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Invertir la clase para aprender más y mejor

4 de julio de 2017

Lucia Dina Galotti
Ciudad de residencia: Santa Rosa, La Pampa, Argentina.
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Actualmente existe consenso en la necesidad de superar las clases tradicionales y magistrales y de repensar tanto la estructura de funcionamiento, como la organización espacial y temporal de las escuelas. Esto es lo que proponen algunos nuevos modelos de enseñanza, como por ejemplo el llamado Flipped Learning, o Clase invertida.

En la escuela tradicional, los tiempos se encuentran fragmentados en compartimientos estancos, en módulos y recreos, uniformes para todos los alumnos de todas las escuelas. Este modo de organización sumado a clases expositivas y actividades estructuradas y homogéneas centradas en el docente, generan muy poco interés, desconocen la diversidad de los estudiantes y no posibilitan atender las características y las necesidades de los distintos aprendizajes.

El siglo XXI interpela la escuela y la enseñanza. Las tecnologías como los celulares y netbooks invaden la vida cotidiana de los ámbitos educativos y llegaron para quedarse. Las clases tradicionales, pasivas, basadas en la exposición del docente aún persisten e intentan, infructuosamente, sobrevivir a lo que irrumpe desde el contexto social y cultural, en el que se encuentran inmersos y con el que interactúan las instituciones.

A su vez, se presentan nuevos métodos educativos que intentan recuperar enfoques más dinámicos de enseñanza. Éstos se proponen lograr mejores aprendizajes para todos los estudiantes, y no solo para algunos, a través de una mayor participación del alumnado y un rol docente centrado en andamiar y acompañar desde sus propuestas didácticas, las diversas formas de aprender y las necesidades de cada estudiante. ¿Hasta qué punto son métodos completamente novedosos? ¿Cuánto de lo que se propone considera teorías sobre la enseñanza y el aprendizaje, que circulan tanto en la formación docente inicial como continua?

El método denominado Flipped classroom, o clase invertida, es un enfoque integral que articula una mirada constructivista del proceso de aprendizaje, el trabajo cooperativo, el intercambio de ideas y el andamiaje del docente por medio de intervenciones y secuencias de enseñanza cuidadosamente planificadas, aprovechando el potencial de las TIC. ¿Es novedoso? ¿Es un enfoque innovador?

Considero que en su concepción y estrategias no lo es, aunque sí tiene el valor de integrar diferentes miradas y concentrarse en la inversión de la clase, lo cual posibilita que el alumno y sus actividades sean el centro de la escena. Sin embargo, el rol del profesor o maestro no se desdibuja, ya que es necesario armar un dispositivo potente y planificar muy bien las intervenciones. Asimismo, como posibilita el armado de itinerarios variados, contribuye con la atención de la diversidad y de las necesidades de cada estudiante, que es uno de los grandes desafíos de la educación inclusiva y de calidad.
Lo que destaca a la clase invertida, es que transfiere fuera de la clase, las instancias de aprendizaje más mecánicas y fáciles de resolver por los estudiantes, es decir, las de ponerse en contacto con la información. De esta manera se minimiza el tiempo de la exposición magistral y se maximiza el uso del tiempo del aula para potenciar la construcción del conocimiento, el compromiso y la implicación de los estudiantes con su propio aprendizaje.

El docente aprovecha sus interacciones con sus alumnos para promover instancias de trabajo cooperativo, debates, confrontación de ideas y negociación de significados. De esta forma se hace posible ir evaluando el proceso de aprendizaje y realizar una retroalimentación de manera de trabajar sobre las dificultades de los estudiantes, pero también de ir reajustando la planificación de la enseñanza.

Esta propuesta, con un nombre tan llamativo, ¿es una novedad en educación? Construcción del conocimiento, aprendizaje cooperativo, evaluación formativa, retroalimentación y atención a la diversidad, son todos conceptos que circulan en el ámbito educativo. Es decir, el modelo de aula invertida, resignifica y articula en un mismo modelo, enfoques y teorías conocidas. Aunque esto no significa que se hayan encarnado en nuestras aulas.

Se suele definir al Flipped Classroom como un enfoque sistémico que incrementa el compromiso y la implicación del estudiantado, con su propio proceso de aprendizaje. Sin embargo, es una forma de promover procesos de construcción del conocimiento, que se adecuan al ritmo de los estudiantes, utilizando las TIC, de manera de generar una dinámica de la clase que traspase los métodos expositivos, más tradicionales.

¿Cómo se usan las TIC? Se ofrecen a los estudiantes materiales educativos a través de la web, para que de manera diferida, y sin el profesor, desarrollen parte de la tarea. De esta forma, se puede aprovechar la clase presencial, para una atención más individualizada, una distribución diferente del mobiliario escolar, y la creación de un clima de trabajo más colaborativo. Por otra parte, el intercambio y la conexión a través de la web, hace que los materiales estén siempre fácilmente accesibles, tanto para los estudiantes, como para sus familias.

Las herramientas, estrategias y planes de clase que contribuyen con desarrollar un itinerario de enseñanza desde la lógica del aula invertida son por ejemplo, el uso de videos cortos, textos digitalizados, presentaciones, cuestionarios en línea, foros de debate, construcción colectiva de documentos por medio de la web, entre otros. Para ello, es imprescindible que los docentes comencemos a pensar las secuencias didácticas desde la lógica de las Tic, no solo como recurso sino como parte de la dinámica del aula.

El mero hecho de incorporar las computadoras no garantiza el aprendizaje. Pueden constituir un límite o una posibilidad dependiendo de para qué y cómo se usen. Por ese motivo, no debería limitarse a la presentación o a la búsqueda de información. Los recursos TIC deberían estar “al servicio” de un proyecto didáctico. Desde este marco es importante preguntarse entonces, como lograr que aparezcan nuevas posibilidades de producción, de trabajo en red y otras formas de comunicarse que impliquen un enfoque diferente en la clase.

La web permite también otros canales de comunicación para el intercambio entre los estudiantes y entre éstos y el docente, y por lo tanto, multiplica las posibilidades para aprender y para superar las dificultades. Desde mi punto de vista, este modelo tan mentado como innovador, en realidad se encuadra en una modalidad de enseñanza-aprendizaje constructivista, que aprovecha el potencial de las TIC y los recursos de la web.

De todas maneras es muy bienvenido y valioso de ser divulgado, habida cuenta que en muchas aulas, demasiadas todavía, predomina el “docente explicador”, la repetición mecánica y la copia. Es menester seguir pensando nuevas formas, que como ésta, buscan poner el foco en las necesidades de los estudiantes, y en la búsqueda de los andamiajes para ayudarlos a aprender más y mejor, en función de sus posibilidades y necesidades.

Es de gran relevancia para una mejor enseñanza, seguir pensando alternativas que faciliten ir saliendo de los modelos de enseñanza homogéneos, que parten del supuesto que para aprender lo mismo, los estudiantes tienen que “hacer lo mismo”. Los estudiantes son diversos, tienen diferentes puntos de partida, inteligencias y necesidades. Pero para todos es necesario asegurar ciertos aprendizajes básicos. Ese es el rol de la escuela.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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