OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

Dos procedimientos metodológicos como aportes al trabajo de los docentes de Iberoamérica

18 de septiembre de 2017

Dra. C. Adania Guanche Martínez. La Habana, Cuba
IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica
Nuestra comunidad de docentes, con ocho años de participación, tiene un objetivo importante, que es el de favorecer el intercambio de propuestas didácticas. Por tanto, en este artículo se explica cómo formar conceptos de Ciencias Naturales en primaria, por las vías inductiva y deductiva.

En las asignaturas de Ciencias Naturales, mediante el trabajo didáctico se concibe la dirección del desarrollo de conceptos básicos en los escolares acerca de los objetos, fenómenos y procesos naturales en sus relaciones causales y a la vez, el de las habilidades necesarias para su mejor acercamiento a la dinámica de su complejo entorno.

Esto obliga a que los maestros y maestras analicen variadas formas de trabajo para el logro de tales propósitos en los escolares, así como la formación y el desarrollo de sentimientos, orientaciones valorativas, hábitos, normas morales y de conducta, a la par de enseñar a utilizar los medios tecnológicos a su alcance.

El proceso de enseñanza de las Ciencias Naturales en la Educación Primaria es complejo y sus requerimientos varían, en correspondencia con el desarrollo de la sociedad, con los propios cambios de la naturaleza y de las diferentes ciencias que la estudian, así como con el crecimiento y el desarrollo de los escolares.

La Metodología de la Enseñanza de las Ciencias Naturales, como parte de la ciencia pedagógica denominada Didáctica, debe dar solución a una serie de problemas teóricos y prácticos muy importantes, como son: los objetivos instructivos y educativos de esta asignatura, las peculiaridades de sus clases, la estructuración de las diferentes situaciones docentes, la asimilación consciente de los contenidos por los alumnos, así como el desarrollo integral de cada escolar, en correspondencia con sus potencialidades.

El análisis de cada uno de estos puntos, indica la naturaleza y la complejidad de las tareas que debe abordar la Metodología de la Enseñanza de las Ciencias Naturales. Estas tareas y en general toda la programación de la enseñanza de las Ciencias Naturales responden a los requerimientos de que exista la estabilidad necesaria en los planes y los programas, así como, de la literatura docente. No obstante, hay que estimular las investigaciones parciales que puedan ofrecer recomendaciones y sugerencias de adecuaciones y de cambios, conforme al desarrollo científico, con el propósito de contribuir al perfeccionamiento de dicha asignatura, en cada aula, escuela y en el país.

Es importante el estudio de las variadas formas en que pueden insertarse las TIC, en sus diversas modalidades, para lograr que los estudiantes asimilen conocimientos mientras cultivan sus capacidades creadoras y su gusto estético, amén de las habilidades para extraer información de estos medios tan versátiles.

Ahora bien, ¿cómo proceder para que los escolares asimilen este sistema de conocimientos y habilidades, apoyados en los diversos medios tecnológicos?

Para dar respuesta a este planteamiento se deben poner en práctica ciertos procedimientos metodológicos para la formación y desarrollo de conceptos y habilidades en las Ciencias Naturales. Estos se materializan mediante la actividad docente y constituyen el objetivo y el resultado esencial de dicha actividad, pues es el maestro o maestra quien diseña, planifica, dirige, desarrolla y evalúa el proceso de enseñanza-aprendizaje, de modo tal que los escolares lleguen a alcanzar los objetivos instructivos y educativos, bajo su dirección.

Esto es especialmente importante pues se habla hoy día de la posible sustitución del docente por medios tecnológicos (dispositivos robóticos) que deben realizar esta importante tarea. Al respecto acudimos a los planteamientos de la Neurociencia en el sentido de destacar la importancia de los sentimientos y las emociones que se suscitan dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, cuestión esta, prácticamente imposible de llevarse a la realidad si ocurre la suplantación del maestro por otro medio tecnológico, por perfecto que este resulte ser, pues no se podría sustituir jamás la sensibilidad humana.

Para la formación de conceptos y habilidades en las Ciencias Naturales se pueden seguir dos vías o estrategias metodológicas fundamentales, denominadas inductiva y su contraria, la vía deductiva.

La vía inductiva parte de la acumulación de información sobre objetos fenómenos o procesos naturales que corresponden a un concepto para determinar lo común y esencial y arribar a la generalización, es decir, que partiendo de lo singular se llega a lo general.

En la vía deductiva el proceso mental para la formación de un concepto se inicia a partir de los rasgos, las propiedades, los nexos y las relaciones esenciales y generales de los objetos y fenómenos, expresados en la definición o en un modelo que los representa, lo que permiten la posterior confrontación de cada uno de los objetos o fenómenos particulares que sean analizados, para aplicar las características esenciales del concepto y percatarse de si se corresponden o no al concepto definido (la generalización). Por lo tanto, esta vía va de lo general a lo singular o particular.

Ambas vías han sido tratadas por diferentes psicólogos y pedagogos al profundizar en la formación de conceptos. Por ejemplo, el psicólogo Lev S. Vigotsky le llamó el camino de abajo-arriba a la vía inductiva y el camino de arriba-abajo a la vía deductiva.

A continuación se describen los procedimientos metodológicos que el maestro podrá utilizar para seguir cada una de las vías.

Para la vía inductiva, el maestro propiciará que los alumnos entren en contacto con los objetos o fenómenos que correspondan al concepto que se va a formar, para que perciban sus características; siempre será más de un objeto o fenómeno perteneciente a ese concepto. Para ello, los alumnos pueden realizar diferentes actividades, como la observación directa de los objetos o fenómenos en la naturaleza, la observación de láminas, esquemas y otras ilustraciones, la realización de experimentos que les permitan reproducir artificialmente los fenómenos que deben observar, las visitas a museos, parques zoológicos, jardines botánicos, que permitan la observación de los objetos naturales u otras situaciones docentes.

  1. El maestro conducirá el análisis de los objetos o fenómenos observados por el alumno para determinar lo común y esencial, por medio de su comparación.
  2. El maestro guiará a los alumnos para llegar a la generalización y así formular la definición del concepto.
  3. Posteriormente el maestro garantizará que los alumnos utilicen el concepto aprendido mediante actividades que permitan una ejercitación suficiente y variada y garanticen su solidez. Los alumnos desarrollarán la identificación, la ejemplificación, la explicación, la argumentación, etc., a partir del concepto asimilado, o sea, será el momento de desarrollar habilidades intelectuales.

Como un ejemplo, para formar el concepto relieve, el maestro orienta distintas actividades y hace que los alumnos las ejecuten bajo su dirección: observan distintas láminas y diapositivas en que se representan formas variadas de relieve, analizan conjuntamente que en cada una, las altitudes son diferentes a simple vista porque, en unos casos son grandes elevaciones y en otros, se aprecia que son menores; en algunas, las cimas son puntiagudas, en otras redondeadas, mientras que otras tienen cimas aplanadas. También hay láminas en que no se observan elevaciones sino que todo el paisaje es bastante plano. El maestro argumenta que en la superficie terrestre se pueden observar estas distintas formas distribuidas en todo el planeta.

Los escolares observan una figura o ilustración (del libro de texto o de un medio tecnológico) que represente un perfil en el cual los alumnos puedan distinguir que la superficie terrestre no es regular, sino que presenta variadas formas que la hacen irregular, pueden observar también el planisferio físico y por medio de la escala cromática determinan que en la superficie terrestre la altitud varía entre unos lugares y otros y, por lo tanto, se representa con colores diferentes.

En dependencia de las características de la localidad, el maestro realiza un recorrido con sus alumnos por los alrededores de la escuela, para observar si todo el terreno es regular, o si presenta variaciones de altura.

Las diferentes actividades ejecutadas permiten a los alumnos determinar que lo común y esencial de lo observado es que en la superficie terrestre existen diversas irregularidades con variadas formas, lo que constituye el relieve. De esta manera pueden plantear y escribir la definición del concepto.

Posteriormente, los alumnos podrían utilizar el concepto ya formado, al comparar, por ejemplo, el relieve terrestre y el relieve submarino y determinar sus semejanzas y sus diferencias.

Mediante la vía deductiva el procedimiento podría describirse de la forma siguiente:

1. El maestro presentará el modelo que refleje la esencia del concepto que se va a formar. Generalmente en el nivel primario, el modelo puede ser un esquema, un gráfico, una maqueta o una lámina en que se concreten las características y las relaciones o nexos esenciales, de forma general.

2. El maestro conducirá el análisis de los rasgos esenciales presentes en el modelo para señalarlos, expresarlos oralmente y escribirlos. De este modo, propiciará el análisis de la definición del concepto.

3. Los alumnos deben continuar trabajando con las características esenciales del concepto. Modelarán sus propios esquemas y por medio de flechas y palabras destacarán dichas características.

4. El maestro enfrentará a los alumnos a diferentes objetos o fenómenos para que determinen su pertenencia o no al concepto que se analiza, para lo cual aplican el conocimiento acerca de las características esenciales y desarrollan la identificación.

5. Los alumnos buscarán nuevos ejemplos de objetos o fenómenos que pertenezcan al concepto, lo cual se podrá cumplir mediante distintas actividades como son, por ejemplo, la observación directa en la naturaleza, la observación indirecta mediante diferentes ilustraciones, la realización de actividades prácticas y visitas a parques zoológicos, jardines botánicos o áreas de la localidad.

6. El maestro garantizará por medio de actividades variadas, que los alumnos utilicen el concepto aprendido y desarrollen la identificación, la ejemplificación, la explicación, la argumentación, etc., a partir de él.

Los alumnos buscarán nuevos ejemplos de objetos o fenómenos que pertenezcan al concepto, lo cual se podrá cumplir mediante distintas actividades.

En primaria se puede trabajar con el concepto relaciones, referente a los seres vivos: el maestro presenta una ilustración que refleje la esencia de este concepto: una red de seres vivos en la cual se remarca que unos dependen de otros (los componentes vivos se relacionan entre sí y con los componentes no vivos del medio ambiente).

De acuerdo con la ilustración seleccionada, el maestro debe guiar a los alumnos para analizar los rasgos esenciales que se muestran mediante flechas, entre los cuales pudieran incluirse, por ejemplo: las plantas y los niños dependen de la luz y el calor del Sol; las plantas y los seres humanos dependen del aire; las plantas dependen del suelo, el agua y las sales minerales; los hombres depende de las plantas porque de ellas obtienen alimentos; las aves dependen de las plantas, el Sol y el aire; el suelo depende del Sol, las plantas, los animales, el aire y el agua. Por lo tanto, todos los componentes dependen unos de otros, formando una red. Estas son las relaciones, concepto que se ha formado mediante el procedimiento deductivo.

El maestro pide a los alumnos que representen la definición del concepto en un esquema. Los puede guiar, para que lleguen a ilustrar diversas relaciones que hayan observado en su entorno.

De este modo, se pueden formar conceptos por medio de ambas vías, y el docente debe utilizar ambos procedimientos metodológicos indistintamente en sus clases.

Recordemos que el pensamiento opera con conceptos, los cuales pueden ser definidos mediante palabras. Los niños y niñas, desde pequeños, van formando conceptos en su accionar con los objetos, fenómenos y procesos que observan en su entorno. Por ejemplo, si preguntamos a un escolar pequeño qué es una silla, nos responderá sin dudas “es algo para sentarse”. Indudablemente, tiene formado un concepto que responde a la utilidad de este objeto.

Ahora bien, su definición tan sencilla en estas edades, puede enriquecerse en la medida en que desarrolla su intelecto, de modo que puede ir agregando otros rasgos distintivos del concepto “silla” en la medida en que crece y aprende.

No olvidemos uno de los principios de la Escuela Socio-Histórico-Cultural de Lev Vigotsky y sus seguidores: “La enseñanza conduce el desarrollo psíquico” y el maestro es responsable de la enseñanza de cada uno de sus discípulos, por lo que su aprendizaje debe planificarse adecuadamente en correspondencia con su nivel de desarrollo y su edad cronológica, sin cortar su creatividad o su motivación, antes bien, esta debe ser estimulada.

Referencias bibliográficas

Colectivo de autores (2016) La enseñanza de las Ciencias Naturales en la Escuela Primaria. Libro de texto para la Licenciatura en Educación Primaria. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Segunda reimpresión.

Guanche Martínez, A. (2011) Enseñanza por problemas en Ciencias Naturales. Asociación Civil de Universidad de Ciencias y Humanidades, Fondo Editorial. Lima, Perú.

Guanche Martínez, A. (2013) Nuevos Temas de Didáctica Creativa. Asociación Civil de Universidad de Ciencias y Humanidades, Fondo Editorial. Lima, Perú.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac