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Cuando los bosques empiezan a desaparecer: señales de alerta para una gestión y educación sostenible

2 de octubre de 2017

 Mag. Susana A. Bartolotta. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Argentina concentra en la provincia de Misiones la mayor biodiversidad del país, más de 3000 especies de plantas en tan solo el 0.5% del territorio nacional. Desde hace décadas, la sobreexplotación, la erosión del suelo, la deforestación y la sustitución de numerosas especies por monocultivos, han actuado provocando un impacto letal con pérdida de especies sumamente valiosas. En este escenario, hay pruebas suficientes sobre los innumerables daños que produce la intervención humana en la selva misionera y se demanda la implementación de iniciativas de alto impacto para la toma urgente de decisiones que faciliten el uso sostenible de estos recursos naturales.

El territorio de la provincia está atravesado por un cordón de selva Paranaense llamado el “corredor verde”. Su significativa importancia genética lo convierte en el ambiente natural más importante del país.

Sin embargo, desde comienzos del siglo pasado, la extracción descontrolada de árboles cuya madera es de gran valor económico, ha conducido prácticamente a la desaparición de especies muy valiosas, tal es el caso del pino Paraná y el palo rosa y el agotamiento de especies como el lapacho, araucaria, palmito y cedro. Posteriormente, la instalación de papeleras, eliminaron grandes extensiones de bosques que se destinaron a cultivos y pasturas. La reforestación destinada específicamente a especies seleccionadas para la industria, fue modificando el paisaje y el clima del lugar. Prácticas más recientes como el desmonte para el monocultivo del tabaco, han degradado el suelo y los cursos de agua de las zonas más afectadas.

Esta pérdida permanente de especies arbóreas afecta no solo la estructura de la selva sino que el impacto se amplifica a toda la biodiversidad que convive con los árboles, extendiéndose por lo tanto a la fauna y a otras especies vegetales. Por lo tanto, existen motivos más que suficientes para tomar conciencia y desarrollar iniciativas para la conservación de la biodiversidad que permitan proteger los bosques para las generaciones presentes y futuras. El uso sostenible es el principal desafío, pues asegura la preservación de las áreas que están actualmente amenazadas.

La pérdida de grandes extensiones de bosques no es solo una preocupación regional sino que está extendida a nivel internacional. Está fundamentada en el fuerte impacto natural y social que provoca la pérdida de los bosques nativos en todo el planeta. Los bosques protegen las cuencas, retienen el agua, regulan el clima, capturan el dióxido de carbono, fijan y conservan los suelos, son fuentes de materias primas para la industria farmacéutica y se constituyen en los grandes pulmones de la humanidad cuando proveen grandes masas de oxígeno a la atmósfera.

Entre las consecuencias sociales de su lenta desaparición, se debe mencionar la pobreza en las zonas rurales. Existe una relación directa entre el mal uso de los bosques y el empobrecimiento de estas regiones donde se evidencian altos índices de necesidades básicas insatisfechas.

La conservación de los bosques misioneros requiere en la actualidad intensificar los estudios que permitan el uso sostenible. Para ello es imprescindible debatir políticas y poner en marcha planes efectivos de gestión que permitan compatibilizar la actividad forestal con las necesidades del ecosistema. El patrimonio forestal misionero necesita de normativas adecuadas que permitan un aprovechamiento racional y a su vez, ser el puente para una adecuada fuente de trabajo para las comunidades que viven en ellos.

En Argentina, el año 2005 fue testigo de la realización de un inventario de bosques nativos con el objetivo de ordenar su uso sustentable, una empresa que demandará grandes inversiones, habrá de superar intereses contrapuestos y deberá trascender los gobiernos en materia de manejo, restauración y conservación de las masas forestales nativas.

El año 2011 ha sido declarado Año Internacional de los Bosques por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), celebración estratégica que ha de servir para tomar conciencia de que los bosques son una parte esencial del desarrollo sostenible del planeta debido a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan. Por lo tanto, es bienvenida una acción internacional que permita hacer foco en la ordenación sostenible de los bosques, mediante la implementación de estrategias llevadas adelante por las diferentes organizaciones regionales e internacionales que aunarán esfuerzos para hacerlo posible.

En consonancia con el Objetivo del desarrollo sostenible Nº 15, el área de Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD en Argentina, provee apoyo técnico-financiero al Ministerio de Ambiente y Desarrollo de la Nación para integrar estrategias que busquen reducir vulnerabilidades socio-ambientales, aumentando la resiliencia contra el cambio climático.

Con la Estrategia Nacional sobre la Biodiversidad (ENB), y su Plan de Acción 2015-2020 (ENBPA), el Estado nacional se propone cumplir con los compromisos adquiridos en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 junto con las 20 Metas de Aichi sobre la biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. 

Es también imprescindible acompañar las estrategias gubernamentales con políticas educativas, en todos los niveles de formación, que promuevan educar a nuestros jóvenes para la sostenibilidad, a fines de asegurar la toma de conciencia sobre esta problemática que pone en riesgo a nuestro planeta.

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