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Dra. Mercè Roqué Moreno: “Sería necesario disponer de un sistema sanitario concienciado acerca de la importancia de la prevención del riesgo cardiovascular”

14 de marzo de 2017

Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular
Tabaquismo, sedentarismo, obesidad o diabetes son algunos de los factores que más pueden incidir en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Llevar una dieta sana y equilibrada y realizar ejercicio moderado son algunas de las principales claves para la evitar la aparición de estas patologías. Con motivo del Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular, la Dra. Mercé Roquè Moreno, cardióloga del Hospital Clinc de Barcelona nos responde a cuáles son los retos que presenta actualmente la cardiología y cómo podemos mejorar y cuidar la salud de nuestro corazón.

Entrevista de HBakkali para IBERDIVULGA.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo para el desarrollo de patologías cardíacas?

En general, los factores de riesgo más prevalentes son la hipertensión, la dislipemia en sus diferentes formas (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, dislipemias mixtas, formas familiares), la diabetes, la obesidad y el tabaquismo. Otros factores menos reconocidos son la enfermedad renal crónica, que se asocia a un mayor riesgo de padecer eventos cardiovasculares y mayor probabilidad de enfermedad aterosclerótica, factores genéticos (predisposición familiar a padecer eventos cardiovasculares a edades más tempranas; factores relacionados con reguladores de la coagulación, que pueden predisponer a un mayor riesgo de trombosis y, en consecuencia, de padecer un infarto agudo de miocardio) y factores epigenéticos (ambientales y otros, que pueden condicionar modificaciones del material genético capaces de incrementar la susceptibilidad a padecer enfermedad cardiovascular).

Estas patologías, ¿tienen siempre carácter crónico?

Normalmente sí. Una vez ya se halla presente un factor de riesgo concreto, podemos reducir o eliminar el riesgo que este factor comporta, por ejemplo con medicación, antihipertensiva o hipolipemiante, etc., de forma que vamos a reducir el impacto de este factor en el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. No obstante, cabe considerar que debe mantenerse dicho tratamiento o las medidas de control oportunas, a lo largo de toda la vida, para evitar sus repercusiones negativas.

Con el tabaquismo, por ejemplo, se considera que al cabo de unos 10 años tras dejar de fumar, se reduce el impacto negativo en cuanto al incremento de riesgo cardiovascular asociado con este hábito.

La diabetes, es uno de los factores con un impacto más elevado en el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Junto con la obesidad, el sedentarismo, los malos hábitos dietéticos, son factores susceptibles de modificación y con ello, contribuir a la reducción del riesgo cardiovascular.

¿Aumentan los problemas cardiovasculares con la edad? ¿Por qué?

Sí. Ello es consecuencia del riesgo cardiovascular asociado a la propia edad, debido a factores fisiológicos propios del envejecimiento, como una mayor rigidez de la pared vascular y mayor grado de disfunción endotelial. Además, la edad lleva implícito el hecho de una mayor duración del efecto desfavorable de los factores de riesgo cardiovascular.

¿Es la prevención el mejor tratamiento para las enfermedades cardiovasculares?

Efectivamente, la prevención y la detección precoz de los factores de riesgo es nuestra mejor arma para luchar contra el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.

¿Tenemos hoy en día suficientes herramientas preventivas en lo que a medicina cardiovascular se refiere?

Idealmente, sería necesario disponer de un sistema sanitario concienciado acerca de la importancia de la prevención del riesgo cardiovascular. Un programa de salud que se iniciara en los centros de atención primaria, con medidas de control de la población general, de cualquier edad, o bien en los centros de trabajo. Todo ello debería ir ligado a un programa de concienciación de la población general, mediante la divulgación de medidas de salud general, empezando desde la escuela y de forma generalizada en todos los ámbitos sociales y profesionales. Queda todavía mucho camino por recorrer en cuanto a prevención de la enfermedad cardiovascular, pero esperamos que en los próximos años, se intensificarán las medidas de identificación de factores de riesgo en la población.

La medicina genética, ¿qué avance supone en campo de la cardiología?

A través de la investigación, cada vez se va incrementando el conocimiento que tenemos acerca de los factores genéticos que pueden estar involucrados en el desarrollo de una enfermedad cardiovascular. En algunos casos, se han identificado genes específicos, o mutaciones concretas responsables de la presentación de una enfermedad cardíaca.

Hoy en día, es posible conocer la predisposición genética a padecer determinadas enfermedades cardiovasculares. Pero es importante entender que la probabilidad real de presentar una enfermedad vendrá determinada por un conjunto adicional de factores externos, que serán los que favorecerán que la enfermedad se manifieste o no.

La obesidad infantil y salud cardiovascular, ¿qué conlleva este binomio?

Este es un problema de gran alcance en las sociedades desarrolladas, actualmente. Además, se prevé que conllevará un incremento preocupante de enfermedad cardiovascular en la edad adulta.

Se trata de un problema de salud a nivel internacional, al que debería atacarse desde la escuela, por ejemplo promocionando los hábitos de vida saludable en cuanto a alimentación y fomento de la actividad física, en colaboración con los centros de asistencia médica infantil, junto con programas educacionales de la población general.

Una de las causas de la enfermedad coronaria es la oxidación bioquímica, ¿a qué se refiere este concepto?

La oxidación es un proceso fundamental para la vida, porque es a través del oxígeno que se obtiene la energía necesaria para el funcionamiento celular. Durante este proceso, se crean radicales libres en nuestras células y si se produce un desequilibrio entre el nivel de radicales libres y el de sustancias antioxidantes, es cuando hablamos de estrés oxidativo, que puede dañar las células y los tejidos. Hay numerosas enfermedades que se hallan relacionadas con el estrés oxidativo, entre ellas la enfermedad cardiovascular.

¿Cómo influye la alimentación en su prevención y en su desarrollo?

Una dieta rica en sustancias antioxidantes (frutas, verduras, nueces, chocolate, entre otros) y baja en grasas, puede prevenir o disminuir el daño vascular inducido por un exceso de estrés oxidativo y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Actualmente, ¿cuáles son los retos farmacológicos más prometedores para la salud cardiovascular?

Cada vez más, gracias a la investigación, estamos asistiendo al desarrollo de estrategias farmacológicas más eficaces y específicas, a nivel molecular y celular, que van a incidir sobre el mecanismo causante de la enfermedad. Otro reto importante es el acceso a un tratamiento de calidad para toda la población. Además, un problema frecuente es que los pacientes cardiovasculares suelen tomar un número importante de fármacos; el diseño de compuestos farmacológicos que integren distintos fármacos en una sola pastilla, la “polipill”, puede contribuir a un mejor cumplimiento del tratamiento y, con ello, a mejorar el pronóstico de la enfermedad.

Para finalizar, ¿en qué medida somos o podemos ser responsables del desgaste de nuestro corazón?

Somos responsables de nuestro cuidado personal y, en este sentido, mantener unos hábitos de vida saludables es fundamental. La identificación precoz de los síntomas de problemas cardiovasculares es esencial para el diagnóstico temprano y prevención de complicaciones más graves, así como el control de los factores de riesgo con las estrategias farmacológicas necesarias.

Una dieta sana y variada, mantener una vida activa, evitar el sedentarismo y realizar ejercicio físico ligero-moderado, en la medida en que nos sea posible, contribuirá a mantener un mejor estado de salud cardiovascular y general.

VI Edición del Congreso de Comunicación Social de la Ciencia

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