Francisco Javier Sánchez-Salcedo y Alfredo J. Santillán
González
Revista Digital Universitaria
Introducción
Si bien la Astronomía como ciencia es al menos tan
antigua como la Mecánica clásica (400 años),
la astrofísica es muchísimo más joven.
Una posible fecha que podría marcar el nacimiento de
la Astrofísica podría ser el momento en que fuimos
capaces de interpretar los espectros electromagnéticos
(ver figura 1).
Figura 1. El espectro electromagnético como función
de la frecuencia y la longitud de onda.
Como referencia, nótese que la radioastronomía
comenzó en 1931 (History of Radio Astronomy,
NRAO), y las observaciones astronómicas en rayos-X en
1962 (History of X-Ray Astronomy, Chandra X-Ray Observatory).
Como otras ramas de la ciencia, los retos a los que se enfrenta
la astrofísica van cambiando. Conforme se van resolviendo
algunos enigmas, se abren nuevas preguntas. En el caso de la
strofísica, en particular, las nuevas observaciones
que se realizan con mejores telescopios hacen que sea siempre
una ciencia viva, es decir, que siempre haya nuevos hallazgos,
muchas veces inexplicables al principio, a los que tenemos
que enfrentarnos. Por ende, la grandeza de la Astronomía
reside en el hecho de que muchas de las propuestas teóricas
que se hacen puedan ser refutadas en futuras observaciones,
es decir, también se exige que los modelos tengan cierta
capacidad predictiva, y no sólo descriptiva.
En este artículo destacamos algunos de los retos que
consideramos de gran relevancia en la Astrofísica actual,
y no se pretende dar una revisión completa de los problemas
a los que la Astrofísica moderna se enfrenta. Más
bien, hemos seleccionado un conjunto de temas que ilustren
el panorama actual en las principales ramas que componen la
Astrofísica: Sol, Sistema Solar, Planetas, Estrellas,
Medio Interestelar, Galaxias y Universo.
Algunos retos
Física Solar: ¿por qué la corona del Sol está tan
caliente?
La estrella que se ha observado con mayor resolución,
la cual creemos conocer bien, es una cercana, llamada Sol.
Fue sólo después de entender la radioactividad,
a principio del siglo XX, cuando se pudo entender cuál
era la fuente de energía última del Sol. Uno
de los enigmas del Sol que más ha perturbado, aparte
del problema de los neutrinos solares, ha sido el de explicar
el mecanismo por el cual la corona del Sol (ver figura 2) presenta
una temperatura tan alta (del orden del millón de grados)
siendo que en su superficie la temperatura apenas llega a los
6,000 K.
Figura 2. La corona solar así como prominencias que
se observan en la superficie del Sol.
(Créditos, J.M.P.,
W. G. Wagner and J. Guertin; copyright 2008 W. Carlos and J.M.P.)
El problema es similar a tener una gran olla hirviendo, cuya
temperatura del vapor del agua, en vez de estar a 373 K, estuviera
a 3,000 K. Existen varias hipótesis para explicar la
temperatura coronal. Justamente, cuando estábamos cerrando
la escritura de este artículo, apareció una nota
en la revista especializada Astrophysical Journal (Reale et
al. 2009) del Telescopio de Rayos-X (XRT, por su siglas
en inglés) del Observatorio Espacial Japonés
Hinode, que está perennemente observando al Sol, donde
se sugiere que el calentamiento de la corona solar es debido
a la reconexión de las líneas del campo magnético
en pequeños tubos. Debemos recurrir a la energía
acumulada en el campo magnético para explicar la temperatura
de la corona del Sol.
Sistema Solar: ¿existen planetas en otros “soles”?
Respecto al Sistema Solar, destacaremos el gran esfuerzo que
se está invirtiendo en entender las formas de vida de
organismos extremófilos y su posible detección
en Marte y en los satélites Titán, Europa y Encelado.
La actividad geológica en estos satélites y la
composición rica de sus atmósferas hacen que
sean auténticos laboratorios que podrían albergar
la respuesta al origen de la vida. Se está investigando
en la caracterización de los posibles tipos de microorganismos
que serían capaces de habitar los ambientes inhóspitos
de estos satélites. No obstante, uno de los temas donde
más se ha avanzado en la década, es el de la
detección de planetas en órbita alrededor de
otras estrellas. Son los llamados planetas extrasolares.
En la actualidad hay una gran competencia por detectar el
planeta más pequeño (Leger et al. 2009).
No solo es cuestión de batir un record; cuanto más
pequeño sea el planeta detectado más parecido
será a nuestra Tierra. Además, tendremos una
mejor estadística en cuanto a la probabilidad de encontrar
sistemas planetarios como el Solar. Nótese que para
que haya un planeta con organismos de tipo eucarionte (bien
desarrollados), debemos tener un planeta rocoso, es decir,
de baja masa, protegido de la caída de meteoritos por
otro gigante. En el caso del sistema solar, el gigante que
protege a la Tierra del impacto catastrófico de asteroides
es Júpiter. El descubrimiento de nuevos planetas ayudará a
entender la migración radial de los planetas, y será clave
para determinar de manera más rigurosa, la probabilidad
de detectar vestigios de vida en planetas en órbita
alrededor de otras estrellas. Uno de los retos es demostrar,
a través de espectros de la luz reflejada por estos
planetas, la existencia de agua en alguno de ellos.
Estrellas: ¿cómo nacen las estrellas masivas?
El avance realizado en el entendimiento y modelaje de los
interiores estelares ha sido enorme en los últimos 20
años. Se puede decir que el grado de comprensión
sobre qué procesos concurren dentro de una estrella
es muy bueno. Sin embargo, existen todavía fases de
las estrellas que no se entienden. Uno de los temas de mayor
actividad actualmente es el de determinar, desde un punto observacional,
cómo se forman las estrellas masivas. Esto es, las estrellas
con una masa mayor a 8 veces la masa del Sol. En la visión
convencional que tenemos de la formación de las estrellas,
la fuerza de la gravedad atrae material y lo condensa formando
una nube de gas. La gravedad también tiende a fragmentar
a la nube en pequeñas partes, lo cual conduce a la formación
de un cúmulo de estrellas. Dicha fragmentación
puede inhibir la formación de estrellas masivas, puesto
que las estrellas que se forman calientan y evaporan el gas
de la nube. Curiosamente se ha visto que las estrellas más
masivas suelen nacer en cúmulos de estrellas (Larson
2009) y son pocas las que nacen aisladas (ver figura 3).
Figura 3. El cúmulo abierto Pismis 24, en él
habita una estrella que tiene aproximadamente 200 veces la
masa del Sol, todo un récord.
Esta estrella se localiza por
arriba del gas, siendo la más brillante. (Créditos:
NASA, ESA and J. M. Apellániz-IAA, Spain)
De allí se concluye que (1) la interacción
gravitacional entre las estrellas puede catalizar la formación
de estrellas masivas de alguna manera, o (2) que la turbulencia
que se genera en el gas del cúmulo produce regiones
amplias y de gran sobredensidad, más rápidamente
que la tasa a la que el gas se calienta y escapa del cúmulo.
En efecto, la turbulencia puede ayudar a evitar la fragmentación
de la nube. Desde el punto de vista observacional, las estrellas
en las primeras etapas de su formación están
ocultas dentro de envolturas de polvo y gas que bloquean la
luz visible.
El Medio Interestelar: “origen de los rayos cósmicos
ultraenergéticos”
Procedentes del Medio Interestelar nos llegan, a la parte
alta de la atmósfera, partículas cargadas que
viajan a velocidades relativistas que se denominan rayos cósmicos.
Una fracción importante de estas partículas se
frena al interaccionar con los átomos y moléculas
de nuestra atmósfera produciendo una cascada de decaimiento
en otras partículas. El origen de los rayos cósmicos,
descubiertos en 1912, fue un enigma durante muchos años.
Ahora, parece que pocos dudan de que la fuente principal que
produce la aceleración de estas partículas son
los remanentes de supernova ( ver figura 4)
Figura 4. Tres hermosas secciones de la Nebulosa de Vela,
observadas por el telescopio espacial Hubble.
Estas estructuras
filamentarias son los restos de una estrella que explotó (supernova)
hace miles de años.
(Créditos: NASA, ESA, and
Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble)
En realidad, es el origen de los rayos cósmicos ultraenergéticos
(Energía > 1019 eV) lo que es particularmente importante
e interesante entender. Los rayos cósmicos ultraenergéticos
que nos llegan del cosmos, tienen una energía superior
a los que se pueden conseguir con el acelerador de partículas
más potente en la Tierra. Por ejemplo, el acelerador
de partículas que se pondrá de nuevo en funcionamiento
en septiembre, acelerará partículas hasta 14
TeV. Aunque no es fácil, tiene que ser posible acelerar
partículas cargadas hasta esas velocidades en los núcleos
activos de galaxias. Sin embargo, surge un problema inmediatamente
cuando estas partículas colisionan con los fotones de
la radiación de fondo: se generan piones por lo que
se frenan y, por lo tanto, no pueden viajar largas distancias.
Por esta razón, se esperaba que hubiera un cambio en
la pendiente del espectro. Sin embargo, éste no se ha
detectado. El origen de los rayos cósmicos ultraenergéticos
ha dado pie a mucha especulación y será un reto
en los próximos años (para mayor información
ver “HAWC
un nuevo observatorio de rayos gamma en México” en
este volumen).
Estallidos de rayos gamma
Los estallidos de rayos gamma, descubiertos por satélites
militares en la década de los 60, han atraído
el interés de los cosmólogos porque se pueden
usar como candelas para medir distancias. Los estallidos de
rayos gamma representan el fenómeno explosivo más
energético observado en el Universo después de
la Gran Explosión, se libera una energía de entre
1053 y 1054 ergs exclusivamente en la banda de rayos gamma.
En los últimos cinco años se ha podido determinar
qué tipo de colisión puede generar esta liberación
de energía (e.g., van Putten 2009). Se ha visto que
el origen de los estallidos es extragaláctico e incluso
se ha sido capaz de determinar en algunos casos cuál
era la galaxia anfitriona del estallido de rayos gamma. Resta
caracterizar mejor como depende su luminosidad intrínseca
con la forma de la curva de luz, que es en realidad lo que
se observa, para poder así usarse para determinar el
ritmo al que se expande el Universo.
¿Cómo se forman los agujeros negros masivos
galácticos?
Hemos mencionado anteriormente que la formación de
estrellas masivas sigue siendo un problema abierto. Muchísimo
menos se sabe sobre la formación de los agujeros negros
masivos que se observan en los centros de las galaxias. Debe
existir alguna manera eficiente de acarrear la masa equivalente
a un millón de masas solares o más, a una región
muy pequeña en un tiempo relativamente corto. La correlación
derivada empíricamente entre la masa del agujero negro
y la dispersión de velocidades del bulbo estelar, indica
que el agujero negro jugó un papel importante
en las propiedades globales de la galaxia o que las propiedades
de la galaxia determinaron la eficiencia del acarreo de material
hacia el centro. Curiosamente, si tal y como se cree, todas
las galaxias albergan un agujero negro en su centro y, por
otro lado, la colisión y fusión de galaxias es
algo muy frecuente, uno esperaría encontrar agujeros
negros binarios en muchas galaxias (Dotti et al. 2007).
Sin embargo, ya que no se han observado pares de agujeros negros
salvo en raras excepciones, se concluye que los dos agujeros
negros deben acercarse y fusionarse en un tiempo muy corto.
Es decir, debe existir un mecanismo muy eficiente por el cual
los agujeros negros pierden energía orbital (y momento
angular) para producir la coalescencia.
En esta animación se muestra una simulación
hecha por computadora de la evolución de la interacción
entre dos galaxias
y se comparan las diferentes etapas por
las que pasa esta colisión con imágenes obtenidas
con el telescopio espacial Hubble.
(Créditos: NASA,
ESA, and F. Summers (STScI); simulación numérica:
Chris Mihos-Case Western Reserve University and Lars Hernquist-Harvard
University)
El Universo: ¿qué pasa
con la materia oscura?
Una mirada al cielo en una noche estrellada nos revela que
el Universo no es homogéneo. Claramente podemos apreciar
que la luz viene principalmente de puntos luminosos, las estrellas,
y de una banda de luz más difusa, el disco de estrellas
de la Vía Láctea. Si viéramos el Universo
desde fuera de nuestra galaxia, no tardaríamos en percibir
que la mayor parte de la materia se distribuye formando galaxias,
esto es, el Universo tiene mucha subestructura. Esta gran cantidad
de subestructura sólo se puede explicar si hay una componente
de materia que apenas interacciona con la materia ordinaria
(protones, electrones, fotones…), excepto a través
de la fuerza gravitacional. Por ahora, sólo tenemos
constancia de esta materia, que llamamos materia oscura, por
su efecto gravitacional. Aunque desconocemos qué tipo
de partícula es, de lo que estamos seguros es que no
sufre colisiones. Por lo tanto, es muy fácil de calcular
a través de grandes computadoras, cómo la materia
oscura se agrupa en grumos formando grandes estructuras. El
acuerdo entre las observaciones de la distribución de
masa en el Universo y las encontradas en experimentos numéricos
es tan bueno que actualmente se usan estas simulaciones para
tener predicciones y fundamentar futuras observaciones. La
simulación de mayor tamaño que se ha hecho hasta
la fecha se conoce como la simulación del Milenio (Millennium
Simulation Project). La resolución de esta simulación
permite tener una estadística fiable de cuantas galaxias
esperamos tener de una cierta masa y como se agrupan, y de
como y cuando se forman los cúmulos de galaxias. Además,
se puede alcanzar una resolución suficiente como para
saber como es la distribución de la materia oscura dentro
las galaxias (ver figura 5).
Figura
5. La distribución de la materia a grandes escalas.
Cada punto luminoso es un fuerte candidato a crear una galaxia.
(Céditos: The Millennium Simulation Project, Springel et
al., 2005)
El reto actual en el contexto de la formación de galaxias
es incluir la materia ordinaria (bariónica) que es realmente
de la que están compuestas las estrellas y el gas, y
que es,,obviamente, lo que observamos con nuestros telescopios ópticos.
El objetivo a largo plazo es tener simulaciones completas de
la formación de galaxias de tal manera que tuviéramos
la historia de formación estelar, su población
estelar. Estas simulaciones nos darían observables como
la luminosidad o el índice de color de las galaxias
que sería fácilmente comparable con las observaciones
de muestras completas de millones de galaxias. Por ejemplo,
podríamos comparar la formación estelar global
del Universo con los datos observados. La dificultad estriba
en que se requieren muchos recursos computacionales para tener
acceso a un rango tan grande de escalas. Por ejemplo, la galaxia
vecina Andrómeda, que se puede ver a simple vista en
lugares con cielos muy oscuros, está a una distancia
de 700 mil pársecs (1 parsec = 3.26 años-luz).
Para resolver con cierto grado de confianza la formación
de estrellas en el disco de una galaxia se requiere una resolución
de unos 20 pársecs. Esto significa que si queremos resolver
un grupo pequeño de galaxias necesitaríamos ser
capaces de resolver un rango espacial de 25,000.
Cosmología: “el misterio de la energía
oscura”
Desde los trabajos de Hubble, se sabía que el Universo
estaba en expansión. Lo que ha causado un gran revuelo
entre físicos y astrofísicos es que esta expansión
es acelerada. La expansión acelerada del Universo fue
sugerida de los estudios realizados de los datos de luminosidad
de las supernovas cosmológicas. Una expansión
acelerada significa que en las ecuaciones que describen la
dinámica del Universo, se debe poner un término
del tipo de constante cosmológica. Las ecuaciones de
Einstein permiten introducir este término. De acuerdo
con los últimos ajustes, el efecto de este término,
al que se le ha bautizado como energía oscura, es dominante
en el momento actual del Universo, contribuyendo con un 74
% a la densidad critica. Se desconoce cual es la naturaleza
física de la energía oscura, no obstante, esta
se puede considerar como una misteriosa fuerza que se comporta
aproximadamente como la constante cosmológica, asegurando
que el Universo se esté acelerando en lugar de decelerarse
bajo los efectos de la gravedad. Cabe mencionar que la constante
cosmológica fue introducida inicialmente por Einstein
en sus ecuaciones de campo de la Relatividad General para poder
modelar un universo estático homogéneo con simetría
esférica. Por otro lado, la posibilidad más sencilla
es que la energía oscura fuera energía asociada
al vacío, pero se requieren más observaciones
cosmológicas para determinar la ecuación de estado
y así poder acotar más su naturaleza.
Es un reto importante de la física y la astrofísica
moderna caracterizarla mejor, de lo contrario, habrá una
gran libertad que dará lugar a una gran degeneración
caprichosa de modelos. Como ejemplo, actualmente no podemos
destacar la existencia de una hipotética interacción
entre la energía oscura y la material oscura.
Algunas reflexiones finales
El aguerrido lector de revistas y periódicos se habrá dado
cuenta, si es que ha sido capaz de leer hasta esta línea,
que en este artículo sólo hemos repetido con
poca originalidad y ninguna creatividad lo que los medios de
comunicación nos han bombardeado sobre los retos de
la Astrofísica Moderna. Si queremos ser críticos
con nosotros mismos debemos admitir que en la Ciencia es difícil,
o imposible, decir que un problema sea más importante
que otro. Sería más justo decir que a un problema
se le está invirtiendo más esfuerzo y más
dinero que a otro. El científico ante todo es hombre
y, como tal, tiene importantes sesgos sociológicos y
culturales. La magia de la ciencia está en el reto de
entender la naturaleza. Por ejemplo, el estudio del movimiento
de una mota de polvo suspendida en el aire puede resultar ridículo
y de poco interés, si lo miramos desde el punto de vista
de los grandes proyectos de la Ciencia. Sin embargo, la descripción
del movimiento browniano de esa mota de polvo puede
ser tan complicado e interesante (y de mayor aplicación
quizás) como la energía oscura. La Ciencia se
construye a través de la unión de muchos ladrillos
y, pocas veces, la resolución de un enigma ha dado lugar
a un cambio de paradigma.
En el siglo XXI, la divulgación masiva de la Astrofísica
ha quedado en manos de ciertas cadenas televisivas que con
mucha frecuencia caen en el catastrofismo, el tremendismo y
una exageración que rayan en la ciencia ficción,
como elementos básicos para ganar audiencia. ¿Qué pasaría
si un meteorito chocara con la Tierra? ¿Qué pasará cuando
la galaxia Andrómeda choque con la Vía Láctea? ¿Qué pasaría
si hubiera un estallido de rayos gamma cerca del sistema solar?
Reflexione qué le contestaría a su peluquero
si le dijera: “La ciencia está loca. los científicos
han sabido que el cadáver de hielo que encontraron en
un glaciar al sudoeste de Austria vivió hace 5,300 años,
era hombre, han averiguado qué comía, cuántos
años tenia cuando murió, cómo lo mataron,
y el color de sus ojos. Sin embargo, a esta pobre chica (se
refiere a Caster Semenya) que la vimos correr ayer en la televisión,
pues no saben si es hombre o mujer. Van a tener que ver a la
atleta, ginecólogos, endocrinólogos, sicólogos
y expertos en medicina interna, y alguien más que no
recuerdo ahora, parasicólogos o no sé”.
SÁNCHEZ-SALCEDO, Francisco Javier y Santillán
González, Alfredo J "Desafíos de la Astrofísica
contemporánea". Revista Digital Universitaria [en
línea]. 10 de octubre de 2009, Vol. 10, No. 10 [Consultada:
11 de octubre de 2009]. Disponible en Internet: <http://www.revista.unam.mx/vol.10/num10/art61/int61.htm>
ISSN: 1607-6079.