Luces para aprender: llave de nuevos horizontes y mecha de recuerdos

María Elena Guntiñas Rodríguez. Santiago de Compostela. Comunidad de Educadores para Cultura Científica de la OEI.
La lectura del programa “Luces para aprender”, nueva meta educativa de la OEI, me hizo revivir mi experiencia como profesora voluntaria en tierras bolivianas y estos recuerdos me llevaron a la conclusión de que siendo necesaria y de justicia, resulta una meta muy bonita, muy bien planteada, muy ilusionante y con objetivos claros, pero altamente ambiciosa. En este artículo les expondré los planteamientos básicos en los que se fundamenta dicha conclusión.

Párrafos como…”se estima que hay 62.000 escuelas sin acceso a energía eléctrica. La mayoría de ellas se encuentran ubicadas en zonas rurales”…reflejan, al igual que las imágenes del video colgado en la red, de forma veraz una parte de lo allí vivido… En el próximo mes de julio hará 8 años que, junto con otros compañeros de profesión, cogí un avión con destino a Bolivia con el compromiso de impartir un curso de capacitación para profesores de una semana de duración a lo largo de un mes. Cada semana trabajábamos en zonas distintas del país… ¡que difícil llegar! ¡Cuantas horas de camino! Por no comentarles el estado de las “carreteras” y “las movilidades”.

No obstante para nuestro cometido, las dificultades para el acceso a las escuelas, no tenían gran importancia, otra cosa fue: ajustar el horario de clases a las horas de luz solar, adaptarnos a la escasez o ausencia de material escolar…aunque lo que más me impresionó y sobrecogió fue la percepción del aislamiento de los maestros, su inmensa soledad. Guardo, de forma especial, la imagen de una maestra de una escuela perdida en la cordillera andina. Vivía, en una casucha de adobe y paja, con 8 niños en régimen de internado de los que era, además de maestra, madre, padre, médico…Su mirada lo decía todo… ¡Llevaba más de 3 años sin tener contacto con otros colegas, sin recibir visitas de algún responsable de la administración! Nos recibieron como a los Reyes Magos, nos enseñaron su huerto en el que cultivaban con cariño hortalizas para mejorar su alimentación, así se lo habían enseñado miembros de una ONG.

La maestra, cuando iban “las madres” de los niños les daba plantones y les enseñaba como hacer, con la pretensión de mejorar el estado nutricional de la población. Por aquel entonces estaban muy felices y expectantes debido a que una norteamericana perteneciente a una ONG les estaba instalando un “panel solar”, ni más ni menos llevaba unos 2 años dedicada a esa labor por toda la zona. Desconozco lo que habrá supuesto en sus vidas el panel solar; deseo que les haya mejorado su calidad de vida. ¿y el aislamiento? ¿Qué supondría un impensable ordenador en sus vidas? ¿Qué habrá pasado con el mantenimiento del panel? ¿Seguirá funcionando?... Aún no he olvidado sus caras de gratitud por visitarles y por el regalo de unos cuantos libros. 

Asentí con la cabeza al leer…”la región más inequitativa del mundo, en Iberoamérica, conviven realidades económicas, sociales y educativas, muy diversas”… Porque en los medios rurales no solo hay falta de luz, tenemos que sumar la falta de agua (tanto potable como no potable), de material escolar, de libros, de higiene…de maestros que dinamicen, que divulguen, que enseñen a toda la comunidad. Ellos son los motores del progreso, los artífices de los cambios de mentalidad en estos lugares recónditos y olvidados de la sociedad. Allí los docentes son auténticos “misioneros” que dan lo que tienen y hacen lo que pueden.

Pensando en todo ello y teniendo presente que en el medio rural la escuela actúa como “nucleación” de las actividades comunitarias, opino que ¡bien! por los paneles solares, ¡bien! por las computadoras, ¡bien! por internet, ¡muy bien! por la formación de los maestros y ¡muy bien! por la capacitación de los jóvenes. Si se llevan a término todas las acciones del programa la expansión a toda la comunidad está asegurada, por que las personas que las integran tienen ilusión por saber, necesidad de conocer y de intercambiar vivencias, afán por mejorar sus condiciones de vida.

No cabe duda de que Luces para aprender, un proyecto para mejorar el acceso a una educación de calidad en Iberoamérica,es necesario y constituye un gran reto, un enorme desafío para llevarlo a cabo en 3 años. ¡Ojalá podamos ver y disfrutar sus resultados! ¡Ojalá puedan mantener el recurso a lo largo del tiempo? Lástima que no pueda abastecer a todas las demandas.

OEI ¡ENHORABUENA Y MUCHA SUERTE!

Luces para Aprender

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