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El futuro de la Tierra, favorable o no a la vida ¡Depende de la Educación!

12 de agosto de 2017

Dra. C. Adania Guanche Martínez. La Habana, Cuba
IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica
Las leyes generales de la naturaleza ofrecen una visión atinada de las consecuencias que tienen las acciones infligidas por los seres humanos contra el medioambiente, por lo que resulta necesario que los docentes las demos a conocer a los escolares, después de estudiarlas para saber explicarlas mejor.

¿Cómo será la vida en nuestro planeta de aquí a 20 años? Intentemos juntos, colegas docentes, dar una solución favorable a este conflicto. Se darán cuenta que hace falta que los niños y los jóvenes aprendan mucho acerca de estos problemas del deterioro del planeta, para que traten de impedirlos, ya que se viene anunciando desde hace tiempo y existen ahora más que nunca, muchos riesgos de que los desiertos avancen, que se pierdan muchas especies de seres vivos, que las aguas se contaminen y desaparezcan, que el aire se torne irrespirable, que las lluvias sean ácidas y en vez de favorecer, destruyan todo lo vivo, que la gente no tenga alimentos, en fin, observen que les acabo de mencionar muchos problemas que ya, ahora mismo, en este instante, estamos padeciendo. ¿Avanzaremos hacia esa destrucción absoluta de todo lo vivo o lograremos salvar la Tierra de aquí a 20 años?

Al reflexionar acerca de cómo podremos cuidar esta casa de todos y desarrollar una educación ambiental coherente, nos damos cuenta de varias razones que han sido expuestas en este intercambio de ideas que hemos estado sosteniendo con nuestra red de docentes; se trata de que cada fenómeno que se estudie o que se trate de explicar, debe verse concatenado con otros, pues los procesos en la Tierra no se dan aislados.

Para ello, hay que estudiar a profundidad las denominadas leyes generales de la envoltura terrestre, entre las cuales se destacan la ley de zonalidad y azonalidad, la ley de la integridad, la de ritmicidad y la circulación de la sustancia y la energía, para que seamos capaces de comparar, interpretar, relacionar causas y efectos, en fin, explicar por qué la Tierra corre riesgos de hacerse inhabitable para los seres vivos.

Los ejemplos que se pueden poner acerca de estas leyes están en todos los fenómenos y procesos que vemos a nuestro alrededor. Entonces, trataré de explicarles estas leyes de la forma más sencilla posible, pues hay que entenderlas para comenzar a actuar ya a favor del medio ambiente.

La ley de la zonalidad geográfica se refiere a que, como consecuencia de la diferencia en la inclinación de la radiación solar en distintas latitudes del planeta, del Ecuador hacia el norte y hacia el sur, respectivamente, cuanto más se adelanta en esas latitudes, hacia el norte y hacia el sur, la temperatura va descendiendo. Es decir, se refiere a la existencia de zonas geográficas a partir del Ecuador, que es lo que se denomina zonalidad; la azonalidad, es el mismo descenso de la temperatura, a medida que se asciende en una montaña, aunque estemos en pleno Ecuador. Esta es la ley que nos permite comprender el porqué en las zonas polares hace mucho frío y el agua existe en estado sólido, o sea, en forma de hielo, al igual que en las cimas de las montañas. Recordemos pues que esto es importante cuando veamos el fenómeno que se está produciendo, relacionado con la fusión de los hielos de los casquetes polares y de los glaciares. La Tierra está cada vez más caliente y por ello es que los países que se asientan en islas pequeñas están en riesgo de desaparecer, debido al ascenso del nivel del mar.

La ley de la integridad del paisaje geográfico nos dice que todos los elementos que componen la envoltura geográfica se encuentran relacionados entre sí, por lo que, cualquier cambio cuantitativo o cualitativo sobre uno de ellos, condiciona la modificación de los demás, porque en la naturaleza todo proceso busca un equilibrio ante cada una de las nuevas condiciones que se produzcan. Esta es la razón por la cual ningún proceso tiene lugar de manera aislada, pues uno es consecuencia de otros.

La ley de la circulación de la materia (y la energía) en el paisaje geográfico se refiere a que la envoltura geográfica tiene, entre otros atributos, un constante flujo circulatorio de materia y energía a través de sus diferentes elementos constituyentes. Esta es la razón por la cual las corrientes marinas se mueven constantemente, el viento sopla de manera continua, se producen los ciclos biogeoquímicos, en fin, nada permanece quieto, todo se transforma. De este modo, si se producen cambios de temperatura en el aire, habrá variaciones en las presiones atmosféricas de diferentes zonas y por ende, los vientos cambiarán y con ello, la circulación de las corrientes oceánicas también.

La ley de la ritmicidad del paisaje geográfico se basa en otro de los atributos de la esfera geográfica, que consiste en que las esferas terrestres o sea, la geosfera en conjunto, siguen un ritmo determinado, así es que se suceden los días y las noches, las estaciones del año, el geosistema en general, se modifica con la sucesión de días, meses, años, siglos, milenios, etc.; por ello existe un ritmo que se repite en el tiempo. Se producen los mismos fenómenos cada cierto tiempo y estos ritmos, si se alteran, pueden causar grandes desastres.

Las leyes pueden ejemplificarse constantemente con los fenómenos que vemos a diario, aunque en ocasiones, algunos procesos se vean afectados por la incidencia del ser humano. Por ejemplo, la tala indiscriminada de árboles en la Amazonía, ha roto los ritmos de vida de la multitud de especies animales y vegetales que pueblan esa rica región y eso ha determinado que escaseen las lluvias, que el suelo se haya estropeado, que hayan desaparecido animales valiosos, que los pueblos que habitan en sus riberas estén sufriendo ya de hambre, por no tener abundante caza como antes, en fin, ni se sabe cuántos daños mayores pueden haberse desatado, por la ambición de obtener enormes cantidades de madera y no tomar medidas de repoblación forestal o sea, de reponer un número creciente de árboles, en correspondencia con los que se cortan.

No podemos continuar repitiendo lo que muchas personas dicen: que la pobreza es causa del deterioro del medio ambiente; si fuera así estaríamos confundiendo causas con efectos. La pobreza es el resultado de la desigualdad y del saqueo, que son problemas sociales y políticos que se suman, o mejor dicho, se generan por los mismos problemas medioambientales creados por los poderosos dueños de empresas gigantescas, que son los que se apropian de los recursos naturales, de forma insaciable, sin medida y no tienen conciencia del daño que hacen al planeta.

Sin embargo, los mismos magnates que dominan el mundo y sostienen sus empresas e industrias destructoras del medio ambiente y (que en gran medida son creadoras del efecto invernadero) han de perecer con la propia especie, (hecho que quizás veamos todavía como muy lejano), cuando se produzca la llegada del límite en el desequilibrio del planeta, o sea, cuando ya no tenga marcha atrás este deterioro, causado por los mismos seres humanos: los que pensamos, los que tenemos conciencia y los que podemos asimilar conocimientos, somos los llamados a detener este desastre.

A propósito, quiero que recordemos juntos a qué se refiere el calentamiento del planeta debido al efecto invernadero y cómo nos afecta a todo el planeta en su conjunto. Comencemos por rememorar que específicamente gracias a este efecto es que podemos vivir en el planeta sin que este no se congele cada noche y se queme cada día. Lo que los científicos consideran como calentamiento global es que la Tierra se enfrenta en la actualidad a un período de calentamiento rápido y por encima de sus potencialidades de equilibrio, debido a las actividades humanas.

Este calentamiento del planeta se ha originado por el incremento atmosférico de los niveles de ciertos gases que retienen el calor, denominados gases de efecto invernadero. Ahora bien, ¿por qué la Tierra se ha transformado en un enorme invernadero y se ha calentado como si tuviera paredes y techo de cristal?

Ese fenómeno se debe a que estos gases retienen parte de la energía que el suelo emite como un reflejo, al haber sido calentado por la radiación solar. Entonces, este fenómeno evita que la energía del Sol recibida constantemente por la Tierra se refleje hacia el espacio exterior y se mantenga así una temperatura adecuada, que no tenga consecuencias negativas para el resto de los fenómenos atmosféricos.

El efecto invernadero es un factor esencial del clima de la Tierra. Recordemos pues en este momento la antes mencionada ley de la integridad, que dice que todo fenómeno tiene una repercusión en los demás procesos; el efecto invernadero exagerado produce daño en todo el equilibrio de la vida en la Tierra, derrite los hielos polares, hace que aumente el nivel de los océanos, desvía las corrientes oceánicas, produce lluvias y sequías cuando no se esperan, hace que los huracanes sean más destructivos, entre otros efectos desastrosos.

Sencillamente, los gases de efecto invernadero absorben la mayor parte del calor que devuelve la Tierra al espacio pero además los reflejan y el calor se queda dentro de esta doble envoltura. Ahora bien, ¿cuáles son estos gases? Loa gases de efecto invernadero son, entre otros, el dióxido de carbono (CO2), el monóxido de carbono (CO), el metano (CH4), los óxidos de nitrógeno (NOx), el propio ozono (O3), y los clorofluorocarburos (CFCs), que son gases artificiales, o sea, creados por el hombre, que, a propósito, están debilitando además la capa de ozono.

Si bien todos ellos (salvo los CFCs) son naturales, en tanto que ya existían en la atmósfera antes de la aparición del hombre, desde la Revolución Industrial y debido principalmente al uso intensivo de los combustibles fósiles en las actividades industriales y el transporte, se han producido sensibles incrementos en las cantidades de óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono emitidas a la atmósfera, con el agravante de que otras actividades humanas, como por ejemplo, la deforestación, han limitado la capacidad de la atmósfera para eliminar el dióxido de carbono, (principal responsable del efecto invernadero) o bien favorecer su utilización por los organismos vegetales, especialmente los árboles.

Estos cambios causan un paulatino incremento de la temperatura terrestre, que, a su vez, es origen de otros problemas ambientales, como son la desertización y las sequías, que causan hambrunas en la población, la deforestación, que aumenta aún más el cambio del clima en la Tierra, las inundaciones, la fusión de los casquetes polares y los glaciares, cuyo perjuicio puede causar que ciertas ciudades costeras muy pronto se hallen sumergidas en el mar. Por supuesto, todos estos desastres han de llegar a causar la destrucción de los ecosistemas.

Paralelamente, la explosión demográfica incontrolada, consecuencia de la marginación y de la pobreza, es un escenario común en los países en vías de desarrollo; las enfermedades, la drogadicción, la subnutrición, la insalubridad, y otros males consecuentes azotan a la población mundial. Ante este panorama, todos sufrimos las consecuencias, porque todos formamos parte de la biosfera; pero es que además, estos males generan otros también de tipo ambiental y social, porque las alteraciones en uno de los subsistemas afectan al sistema conformado por los seres vivos y su medio ambiente, y por ende, la calidad de vida, y ponen en peligro su existencia.

Obsérvese que estos problemas se relacionan entre sí, de una u otra forma. Es obvio que en esta misma forma deben ser estudiados: en su interacción recíproca y mediante los análisis políticos y sociales, lo cual puede hacerse de la forma más efectiva posible en cada ocasión, para que todos comprendan.

La casi totalidad de los problemas anteriormente enunciados poseen la característica de ser irreversibles y al entrelazarse, dan lugar a otros problemas aún más graves y de más difícil solución.

De ahí la importancia de los procesos educativos, que forman conciencia y sustentan el conocimiento que atesora la humanidad. Solamente aprendiendo mucho más cada día y poniendo en práctica los conocimientos, es que podremos formar una conciencia en los niños, adolescentes y jóvenes, para que aprendan a defender su pedacito de Tierra, que es su casa, su escuela, el barrio donde viven, su municipio y su provincia. De la capacidad que mostremos los docentes para llevar estos conocimientos a los escolares y sus familias de forma racional, explícita y detallada, dependerá que hagamos la conciencia sobre los peligros a los que estamos sometiendo a la Tierra a diario.

Es por ello que debemos duplicar esfuerzos para explicar causas y consecuencias, porque no basta con lemas, consignas y mandatos que no estén acompañados de un porqué se hace o se deja de hacer algo necesario. Es preciso que se asimilen los conocimientos y se trabaje paralelamente en la formación de valores, de modo consciente, para salvar nuestra Madre Tierra.

 

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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