Inicio | Compromiso | Adhesiones | ¿Qué podemos hacer? | Documentos y acciones | Sala de Lectura | Enlaces | Contactar
Cargando
Sostenibilidad
Educación para la sostenibilidad
Economía y sostenibilidad
Crecimiento demográfico y sostenibilidad
Ciencia y Tecnología para la sostenibilidad
Reducción de la pobreza
Igualdad de género
Lucha contra la contaminación
Consumo responsable
Turismo Sostenible
Derechos Humanos y sostenibilidad
Diversidad cultural
Frenar el cambio climático
Biodiversidad
Urbanización y Sostenibilidad
Nueva cultura del agua
Poner fin al agotamiento y destrucción de recursos
Gobernanza universal
Combatir la desertización
Reducción de desastres
Evitar conflictos y violencias
Desarrollo Rural y Sostenibilidad
La transición energética
Ciencia de la Sostenibilidad
Objetivos de Desarrollo Sostenible
versión para imprimir Derechos humanos y Sostenibilidad

Derechos humanos y Sostenibilidad

La preservación sostenible de la especie humana en nuestro planeta exige la libre participación de la ciudadanía en la toma de decisiones (lo que supone la universalización de los Derechos Humanos de primera generación) y la satisfacción de sus necesidades básicas (Derechos de segunda generación). Pero esta preservación aparece hoy como un derecho en sí mismo, como parte de los llamados Derechos Humanos de tercera generación, que se califican como derechos de solidaridad y que incluyen, de forma destacada, el derecho a un ambiente saludable, a la paz y al desarrollo para todos los pueblos y para las generaciones futuras, integrando en este último la dimensión cultural que supone el derecho al patrimonio común de la humanidad. Se puede comprender, así, la vinculación que se establece entre Desarrollo Sostenible y universalización de los Derechos Humanos.

El logro de la Sostenbilidad aparece hoy indisolublemente asociado al profundo cambio cultural que supone la universalización y ampliación de los Derechos Humanos (en lo que sigue, DH). Sin embargo, esta vinculación tan directa entre superación de los problemas que amenazan la supervivencia de la vida en el planeta y la universalización de los DH suele producir extrañeza y dista mucho de ser aceptada con facilidad. Conviene, por ello, detenerse mínimamente en lo que se entiende hoy por DH, un concepto realmente revolucionario y todavía mal comprendido, que ha ido ampliándose hasta contemplar tres “generaciones” de derechos (Vercher, 1998) que constituyen, como ha sido señalado, requisitos básicos de un Desarrollo Sostenible, de una cultura de la Sostenbilidad que permita hacer frente a la actual situación de emergencia planetaria (ver Transición a la Sostenibilidad).

Veamos en primer lugar por qué hablamos de concepto revolucionario. Son muchos quienes ven en los DH el reconocimiento de sus derechos en respuesta a sus necesidades. Así entendidos, los DH apenas serían una concreción detallada de la defensa “natural” del propio interés, con frecuencia en oposición al interés de los otros. Nada nuevo, en esencia. Pero hablar de DH y reivindicarlos es algo muy diferente: es hablar de los derechos de todos los seres humanos por el hecho de serlo; es reconocer a los demás, por diferentes de mí que puedan ser, como sujetos de derechos. La defensa de lo nuestro (extensible, en todo caso, a los prójimos, es decir, a los próximos) deja paso al reconocimiento de los derechos de todos y todas.

Dicho de otra manera, hablar de DH es reconocer los derechos de los diferentes, de los que no son como nosotros, algo que no se produce fácilmente. No debe olvidarse, a este respecto, que los “Droits de l’Homme” de la Revolución Francesa, por citar un ejemplo ilustre, excluían explícitamente a las mujeres, que solo consiguieron el derecho al voto en Francia tras la Segunda Guerra Mundial (algo que en algunos países les sigue vedado). Ni tampoco debemos olvidar que en muchos lugares de la Tierra derechos básicos son sistemáticamente conculcados cada día o que ciertas características personales como ser homosexual son causa, todavía hoy, de graves limitaciones de derechos, incluso en los países llamados desarrollados.

En todo caso, este proceso, sin duda conflictivo, de reconocimiento de los DH, puede considerarse como una de los proyectos más positivos en el progreso de la especie humana hacia la superación de conflictos destructivos. Merece la pena, pues, pasar revista a su establecimiento y analizar su vinculación con el proceso de transición a la Sostenibilidad.

Derechos democráticos, civiles y políticos o Derechos Humanos de Primera Generación

Nos referiremos, en primer lugar, a los Derechos Democráticos, civiles y políticos (de opinión, reunión, asociación…) para todos, sin limitaciones de origen étnico o de género, que constituyen una condición sine qua non para la participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan al presente y futuro de la humanidad (Folch, 1998). Se conocen hoy como “Derechos humanos de primera generación”, por ser los primeros que fueron reivindicados y conseguidos (no sin conflictos, como ya hemos señalado) en un número creciente de países.

Amartya Sen (2000), en su libro Desarrollo y Libertad, concibe el desarrollo de los pueblos como un proceso de expansión de las libertades reales de las que disfrutan los individuos, alejándose de una visión que asocia el desarrollo con el simple crecimiento del PIB, las rentas personales, la industrialización o los avances tecnológicos. La expansión de las libertades es, pues, tanto un fin principal del desarrollo como su medio principal y constituye un pilar fundamental para abordar la problemática de la Sostenbilidad. Como señala Sen (2000), “El desarrollo de la democracia es, sin duda, una aportación notable del siglo XX. Pero su aceptación como norma se ha extendido mucho más que su ejercicio en la práctica (...) Hemos recorrido la mitad del camino, pero el nuevo siglo deberá completar la tarea”.

No podemos hablar de pleno funcionamiento democrático, y de respeto de los derechos civiles mientras, por ejemplo, persiste la tortura y, lo que es aún más grave, la pena de muerte. Si entendemos la democracia como un proceso social "en el que las instituciones tienen la función de permitir, precisamente, la continua corrección y el aprendizaje" (Manzini y Bigues, 2000), ello debería significar su abolición. Una cosa es defender a la sociedad, evitar aquellos actos que atenten contra los derechos de los demás, y otra, nada correctiva, es erigirse en dioses inmisericordes capaces de arrebatar la vida… También la democracia ha de progresar en esa dirección.

En ese sentido, el 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 62/149, en la que se pedía una moratoria de las ejecuciones en todo el mundo. Una mayoría de 104 Estados miembros votó a favor de esta resolución, mientras que 54 países votaron en contra y 29 se abstuvieron. Organizaciones como Amnistía Internacional instan a los países que continúan utilizando la pena de muerte a que escuchen el llamamiento de la Asamblea General de la ONU y establezcan de inmediato una suspensión de las ejecuciones como primer paso hacia la abolición de la pena capital. Como señal de lo mucho que queda todavía por hacer, el 5 de abril de 2013, la Oficina de la ONU para los DH expresó su preocupación por el creciente uso de la pena de muerte y el abandono por parte de diversos países de la moratoria vigente, reiterando un llamamiento a todos los gobiernos para que establezcan una moratoria sobre todas las ejecuciones, con el objetivo final de abolir la pena capital de acuerdo a las resoluciones de la Asamblea General.

Y tampoco es posible hablar de respeto a los DH cuando persisten en algunos países discriminaciones por razones de género (ver Igualdad de género), religión, etnia, idioma, opinión u orientación sexual. En ese sentido, conviene destacar que el 26 de Julio de 2013, Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los DH informaba de la Campaña “Free & Equal” señalando que:

“Es la primera vez que las Naciones Unidas han puesto en marcha una iniciativa mundial de educación pública dedicada a la lucha contra la homofobia y la transfobia, y para promover el respeto por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales. Una campaña de este tipo es fundamental en estos momentos debido a las enormes violaciones de derechos humanos que sufren las personas LGBT. Mi oficina en las Naciones Unidas recibe con regularidad informes de personas que han sido atacadas, agredidas sexualmente, secuestradas, torturadas, incluso asesinadas simplemente por su orientación sexual o su identidad de género. La Declaración Universal de los Derechos Humanos promete un mundo en el que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos - sin excepciones, nadie se queda atrás-. Sin embargo, es una promesa hueca para muchos millones de personas LGBT que se ven obligadas a enfrentar el odio, la intolerancia, la violencia y la discriminación generalizada diariamente”.

Estos derechos civiles y políticos son hoy reconocidos como un requisito imprescindible para el logro de sociedades sostenibles, pero se ha comprendido también la necesidad universalizar los derechos económicos, sociales y culturales o “Derechos humanos de segunda generación” (Vercher, 1998).

Los derechos económicos, sociales y culturales o Derechos humanos de segunda generación

Los derechos económicos, sociales y culturales fueron reconocidos bastante después de los derechos políticos. Hubo que esperar a la Declaración Universal de 1948 para verlos recogidos y mucho más para que se les empezara a prestar una atención efectiva. Entre estos derechos podemos destacar:

  • Derecho universal a un trabajo satisfactorio, a un salario justo, superando las situaciones de precariedad e inseguridad, próximas a la esclavitud, a las que se ven sometidos centenares de millones de seres humanos (de los que más de 250 millones son niños).
  • Derecho a una vivienda adecuada en un entorno digno, es decir, en poblaciones de dimensiones humanas, levantadas en lugares idóneos -con una adecuada planificación que evite la destrucción de terrenos productivos, las barreras arquitectónicas, etc.- y que se constituyan en foros de participación y creatividad.
  • Derecho universal a una alimentación adecuada, tanto desde un punto de vista cuantitativo (desnutrición de miles de millones de personas) como cualitativo (dietas equilibradas y sostenibles) lo que dirige la atención a nuevas tecnologías de producción agrícola (Worldwatch Institute, 2011).
  • Derecho universal a la salud. Ello exige recursos e investigaciones para luchar contra las enfermedades infecciosas que hacen estragos en amplios sectores de la población del tercer mundo (cólera, malaria...) y contra las nuevas enfermedades “industriales” (tumores, depresiones...) y “conductuales”, como el SIDA. Es preciso igualmente una educación que promueva hábitos saludables, el reconocimiento del derecho al descanso, el respeto y solidaridad con las minorías que presentan algún tipo de dificultad, etc.
  • Derecho a la planificación familiar, es decir, a una maternidad y paternidad responsables, y al libre disfrute de la sexualidad, que no conculque la libertad de otras personas, sin las barreras religiosas y culturales que, por ejemplo, condenan a millones de mujeres al sometimiento.
  • Derecho a una educación de calidad, espaciada a lo largo de toda la vida, sin limitaciones de origen étnico, de género, etc., que genere actitudes responsables y haga posible la participación en la toma fundamentada de decisiones.
  • Derecho a la cultura, en su más amplio sentido, como eje vertebrador de un desarrollo personal y colectivo estimulante y enriquecedor.
  • Reconocimiento del derecho a investigar todo tipo de problemas (origen de la vida, manipulación genética...) sin limitaciones ideológicas, pero tomando en consideración sus implicaciones sociales y sobre el medio y ejerciendo un control social que evite la aplicación apresurada, guiada por intereses a corto plazo, de tecnologías insuficientemente contrastadas, que pueden afectar, como tantas veces ha ocurrido, a la Sostenibilidad. Se trata, pues, de completar el derecho a investigar con la aplicación del llamado Principio de Precaución.

El conjunto de estos derechos de segunda generación aparece como un requisito y, a la vez, como un objetivo del Desarrollo Sostenible (Vilches y Gil, 2003). ¿Se puede exigir a alguien, por ejemplo, que no contribuya a esquilmar un banco de pesca si ese es su único recurso para alimentar su familia? (ver Reducción de la pobreza). No es concebible tampoco, por citar otro ejemplo, la interrupción de la explosión demográfica sin el reconocimiento del derecho a la planificación familiar y al libre disfrute de la sexualidad. Y ello remite, a su vez, al derecho a la educación. Como afirma Mayor Zaragoza (1997), una educación generalizada es lo único que permitiría reducir, fuera cual fuera el contexto religioso o ideológico, el incremento de población.

En definitiva, la preservación sostenible de la especie humana en nuestro planeta exige la libre participación de la ciudadanía en la toma de decisiones (lo que supone la universalización de los DH de primera generación) y la satisfacción de sus necesidades básicas (Derechos de segunda generación). Pero esta preservación aparece hoy como un derecho en sí mismo, como parte de los llamados Derechos Humanos de Solidaridad (Verger, 1998), a los que nos referiremos seguidamente.

Derechos Humanos de Solidaridad o de Tercera Generación

Los derechos a los que vamos a referirnos se califican como derechos de solidaridad “porque tienden a preservar la integridad del ente colectivo” (Vercher, 1998). Incluyen, de forma destacada, el derecho a un ambiente sano, a la paz y al desarrollo para todos los pueblos y para las generaciones futuras, integrando en este último la dimensión cultural que supone el derecho al patrimonio común de la humanidad. Se trata, pues, de derechos que incorporan explícitamente el objetivo de un Desarrollo Sostenible:

  • El derecho de todos los seres humanos a un ambiente adecuado para su salud y bienestar. Como afirma Vercher, la incorporación del derecho al medio ambiente saludable como un derecho humano, esencialmente universal, responde a un hecho incuestionable: “de continuar degradándose el medio ambiente al paso que va degradándose en la actualidad, llegará un momento en que su mantenimiento constituirá la más elemental cuestión de supervivencia en cualquier lugar y para todo el mundo (…) El problema radica en que cuanto más tarde en reconocerse esa situación mayor nivel de sacrificio habrá que afrontar y mayores dificultades habrá que superar para lograr una adecuada recuperación”, procediendo a la necesaria restauración ambiental. De hecho muchas comunidades y pueblos autóctonos, poseedores de una cultura profundamente anclada en su ambiente, están en vías de desaparición, obligados a abandonar su tierra hacia las grandes ciudades, a menudo como consecuencia de la degradación ambiental, lo que les convierte en refugiados climáticos o ambientales y les condena a la pérdida acelerada de su identidad (Bovet et al., 2008, pp 44-45).
  • El derecho a la paz, lo que supone impedir que los intereses particulares (económicos, culturales…) a corto plazo, se impongan por la fuerza a los demás, con grave perjuicio para todos: recordemos las consecuencias de los conflictos bélicos y de la simple preparación de los mismos, tengan o no tengan lugar: desde la degradación ambiental (no hay nada tan contaminante y destructor de recursos como un conflicto bélico) a los millones de refugiados, víctimas de las guerras. El derecho a la paz ha de plantearse, claro está, a escala mundial, ya que solo una autoridad democrática universal podrá garantizar la paz y salir al paso de los intentos de transgredir este derecho (Ver Evitar conflictos y violencias).
  • El derecho a un Desarrollo Sostenible, tanto económico como cultural de todos los pueblos. Ello conlleva, por una parte, el cuestionamiento de los actuales desequilibrios económicos, entre países y poblaciones, así como nuevos modelos y estructuras económicas adecuadas, que garanticen el acceso universal a los recursos básicos (tanto materiales como energéticos limpios y renovables) para el logro de la Sostenbilidad y, por otra, la defensa de la etnodiversidad o diversidad cultural, como patrimonio de toda la humanidad, y del mestizaje intercultural, contra todo tipo de racismo y de barreras étnicas o sociales.

Vercher (1998) insiste en que estos Derechos de tercera generación “solo pueden ser llevados a cabo a través del esfuerzo concertado de todos los actores de la escena social”, incluida la comunidad internacional. Se puede comprender, así, la vinculación que se establece entre Desarrollo Sostenible y universalización de los DH.

En el mismo sentido, en junio de 2013, Navi Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DH, en una carta Abierta sobre DH y la Agenda Post-2015, señala que “La Declaración del Milenio, aprobada por los líderes del mundo en 2000 reconoció el vínculo entre los DH y el desarrollo. La Asamblea General de las Naciones Unidas en Reunión Plenaria de Alto Nivel sobre los ODM en 2010 (La Cumbre ODM) reafirmó que los valores fundamentales comunes, como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, el respeto de todos los DH, el respeto por la naturaleza y responsabilidad compartida, son esenciales para el logro de los ODM”.Y añade que el compromiso fue reafirmado aún más por los Estados Miembros en la Conferencia de Río+20 en que destacaron sus responsabilidades de respetar, proteger y promover los DH y las libertades fundamentales de todas las personas, sin distinción alguna, así como la necesidad de reducir las desigualdades y fomentar la inclusión social para avanzar hacia el Desarrollo Sostenible.
Un paso esencial en esa dirección es la superación de la ideología de la “igualdad de oportunidades” para completarla con la de la “igualación de los logros”: no basta, por ejemplo, con reconocer a todos los seres humanos el derecho a una alimentación adecuada, sino que es preciso lograrlo acabando con el hambre. Y ese logro es responsabilidad de toda la humanidad. Se comprende, por tanto, la necesidad de avanzar hacia una verdadera mundialización, con instituciones democráticas, también a nivel planetario (ver Gobernanza Universal), capaces de garantizar este conjunto de derechos y de promover la cultura de la Sostenbilidad (Vilches y Gil, 2003; Assadourian, 2013).

Hacia una gobernanza orientada por la universalización de las tres generaciones de Derechos Humanos

En abril de 2006 la Asamblea General de Naciones Unidas decidió la constitución del Consejo de Derechos Humanos (HRC), con sede en Ginebra y con un rango superior al de la Comisión de DH, a la que sustituye. La labor del Consejo, se señala, estará guiada por los principios de universalidad, imparcialidad y diálogo internacional a fin de “impulsar la promoción y protección de todos los derechos humanos, es decir, los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo”.

Es de resaltar, así mismo, la incorporación del Índice Universal de Derechos Humanos (UHRI de sus siglas en inglés), desde la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas de DH y el Examen Periódico Universal (UPR de las siglas en inglés), establecido en la Asamblea General de NU de abril de 2006. Con esta herramienta se pretende concienciar acerca de las recomendaciones en materia de DH y prestar asistencia a los países, instituciones nacionales, organizaciones de la sociedad civil y socios de las Naciones Unidas en su aplicación. Conviene señalar a este respecto que Naciones Unidas ha establecido en 2011 unos Principios Rectores sobre empresas y Derechos Humanos, para salir al paso de las numerosas transgresiones detectadas en empresas que anteponen su beneficio económico al respeto de dichos derechos. El Índice permite encontrar información sobre cuestiones de DH en todo el mundo y ver cómo ha evolucionado durante los últimos años la interpretación jurídica del Derecho Internacional en materia de DH. La UPR es uno de los elementos clave del nuevo Consejo que recuerda a los Estados su responsabilidad de respetar y aplicar los Derechos Humanos y las libertades fundamentales. El objetivo de este nuevo mecanismo es abordar las violaciones de los DH dondequiera que ocurran y, en definitiva, lograr la universalización y pleno respeto de los DH en todos los países, objetivo último de la [r]evolución por un futuro sostenible, algo que se recoge plenamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenibleque Naciones Unidas está definiendo para orientar la Agenda de Desarrollo Post-2015.

La universalización de los Derechos Humanos y la transición a la Sostenibilidad como proyectos convergentes de una utopía dinámica y realista

Como hemos intentado mostrar, la universalización de los Derechos Humanos constituye un requisito de la transición a la Sostenibilidad. Podemos incluso ir más allá y decir que hablar de sociedades sostenibles es equivalente a hablar de pleno respeto de las tres generaciones de estos derechos. Sin embargo, la universalización de los DH, al igual que la transición a la Sostenibilidad, es descalificada por algunos como una utopía igualitarista, es decir, como la búsqueda de la “armonía perfecta” que supone la completa igualdad de todos los seres humanos (entendida como uniformidad, como rechazo de las diferencias), susceptible de dar origen, como ya ha ocurrido históricamente, a proyectos totalitarios. Como escribe Egdar Morín (2014) “A menudo se critica la utopía. Tras la caída de muchas creencias sobre un mundo mejor o, más bien, sobre un progreso que nos conduciría a un mundo de felicidad, las críticas han sido cada vez más duras”. Ahora bien, agrega Morín, ello supone no distinguir entre “la aspiración a una sociedad mejor”, que sería una utopía buena, capaz de gestionar los conflictos de forma civilizada (para lograr que las relaciones entre los seres humanos estén menos basadas en la fuerza, la dominación y la explotación) y la que buscaría imponer una absurda y dogmática “armonía perfecta”, que sería una anti-utopía o distopía.

La transición a la Sostenibilidad y la universalización de los Derechos Humanos constituyen las dos caras de un mismo proyecto civilizatorio, destinado a garantizar el futuro sostenible y satisfactorio de la humanidad. Reclamemos, pues, la universalización y respeto del conjunto de DH y la transición a la Sostenibilidad como una misma y necesaria utopía “dinámica y realista que no se deje encerrar en un dogma y que pueda ponerse en práctica” (Delmas-Marty, 2014).

Referencias en este tema “Derechos humanos y Sostenibilidad”

ABENSOUR, M. (2014). La utopía es necesaria para volver a la realidad. En Denis, J.P y Nouchi, F. El Atlas de las Utopías. Valencia: Fundación Mondiplo, páginas 8-9.
ASSADOURIAN, E. (2013). Transformar las culturas para crear una civilización sostenible. En Worldwatch Institute, The State of the World 2013: Is Sustainability Still Possible? New York: W.W. Norton. (Versión en castellano con el título “¿Es aún posible lograr la Sostenibilidad?”, editada en Barcelona por Icaria). Capítulo 10.
BOVET, P., REKACEWICZ, P, SINAÏ, A. y VIDAL, A. (Eds.) (2008). Atlas Medioambiental de Le Monde Diplomatique. París: Cybermonde.
DELMAS-MARTY, M. (2014). La utopía según la jurista. En Denis, J.P y Nouchi, F. El Atlas de las Utopías. Valencia: Fundación Mondiplo, página 16.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.
MANZINI, E. y BIGUES, J. (2000). Ecología y Democracia. De la justicia ecológica a la democracia ambiental. Barcelona: Icaria.
MAYOR ZARAGOZA, F. (1997). Entrevista realizada por González E. El País, Domingo 22 de Junio, Pág. 30.
SEN, A. (2000). Desarrollo y libertad. Barcelona: Planeta.
VERCHER, A. (1998). Derechos humanos y medio ambiente. Claves de Razón práctica, 84, 14-21.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Press. Capítulo 15.
WORLDWATCH INSTITUTE (2011). La situación del mundo. Innovaciones que alimentan el planeta. Barcelona: Icaria.

Cita recomendada
VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2014). «Derechos humanos y Sostenbilidad» [artículo en línea]. OEI. ISBN 978-84-7666-213-7. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].
<http://www.oei.es/decada/accion.php?accion=11>

Algunos enlaces de interés en este tema “Derechos humanos y Sostenibilidad”

Nota: En Internet se encuentra abundante información, fácilmente accesible, acerca de la problemática abordada en este tema. A título de ejemplo, damos los enlaces de una serie de webs de posible interés, advirtiendo, sin embargo, que algunas de ellas pueden dejar de estar accesibles en el enlace proporcionado.

Agencia de NU para los refugiados (EACNUR)
Amnistía Internacional
Carta de Derechos Humanos de la Unión Europea
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (IACHR)
Corte Europea de Derechos Humanos (ECHR)
Corte Penal Internacional (ICC)  
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Derecho Humano a la Paz, UNESCO
Derecho medioambiental
Enlaces de Derechos Humanos
Fundación Cultura de Paz
Índice Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas)
Informe 2006 de Amnistía Internacional
Instrumentos Universales de los Derechos Humanos (UN)
Mecanismos para la Protección y Promoción de Derechos Humanos (OACDH)
Naciones Unidas, Derechos Humanos
Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH)
Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Declaración de los Derechos del Nino
Save The Children
UN Consejo de Derechos Humanos
UN Free & Equal
UNESCO OREALC, Cultura de Paz
UNICEF

Esta web irá incorporando materiales, documentos, enlaces, foros y otras informaciones de interés. Les invitamos a remitir sus aportaciones que serán entregadas al Comité Académico para su valoración.

Remitir aportaciones: Acceder a formulario


IBERCIENCIA

La sostenibilidad de la A a la Z: Temas y palabras clave
Último Boletín

Creative Commons. Reconocimiento - No comercial: Los autores permiten copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca a los autores original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

Historial de Boletines

Ciencia y Universidad para el Desarrollo Sostenible OEI
11
05

Los comedores escolares que apuestan por alimentos de proximidad son más baratos

SINC. Una nueva investigación analiza la política de compra de alimentos de proximidad en los centros de educación primaria de Andalucía, Canarias y Principado de Asturias, donde existen ...

11
02

Un nuevo estudio pronostica que las temperaturas aumentarán entre 3 y 4 ºC en 2050

Agencia SINC. Un equipo de investigadores de la Universidad de Valladolid ha analizado las llamadas INDCs, las propuestas presentadas por 188 países para reducir sus emisiones de gases de efecto ...

10
31

La década de los 50 puede marcar el comienzo del Antropoceno

Agencia SINC. Los humanos han alterado tan profundamente la Tierra que la época geológica actual debería llamarse Antropoceno, según algunos científicos, aunque llevan décadas debatiendo ...

10
30

¿Qué significa vivir en el Antropoceno?

José Manuel de Cózar Escalante, Sección de Filosofía de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna, Tenerife, España. Para IBERDIVULGA desde la Cátedra Ibérica CTS+I
La ...

10
08

Más del 38 % de las poblaciones de loros tropicales americanos están amenazadas

Agencia SINC. Los loros tropicales del continente americano está en declive por el impacto de la actividad humana, según un estudio científico publicado en la revista Biological ...




subir
Inicio | Compromiso | Adhesiones | ¿Qué podemos hacer? | Documentos y acciones | Sala de Lectura | Enlaces | Contactar