La malaria sigue siendo una amenaza para el 40% de la población
mundial
SINC. La malaria (o paludismo) es responsable de la muerte
de uno de cada seis niños en África. El último
informe de UNICEF y la Alianza Roll Back Malaria (Hacer Retroceder
la Malaria) revela que, aunque se han registrado avances notables
en el control de la enfermedad, el objetivo de reducir a la mitad
la amenaza mundial de la enfermedad para 2010 continúa
siendo una quimera.
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En la imagen, médicos realizan el test de la malaria
en el marco del proyecto Ethiopia Nutrition Emergency Project.
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El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha presentado
esta semana, con motivo de la celebración el próximo
25 de abril del Día Mundial de la Malaria, un informe que
muestra cómo la mortalidad infantil en los países
afectados por la malaria se puede reducir un 20% si se duerme
bajo mosquiteras impregnadas con insecticidas de larga duración.
El aumento de los fondos destinados a la lucha contra la malaria
(también conocida como paludismo) es clave en el proceso
de control y futura erradicación de la enfermedad, tal
y como ha quedado demostrado con la experiencia positiva de varios
países africanos.
Invertir en el control de la malaria es salvar vidas y
cosechar frutos de largo alcance para los países afectados,
explica Coll Seck, director ejecutivo de Roll Back Malaria. No
obstante, sin una financiación estable y previsible,
la significativa contribución del control de la malaria
para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM) podría dar marcha atrás, añade.
El informe subraya que, entre 2004 y 2009, la financiación
externa para combatir la enfermedad se ha multiplicado por diez,
hasta alcanzar los 1.800 millones de dólares en 2009; que
la producción de mosquiteras tratadas con insecticidas
se ha multiplicado por cinco, hasta llegar a los 150 millones
en todo el mundo; y que la distribución de terapias combinadas
con artemisinina (ACT, por sus siglas en inglés) se ha
multiplicado por 30, situándose en 160 millones de dosis
a día de hoy.
No obstante, aunque la financiación global anual se acerca
ya a los 2.000 millones de dólares, dicha cantidad sigue
quedándose lejos de los 6.000 millones de dólares
requeridos anualmente por el Plan de Acción Global contra
la Malaria (GMP, por sus siglas en inglés) para garantizar
la cobertura universal de las intervenciones anti malaria en 2010.
La mayor parte de los fondos se destinan a África, donde
se registran el 89% de las muertes por malaria en el mundo (850.000
en el año 2008).
Más de 500 millones de infecciones al año
La Organización Mundial de la Salud (OMS) baraja unas
cifras dramáticas: la malaria amenaza al 40% de la población
mundial. Su parásito infecta a más de 500 millones
de personas cada año y causa la muerte de más de
un millón. El África subsahariana soporta la mayor
carga de paludismo, pero la enfermedad también afecta a
Asia, América Latina, el Oriente Medio e incluso a partes
de Europa.
La enfermedad puede ser causada por una o varias especies del
parásito Plasmodium. Tan sólo las hembras de mosquitos
son capaces de transmitir la enfermedad, ya que son las únicas
que se alimentan de sangre para poder madurar los huevos. La única
forma posible de contagio directo entre humanos es que una mujer
embarazada lo transmita por vía transplacentaria al feto,
por la transmisión directa a través de la picadura
de un mosquito, o por transfusiones sanguíneas de donantes
que han padecido la enfermedad.
Entre los síntomas del paludismo destacan la fiebre, las
cefaleas y los vómitos, que generalmente aparecen 10 a
15 días después de la picadura del mosquito. Si
no se trata, el paludismo puede poner en peligro la vida del paciente
en poco tiempo. En muchas zonas del mundo los parásitos
se han vuelto resistentes a varios antipalúdicos.
Fuente: SINC
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