Acciones, frustraciones y esperanza
María Elena Guntiñas Rodríguez
De la Comunidad de Educadores de Cultura Científica sobre el documento Ciencia 2021 de la OEI
A lo largo de mis vacaciones del mes de agosto he leído, despacio y con detenimiento, la primera versión del documento para debate del Programa iberoamericano en la década de los bicentenarios: Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social.
Si tuviese que reducir a una sola palabra la impresión general que me produjo este documento, escribiría AMBICIOSO, pero no se da este caso, si no que dispongo de dos hojas para comentar, con relación al programa, todo aquello que considere oportuno de mención, por lo que a la palabra anterior añado: comprometido, idealista, deseable, difícil, reivindicativo, conocedor de las causas, democrático, despertador de conciencias, incentivador de colaboraciones, defensor de las diferencias, de la ciencia y de la investigación de calidad, sabedor de que la calidad educativa, el desarrollo tecnológico, la cultura científica y la innovación son la llave del desarrollo productivo y la equidad social…le podrían seguir muchas palabras más.
No les voy a justificar lo escrito anteriormente, ya que pienso que coincidirían, en su mayor parte, con las de todas las personas que hayan leído este proyecto. Ceñiré mis comentarios, siguiendo las orientaciones tutorales, fundamentalmente a las propuestas indicadas como necesarias en las estrategias previstas para lograr los objetivos planteados en el punto 6.5 del capítulo 6. Objetivos, estrategias y propuestas de acción.
- 6.5. Estrategia para mejorar la calidad educativa y promover las carreras científicas.
No cabe duda de que es necesario el que los jóvenes sean instruidos en el ámbito científico y tecnológico, como así se articula en la Propuesta 13, y que en la escuela se les debe acercar a todos aquellos conocimientos que han repercutido, que repercuten o que podrán repercutir en su calidad de vida, de este modo podrán opinar, rechazar, intervenir e/o impulsar en direcciones determinadas las investigaciones científicas y/o tecnológicas. Con este fin hace 4 años en España se diseñó la materia curricular “Ciencias para el mundo Contemporáneo” con una carga lectiva de 2 horas semanales, siendo obligatoria para todas las modalidades de Bachillerato.
Imparto esta materia y tengo que reconocer que, al igual que el 50,6% de los jóvenes iberoamericanos, la mayoría de mis alumnas/os de las modalidades no científicas “se aburren y no son capaces de seguir una explicación que dure más de 15 minutos”, “no les gustan las asignaturas de ciencias”, las rechazan “a priori”…Todo ello me produce todos los años frustración, una gran desazón y muchas preguntas. ¿Cual es la razón de este desinterés si desde la educación primaria están en contacto, de una u otra forma, con estas materias? ¿Este rechazo global se genera en la escuela o es un fenómeno social provocado por un lenguaje científico oscuro o por su ausencia en los medios mediáticos? ¿Es debido a que enseñamos mal estas materias en la mayoría de las escuelas iberoamericanas? ¿O podríamos reducir este hecho a una cuestión evolutiva o genética?...Desconozco las respuestas correctas y deseo tenerlas. Solo les puedo decir que intento que mi labor docente sea de calidad, que trato de atraer su atención y evitar un aburrimiento excesivo dedicando el 50% de las clases, esto es 1 hora semanal, a pequeños trabajos de índole científico para los que, en más de una ocasión, utilizo los materiales de la Comunidad de Educadores por la Cultura Científica. Procuro no explicar magistralmente más de 15 minutos, recurro a vídeos, coloquios, diseño unidades didácticas especiales, escuchan, en el centro, charlas de científicos próximos. Todos los años hago propaganda (viva voz, carteles) del lujo de poder disfrutar de las conferencias de premios Novel gestionadas por nuestra universidad. En el centro, como mínimo, una vez al año tenemos en depósito exposiciones itinerantes (en el curso pasado montamos 2) de las que, además de verlas, han de cubrir un cuadernillo elaborado específicamente para cada una de ellas. Les animo a participar en actividades, concursos, olimpiadas de carácter científico para las que les preparo y coordino…Con todo ello no se si alcanzo los objetivos propuestos ya que los resultados son desalentadores. En estos momentos estoy a las puertas de un nuevo curso académico, con el mismo reto y con las mismas incógnitas ¿Que, como… hacer?
De manera más específica y con mayor vigor intento despertar en el alumnado de la modalidad científica “vocaciones científicas” (Propuesta 14). Cuando les pregunto si han pensado en ser científicos, aproximadamente un 20% manifiestan que no les desagrada la idea, pero la mayoría ven muy distantes a los científicos, de ahí el empeño de traerlos al centro y que les hablen de sus trabajos y de sus vidas. He de reconocer que me es relativamente fácil conseguirlo, puesto que mi instituto está en una ciudad universitaria, Santiago de Compostela.
Las Facultades de materias científicas de esta universidad, desde hace unos años, y desde hace una década el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, elaboran un programa de conferencias, visitas…con el objetivo de acercarse a las enseñanzas medias y conseguir alumnado o posibles investigadores, por fin empiezan a romper la barrera de su aislamiento de los demás niveles educativos y a reconocer que son sus fuentes. No obstante, cuando se habla con los responsables de estos programas, se conoce que resulta laborioso hallar científicos que estén dispuestos a impartir dichas charlas. Al instituto han venido jóvenes doctorandos, profesores titulares de universidad, jefes de equipos de investigación, investigadores titulares…La mayoría vienen porque están convencidos de que es lo que hay que hacer si se quiere aspirar a un país más desarrollado, más competitivo y con mayor calidad de vida. Personalmente me pregunto, de cara al próximo curso académico, que pasará con estos programas dada la actual situación económica del país.
En cuanto al éxito de mi labor les comentaré que a día de hoy puedo decir con certeza que, de los cientos de alumnos/as que he tenido, solo 1 está dedicado a la investigación y para ello en un país extranjero, lo cual me entristece; siempre que viene a visitarme le digo: …”nuestro país os necesita” y su respuesta es…”no puedo mal vivir y desperdiciar mi vida”…Tiene razón, este país no le ofrece buenas oportunidades y garantías en relación a sus aspiraciones, y por ello agradezco y valoro que jóvenes anónimos (entre los que tengo la esperanza de que estén muchas/os de mis alumnas/os) de gran valía se queden en su país, trabajando mucho y ganando poco, esforzándose cada día para mantener no solo su puesto de trabajo sino también, el de compañeros, el nivel y la competitividad de las empresas; a algunos de ellos les conozco bien ya que me son muy próximos. Siento tristeza, dolor y rabia cuando los responsables del desarrollo y gestión del estado no les consideran, ni los mencionan; cuando la sociedad no es consciente de su trabajo y sacrificio, ya que no son famosos y, en consecuencia, los medios informativos, ávidos de audiencia y ventas, los ignoran.
Quiero finalizar mis comentarios o exposición de forma esperanzada y por ello, deseo que este programa no sea uno más, que se proyecte en la práctica, que no se quede en un despacho como proyecto. Soy consciente de que no lo veré finalizar, se necesitarán recursos económicos y mucho tiempo para alcanzar los objetivos deseados, pero me conformaría con su inicio y sus primeros logros.
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Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social. Programa Iberoamericano para la década de los bicentenarios
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24 de agosto de 2012 El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios. El conocimiento científico y tecnológico es una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido- en herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales.
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