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14. Biodiversidad
Es
preciso reflexionar acerca de la importancia de la biodiversidad
y de los peligros a que está sometida en la actualidad
a causa del actual crecimiento insostenible, guiado por intereses
particulares a corto plazo y sus consecuencias: una contaminación
sin fronteras, el cambio
climático, la degradación ambiental...,
que dibujan una situación de emergencia planetaria.
Para algunos, la creciente preocupación
por la pérdida de biodiversidad es exagerada y aducen que
las extinciones constituyen un hecho regular en la historia de
la vida: se sabe que han existido miles de millones de especies
desde los primeros seres pluricelulares y que el 99% de ellas ha
desaparecido.
Pero la preocupación no viene por el hecho de que desaparezca
alguna especie, sino porque se teme que estamos asistiendo
a una masiva extinción
(Duarte Santos, 2007) como las otras cinco que, según Lewin (1997), se han dado
a lo largo de la evolución de la vida, como la que dio lugar
a la desaparición de los dinosaurios. Y esas extinciones
han constituido auténticos cataclismos. Lo que preocupa,
pues, y muy seriamente, es la posibilidad de provocar una catástrofe
que arrastre a la propia especie humana (Diamond, 2006). Según
Delibes de Castro, diferentes cálculos permiten estimar
que se extinguen entre diez mil y cincuenta mil especies por año.
Yo suelo citar a Edward Wilson, uno de los inventores
de la palabra biodiversidad, que dice que anualmente desaparecen
veintisiete mil especies, lo que supone setenta y dos diarias y
tres cada hora (
) una cifra fácil de retener. Eso puede
representar la pérdida, cada año, del uno por mil
de todas las especies vivientes. A ese ritmo, en mil años
no quedaría ninguna (incluidos nosotros) (Delibes y
Delibes, 2005). En la misma dirección, Folch (1998) habla
de una homeostasis planetaria en peligro, es decir, de un
equilibrio de la biosfera que puede derrumbarse si seguimos arrancándole
eslabones: "La naturaleza es diversa por definición
y por necesidad. Por eso, la biodiversidad es la mejor expresión
de su lógica y, a la par, la garantía de su éxito.
Es muy esclarecedor el ejemplo que da acerca de las vides: de no
haber existido las variedades espontáneas de vid americana,
ahora hace un siglo la uva y el vino hubieran desaparecido en el
mundo, debido a que la filoxera "liquidó hasta la última
cepa de las variedades europeas, incapaces de hacerle frente".
Comprometerse con el respeto de la biodiversidad biológica,
concluye Folch, constituye una medida de elemental prudencia.
Ésa
es una consideración de validez muy general: las flores que
cultivamos en nuestros jardines y las frutas y verduras que comemos
fueron derivadas de plantas silvestres. El proceso de cultivo de
variedades seleccionadas por alguna característica útil
debilita a menudo las especies y las hace propensas a enfermedades
y ataques de depredadores. Por eso, también debemos proteger
los parientes silvestres de las especies que utilizamos. Nuestras
futuras plantas cultivadas pueden estar en lo que queda de bosque
tropical, en la sabana, tundra, bosque templado, charcas, pantanos,
y cualquier otro hábitat salvaje del mundo. Y el 70% de nuestros
fármacos está constituido por sustancias que tienen
un origen vegetal o se encuentran en algunos animales.
Continuamente estamos ampliando el abanico de sustancias útiles
que proceden de otros seres vivos, pero el ritmo de desaparición
de especies es superior al de estos hallazgos y cada vez que desaparece
una especie estamos perdiendo una alternativa para el futuro. La
apuesta por la biodiversidad no es, pues, una opción entre
otras, es la única opción. Dependemos por completo
de las plantas, animales, hongos y microorganismos que comparten
el planeta con nosotros.
Sin embargo, movidos por intereses a corto plazo estamos destruyendo
los bosques y selvas, los lagos…, sin comprender que es
la variedad de ambientes lo que mantiene la diversidad y que las
deforestaciones masivas e insostenibles privan de su hábitat
a innumerables de especies. Estamos, además, envenenando
suelos, aguas y aire haciendo desaparecer con plaguicidas y herbicidas
miles de especies. Según un informe del año 2000
de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN),
el 12% de las plantas, el 11% de las aves y el 25 % de las especies
de mamíferos se han extinguido recientemente o están
en peligro, según estimaciones que hicieron públicas
en su denominada Lista Roja de Especies Amenazadas .
La directora de este organismo, fundado en 1948 y constituido por
representantes gubernamentales de 76 países, 111 agencias
medioambientales, 732 ONG y más de 10000 científicos
y expertos de casi 200 países, señalaba que el
aumento del número de especies en peligro crítico
había
sido una sorpresa desagradable incluso para aquéllos que
están familiarizados con las crecientes amenazas a la biodiversidad:
el ritmo de desaparición de especies era 50 veces mayor
que el natural.
En la Conferencia Internacional sobre Biodiversidad, celebrada
en París en enero de 2005, se contabilizaron más
de 15000 especies animales y otras 60000 especies vegetales en riesgo
de extinción, hasta el punto que el director general del
Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Klaus Töpfer, señaló que
el mundo vive una crisis sin precedentes desde la extinción de los dinosaurios, añadiendo que ha
llegado el momento de plantearnos cómo interrumpir esta pérdida
de diversidad, por el bien de nuestros hijos y de nuestros nietos.
Pero, en realidad, ya hemos empezado a pagar las consecuencias:
una de las lecciones del maremoto que afectó al sudeste
asiático
el 26 de diciembre de 2004, recordó también Töpfer,
es que los manglares y los arrecifes de coral juegan un papel de
barrera contra las catástrofes naturales y que allí
donde habían sido destruidos se multiplicó la magnitud
de la catástrofe.
Un dato a retener es que cerca del 40% de la producción
fotosintética primaria de los ecosistemas terrestres es
usado por la especie humana cada año para, fundamentalmente,
comer, obtener madera y leña, etc. Es decir, la especie
humana está ya próxima a consumir tanto como el conjunto
de las otras especies, lo que supone un indudable acoso a las mismas.
Por otra parte, existe el peligro de acelerar aún más
el acoso a la biodiversidad con la utilización de los transgénicos.
Puede parecer positivo, es verdad, modificar la carga genética
de algunos alimentos para protegerlos contra enfermedades, plagas
e incluso contra los productos dañinos que nosotros mismos
hemos creado y esparcido en el ambiente. Pero esas especies
transgénicas
pueden tener efectos contraproducentes, en particular por su impacto
sobre las especies naturales a las que pueden llegar a desplazar
completamente. Sería necesario proceder a periodos suficientemente
extensos de ensayo hasta tener garantías suficientes
de su inocuidad. La batalla transgénica no enfrenta
a los defensores de la modernidad con fundamentalistas de "lo
natural",
sino, una vez más, a quienes optan por el beneficio a corto
plazo, sin sopesar los riesgos y las posibles repercusiones, con
quienes exigen la aplicación del principio de prudencia,
escarmentados por tantas aventuras de triste final (López
Cerezo y Luján, 2000; Vilches y Gil, 2003; Luján
y Echeverría, 2004). Nos remitimos a este respecto a
las Pautas
para aplicar el Principio de Precaución a la conservación
de la biodiversidad y la gestión de los recursos naturales
(http://www.pprinciple.net/).
Es urgente, pues, poner fin al conjunto de problemas (creciente
urbanización, contaminación pluriforme y sin fronteras,
explotación intensiva de recursos, introducción de
especies exóticas… con graves consecuencias) que
está provocando la degradación del planeta, contribuyendo
así a salvaguardar la biodiversidad y evitar la extinción
de especies (Duarte Santos, 2007), con medidas que salgan al paso de estos problemas
y, en particular, planes de acción encaminados a proteger
los hábitats y las diferentes especies de fauna y flora.
Iniciativas de protección y buen uso de la biodiversidad, de los valores ambientales, como las asociadas a la “Custodia del territorio” (Land stewardship) (estrategias e instrumentos que buscan la conservación de los valores naturales, culturales y paisajísticos de una zona determinada), convenios y acuerdos internacionales de protección de especies de fauna y flora, en contra del comercio internacional de especies amenazadas, etc., etc., que deben ser impulsadas con urgencia.
Cada 22 de mayo, desde que en 1992 se firmó el Convenio sobre Biodiversidad (CBD), enfocado a su conservación y al uso sostenible de la misma, se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad. Es una fecha que puede y debe aprovecharse para hacer comprender que la pervivencia de los seres humanos está en serio peligro si continúa el actual proceso de extinción irreversible de especies, fruto de un crecimiento guiado por intereses particulares a corto plazo y absolutamente insostenible en un mundo finito, con graves consecuencias de contaminación, agotamiento de recursos, etc.
La construcción de un futuro sostenible precisa, en definitiva,
como se reclamó en la Conferencia
Internacional sobre Biodiversidad, un Protocolo de Protección
de la Biodiversidad, sin olvidar la diversidad cultural
que, como señala Ramón Folch, es una dimensión
de la Biodiversidad aunque en su vertiente sociológica
que es el flanco más característico y singular
de la especie humana, de la que nos ocupamos específicamente
en otro de los Temas de Acciones Clave al que nos
remitimos (diversidad cultural).
Referencias bibliográficas en este tema “Biodiversidad”
DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida.
¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona:
Destino.
DIAMOND, J. (2006). Colapso. Barcelona: Debate
DUARTE SANTOS, F. (2007). Que Futuro? Ciência, Tecnología, Desenvolvimento e Ambiente. Lisboa: Gradiva.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética.
Barcelona: Ed. Ariel.
LEWIN, R. (1997). La sexta extinción. Barcelona: Tusquets
Editores.
LÓPEZ CEREZO, J. A. y LUJÁN, J. L. (2000). Ciencia
y política del riesgo, Madrid: Alianza.
LUJÁN, J. L. y ECHEVERRÍA, J. (2004). Gobernar
los riesgos. Ciencia y valores en la sociedad del riesgo. Madrid:
Biblioteca Nueva/ OEI
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible.
Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University
Presss. Capítulo 4.
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Cita recomendada
VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2009). «Biodiversidad» [artículo en
línea]. OEI. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].
<http://www.oei.es/decada/accion18.htm>
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Algunos enlaces de interés sobre el tema “Biodiversidad”
Agencia
Europea del Medio Ambiente
Convención sobre especies migratorias
Convención sobre el Comercio Internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres
Instituto
Nacional de Biodiversidad, Costa Rica
Instituto
Terra Brasil
Ministerio
de Medio Ambiente. España
UICN, Unión
Mundial para la Naturaleza
UICN,
Lista Roja de Especies Amenazadas
UNESCO,
Diversidad Biológica
PNUMA, Diversidad
Biológica
Fundación
Biodiversidad (Ministerio de Medioambiente)
Unión
Europea, Protección de la Naturaleza y la Biodiversidad
Plan
de Acción a Favor de la Biodiversidad, 2006-2010 (UE)
Biodiversidad en América
Latina
Convenio sobre la Diversidad Biológica (UNEP)
22 de Mayo, Día Internacional para la Diversidad Biológica
Fundación Global Nature
Land Stewardship
Plataforma de defensa del territorio
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