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¿Cómo incide el entorno tecnológico en la Educación de Uruguay?

28 de septiembre de 2017

Sabina Ximena Inetti Pino, Montevideo, Uruguay. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Iberciencia. En los últimos años nos encontramos ante una gran influencia del entorno tecnológico en la Educación y para comprender sus implicancias académicas se hace necesario analizar su contexto y perspectivas futuras.

Cuando hablamos de los entornos tecnológicos es necesario tener en cuenta que los mismos forman parte de un Sistema Nacional de Innovación (SNI) que se define como “una red de instituciones en los sectores público y privado cuyas actividades e interacciones inician, importan, modifican y difunden nuevas tecnologías” (Freeman, 1987). Dentro de este sistema encontramos otros entornos o subsistemas (productivo, científico y financiero) que interactúan entre sí e influyen tanto en los agentes de un territorio como con nuestro entorno objeto de estudio. Los mismos se relacionan, generan, comparten y transfieren determinados conocimientos y capacidades con la intención de innovar en diversas áreas temáticas en la búsqueda de soluciones en I+ D + i más apropiadas a determinados problemas.

Pero cómo podemos imaginarnos las diversas relaciones del entorno tecnológico con los subsistemas integrantes del SNI desde una perspectiva interactiva. O dicho de otra manera, cuáles son los conocimientos y capacidades que lo retroalimentan. El entorno tecnológico se encuentra formado por las empresas de bienes de equipo y de servicios avanzados que trabajan para otras empresas del ámbito de la ingeniería y del asesoramiento tecnológico, entre otros (Fernández; Martínez; 2001). En esa interacción de los diversos agentes del entorno productivo se obtienen productos y servicios innovadores provenientes de empresas. El entorno científico genera conocimiento científico-técnico a través de los grupos de investigación provenientes de las Universidades y organismos públicos o privados para luego con la estructura de interfaz pertinente realizar la transferencia del conocimiento por ejemplo a una empresa que lo necesite. Mientras que el entorno financiero brinda apoyo económico a través de entidades privadas y administraciones públicas para conceder subvenciones y créditos para el desarrollo de proyectos innovadores.

Entonces con esta breve aclaración conceptual es importante preguntarse cómo el entorno tecnológico y el Sistema de Innovación en sí mismo inciden en la Educación. En mi humilde opinión tenemos dos grandes áreas de trabajo que se encuentran muy relacionadas como son la práctica profesional en el entorno productivo y la investigación en el entorno científico con la posterior transferencia de los conocimientos académicos al ámbito empresarial para implementar distintos tipos de innovación dentro de una nueva matriz productiva. Un ejemplo de ello son las nuevas líneas estratégicas en la formación profesional altamente especializada dentro de los requerimientos del entorno tecnológico que se llevan adelante en una alianza entre la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Polo Tecnológico de Tacuarembó (PTT) y el Consejo de Educación Técnico Profesional-Universidad del Trabajo del Uruguay (CETP-UTU).

Algunas de las propuestas educativas derivadas de la mencionada alianza son el “Curso técnico terciario de logística”, “Educación media tecnológica-orientación Química” y el “Curso técnico terciario forestal” que se encuentran vinculados a sectores productivos específicos como la Química, las Energías Alternativas, la capacitación en materia Ambiental e Industrial, la Electrónica y la Informática. 

A su vez, las podemos contextualizar en una red de Polos Educativos Tecnológicos del CETP-UTU localizados en puntos estratégicos del territorio como en Maldonado, Durazno, Rivera, Paysandú, Montevideo y Fray Bentos. A ello se debe agregar el lanzamiento del “Campus de aprendizaje, investigación e innovación” en otra alianza entre el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Universidad de la República (UdelaR) con el Polo Tecnológico de Tacuarembó (PTT). En este punto se observa claramente las relaciones entre Educación, Ciencia, Tecnología, Investigación e Innovación aplicadas al entorno productivo dentro de las cadenas cárnica, agrícola, forestal, servicios, comercio, biomasa y energía eólica, entre otros.

En Montevideo, desde hace poco tiempo, encontramos varios centros educativos en el ámbito del Consejo de Educación Secundaria (CES) que implementan un “Bachillerato Tecnológico” en donde los alumnos pueden optar por dos especializaciones, uno en “Administración” para egresar como auxiliar administrativo y otro en “Tecnología de la Información y Comunicación” para el desarrollo móvil, web y el soporte técnico informático. Cuando llegan a 5to y 6to grado se realizan prácticas laborales remuneradas siguiendo la normativa de la ley de empleo juvenil.

Pero también el entorno tecnológico transversaliza las prácticas educativas en el resto de la enseñanza ya en mi opinión ya no nos encontramos ante “aulas tradicionales” sino con “espacios interactivos de enseñanza-aprendizaje”. Dicha “interactividad” se asocia con la “conectividad técnica” definida como “la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet” (Castells, 2001). Esto a su vez implica desarrollar la capacidad de “aprender a aprender” a lo que resaltaría “aprender a pensar críticamente” tanto en cómo usamos la tecnología en el aula y con qué criterio académico jerarquizamos la gran cantidad de información disponible.

Por ejemplo es distinto decir vamos a la sala de informática para realizar una tarea con la computadora que decir busquen en internet a través de sus celulares tal página de Facebook y descarguen “x” material para realizar tal tarea. La primera expresión corresponde al ámbito educativo más tradicional mientras que la segunda a un espacio interactivo que se corresponde al entorno tecnológico.

Otras dinámicas de trabajo interactivas pueden ser los foros en las plataformas virtuales, las transmisiones en vivo por Skype o Facebook, los grupos académicos en Telegram que permiten el intercambio en tiempo real en el cyberespacio conectando personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

Y si hilamos más fino aún es necesario destacar el rol de los Profesores en las nuevas dinámicas que se presentan en el aula cotidiana y virtual. Ya que para poder acercarse a sus alumnos y así conocer cómo aprenden en un nuevo contexto multiespacial es necesario repensar sus prácticas para decodificar prospectivamente los posibles problemas que implica la presencia de la “conectividad técnica”. A su vez es necesario reflexionar sobre qué sucede con aquellos alumnos, de todas las edades, que se quedan por fuera de ella. En este punto me encantaría que en los centros educativos se pudieran crear espacios académicos similares a las “Estructuras de Interfaz Universitarias” (EDIU). Con ello se lograría dinamizar el conocimiento científico-tecnológico dentro de la comunidad educativa según las necesidades de los alumnos y Profesores, lo que implicaría una nueva cultura tecnológica inclusiva e innovadora.

Bibliografía:

.Castells, Manuel (2001); Internet y la sociedad red 2001; Madrid: Editorial Alianza.

.Freeman, Christopher(1987); Technology Policy and Economic Performance: Lessons from Japan; London: Pinter Publisher LTD.

Martínez Castro, Elena, Fernández de Lucio, Ignacio (2001) ; Innovación y sistemas de innovación; Valencia: Universidad Politécnica de Valencia- (INGENIO, CSIC-UPV).

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