uno de los requisitos fundamentales para poder abordar adecuadamente las posibles medidas frente al problema demográfico: el reconocimiento del derecho humano básico de determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de los hijos, accediendo a la información y procedimientos de planificación familiar compartida entre hombres y mujeres, así como a los servicios de salud sexual y reproductiva necesarios para poder ejercer este derecho.
Es preciso, para ello, erradicar las barreras educativas y legislativas que se oponen a una vida afectiva y sexual satisfactoria y a una maternidad y paternidad responsables. Es preciso reclamar la desaparición de las leyes que criminalizan los medios mal llamados “anticonceptivos”. Medios gracias a los cuales las concepciones pueden ser el fruto de decisiones responsables y no la consecuencia indeseada del desconocimiento o de la imposición de fundamentalismos religiosos que exigen asociar sexualidad exclusivamente a procreación.
Es preciso, en particular, exigir la participación social de las mujeres, a través de la educación. El año 2009, UNFPA (Fondo de Población de Naciones Unidas) dedicó el día Mundial de Población a incentivar la inversión en educación y salud para las mujeres y las niñas, como paso necesario para avanzar en la disminución de la pobreza, la universalización de los derechos humanos y la igualdad de género.
Como señaló Kofi Annan en su discurso de celebración del 11 de Julio de 1999: “En este último año del milenio, el Día Mundial de Población comienza la cuenta regresiva para el Día de los Seis Mil Millones -12 de Octubre de 1999 – fecha seleccionada para simbolizar el momento en que la población mundial rebase la marca de los 6 mil millones. Tan impresionante como es este número, debe ser, más que cualquier otra cosa, un recordatorio de que la población no sólo es cuestión de números. Es una cuestión de seres humanos, una cuestión de individuos, una cuestión de cada uno de nosotros. Se trata de que cada mujer y cada hombre sean capaces de tomar decisiones libres, informadas y en igualdad, incluyendo el tamaño de su familia y el espaciamiento entre sus hijos. Se trata de que cada hombre y cada mujer sean capaces de mantener a los hijos que eligieron tener, de asegurar su bienestar y de darles una vida digna. Se trata de libertad individual, de derechos humanos y de desarrollo sostenible para todos”.
Referencias en este tema “Crecimiento demográfico y sostenibilidad”
BROWN, L. R. y MITCHELL, J. (1998). La construcción de una
nueva economía. En Brown, L. R., Flavin, C. y French, H.
La situación del mundo 1998. Barcelona: Ed. Icaria.
COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988).
Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida.
¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona:
Destino.
DIAMOND, J. (2006). Colapso. Barcelona: Debate
EHRLICH, P.R. y EHRLICH, A.H. (1994). La explosión demográfica.
El principal problema ecológico. Barcelona: Salvat.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética.
Barcelona: Ed. Ariel.
SACHS, J. (2008). Economía para un planeta abarrotado. Barcelona: Debate.
SARTORI, G. y MAZZOLENI, G. (2003). La Tierra explota. Superpoblación y Desarrollo. Madrid: Taurus.
SEN, A. (1999). Desarrollo y libertad. Barcelona: Planeta.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 9.
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Cita recomendada
VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2009). «Crecimiento demográfico y Sostenibilidad»
[artículo en línea]. OEI. [Fecha de consulta:
dd/mm/aa].
<http://www.oei.es/decada/accion001.htm>
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Algunos enlaces de interés en este tema “Crecimiento demográfico y sostenibilidad”
Día Mundial de Población 2009 (UNFPA)
FAO
Fondo
de Población de Naciones Unidas (UNFPA)
Naciones
Unidas, División de Población
Naciones
Unidas, Población y Desarrollo, Centro Latinoamericano
y Caribeño de Demografía
Reloj
de población,
CSIC
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