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A mí me ayudan la comunidad y las redes a reflexionar ¿Y a usted?

10 de agosto de 2017

Ana Cerini. Paraná, Entre Ríos. Argentina
Iberciencia. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Las comunidades y redes educativas colaboran en profundizar, corregir y potenciar al propio pensamiento. Cuando se puede reflexionar en conjunto, el propio pensamiento es enriquecido. Es muy bueno que ayudemos a nuestros alumnos a pensar solidariamente y en comunidad. Iberciencia ha venido a cubrir falencias y espacios no abordados por otros, que ayudan a capacitar, mejorar y actualizar a los docentes en ejercicio y jubilados

Desde que hemos iniciado nuestros estudios vinculados a educación en la Universidad del Litoral, hace ya bastante, nos fue inculcado el trabajo en grupos como prioridad metodológica de trabajo, de lectura, de reflexión y, cuanto más, de acción. En una oportunidad, siendo bastante joven, recuerdo haber dicho que ya no podía pensar sola. Y, aunque pueda parecernos mentira, llevándolo a un extremo, es de gran importancia que se busque concretar esta afirmación, llevándola a la práctica desde que nuestros alumnos son jóvenes, puesto que con ella se enseña a comprender y aplicar la riqueza que brinda el compartir con otros el propio pensar y la propia mirada analítica y reflexiva de lo que se está abordando.
El pensar con otros nos alimenta y enriquece potenciando nuestras originalidades, realizando un efecto sumativo potenciado, y también nos ayuda a corregir, si vemos que los fundamentos de los otros son más valiosos que los nuestros.

Reemplazar la soledad de apreciación e interpretaciones por un ámbito de múltiples miradas, con diferentes consideraciones, que implican referenciarse desde diversas experiencias previas, prestando atención sobre varios aspectos de una misma temática, y propuestas que se dirigen a inducirnos a reflexionar sobre diversos enfoques. Nos permite aprender a efectuar síntesis de lo abordado, contemplando todas las miradas, discerniendo las mejores propuestas en función de lo analizado.

Afirmamos que las múltiples miradas y enfoques del grupo con el que trabajamos, puede confirmar nuestro pensar, o ayudarnos a cambiarlo, enriqueciéndolo y retroalimentándolo, si hallamos fundamentos o facetas no observadas previamente. Como dicen algunas veces los “gurises” de nuestro terruño, esta práctica nos muestra que “juntos podemos” y seguramente podemos más.

En nuestra carrera docente siempre hemos fomentado en las instituciones educativas de todos los niveles, que la gran tarea de educar, no puede desarrollarse por personas aisladas, atomizadas, aunque sean muy valiosas cada una por separado. La riqueza y potencia de la acción de educar viene de un mirar juntos y de caminar en igual modo.

Es imposible que un directivo piense y obre sólo, al igual que cada docente de área, e incluimos aquí, a directores de proyectos, preceptores, niveladores y demás miembros de la comunidad educativa. Los equipos educativos deben actuar como verdaderos equipos, en profundidad e integralmente. 

Tengamos presente que los valores no pueden ser formados si se actúa como un átomo dentro de la estructura educativa y de la comunidad. Formar en valores implica mucho tiempo, dedicación, insistencia, y acentuarlos en cada momento. Tomando el lenguaje estudiantil diría que remachamos sobre lo que hemos sembrado. Me refiero a la formación en valores, ya que es lo que nuestro tiempo más demanda. A veces, pareciera que esta dimensión fuera olvidada. Recordemos que el pedagogo francés contemporáneo Olivier Reboul sintetiza su pensamiento educativo afirmando que “educar es humanizar y moralizar”. Además de brindar ciencia, y en el mayor grado de avance, es deber educativo formar conciencias, espíritu de grupo solidario, fundamentado en valores y derechos humanos.

Una comunidad de educadores que actúe como tal, puede aportar justamente lo que venimos señalando, tanto en micro espacios, como sería mirar una institución educativa, o considerar las instituciones de una provincia o región, de un país, continente o el mundo, como nos manejamos hoy en día.

Siempre la comunidad aporta diferentes miradas sobre lo que se analiza, que incluso pueden ser valiosamente complementarias, y aun mostrando diversas propuestas y estrategias. Esta consideración es importante que sea tenida en cuenta cuando se trabaja con niños, con adolescentes y sus propias peculiaridades, o con adultos y universitarios. Todos precisamos el complemento del otro, enriqueciendo nuestro ser, nuestras ideas y nuestra formación.

La comunidad educativa, te refuerza la confianza en lo que estás desarrollando. El rol de los directivos en proponer y generar acciones para consolidar el espíritu de equipo en sus instituciones educativas es relevante. Permite un pensar dirigido hacia metas comunes que fortalecen el trabajo docente, atendiendo al bien de sus alumnos.

Hoy la mayoría de los maestros, profesores, todos los docentes, se capacitan de modo permanente en las distintas ciencias y sus vinculaciones teóricas, a las que unen sus propias experiencias y prácticas. En este aspecto, las redes juegan un papel de gran importancia. Iberciencia, ha demostrado el valor de pensar juntos con compañeros iberoamericanos que se hallan distantes físicamente entre sí, procedentes de culturas no idénticas, aunque con significaciones valederas que nos brinda la misma lengua. Esta identidad, que puede haberse iniciado por un pasado en común, con rasgos religiosos, culturales similares, aunque a veces con tradiciones diferentes, hoy se refuerza porque han sido homogeneizados por los medios de comunicación masivos, influyendo en los modos, pautas y costumbres de vida. La tecnología ha permitido y facilitado que no estemos aislados. El poder compartir experiencias, analizar autores aún no abordados, el vincularse en redes nos saca de estar enquistados dentro de nosotros mismos y abrirnos a lo comunitario y de conjunto.

Si lo que acabamos de señalar lo miramos desde lo antropológico, veremos que los seres individualistas, se hallan como cercenados en sus posibilidades sociales que lo vinculan a los demás. Martin Buber, en Yo-tu, nos enseñaba magistralmente esta dimensión del encuentro con los otros, necesaria a todo ser, dando lugar a una pedagogía del encuentro. Gracias al tú, me vinculo con mi propio yo, y desde allí me uno a mis colegas, compañeros y a la humanidad toda.

En estas comunidades importante destacar la necesidad de conservar la propia identidad del conjunto, pero también la importancia de la libertad de cada miembro. Ser conscientes que el pensamiento de los otros me ayudan a que el mío sea mejor, sea más…

Personalmente pienso que, desde Iberciencia como comunidad de educadores, se puede ir forjando una identidad educativa latinoamericana con su idiosincrasia propia, teniendo en cuenta a los muchísimos autores pedagógicos que nos han precedido y han marcado sendas en esta dirección. Permite además, un vínculo importante con los países europeos hispano parlantes, estrechando lazos que impliquen movilidad estudiantil y de profesores de país a país, de modo intercontinental.

A los docentes que se encuentran en actividad la ayuda que les brinda es de gran relevancia como señalamos previamente. Y la cantidad de docentes hoy jubilados, que cuentan con una experiencia y trayectoria destacada, pueden aportar en solucionar situaciones que, tal vez, quienes se encuentran en actividad no logren arreglar. Pero también, debemos destacar que a los que están jubilados ellos mismos ayudan integrarse a la red, permitiéndoles actualizarse en las temáticas del propio interés y a sentirse bien y útiles, no desplazados, dejando de ser seres que entraron en el anonimato, luego de una vida plenamente activa y llena de reconocimientos. Los trabajos que son publicados en esta red son sumamente interesantes y profundizan temáticas que no siempre hemos considerado previamente. Las evaluaciones que efectúan científicos y pedagogos de diferentes lugares ayudan a componer y recomponer el propio cuadro de situación.

Es por todo lo dicho que la comunidad educativa y las redes me ayudan. Espero que a ustedes también los ayuden de igual modo.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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