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¿De quién huyes?...¡Del coco!

17 de mayo de 2017

Adriana Ivón Ospina Hernández. Ingeniera de Alimentos de la Universidad INCCA de Colombia. Magister en Didáctica de las Ciencias, Universidad Autónoma de Colombia. Bogotá, Colombia. Colegio Las Américas I.E.D. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
Hoy más que nunca, es necesario motivar y fomentar, en las nuevas generaciones, el amor por el conocimiento y el estudio de las disciplinas de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas (STEM, siglas en inglés). Pero cuántas veces nuestra falta de “tacto” hace que estas generaciones huyan de ellas como si fueran un verdadero “coco”.

El poder de las palabras.

La forma en que se conciben las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas y su relación con la sociedad, posibilita el acercamiento familiar o no, a ellas.

Es por lo anterior, que se hace necesario observar la comunicación explícita, la palabra, y la comunicación tácita, gestual, que se utiliza cada vez que las mencionamos y muy especialmente en presencia de las nuevas generaciones.

Basta observar, que, en los primeros años de vida de cualquier ser humano, la repetición de las palabras, señalando el objeto que la designa, enriquece el vocabulario y facilita la construcción de sus primeras expresiones.

Allí mismo, se empiezan a establecer los puntales de la ciencia, si se concibe ésta, como el conjunto de conocimientos que se organizan en forma sistemática para un fin determinado. Hay que recordar, que el contexto de las ciencias no solamente se da en la formación formal, sino y de manera especial en la formación informal.

Así, el trabajo de motivación a las ciencias STEM, no corresponde sólo a la escuela, sino también a las familias, ya que en algunas culturas es bastante común, escuchar a padres de familia y hasta a los mismos docentes, expresar:

- ¡Las matemáticas son muy difíciles!
- ¡Yo no sé ni cómo pase la física!
- ¡A mi no me hablen de la química, porque yo la vi en el colegio, pero no sé nada!

Y la más común es: - ¡Estas asignaturas son el coco!

Se podría decir, entonces, que nuestras propias emociones pueden sesgar la concepción que empiezan a formar las nuevas generaciones sobre lo que se llaman las ciencias exactas.

Sin embargo, estas ciencias tienen el encanto de dejarse leer. Ellas poseen su propio lenguaje, y al igual que aprendemos a unir las letras del abecedario para la formación de las primera palabras, oraciones, frases y párrafos; deberíamos incentivar en nuestros estudiantes la lectura de los símbolos, diagramas, tablas y operaciones, como complementos del lenguaje materno que ya han adquirido y dominan sin ningún temor.

Debemos corregir nuestro lenguaje y comportamiento con respecto a las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, evitando el desparpajo de hablar de ellas como “el coco” de estudio, porque con seguridad, de esta manera se construirá y encontrará mayor comunicación asertiva con estas ciencias lo mismo que una mayor receptividad por parte de la sociedad.

Sin embargo, también hay que tener presentes los intereses políticos, sociales y económicos, de las sociedades en particular, pues ellas en muchas ocasiones se constituyen en talanqueras, cuando en su afán de mantener el poder sobre las ciencias, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas, las disfrazan “como complejas empresas en las que los valores culturales, políticos y económicos ayudan a configurar el proceso, que a su vez incide sobre dichos valores y sobre la sociedad que los mantiene” (Cutcliffe, 1990. Citado en Nuñez, J. s.f., p.5).

En base a lo anterior, es necesario la formación de las nuevas generaciones, con la clara concepción que estas disciplinas STEM, son y están al servicio de las sociedades para satisfacer las necesidades del desarrollo social y por lo tanto para la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos.
 
El reto que se presenta es grande, pero no imposible. Todo cambio comienza paso a paso, desde el propio yo.

El inicio debe estar marcado con un plan de acción, así:

- Observar lo íntimo del propio ser y analizar cuál es la posición de acercamiento a las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas. ¿Acaso es familiar o se tratan como “el coco”?

- Actuar conforme a lo encontrado. Si la aproximación que se hace a estas disciplinas es familiar, hay una gran probabilidad que este comportamiento sea permeado en el acercamiento que hacen los que le rodean. Pero si se están utilizando expresiones como “estas disciplinas son el coco y sólo algunos pueden con ellas”, es imperioso comenzar a trabajar el estudio del lenguaje gestual y hablado. Examinar las propias dificultades ante la comprensión del lenguaje de estas disciplinas y en caso de hallarlo, trabajar en ellas para superarlas. En caso de no hallarlo, compartir la maravilla de su comprensión de una manera accesible y asequible.

- Animar constantemente, no sólo a las nuevas generaciones sino y principalmente a quienes le rodean, a observar y acercarse a estas disciplinas, leyendo sus propios lenguajes, admirando su interacción con el entorno y sobre todo, mostrando las grandes posibilidades que ellas encierran en la búsqueda de soluciones a necesidades personales y sociales.

- Insistentemente recordar que se podrá labrar un lenguaje más familiar, que brindará mayores oportunidades de acercamiento a estas disciplinas, si se evita mencionar que son “el coco” del aprendizaje y de la sociedad.

- Ayudar a derrumbar los muros y a superar los obstáculos, que culturalmente se crean, en la concepción de estas disciplinas como algo inalcanzable para todos, porque comprobado está, que el estudio de la realidad conforme se le presenta al ser humano, hace que éste construya sus propios sistemas para conocer, estudiar y entender esa realidad compleja o no.

Ya se ha dicho el reto es grande, pero no imposible. Es hora de dar el primer paso y decir adiós “al coco”.

Referencia Bibliográfica

Nuñez, J. (s.f). La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar. http://www.oei.es/historico/salactsi/nunez00.htm

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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