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El pensamiento pedagógico cubano precursor de la creatividad y su influencia en el desarrollo de la Educación

15 de marzo de 2017

Adania Guanche Martínez. La Habana, Cuba. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Como una reacción ante la rigidez de la enseñanza tradicional, surge, a fines del siglo XIX, la tendencia pedagógica “Escuela Nueva”, representada por prestigiosos educadores, entre los cuales se destacan algunos educadores cubanos, poco conocidos internacionalmente, pero que hoy iluminan, con su pensamiento pedagógico, nuestro quehacer cotidiano, al mostrarnos toda la potencialidad creadora que puede encerrarse en el trabajo docente-educativo.

Hoy día se admite que la creatividad, como potencialidad humana que es, puede ser desarrollada por medio de una actividad pedagógica profesional dirigida por los docentes de manera tal, que los educandos se sientan a gusto descubriendo los conocimientos mediante la realización de tareas cognoscitivas motivadoras, en las que participe la memoria solamente como recurso para utilizar la reflexión y no como un hábito de repetir todo lo que dice el maestro o lo que se puede leer en los libros.

En diversos países han desarrollado su obra ilustres pedagogos que se han pronunciado a favor de estas ideas antes esbozadas; toda esta experiencia está expresada en pensamientos plasmados en sus obras.

Cuba ha sido pródiga en el surgimiento de esos pedagogos que a la vez, son hombres y mujeres de una visión extraordinaria. Son faros que extienden su luz a lo largo del tiempo y perciben cómo se puede formar mejor a las nuevas generaciones, pero, además, nos dejan su legado.

En este trabajo hemos querido presentar una mínima parte de la obra de muchos de estos grandes maestros, de cuya lectura disfrutamos porque nos traen, desde la historia, un pensamiento preclaro que puede ayudarnos a comprender mejor la esencia de la Educación. A partir de su lectura, les invitamos a reflexionar y a comparar los criterios actuales con estos antecedentes, de modo que se puedan esclarecer los puntos de contacto.

Su lectura debe hacerse con el sentido de la ubicación en el momento en que se concibió cada obra, tomando en consideración que se ha realizado la compilación por orden cronológico. Cada hombre pertenece a su época, pero estos, en particular, asombran porque no han perdido su vigencia. Conozcamos pues, a nuestros precursores en el arte y la ciencia de la enseñanza.

José Agustín Caballero de la Torre (1771-1835), sacerdote, filósofo, escritor y orador cubano, nacido en La Habana. Reputado como el primer orador sagrado de Cuba, fue maestro de otros grandes profesores. Introdujo en Cuba algunas de las modernas corrientes filosóficas y fue director del Colegio Conciliar y miembro preeminente de la Real y Pontificia Universidad. Se manifestó contrario a las prácticas pedagógicas vigentes, y abrió así el camino ascendente de la tradición pedagógica progresista cubana.

De su obra pedagógica, se extraen los siguientes postulados:

“La primera potencia de nuestro espíritu es el entendimiento, es decir la facultad que percibe, juzga, raciocina, ordena, etc. y por ello se llama potencia intelectiva o cognoscitiva y el hecho de entender, de percibir y de conocer es la operación del entendimiento llamada inteligencia”

Félix Varela Morales, (1788-1853) sacerdote católico cubano nacido en La Habana, fue defensor de independencia del país. En Filosofía, se opone a la escolástica, dominante en Cuba hasta entonces, y enseña una doctrina ecléctica. En Pedagogía, es contrario a la enseñanza memorista. Quiere “que la memoria tenga muy poca parte y el convencimiento lo haga todo”.

De su pensamiento pedagógico: "Sin pretender dirigir a los maestros, espero que no llevarán a mal una insinuación que es fruto de la experiencia de algunos años que consagré a la carrera de la enseñanza y reduces a hacerles observar que mientras más hablan, menos enseñarán, y que por tanto, un maestro debe hablar muy poco, pero muy bien, sin la vanidad de ostentar elocuencia, y sin el descuido que sacrifica la precisión. Esta es indispensable para que el discípulo pueda observarlo todo, y no sea un mero elogiador de los brillantes discursos de su maestro, sin dar razón de ellos. La gloria de un maestro es hablar por boca de sus discípulos”

José de la Luz Caballero (1800-1862) fue discípulo del Padre Félix Varela y del Padre José Agustín Caballero. Educador y filósofo cubano, nacido en La Habana. Acuciosamente entregado a los problemas educativos, analizó con hondura la organización de la escuela en Cuba e hizo comprender los errores del método que hacía de la memoria el centro de la actividad docente. De sus escritos tomamos los siguientes pensamientos:

“El maestro que no ame la profesión, que no enseñe a pensar a los alumnos, no es útil a la enseñanza”

“Cuántas veces veo con indecible dolor un alumno que en el orden de sus estudios lo obligan a estudiar literatura sin saber gramática, matemática sin aritmética, filosofía, en fin…sin haber aprendido a pensar y a meditar por sí solo”

“A la escuela no se va a aprender todo, sino a aprender a estudiar y a aprender a enseñar. Todo alumno debe ser el maestro de sí mismo y saber que su adelanto será obra de su esfuerzo”

“No debe aprenderse de memoria únicamente; es necesario comprender para saber, adquirir conocimientos, no retener palabras; hay que aprender pensando”. 

“Yo ni aun siquiera comprendo cómo pueden enseñarse de memoria ciertas ciencias sin que el mismo que las enseña se horrorice de los resultados que alcanza, y muy pobre idea debe tener de la naturaleza humana quien encadene tan cruelmente la razón que por sí sola es capaz de tantas maravillas”.

José Julián Martí Pérez, (1853-1895) maestro, poeta, escritor, periodista y patriota cubano, nacido en La Habana y muerto en combate en Dos Ríos, lugar del Oriente cubano.

Es conocido en todo el continente americano por su labor periodística, poética, pedagógica, política, diplomática y revolucionaria.

De su pensamiento pedagógico seleccionamos algunos de sus escritos o pronunciamientos:

“Instrucción no es lo mismo que educación: aquella se refiere al pensamiento, y esta principalmente a los sentimientos. Sin embargo, no hay buena educación sin instrucción. Las cualidades morales suben de precio cuando están realzadas por las cualidades inteligentes.” 

“A un pueblo ignorante puede engañársele con la superstición, y hacérsele servil. Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre” 

 “Y pensamos que no hay mejor sistema de educación que aquel que prepara al niño a aprender por sí. Asegúrese a cada hombre el ejercicios de sí propio “. 

“De raíz hay que volcar este sistema (...) El remedio está en cambiar bravamente la instrucción primaria en experimental, de retórica en científica, en enseñar al niño, a la vez que el abecedario de las palabras, el abecedario de la naturaleza; en derivar de ella, o en disponer el modo de que el niño derive, ese orgullo de ser hombre y esa constante y sana impresión de majestad y eternidad que vienen, como de las flores el aroma, del conocimiento de los agentes y funciones del mundo... hombres vivos, hombres directos, hombres independientes, hombres amantes. – eso han de hacer las escuelas (...) 

 “El primer deber de un hombre de estos días es ser un hombre de su tiempo. No aplicar teorías ajenas, sino descubrir las propias” 

 “Sólo el maestro creador, que ame la profesión puede hacer posible que la inteligencia no sea atributo de pocos, sino que se convierta en patrimonio de todos y una posibilidad para el progreso social.” 

 “Pensamos que no hay mejor sistema de educación que aquel que prepara al niño a aprender por sí; asegúrese a cada hombre el ejercicio de sí propio”.

 “Puesto que se vive, justo es que donde se enseñe, se enseñe a conocer la vida”

“En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar”

“El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo. No aplicar teoría ajenas, sino descubrir las propias”.

Manuel Valdés Rodríguez (1849-1914) es otra figura destacada en el desarrollo de las ideas pedagógicas progresistas, y un gran crítico de la situación educacional que vivía nuestro país a fines del siglo XIX e inicios del XX, refiriéndose a la enseñanza señaló que la que se ofrecía en la escuela de su época adolecía de un tecnicismo exagerado que mataba el fondo del conocimiento: las ideas. Criticó con firmeza la inacción con que viven durante el proceso de la instrucción las facultades del niño y al igual que Martí y Varona, se quejó del divorcio que existía entre los conocimientos y su aplicación práctica. La obra escrita por este maestro sobre diferentes problemas relacionados con la enseñanza y la educación resulta abundante y útil. De ella, extraemos los siguientes pensamientos:

“Al hablar de la instrucción, no circunscribo, pues, sus resultados meramente a la inteligencia, antes bien, hablo de la voluntad, del carácter, de la conciencia y de la personalidad humana”

Enrique José Varona Pera (1849-1933), patriota, pensador, poeta y maestro cubano, nacido en Camagüey; fue una personalidad de relieve continental, pues su ideario influyó de manera sensible en toda América. Estuvo vinculado a la obra martiana cuando asumió la dirección del periódico Patria, luego de la muerte de Martí, y desde que este salió definitivamente de Cuba, se vincula de lleno a la lucha independentista y emancipadora. Fue vicepresidente de la República de 1913 a 1917, profesor universitario, presidente de la Academia de la Historia y tuvo un relevante protagonismo político durante la seudorrepública. En la literatura incursionó también en los géneros ensayo y poesía. Fue periodista y pedagogo. Ha sido considerado como uno de los hombres más cultos de su época. 

De su pensamiento pedagógico:

“La Escuela, desde sus inicios, debe tener a la vista el fin a que se dirige su empeño, y este no es otro que dotar al niño de enseñanza y aptitudes necesarias para realizar la vida con facilidad y si es posible con ventajas a las condiciones que presumimos que ha de encontrarse...” 

“Desde la escuela a la universidad, la necesidad y el propósito, y el deber de los profesores se concentra en formar hombres”.

“Lo que más ha esterilizado la educación es el dogmatismo, que pretende ahorrar trabajo al alumno y le da fórmulas, en vez de despertar sus estímulos para que sepa llegar a ellas” 

“Enseñar a trabajar es la tarea del maestro. A trabajar con las manos, con los oídos, con los ojos y después, y sobre todo con la inteligencia. Las fórmulas ahorran trabajo, por eso el buen educador no las da, sino después que ha mostrado la vía para alcanzarlas.” 

“Una educación y una instrucción, tocadas del vicio de que han adolecido, hasta ahora, salvo honrosas excepciones, las que entre nosotros se han venido practicando, vicio que no es otro que el carácter abstracto, hipotético, de que se las revestía, sin ninguna aplicación directa e inmediata de los conocimientos, confiando a fórmulas de memoria lo que es más sencillo, fácil y provechoso darlo a la observación y a la experiencia.” 

“El método perezoso de enseñar por aforismos y definiciones no forma sino pedantes. Y el pedante es el reverso del hombre que sabe. Porque cree saber, cuando no hace sino recordar lo que otros supieron”. 

Arturo Montori Céspedes (1878-1832).pedagogo, crítico y ensayista cubano, nacido en La Habana. Fue fundador y director de Cuba Pedagógica. Director de la Escuela Normal para Maestros de La Habana. Autor de Cuestiones Pedagógicas. Fundó el colegio que todavía lleva su nombre. De su pensamiento pedagógico se pueden extraer las siguientes ideas:

“La escuela tiene que capacitar el alumno para desenvolver su actividad en el medio social”

“No se debe acumular el saber en la inteligencia de los niños, sino desenvolver sus aptitudes para la acción en su vida extra y post-escolar”

Dulce María Escalona Almeida fue una destacada pedagoga cubana, profesora de la Escuela Normal para Maestros de La Habana, que se distinguió por asumir una actitud consecuente con los principios de la Revolución, al incorporarse, después de haberse jubilado, a la dirección de importantes planes de formación de maestros en la importante etapa posterior al triunfo revolucionario, cuando se requirió de su experiencia y sus energías. Fue la primera rectora del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. De su pensamiento pedagógico se destaca esta máxima:

“Más que resultados directos del aprendizaje, nos interesan los resultados concomitantes, colaterales, aquellos que no apreciamos en los exámenes al uso, y que se traducen en formas de conducta. Nos interesa desarrollar la capacidad estimativa del alumno, que llegue a generalizaciones importantes, que asuma actitudes deseables y que adquiera el hábito de pensar reflexivamente.”

De toda esta obra pedagógica se proyecta la intencionalidad de formar individuos libres, cultos y preparados para enfrentar los retos de la vida, con creatividad, que es la potencialidad humana, susceptible de ser desarrollada, que conduce a los seres humanos a resolver problemas, a crear cosas novedosas en beneficio colectivo, a no ser egoístas, a actuar con decoro, a desarrollar obras a favor de la comunidad, en una palabra, educar en valores universalmente reconocidos.

Todo este potencial legado por el pensamiento pedagógico de nuestros precursores es aplicado a favor de la formación de hombres y mujeres de bien, en un país como el nuestro, que afronta miles de dificultades y que las vence con dignidad y decoro, como nos dejaron como herencia magnífica, nuestros pedagogos más ilustres, una muestra de cuyo pensamiento hemos tenido a bien compartir con todos los colegas que nos leen.

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