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Confronting Climate Change: Avoiding The
Unmanageable And Managing The Unavoidable
Scientific Expert Group Report on Climate Change and Sustainable
Development.
Prepared for the 15th Session of the Commission on Sustainable Development.
2007
(28-2-07)
Un grupo de científicos ha presentado en la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) su 'hoja de ruta' para afrontar los
riesgos del cambio climático, con recomendaciones específicas
para hacer frente el aumento de las temperaturas y mitigar los efectos
en los medios de subsistencia de la población humana.
El informe, que lleva el título de "Confrontar el cambio
climático: evitar lo ingestionable y gestionar lo inevitable",
ha sido elaborado por expertos de la Sociedad de Investigación
Científica Sigma XI y la Fundación de las Naciones
Unidas por encargo de la Comisión para el Desarrollo Sostenible
de la ONU.
"El cambio climático es real. Está ocurriendo
y está ya produciendo sus efectos, por lo que necesitamos
actuar ya", indicó en rueda de prensa John Holdren,
profesor de la Universidad de Harvard y uno de los autores del dossier.
"Si las temperaturas aumentan 2 ó 4 grados centígrados
en 2100, según las proyecciones, los efectos serán
intolerables", advirtió.
El dossier recomienda tomar medidas concretas para que la temperatura
promedio no aumente a finales de siglo de forma peligrosa.
Para evitar esta amenaza, propone estabilizar las emisiones de
gases contaminantes con nuevas tecnologías que permitan no
solamente la reducción de dichas emisiones, sino que proporcionen
a la vez beneficios económicos, medioambientales y sociales.
"Debe evitarse la sensación de desesperación
y de que el mundo se acaba. Los desafíos del cambio climático
abren nuevas oportunidades", declaró con cierto optimismo
el senador Timothy Wirth, presidente de la Fundación de las
Naciones Unidas.
El estudio centra sus recomendaciones en el uso de la energía
adecuada en el sector de los transportes, con la estandarización
de los biocombustibles, así como en la mejora los equipamientos
en edificios comerciales y residenciales para el ahorro energético.
Además, sugiere mejorar las estrategias y la gestión
de los recursos naturales especialmente en los países en
vías de desarrollo, que es de donde proceden mayormente,
y que son los más vulnerables.
"El mundo está experimentando un transtorno climático
con el aumento de las seguías, inundaciones y del nivel del
mar que causará en las próximas décadas enormes
sufrimientos humanos y pérdidas económicas",
señaló Rosina Bierbaum, experta de la Universidad
de Michigan.
"Para afrontar estos desafíos debemos gestionar mejor
el agua, estar más preparados para los desastres y para atender
a los refugiados medioambientales, diseñar cultivos adaptables
a la sequía y usar los recursos naturales de forma más
sostenible, entre otras acciones", añadió.
El grupo de expertos ha recomendado que sea la ONU y las instituciones
multilaterales las que jueguen un papel crucial en las estrategias
para gestionar el cambio climático, y para concienciar de
la necesidad de invertir en la investigación y financiación
de nuevas tecnologías.
"Es necesario también acelerar las negociaciones para
un nuevo marco internacional que aborde el cambio climático
y el desarrollo sostenible", declaró Wirth.
En este sentido, indicó, será decisiva la agenda
en la próxima Conferencia Mundial sobre el Clima que se celebrará
en la isla indonesia de Bali, y en la que deben sentarse las bases
para un nuevo protocolo posterior a Kioto para después de
2012.
"Esperamos que en el 2009 podamos alcanzar un acuerdo internacional
con un paquete de medidas a aplicar", concluyó.
Acceso a documento
completo en inglés
Versión en inglés
Global climate change, driven largely by the combustion of fossil
fuels and by deforestation, is a growing threat to human well-being
in developing and industrialized nations alike. Significant harm
from climate change is already occurring, and further damages are
a certainty. The challenge now is to keep climate change from becoming
a catastrophe. There is still a good chance of succeeding in this,
and of doing so by means that create economic opportunities that
are greater than the costs and that advance rather than impede other
societal goals.
But seizing this chance requires an immediate and major acceleration
of efforts on two fronts: mitigation measures (such as reductions
in emissions of greenhouse gases and black soot) to prevent the
degree of climate change from becoming unmanageable; and adaptation
measures (such as building dikes and adjusting agricultural practices)
to reduce the harm from climate change that proves unavoidable.
Human activities have changed the climate of the Earth, with significant
impacts on ecosystems and human society, and the pace of change
is increasing. The global-average surface temperature is now about
0.8°C1 above its level in 1750, with most of the increase having
occurred in the 20th century and the most rapid rise occurring since
1970. Temperature changes over the continents have been greater
than the global average and the changes over the continents at high
latitudes have been greater still.
The pattern of the observed changes matches closely what climate
science predicts from the buildup in the atmospheric concentrations
of carbon dioxide (CO2), methane (CH4), and other greenhouse gases
(GHGs), taking into account other known influences on the temperature.
The largest of all of the human and natural influences on climate
over the past 250 years has been the increase in the atmospheric
CO2 concentration resulting from deforestation and fossil fuel burning.
The CO2 emissions in recent decades (Figure ES.1), which have been
responsible for the largest part of this buildup, have come 75%
to 85% from fossil fuels (largely in the industrialized countries)
and 15% to 25% from deforestation and other land-cover change (largely
from developing countries in the tropics).
But the challenge of halting climate change is one to which civilization
must rise. Given what is currently known and suspected about how
the impacts of climate change are likely to grow as the global-average
surface temperature increases, we conclude that the goal of societys
mitigation efforts should be to hold the increase to 2°C if
possible and in no event more than 2.5°C.
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