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La biodiversidad en Colombia: su importancia y amenazas

15 de julio de 2017

M. Sc. Raquel Villafrades Torres. Bucaramanga, Colombia. Universidad Pontificia Bolivariana.
IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
En esta nota de divulgación se explica brevemente el concepto de biodiversidad, su importancia como fuente de servicios ambientales, las amenazas a este recurso en Colombia y la importancia de generar en los educandos actitudes de compromiso frente al cuidado del Medio Ambiente.

“Cierra los ojos, aguza los oídos y, desde el sonido más leve hasta el más violento ruido, desde el tono más sencillo hasta la más elevada armonía, desde el grito más violento y apasionado hasta la más dulce palabra de la razón, es la Naturaleza la que habla, la que revela su existencia, su fuerza, su vida y sus relaciones”
Johann Wolfgang von Goethe. La invención de la naturaleza (2016)

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 2015 constituyen una invitación a los sectores educativo, económico y a la sociedad en general para trabajar de manera conjunta por la reducción de la pobreza, la igualdad de género, la reducción de la desigualdad entre países, la protección de los recursos naturales y el cuidado del Medio Ambiente para las generaciones futuras.

El objetivo 15, denominado vida en la tierra, propende por proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación, detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica1. La biodiversidad, entendida como la variedad de vida presente en la tierra, es altamente relevante como recurso natural necesario para el desarrollo social y económico de cualquier región, pero es más importante aún la necesidad de su conservación a través del uso sustentable de los recursos que tienen un valor directo de tipo medicinal o agrícola y un valor indirecto a través de los servicios que nos prestan los ecosistemas, cuyos conservación y buen funcionamiento son necesarios para nuestra propia sobrevivencia. 

De acuerdo con los datos del SiB, red de redes que que se encarga de facilitar herramientas para la integración, publicación y consulta de información sobre biodiversidad en Colombia, nuestro país2 cuenta con 311 tipos de ecosistemas continentales y costeros, incluyendo áreas naturales con poca transformación y otros más intervenidos por actividades humanas, es el primer país en diversidad de aves y orquídeas, el segundo en diversidad de plantas, anfibios, peces dulceacuícolas y mariposas, el tercero en diversidad de reptiles y palmas y el cuarto país del mundo en diversidad de mamíferos, no obstante, a pesar de la gran riqueza biológica es un país con graves conflictos ambientales que incluyen desde alta contaminación de aguas y suelos por mercurio (Hg) hasta la intervención humana en parques naturales, páramos y reservas naturales asociados, principalmente, a la extracción de minerales. 

Ahora bien, el funcionamiento de los ecosistemas depende de su biodiversidad y los cambios severos en su estructura y función pueden acarrear cambios en sus contenidos de especies, pero esta relación también se da en el sentido contrario: cambios en la riqueza y diversidad de especies, pueden generar cambios en la estructura y función de los ecosistemas (Andrade G. I., 2011), sin embargo, muy pocas personas son conscientes que nuestro bienestar, salud y confort depende, casi que totalmente, de los ecosistemas cuya degradación es inminente. Así pues, los ecosistemas y la biodiversidad que albergan son fuentes de servicios ambientales (entendidos como los servicios que les prestan los ecosistemas a las personas) para la sociedad como la regulación hidrológica, del clima, de gases, la oferta de agua, la formación de suelos, el reciclado de nutrientes, la producción de alimentos, el refugio de especies, banco de recursos genéticos y la recreación, entre otros. Los servicios ambientales en Colombia y en el mundo se han visto amenazados por actividades antrópicas como la deforestación, la destrucción de bosques, humedales y páramos, la sobreexplotación de recursos y la introducción de especies invasoras. Algunas de las amenazas a la biodiversidad en Colombia son:

· Transformación de hábitats y ecosistemas naturales en el zonobioma húmedo tropical ubicado en las tierras bajas de la cordillera Occidental, en las faldas orientales de la cordillera Oriental y en los valles bajos de los ríos Magdalena y Cauca4 afectando servicios ambientales como el almacenamiento y absorción de CO2 y la regulación del clima local y regional. Armenteras (2006) expresa que en Colombia el zonobioma húmedo tropical es hábitat de una gran cantidad de especies que son endémicas y sirven como área de transición entre los ecosistemas altos y bajos, permitiendo el intercambio de especies en estas regiones, sin embargo, en los últimos años estos ecosistemas se han transformado por causas antrópicas como quemas, deforestación, siembra de cultivos ilícitos y otros que han ocasionado cambios en el clima e inestabilidad del ecosistema.
· Sobreexplotación de recursos que afectan la producción de alimentos pues la pesca comercial sin control, la cosecha indiscriminada, la expansión de la frontera agropecuaria, la tala de bosques y selvas y el aumento de la población en regiones como la andina y caribe colombianas han generado una gran presión sobre los ecosistemas naturales por la sobreexplotación a la que se han visto sometidos, situación que compromete la calidad y seguridad de los productos alimentarios.
· La deforestación, cuyas principales causas son la ganadería extensiva, la siembra de cultivos ilícitos, la tala ilegal, la minería, los incendios forestales y la presión por el crecimiento poblacional, García (2014) reporta que en los últimos 20 años se ha perdido 5,4 millones de hectáreas de bosques, un área del tamaño de Costa Rica, con mayor afectación en el norte de los Andes, la Región Caribe y la Amazonía. La pérdida de los bosques afecta el suministro y disponibilidad del agua pues al reducirse la vegetación en una cuenca no hay nada que retenga la lluvia. Los árboles reciclan la humedad a través de sus hojas y absorben la luz solar y el dióxido de carbono (CO2), además, la disminución de los bosques altera delicados equilibrios climáticos y acelera el calentamiento global al reducirse la absorción de CO28. Vale la pena recordar que los bosques sirven como hábitat para un gran número de especies, albergando cerca del 90% de la biodiversidad terrestre7. Otero (2009) plantea que cada año se talan 500 hectáreas arboladas con especies autóctonas y se reforestan 32 hectáreas, en la mayoría de los casos con especies exóticas de crecimiento rápido como el álamo, el sauce, el eucalipto o el pino, situación que, la autora de esta nota considera, destruye fuentes de material biológico y productos únicos que podrían ser usados como recursos genéticos.
· La destrucción de humedales y zonas de páramo afecta servicios ambientales del tipo almacenamiento de carbono atmosférico, contribución a la captación de agua, control parcial del clima y conservación del suelo. Castellanos (2001) define los humedales como los ecosistemas más productivos del mundo por la disposición constante o temporal de agua a lo largo de todo el año, estos sistemas regulan el ciclo hídrico superficial y de acuíferos al actuar como agentes controladores de inundaciones pues pueden almacenar y liberar lentamente las aguas lluvias acumuladas en las ciénagas, también, retienen el CO2, ayudan en la estabilización microclimática y poseen una alta productividad biológica. El mismo autor comenta que la mayoría de lagos y lagunas ubicadas en la región andina se encuentran amenazados por la contaminación y se ha registrado deterioro de la calidad de agua y disminución de la biodiversidad. Por otra parte, los páramos son ecosistemas donde elementos como el suelo y la vegetación han desarrollado un gran potencial para interceptar y almacenar agua. En Colombia las actividades antrópicas que se llevan a cabo en los páramos son de tal magnitud que han puesto al borde de la desaparición a algunos de ellos por la remoción de coberturas vegetales naturales para la extracción de especies nativas, el establecimiento de cultivos lícitos como la papa e ilícitos como la amapola y sembradío de pastos para actividades ganaderas, además la caza han disminuido las poblaciones de aves y pequeños mamíferos que suelen habitar estos espacios5

La biodiversidad es fuente indiscutible de servicios para los seres humanos y su valor es inmenso, no obstante, la diversidad de especies que hay en la tierra viven en ecosistemas y su conservación depende del cuidado que le demos a estos. Las amenazas a nuestra biodiversidad justifican la necesidad creciente de promover en todos los niveles educativos, aunado a los Objetivos del Desarrollo Sostenible, la formación de seres conscientes de la fragilidad de nuestra gran riqueza natural y del uso sustentable de los recursos biológicos. La mitigación de las amenazas requiere que como docentes planteemos estrategias que les permitan a los educandos generar actitudes ambientales en sus componentes cognitivo, afectivo y conativo y patrones conductuales de compromiso con los recursos naturales de su región a través de actividades lúdicas, sensoriales y sobre todo prácticas, que puedan adaptarse para su uso en el aula de clases, manos a la obra.

 

Referencias:

  •  http://www.co.undp.org/content/colombia/es/home/post-2015/sdg-overview/goal-15.html
  • http://www.sibcolombia.net/web/sib/cifras
  • Andrade, G. I., Sandino, J. C., & Aldana, J. (2011). Biodiversidad y territorio: innovación para la gestión adaptativa frente al cambio global, insumos técnicos para el Plan de acción Nacional para la Gestión Integral de la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos. Bogotá, Colombia: MAVDT, IAVH.
  • Andrade, M. G. (2011). Estado del conocimiento de la biodiversidad en Colombia y sus amenazas. Consideraciones para fortalecer la interacción ciencia-política. Revista de la Academia Colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales, 35, 491-508. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/racefn/v35n137/v35n137a08.pdf
  • Armenteras, D., Morales, M., Rodríguez, N., & Romero, M. (2006). Ecosistemas de los Andes colombianos 2ª Ed. Bogotá, Colombia: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.
  • Castellanos, C. (2001). Los ecosistemas de humedales en Colombia. Revista Luna Azul, 13. Recuperado de: http://lunazul.ucaldas.edu.co/downloads/Lunazul13_4.pdf
  • García, H. (2014). Deforestación en Colombia: Retos y perspectivas. Recuperado del repositorio de la página web de la Fundación Para la Educación Superior y el Desarrollo FEDESARROLLO: http://www.repository.fedesarrollo.org.co/handle/11445/337
  • Otero, A. (2009). Medio ambiente y educación: Capacitación ambiental para docentes en Ciencias Naturales de todos los niveles. Madrid, España: Editorial CEP, S. L.

 

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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