OEIBoletín Nº 11 - 30 de septiembre de 2006

El síndrome de "la rana hervida"

Acaba de hacerse público un estudio, realizado por científicos del Instituto Goddard de la NASA, según el cual la Tierra está alcanzando las temperaturas más altas desde hace 12000 años, señalando que si aumenta un grado más igualará el máximo registrado en el último millón de años.

"Esto significa -explican los autores del estudio- que un mayor calentamiento global de un grado define un nivel crítico. Si el calentamiento se mantiene en ese margen, los efectos del cambio climático podrían ser manejables, porque durante los periodos interglaciales más templados, la Tierra era más o menos como es hoy. Pero si las temperaturas suben dos o tres grados centígrados más, probablemente veremos cambios que harán de la Tierra un planeta diferente del que conocemos hoy. La última vez que la superficie del planeta alcanzó esas temperaturas, hace unos tres millones de años, se estima que el nivel del mar era unos 25 metros más alto que el actual". Y el estudio se refiere a claros indicios de cómo el calentamiento global ha empezado a mostrar sus efectos en la naturaleza.

El punto crítico de un proceso irreversible está, pues, a sólo uno o dos grados más y desde hace 30 años se ha acelerado el calentamiento, aumentando la temperatura media en 0.2 ºC cada 10 años. Si el proceso continúa, el desastre global se producirá en poco más de 50 años.

Este estudio se ha hecho público en forma de comunicado y ha sido apenas recogido por algún medio de comunicación. El diario El País, por ejemplo, publica… una simple nota en la página 44 de la edición española del miércoles 27 de septiembre de 2006.

Pese a tratarse de una auténtica cuestión de "vida o muerte" para la especie humana, este estudio y muchos otros similares -todos ellos convergentes en sus conclusiones y predicciones- no son noticia: no merecen la atención de las primeras páginas, ni de los noticieros televisivos; no provocan urgentes encuentros internacionales, ni campañas ciudadanas masivas. Los seres humanos -incluidos los responsables políticos, los científicos y los educadores- seguimos sin darnos por enterados.

Al Gore, en su muy oportuno film "An Inconvenient Truth", explica este comportamiento refiriéndose al "boiled frog syndrome" ("síndrome de la rana hervida"): si intentamos introducir una rana en agua caliente, da un salto y escapa; pero si la introducimos en agua a temperatura ambiente y procedemos a calentarla lentamente permanece en el agua hasta morir hervida.

La cuestión estriba, pues, en lograr que la especie humana "salte", antes de sucumbir víctima inconsciente de los "pequeños cambios". Ése es el objetivo central de la Década de la educación por un futuro sostenible: contribuir a que seamos conscientes, cuanto antes, de la gravedad de la situación, sus causas y medidas que se requiere adoptar; porque, aunque se están agotando las posibilidades de evitar un desastre global e irreversible, aún estamos a tiempo de saltar. Y debemos hacerlo ya.

Educadores por la sostenibilidad