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11 de febrero de 2017: Día de la Niña y la Mujer Científica. Llamada a contribuciones

13 de enero de 2017

Hace pocos días moría Vera Rubin la mujer que descubría la materia oscura. Ella es un ejemplo de lo que representan las mujeres en la ciencia y la tecnología. De ella decía Perè Esputinya: .” Vera Rubin es una mujer encantadora. A sus 80 años continúa investigando a diario en una institución científica donde todo el mundo la venera, y sorprendiéndose de que alguien pueda mirar al cielo nocturno sin sentir deseo por conocer la estructura del Universo.”
El 11 de febrero Naciones Unidas decidió que era el día en que el mundo se celebrara el Día Internacional de la Niña y la Mujer Científica y no encontramos mejor ejemplo que Vera Rubin y un hermoso proyecto educativo que sale de la provincia de Granada: Un espejo en que mirate. Someone to look up

La igualdad de género ha sido siempre un tema central de las Naciones Unidas. La igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirán decisivamente no sólo al desarrollo económico del mundo, pero al progreso respecto de todos los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible también.

El 14 de marzo de 2011, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer aprobó el informe en su 55º período de sesiones, con las conclusiones convenidas sobre el acceso y la participación de la mujer y la niña en la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología, incluida la promoción de la igualdad de acceso de la mujer al pleno empleo y a un trabajo decente. El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General aprobó la resolución relativa a la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo, en que reconoció que el acceso y la participación plenos y en condiciones de igualdad en la ciencia, la tecnología y la innovación para las mujeres y las niñas de todas las edades eran imprescindibles para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer y la niña.

Llamada a contribuciones

Tanto el caso de ser investigadora como docente les invitamos a mandar sus reflexiones y sus propuestas para que cada vez haya más niñas que se dediquen a la ciencia y para que las científicas que hay en la actualidad puedan ver facilitada su carrera.
Nos lo pueden mandar al correo iberdivulga(arroba)oei.es y las haremos llegar a nuestro comité de redacción para que este 11 de febrero sea muy especial en Iberoamérica.

Os ponemos un ejemplo de un artículo con mucho éxito: Yo no quiero ser princesa. Quiero ser física cuántica y estudiar la antimateria

El 15 de diciembre de 2015, la Asamblea General aprobó la resolución, con la decisión de proclamar el 11 de febrero de cada año el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Las Naciones Unidas invita a todos los Estados Miembros, todas las organizaciones y los órganos del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, el sector privado y el mundo académico, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a que celebren el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia de manera apropiada, en particular a través de actividades de educación y sensibilización pública a fin de promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación, la capacitación, el empleo y los procesos de adopción de decisiones en la ciencia, eliminar toda forma de discriminación contra la mujer, incluso en las esferas de la educación y el empleo, y sortear las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales al respecto mediante, entre otras cosas, la promoción del establecimiento de políticas y planes de estudio en el campo de la ciencia, incluidos programas escolares, según corresponda, para alentar una mayor participación de las mujeres y las niñas, promover las perspectivas de carrera de las mujeres en la ciencia y reconocer los logros de las mujeres en la ciencia.

Para la OEI en su área de ciencia siempre ha sido muy importante el papel de la mujer y desde su creación IBERCIENCIA, el Instituto Iberoamericano para la Enseñanza de la Ciencia y la Matemática, ha querido dar siempre una mirada a la promoción de las vocaciones científicas por parte de las nuevas generaciones y en especial que muchas niñas se decidan a seguir estudios de ciencia e ingeniería.

Para ello son muchas las actuaciones que hay que hacer. Uno desde la propia educación para que desaparezcan los sesgos de género cuando se enseñan ciencias en general y matemáticas en particular.

Son muchas las iniciativas que hacen enormes esfuerzos en la promoción y la visibilidad de la mujer en la ciencia y una de las que más admiramos son los trabajos de divulgación de Marta Macho de la Universidad del País Vasco.

Gracias a ella hace una año descubrimos una iniciativa excepcional que desde un colegio de Granada (CEIP Atalaya un centro de Educación Infantil y Primaria sito en Atarfe) desde la que se realizó un proyecto que tenía el preciso título de “Un espejo donde mirarte”.
Para comentar el proyecto no hay nada mejor que reproducir la carta que desde la coordinación se envió a muchas científicas.

Querida amiga
Te escribimos desde el CEIP ATALAYA, de Atarfe, en Granada. Somos un grupo de maestros que no nos resignamos a asomarnos a las cifras de fracaso escolar, de desmotivación, de abandono. Queremos torcer el brazo a ese conformismo que nos puede costar el futuro de este país y queremos hacerlo con más implicación, más compromiso, más trabajo y, –aquí necesitamos tu ayuda– más ciencia.

Trabajamos en un colegio con un alto porcentaje de alumnado desfavorecido. Muchos de nuestros alumnos, y sobre todo alumnas, están más cerca –si la Educación no los rescata– de la marginación y del fracaso que de la excelencia y el éxito académico y profesional. Dentro de este panorama, nos preocupan especialmente las niñas y su desafección por estudios científicos. Queremos que nuestras alumnas se acerquen a la ciencia, al conocimiento y al método científico como posiblemente te acercaste tú hace años. [...]

Tenemos varios proyectos de fomento del interés por la ciencia en marcha. Te proponemos participar en nuestro proyecto “Un espejo en que mirarte” enviándoles un texto breve a nuestras alumnas invitándolas, retándolas a abrazar la ciencia, abriéndoles las puertas a lo mejor que han dado hombres y mujeres en miles de años de desarrollo, de investigación científica. No sobra ni una mano, ni un empujón, desde la mano de Premios Nobel a las de las científicas anónimas que pelean día a día en cientos de laboratorios y departamentos por sacar adelante sus investigaciones a pesar de recortes, del desinterés por la ciencia, de falta de apoyos públicos o privados.

Escríbele unas líneas a nuestras alumnas, ayúdales a sentirse “a hombros de gigantes”, a pelear por ser más grandes, más sabias, más libres gracias a más Educación, a más ciencia. Las cartas, como la que tal vez decidas escribir, se utilizarán para la publicación de un libro que sirva como piedra angular de nuestro proyecto en nombre de la Ciencia. Tú contribución sería incalculable. [...]
Esther Diánez Muñoz, Coordinadora del Plan de Igualdad

La propia Marta Macho (una de las invitadas a participar) reflexionaba sobre la carta diciendo:


Este proyecto –impulsado por Esther Diáñez Muñoz (colegio de Infantil y Primaria ‘Atalaya’ de Atarfe, Granada) y José Manuel Escobero (colegio ‘Andrés Segovia’ de Granada)– consiguió la colaboración de 67 mujeres de diferentes disciplinas científicas, de distintas edades y categorías profesionales, y de variadas procedencias, que redactaron sus misivas hablando de su trabajo, sus ilusiones y la importancia de la ciencia en nuestra sociedad. Entre estas cartas, están las redactadas por científicas de la relevancia de Luz Rello, Margarita Salas, Phyllis M. Wise, Pilar López Sancho, Mina J. Bissell o Anusuya Chinsamy-Turan, por citar algunas de ellas.

Como Esther Diánez Muñoz comentaba en su mensaje de invitación para colaborar en el proyecto, estas cartas se reunieron en el libro Un espejo en que mirate. Someone to look up, como parte de un material didáctico preparado para utilizar en cualquier nivel educativo. Tras la presentación del proyecto y las 67 cartas, Un espejo en que mirate. Someone to look up propone una serie de actividades –para enseñanzas primaria, secundaria y bachillerato– relacionadas con las diferentes disciplinas de cada una de las científicas.


A nosotros nos parece que llegar con este material y con sus propuestas didácticas a profesores de Iberoamérica es el mejor aporte que podemos hacer para que dentro de unos años haya cientos de Vera Rubin que no quisieron ser princesas y quisieron ser físicas cuánticas y estudiar la antimateria.

Les reproducimos la presentación del libro y les invitamos a descargarlo, leerlo y aplicar alguna de sus propuestas en el caso de ser profesor. Y en el caso de ser investigadora escribir una carta dirigida a niñas para que puedan ver que esas 67 son relevantes ejemplos de miles de científicas que luchan por proseguir sus carreras de ciencia. Nos lo pueden mandar al correo iberdivulga(arroba)oei.es y las difundiremos para que este 11 de febrero sea muy especial en Iberoamérica.

El material didáctico que recogemos en este libro es el resultado de un año de trabajo dentro del Plan de Igualdad de un centro educativo público de la Junta de Andalucía. Este material puede emplearse en cualquier nivel educativo, ya que los contenidos y la propuesta didáctica que incluimos tiene cabida en cualquier área del currículo, permitiéndonos trabajar la Igualdad entre Hombres y Mujeres desde una perspectiva integrada.

Un espejo en que mirarte, es un libro que recoge el testimonio de 67 mujeres de todas partes del mundo, que escriben al alumnado de primaria y secundaria cartas de motivación hacia el mundo de la ciencia y la tecnología, campos de trabajo en los que ellas son referentes mundiales en la actualidad. Muchas de las cartas se dirigen específicamente a las alumnas, hablándoles de mujer a mujer y contribuyendo con ello a establecer vínculos más personales entre las científicas y las jóvenes que comienzan su andadura en las primeras etapas de la escolarización.

A la hora de acercarse a este material pueden surgir a la persona lectora algunos interrogantes que nosotras y nosotros mismos nos hemos planteado a lo largo del desarrollo del proyecto; en este sentido trataremos de aclarar cualquier duda al respecto aportando los criterios que se han establecido a la hora de plantear y llevar a cabo este proyecto.

En primer lugar, ¿por qué nos hemos centrado en el ámbito científico‐tecnológico? La respuesta a esa pregunta podemos encontrarla en dos datos: por un lado, este indicador ha formado parte de los Indicadores Estructurales Europeos desarrollados en la Estrategia de progreso de Lisboa que finalizó el año 2010 y se utilizó como punto de referencia de los Objetivos 2010 de los sistemas educativos y formativos de la Unión Europea, con el fin de aumentar la participación femenina en estos estudios. Del mismo modo, como recoge el Plan para la Igualdad entre Hombres y Mujeres (2010‐13), la mejora del nivel educativo de las mujeres no se refleja de forma suficiente en su participación laboral y sus condiciones laborales; tampoco, en el acceso a puestos de responsabilidad en el ámbito económico o científico‐tecnológico, muy alejados de la paridad. Uno de los objetivos para la mejora del sistema educativo es aumentar el porcentaje de graduados y graduadas en ciencias, matemáticas y tecnología, con el fin de incrementar la investigación científica y la participación en el desarrollo económico. A su vez, se pretende aumentar la participación femenina en estos estudios y en el número de graduados en estas materias para equilibrar la proporción relativa entre sexos. Por otro lado, las diferentes experiencias educativas que se han llevado a cabo en el centro donde surge este proyecto y en otros centros con los que hemos colaborado, han puesto de relieve que la ciencia y la tecnología son campos con posibilidades inimaginables de motivación en estas edades. Sin embargo, apenas existen referentes femeninos para nuestro alumnado en este terreno. Los pocos casos que les son familiares suponen “mitos” desvinculados de su realidad y que, por tanto, son para ellos y ellas un grano de arena en el desierto, mujeres que han hecho historia pero cuyo trabajo es de difícil calado entre nuestro alumnado.

Un espejo en que mirarte trata de eliminar esa sombra en la que se encuentra el importante trabajo de estas mujeres y ofrecer a los estudiantes (niños y niñas) verdaderos modelos femeninos en los que mirarse, aquí, ahora y en el futuro. Estas mujeres y su trabajo son reales, el alumnado lo sabe porque les han escrito desde los seis continentes para darles ejemplo, contarles su experiencia profesional y en muchos casos vital; lo sabe porque han buscado información sobre ellas y sobre su trabajo en internet; lo sabe porque han contestado a sus cartas y les han enviado dibujos desde sus aulas; lo sabe porque han visto sus rostros, las han tenido cerca y porque a algunas, incluso las han conocido en persona. Saben de ellas y de su trabajo porque han realizado prácticas de su campo de investigación, con lo que han podido acercarse a la importancia de su trabajo para nuestra sociedad. La fuerza de Un espejo en que mirarte, más allá de toda la propuesta didáctica que hemos incluido en este libro, es el testimonio de estas mujeres, porque nos permite establecer vínculos entre personas que pertenecen a mundos muy lejanos pero entre los que hemos encontrado un punto de conexión, un puente que une el PRESENTE y el FUTURO.

Un segundo interrogante que puede plantearse a la persona lectora es ¿por qué algunas cartas se dirigen específicamente a las niñas? Desde el primer momento, teníamos claro en el proyecto que queríamos crear referentes femeninos, tanto para niñas como para niños. De hecho uno de los principales objetivos de nuestro proyecto es HACER VISIBLE el trabajo de estas mujeres para todos y todas, así como ser capaz de ofrecer MODELOS femeninos a nuestras chicas y chicos alejados de los arquetipos difundidos desde los medios de comunicación. Uno de los objetivos del proyecto se centra en la búsqueda de la IGUALDAD EN LA ELECCIÓN DE ESTUDIOS y a la RUPTURA DEL DESEQUILIBRIO existente entre el número de alumnos y alumnas en determinadas familias profesionales, así como en las distintas modalidades de Bachillerato y en las diferentes ramas universitarias, que ponen de manifiesto una división del trabajo sexuada, tal y como recoge el Instituto Nacional de Estadística en su informe del 2014. Si se considera el porcentaje de mujeres y hombres graduados en ciencias, matemáticas y tecnología respecto del total de graduados de cada sexo, esta cifra es considerablemente más alta en los hombres (36.6%) que en las mujeres (12.9%) en el año 2012. Esta división implica una brecha en la igualdad en relación a la elección profesional.

Todos estos datos nos hacen pensar que nuestras chicas necesitan un “empujoncillo” más para adentrarse en el mundo de la ciencia y la tecnología. Ese empujoncillo es el que se deja ver en algunas cartas que recogemos en este libro. Este proyecto ha supuesto una experiencia indescriptible para quienes lo hemos llevado a cabo, profesorado, familias, alumnos y alumnas de diferentes edades, pero podemos decir, sin duda, que para muchas de nuestras alumnas, recibir estas cartas ha sido un motor que no tiene precio. Es difícil describir las reacciones al recibir una de estas cartas, pero hay detalles que no queremos dejar de compartir con los compañeros y compañeras que abran este libro. Hemos visto repetidamente como nuestros chicos y chicas tratan de imitar a ídolos televisivos de moda, pero para nosotros fue toda una sorpresa cuando una de nuestras alumnas exclamó… ¡si la científica lleva coleta y zapatillas como yo! O cuando otra chica se sorprendía al conocer que quien ha recibido el premio a la mejor científica joven europea del año tenía la misma edad que su hermana. Estas mujeres, a partir de sus cartas, de sus rostros y de su trabajo, han conseguido que chicos y chicas las vean como espejos en los que ellos y ellas pueden mirarse DE VERDAD, ayudando a romper de cara al futuro, el famoso “techo de cristal”.

En los orígenes del proyecto jamás pensamos que lograríamos recopilar testimonios de tantas mujeres importantes. La verdad es que lanzamos una caña sin demasiadas esperanzas de pescar porque ¿dónde encontrarían el tiempo estas científicas para escribir a niños y niñas de un colegio perdido de la geografía española? La verdad es que para nosotros y nosotras ha sido toda una sorpresa y una satisfacción enorme haber recibido una respuesta tan positiva de tantas científicas. Este libro incluye las cartas de profesionales de los más variados campos de investigación, a lo largo y ancho del planeta, por lo que el alumnado puede encontrar en esa riqueza de testimonios diferentes motivaciones y vínculos personales. También, como autora y autor de este trabajo, hemos tenido momentos de una emoción especial al recibir las cartas: ¿cómo olvidar la primera carta que nos llegó?; ¿cómo no sentir orgullo al poder editar juntas las cartas de la mejor científica europea joven, que empieza su imparable carrera, junto a la de la científica española más laureada de todos los tiempos?; ¿Cómo no contar a todo el mundo que te han escrito desde la Antártida?; ¿Cómo no emocionarte cuando alguien te cuenta que te envía una carta mientras repasa su vida junto a su padre en el hospital? Este libro está repleto de vivencias, emociones, motivaciones, experiencias vitales y profesionales que esperamos puedan compartir muchos más alumnos y alumnas.

Elaborar este libro ha sido una aventura fascinante que deseamos compartir con todos aquellos y aquellas interesadas en llenar sus aulas de experiencias enriquecedoras y testimonios únicos. Pero no podemos dejar de apuntar que nunca hubiera sido posible sin el testimonio de estas mujeres, la motivación del profesorado implicado, la ilusión del alumnado y la ayuda impagable de muchos amigos y amigas y familiares que nos han echado una mano para poder sacar este proyecto a la luz.

Nos gustaría hacer visible la colaboración de Alejandro Muñoz, que nos ha ayudado con el inglés y al que auguramos una carrera imparable en el campo de la traducción y la interpretación; a su padre, Antonio Muñoz, que ha sido una fuente de inspiración y motivación en nuestro trabajo; a Antonio Gabriel Ruiz y Rosario Muñoz, que nos han echado una mano con la revisión de todo el libro y, por supuesto, a José Manuel Poquet, cuyo nombre no aparece en la portada de este libro, pero cuyo trabajo ha impregnado todas y cada una de las páginas que hay en él. ¡GRACIAS por haber hecho este proyecto realidad!

Acceder al libro

Para terminar no queremos dejar de citar a 5 mujeres que en los 20 años en que la OEI ha tenido su área de ciencia nos han acompañado en acciones que tienen que ver con esta temática: Eulalia Pérez Sedeño, Judith Sutz, Hebe Vessuri , Judit Zubieta y Elena Castro. Muchas gracias a las 5 por estar siempre a nuestro lado.

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