Los retos en el aula y los encuentros en el cotidiano

La cultura científica en la educación. Adriana Cecilia Sarmiento Rodríguez de la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
En momentos como los actuales, en los que las barreras de espacio y tiempo se han derrumbado, poniéndonos de cara a un mundo abierto a interacciones, intercambios culturales y tolerancia a la diferencia no podemos mantenernos silenciosos y desconectados frente al avance científico, a la participación en la toma de decisiones y a políticas que se generan desde los centros académicos más importantes del mundo

La escuela está obligada a acercar a sus estudiantes al menos a un mínimo de cultura científica que le permita entender lo que publican los medios de difusión masiva escrita o audiovisual y hacerse a una posición bien sea a favor o en contra pero basada en una reflexión adecuada.

Ahora bien, hay que entender que la escuela incluye el proceso formativo en casa y se extiende hasta los últimos cursos de los programas universitarios; así que es una labor que debe convocar a los profesores de todos los niveles y contextos culturales, a padres y tutores que acompañan a los estudiantes. No podemos formar individuos que desconozcan por completo la ciencia o que busquen no tener siquiera un contacto tangencial con ellas.

ANÁLISIS

Es evidente que el número de estudiantes matriculados en formaciones científicas es bastante discreto si se compara con aquellos que cursan otro tipo de formaciones; pero la escuela no solamente debe preocuparse por los niveles de formación en ciencias de aquellos que aspiren a ellas en su vida universitaria, es necesario pensar que individuos dedicados al derecho, la economía, administración, ciencias sociales, etc, deben tener un acercamiento adecuado a las ciencias ya que son ellos los que en ejercicio de su profesión participarán en toma de decisiones que involucran aspectos referidos a la ciencia, la tecnología y las políticas medioambientales.

No podemos esperar que dichas decisiones sean tomadas a la sombra de elementos fundamentales para las ciencias pero tampoco sería justo dar exclusividad en la tarea a los formados en ellas, es decir a los expertos. Debemos buscar un equilibrio, que no es muy claro en la actualidad.

Algunas decisiones tomadas estrictamente por científicos han generado situaciones complicadas en la vida social, económica y ambiental del planeta además de darle a la ciencia una investidura peligrosa a los ojos del ciudadano común. Pero otras decisiones tomadas en ambientes políticos, económicos o administrativos han puesto en lugares desconocidos los avances científicos que hubiesen sido beneficio para todos.

Es imposible que un individuo que haya pasado por la escuela no pueda hacerse a una idea propia sobre un aspecto científico o lo que es peor, ni siquiera lea o revise una nota referida a la ciencia por su desconocimiento o desinterés.

En el caso puntual de lo que consumimos a diario, es realmente preocupante que la mayoría no revise siquiera las etiquetas de los alimentos y que mediante el uso de la cantidad de información hoy disponible, no se haga a una idea de cómo se está alimentando.

CONCLUSIÓN

Si la escuela, bien sea la inicial o la universitaria, no habilita espacios para discutir y socializar la ciencia, que inviten a los estudiantes a participar en ellos sin importar su elección profesional es muy probable que los ciudadanos terminen divididos en dos grupos: Los expertos, formados en ciencias, que con frecuencia usan un lenguaje poco comprensible y han centrado su interés en el trabajo y en ciudadanos sin cultura científica, algunos de ellos participando en la toma de decisiones desde el desconocimiento y otros evadiendo su contacto con la ciencia.

La búsqueda del equilibrio dependerá de la tarea de planeación institucional, de la capacitación de los profesores como gestores de cultura científica en las aulas y de los recursos que se empleen para lograrlo. Hoy el apoyo de entidades globales facilita el trabajo de la escuela y nos invita a todos a plantear alternativas para construir lo que la profesora Mercèd Izquierdo llama: ciencias para la ciudadanía.

VIII Curso sobre Educación para la Cultura Científica

30 de agosto de 2012
Próxima edición octubre 2012.
En el marco del Proyecto Iberoamericano de Divulgación Científica de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura con la coordinación académica de la Universidad de Oviedo y realizado con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) se convocan a profesores/as (con alumnos/as con edades comprendidas entre los 14 y 18 años) a participar en esta nueva edición del curso.

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