Volcanes de México, entre riesgos y beneficios
Debido a su ubicación dentro del Cinturón Circumpacífico o Cinturón de Fuego, México es un país considerado entre los de mayor actividad volcánica y sísmica del orbe. El Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred), y la Coordinación General de Protección Civil, diseñaron un sistema de alerta ante los riesgos del Popocatépetl basado en los colores del semáforo.
Miguel Rangel / Agencia ID / OEI / AECID El país cuenta con un importante número de volcanes dentro de su geografía, de los cuáles doce se encuentran activos. Entre éstos destacan: el volcán de Colima, en el estado homónimo; el Tacaná, en la frontera entre México y Guatemala, y el Chichonal, al sureste mexicano, en el estado de Chiapas.
Sin embargo, el Popocatépetl es el volcán que al día de hoy acapara la atención tanto de expertos vulcanólogos como de los habitantes de las zonas aledañas. Desde1994 ha exhalado material incandescente, cenizas y fumarolas de manera intermitente; pero en 2012 aumentó su actividad a partir del mes de abril.
Aunado a ello, a “Don Goyo” (como se le conoce popularmente en el país) lo rodean los estados de Puebla, Tlaxcala, Morelos, México, y el Distrito Federal. Los riesgos para los habitantes aumentan debido a la densidad poblacional de estos territorios.
El Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred), y la Coordinación General de Protección Civil, diseñaron un sistema de alerta ante los riesgos del Popocatépetl basado en los colores del semáforo. Las dos fases que conforman al color verde implican desde inactividad temporal hasta sismicidad cotidiana; el color amarillo consta de tres fases que implican desde actividad explosiva baja a media, emisión de ceniza y lodo en el corto alcance; el rojo advierte que es momento de la evacuación necesaria y consta de dos etapas, desde erupción de escala grande a extrema con afectaciones graves en el entorno.
Por el momento, esta alerta se encuentra en color amarillo fase tres (la última fase antes de la primera alerta roja), que advierte posible actividad explosiva de escala intermedia a alta, crecimiento de domos y posible expulsión de magma, explosiones de intensidad creciente y lluvia de cenizas notorias sobre poblaciones cercanas.
Sin embargo, expertos del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma México advierten que aunque los volcanes no hagan erupciones significativas, los riesgos para la salud humana son latentes. El doctor Juan Carlos Mora Chaparro, investigador del Departamento de Vulcanología, afirma que los volcanes activos de México ya provocan daños severos a la población de sus zonas aledañas.
El investigador detalló que los riesgos se deben a que la emisión de fumarolas previas a una erupción (compuestas por vapor de agua de origen meteórico y magmático), pueden provocar serias afecciones a los pulmones y síntomas similares a las alergias, como estornudos, ojos llorosos y náuseas. Lo más grave reside en que la población cercana considere la sintomatología como “enfermedades comunes”, sin sospechar que los agentes patológicos tengan su originen en las exhalaciones de ceniza y vapor.
Otra problemática que afecta la salud de quienes habitan cerca de los volcanes activos de México es la exposición a la ceniza volcánica; según Mora Chaparro, es causal de irritaciones en la piel y micro-incisiones (cortaduras) en la epidermis, y por su tamaño, no se aprecian a simple vista. “Esto se debe a que la ceniza generalmente está acompañada de gases y ácidos, que al entrar en contacto con el aire se solidifican en forma de esquirlas de vidrio, finalmente es magma fragmentado”, destacó el investigador.
Beneficios de las zonas volcánicas del país
El doctor Mora Chaparro y un colectivo de divulgadores científicos denominado Proyecto Universitario de Peligros y Riesgos por Fenómenos Naturales, señalan que, en contraste, los volcanes benefician de gran forma a sus ecosistemas aledaños, y en paralelo a la población que habita en ellos. Al respecto, el investigador de la UNAM explicó que el material volcánico cuenta con elementos químicos que redundan en la fertilización de las tierras aledañas.
Por este motivo, destacó el investigador, generalmente las tierras que rodean a un volcán activo son aptas para la producción de una gran variedad de productos agrícolas. Otra gran ventaja reside en que estas zonas albergan reservas acuíferas debido a la permeabilidad de los materiales que exhala.
Por otro lado, la industria de la construcción es un área estratégica que se beneficia de los materiales arrojados, específicamente de las rocas ígneas como el basalto o la brasa. Ello debido a que las piedras volcánicas son ligeras, resistentes y maleables.
A decir de Mora Chaparro, aunque constantemente hay alertas respecto a la actividad volcánica de México, este tipo de manifestación de la Tierra ha dado como resultado más beneficios que afectaciones, ya que diversos sectores productivos obtienen grandes ventajas de los volcanes activos. (Agencia ID)