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Boletín
Nº 9 - 4 de junio de 2006
El Día Mundial del Medio Ambiente
como instrumento de sensibilización por la Sostenibilidad
El
día 5 de junio de 2006 celebramos, como cada año,
el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por la Organización
de Naciones Unidas para celebrar la apertura, el 5 de junio de 1972,
de la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano.
Esta efeméride fue uno de los primeros instrumentos concebidos,
como indica el PNUMA (Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, creado también
en 1972) para "estimular la concienciación sobre el
ambiente a nivel mundial, además de promover la atención
y acción política".
Un instrumento al que, como sabemos, han seguido otros muchos,
hasta culminar en el lanzamiento de la Década
de la Educación por un Futuro Sostenible (2005-2014).
Todos ellos han sido concebidos con el mismo propósito de
educación ciudadana, para impulsar la reflexión y
la acción, cada vez más necesarias, cada vez más
urgentes. Todos ellos han sido incorporados, no para competir con
los ya existentes sino para multiplicar las acciones, los nuevos
apoyándose en los precedentes, que los han hecho posibles
y que siguen conservando toda su vigencia y relevancia.
En relación con esto, conviene señalar que algunos
han creído ver en los llamamientos en pro de una "Educación
por la Sostenibilidad" el olvido de la ingente y fecunda tarea
que desde hace décadas han venido desarrollando quienes se
ocupan de "Educación Ambiental. Es preciso, pues, salir
al paso de tales interpretaciones y reticencias. Con matices, con
lógicas variaciones semánticas y conceptuales en quienes
proceden de distintos ámbitos, con afortunadas incorporaciones
de muchos neófitos que han acabado siendo sensibles a los
reiterados llamamientos de instituciones y expertos
todos
perseguimos lo mismo y no tiene ningún sentido entretenerse
en glosar las pequeñas discrepancias, reales o imaginadas.
El objetivo común y prioritario ha de ser lograr una movilización
general y permanente de la ciudadanía, porque, como señalábamos
en el boletín anterior, "somos, literalmente, víctimas
de una guerra. La guerra sin cuartel que nos inflinge una degradación
ambiental y social, fruto de intereses a muy corto plazo y de una
ignorancia suicida. Una guerra que todavía podemos ganar,
si reaccionamos ya y colocamos el objetivo de un futuro sostenible
en primer plano, mediante la necesaria conjunción de medidas
tecnológicas, educativas y políticas. Y el primer
paso es despertar a la población que ignora los peligros
y las soluciones". Algo de lo que estamos todavía muy
lejos.
Celebremos el Día Mundial del Medio Ambiente con un esfuerzo
de convergencia: multipliquemos las acciones educativas en todos
los lugares donde realizamos nuestro trabajo: en las escuelas, institutos
y universidades; en las corporaciones e instituciones ciudadanas;
en museos y medios de comunicación
Y hagámoslo
aprovechando todo lo que la Educación Ambiental y la Educación
por la Sostenibilidad, junto al movimiento CTSA (ciencia-tecnología-sociedad-ambiente)
y demás corrientes de educación ciudadana han aportado
a la comprensión de la actual situación de emergencia
planetaria y de las urgentes medidas que se requiere adoptar.
Educadores por la sostenibilidad
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