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Historias mínimas, historias máximas: A las niñas y mujeres científicas del mundo

8 de febrero de 2018

Jorge William Tigrero Vaca
Guayaquil-Ecuador
IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
El presente artículo reflexiona sobre la importancia de valorar el papel de la mujer no solo desde la mirada de los laboratorios o empresas sino de su trascendencia diaria en cada una de las importantes actividades que realizan en los distintos entornos en los que se desenvuelven.

Cuando se designa un día para conmemorar fechas importantes o para destacar la trascendencia de instituciones, personas o eventos; en muchas ocasiones varios de estos días pueden pasar desapercibidos, no por la poca o mucha trascendencia del suceso, figura o personaje, sino más bien porque existen condiciones como la falta de difusión, desconocimiento e incluso, si las conmemoraciones son de reciente proclamación, dichas condiciones afectan el nivel de recordación y de actividades relacionadas.

En este contexto, con un grupo de colegas realizamos un ejercicio con nuestros estudiantes a nivel universitario en Ecuador, les pedimos que investiguen las fechas conmemorativas de febrero y que como tarea, en un documento de Word, hagan un listado. De un total de 30 deberes entregados, un punto en común fue encontrar que absolutamente todos en su lista de fechas incluían los feriados y fiestas, como Carnaval, Fiesta de las Flores y de las Frutas, además fechas comerciales como San Valentín; de este total solamente seis personas mencionaron una fecha conmemorativa muy importante, el 11 de febrero: Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Se pueden analizar diferentes motivos por los cuales importantes días como el 11 de febrero no se encuentran en el imaginario colectivo, uno de ellos podría ser el hecho de que fechas como esta fueron establecidas hace relativamente pocos años, en el caso del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2015; sin embargo, más allá de enlistar razones, la verdadera reflexión, motivo de este artículo es la pregunta fundamental, ¿Por qué solo un día para resaltar el papel de la niña y la mujer en la ciencia? Alguien podría decir, mejor una semana, o no, mejor un mes, un año… Considero que la mejor respuesta debería ser no un día, no un mes, no un año, el homenaje debe ser constante cada día.

Hay otro detalle fundamental, si bien, el enfoque que en muchas ocasiones se enfatiza es resaltar en los días conmemorativos a figuras representativas, en este caso en el campo de la ciencia, sin embargo, se debe tener en consideración que destacar a personajes emblemáticos es solo una parte de lo que involucra, la base de todo se encuentra en el sentido principal de reflexión y en el caso del 11 de febrero es reconocer la plena participación y acceso en condiciones igualitarias dentro del campo de la ciencia, tecnología, investigación e innovación para niñas y mujeres sin distinción de edad con el propósito de generar empoderamiento con bases en el desarrollo productivo y social en todos los campos del conocimiento.

Esa base no significa creer que solo la mirada debe estar concentrada en un laboratorio o asociada a alguna empresa o descubrimientos. Resaltar las diversas perspectivas de las niñas respecto a su entorno a cómo perciben e interpretan el mundo, la curiosidad por conocer el porqué de las cosas. Para esto es preciso un ejemplo contundente, no hay ningún punto de comparación para expresar todo el esfuerzo de una madre para con sus hijos, en este caso, una madre que tiene su empleo y por algún motivo tuvo que dejar los estudios pero luego los retoma, existen evidencias de diversos trabajos de investigación realizados por madres en los que se destacan diversos componentes no solo por el esfuerzo sino por la visión de la realidad única que plasman al momento de analizar problemas, contemplar soluciones y desarrollar investigaciones.

En este caso quiero representar mediante esta visión un pequeño gran ejemplo de cómo la visión y enfoque de las niñas y madres en el campo de la formación académica en general tienen una fortaleza y potencial únicos. El caso es de una madre que retomó sus estudios y que debido a que debe cumplir con sus obligaciones laborales y en el hogar, debe llevar en muchas ocasiones a su hija a las clases en la universidad. En este caso hay postales de su vida que representan el esfuerzo diario que miles de mujeres y niñas que se preparan en diferentes ámbitos realizan para sobreponerse ante cualquier barrera.

Como en otras ocasiones ella llevó a su hija a la universidad para poder cuidarla y no solo ese era el objetivo sino también para que la pequeña vea cómo es la educación superior. Ella prestaba mucha atención a la clase y le preguntaba a su mamá sobre los términos que no entendía y las razones por las que el profesor hacía alguna actividad; a diferencia de algunos alumnos, ella contemplaba con mucha emoción cada instante de la clase, su mamá en cada receso conversaba con ella para contestar las dudas que no pudo responder mientras atendía y se alegraba mucho de ver cómo su hija se interesaba por temas de investigación y académicos que se hacían un poco difíciles para muchos de sus compañeros.

Esa llama infinita de la curiosidad y exaltación por el conocimiento es algo único y sobre todo se difunde. En este caso el día siguiente de acompañar a su madre a las clases, la niña tenía muchas vivencias que contar a sus amigas de la escuela, relatos que combinados con aquel don de los niños para relatar historias se vuelven únicos y con un poder sin igual, se replica y como semilla germina. Luego de escuchar las aventuras de la pequeña en la universidad las demás niñas ahora ven como toda una aventura y con gran deseo llegar a la universidad. Postales como esta se viven en cada visita de la niña universitaria; pero quiero resaltar otro detalle muy importante, como algunas clases son mucho más complicadas en contenido y profundización, en esas ocasiones a la pequeña le sobrepasa todo este flujo de datos, entonces el cansancio como remolino la envuelve.

Terminadas estas jornadas extenuantes, la orgullosa mamá tiene una frase como su gran trofeo y es cuando su pequeña hija le dijo, luego de una jornada extenuante de clases: “Mamá te admiro, todo tu esfuerzo y todo lo que haces, eres la mejor”.

Estas historias mínimas, historias máximas de experiencias que con seguridad se dan a lo largo del mundo, reflejan claramente que la celebración de un día para conmemorar a las niñas y mujeres en la ciencia, no debe ser cuestión de solo pensar en laboratorios o tubos de ensayo sino que deber ser la oportunidad de reconocer en cada niña y mujer ese fuego interminable que radica en la curiosidad, en sus ganas de superación, de emprender, de innovar, que alimentados por la energía poderosa de los sueños y los anhelos deben ser siempre la fuerza que mueve al mundo entero.

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