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Divulgación educativa para promover diálogos entre escuela y comunidad

11 de septiembre de 2017

Mónica Gerena. Villa Carlos Paz, Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La comunicación de las acciones educativas, es una tarea imprescindible, que debe comprometer y entusiasmar a las instituciones escolares, docentes y alumnos. IBERCIENCIA es un entorno que la hace posible, conformando una comunidad que le da voz a los docentes y reconoce el valor de su experiencia.

La divulgación educativa es un concepto bastante novedoso que pone énfasis en la dimensión comunicativa de la educación. En algunas instituciones escolares, es bastante habitual, que se realice difusión de la tarea que realizan sus docentes y sus alumnos. En estos casos, el objetivo primordial es dar a conocer experiencias educativas innovadoras y exitosas, con resultados positivos para el aprendizaje y para mejorar las prácticas de enseñanza. La difusión se realiza a través de diferentes mecanismos, por ejemplo, los docentes realizan publicaciones en revistas educativas, en congresos, en comunidades virtuales y blogs relacionados con la educación o acompañan a sus estudiantes para participar en feria de ciencias. Otras veces las escuelas reflejan, las actividades destacadas, en sus propias páginas web y, además, los mismos alumnos las difunden a través de las redes sociales.

Todas estas posibilidades son de gran valor ya que permiten que las escuelas trasciendan sus límites y que las prácticas creativas e innovadoras puedan comunicarse y, eventualmente, adaptarse y replicarse en otros contextos educativos. También, revalorizan las acciones dentro de las instituciones educativas y muchas veces son contagiosas, ya que actúan como un poderoso estímulo para nuevas propuestas y proyectos se pongan en marcha. Este tipo de comunicación está dirigida al ámbito educativo y a las personas implicadas o especialmente interesadas como familias de los estudiantes, autoridades educativas locales y regionales, colaboradores y destinatarios del contexto social.

La propuesta consiste en superar la estructura y modalidad habitual de comunicación, para dar paso a la divulgación educativa, un proceso de mayor alcance, que contempla la función de la educación en el contexto social y permite llegar a un público más amplio y diverso.

Un espacio pionero: IBERCIENCIA, Comunidad de Educadores

Desde 2009, IBERCIENCIA, constituye una comunidad virtual de educadores que le da protagonismo a los docentes iberoamericanos y los invita a difundir sus actividades y proyectos escolares, a intercambiar y debatir ideas y a implementar planes de acción con metas comunes. Este espacio constituye una plataforma que llega a un gran público, ya que difunde y comunica información científica y educativa, presenta materiales, reflexiones y propuestas para mejorar las prácticas educativas, promueve acciones de capacitación y formación y consolida nexos entre ciencia, tecnología, educación y sociedad.

El aspecto más innovador de IBERCIENCIA, es la creación de una comunidad abierta, en la que docentes cooperan con publicaciones y propuestas de trabajo, generando una red de trabajo y colaboración que crece y se retroalimenta con el aporte de numerosas voces protagonistas del hecho educativo.

La divulgación educativa, de esta manera, se concreta desde un eje central: los docentes, no son meros receptores de investigación pedagógica y didáctica, se transforman en comunicadores de sus experiencias, propuestas y acciones, ya que, junto a sus alumnos, son los genuinos artífices de lo que ocurre en las instituciones educativas y en las aulas.

Esta red, que ya lleva ocho años en la Web y continúa en crecimiento, constituye un buen punto de partida para los docentes que deseen iniciarse en acciones de divulgación y comunicación.

Divulgación educativa: ¿para qué y para quién?

Más allá de discusiones acerca de las modalidades educativas, del papel del Estado y la familia y de la estructura escolar, las sociedades otorgan gran relevancia y trascendencia a la educación formal. Así, es considerada un bien público y un derecho básico y sobre ella recaen importantes demandas. Constituye un pilar básico, ya que permite transmitir, a las nuevas generaciones, el acervo cultural, los valores y las prácticas que se consideran imprescindibles para convivir en un determinado contexto social. No en vano, se considera, habitualmente y desde los más variados ámbitos, que la educación es parte destacada de las soluciones a la mayoría de los problemas de índole social. Los accidentes de tránsito, el deterioro y la contaminación del ambiente, la drogodependencia, la violencia de género, la transmisión de enfermedades infectocontagiosas, las enfermedades nutricionales, son cuestiones que afectan a las sociedades actuales y que deben ser tratadas desde el inicio de la escolaridad y a lo largo de toda la trayectoria escolar. Las comunidades depositan grandes expectativas en la educación formal y la considera un instrumento para generar cambios, en el futuro próximo, que lleven a una mejor calidad de vida.

A pesar de estas grandes responsabilidades las instituciones educativas y los educadores tienen, a veces, escaso acompañamiento y cooperación desde el ámbito social. Y, en este punto, cobra especial significado y sentido la divulgación educativa, ya que permite visibilizar la dinámica de la actividad escolar y muestra cómo, desde la escuela, se construyen los conocimientos y los valores culturales. Además, pone en evidencia que la labor educativa es una tarea compleja que requiere no sólo preparación. También, son necesarias la voluntad y la convicción, ya que, muchas veces, se debe ir contra la corriente de la realidad, que es contradictoria, y hasta opuesta, con respecto a lo que se intenta enseñar y se debe aprender en los espacios educativos formales.

Entonces, si pretendemos sociedades que sean cada vez más justas, equitativas y democráticas, las escuelas no pueden estar aisladas de su entorno. Deben constituirse en espacios abiertos, visibles, transparentes, con real sentido público, que inviten al compromiso ciudadano con la educación de niños y jóvenes, esencial para sostener la red social de la que todos forman parte. Las expectativas que la sociedad deposita en la escuela sólo podrán ser reales y cumplirse cuando todos los ciudadanos se consideren parte de, lo que muchos llaman, la crisis educativa y entiendan la educación como un derecho, que requiere un esfuerzo comunitario para garantizarse plenamente.

Como propuesta, la divulgación educativa, es una herramienta que puede transformar las prácticas educativas en acciones comunicables y participativas. Los divulgadores son los verdaderos protagonistas, docentes y alumnos, quiénes deben transmitir sus experiencias y, a la vez, establecer un diálogo con el resto de la comunidad. La divulgación educativa se presenta, entonces, como una vía de diálogo, que puede iniciar un camino para que los vínculos entre sociedad y educación se fortalezcan. Será necesario que, además de las dimensiones pedagógica y didáctica, se asuma, desde las autoridades e instituciones escolares, la dimensión comunicativa, como una dimensión imprescindible para sostener y revalorizar la labor educativa.

Un modelo que puede ayudar

En los ámbitos de la ciencia y la tecnología, la divulgación y comunicación al gran público son acciones que se reconocen como importantes y necesarias y han tomado fuerte impulso. La mayoría de las instituciones científicas poseen unidades de difusión de sus proyectos de investigación y promueven que sus investigadores se involucren y participen en tareas de difusión de los temas y proyectos en los que trabajan. Muchas propuestas innovadoras implican, en gran medida, la participación de ciudadanos recolectando datos o aportando información precisa, sobre fenómenos en los que es imposible el seguimiento continuo o son altamente impredecibles y/o esporádicos. Muchas iniciativas llegan a los espacios educativos y generan interesantes dinámicas y proyectos que revitalizan los procesos de enseñanza y de aprendizaje. La mayoría están destinadas al público en general, utilizando diferentes medios (radio, televisión, medios gráficos, digitales y audiovisuales, blogs, páginas web institucionales, entre otros) y estrategias en espacios como museos, observatorios, plazas, centros vecinales y de recreación, teatros, instituciones científicas y tecnológicas, a modo de ejemplo. Sin duda que la web ha sido una herramienta que ha potenciado la difusión del conocimiento científico y tecnológico entre el gran público.

Más allá de que puedan discutirse los objetivos, las intenciones y los alcances de las acciones en divulgación científica, significan un gran paso para derrumbar las barreras entre ciencia y sociedad y sientan las bases para la democratización del conocimiento y abren espacios de participación ciudadana, que hasta hace unas décadas eran impensados.

Este escenario, si bien, es de un área muy diferente, es alentador y da una buena muestra para que instituciones educativas y docentes comiencen a tomar cartas en el asunto y comprendan la importancia de la comunicación y la interacción con el contexto social del cual forman parte.

 

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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