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La cuarta revolución y algunas implicaciones en la educación

19 de enero de 2018

Ricardo Ramírez, Bogotá. Iberciencia Comunidad de educadores para la Cultura Científica
La cuarta revolución va a implicar cambios, desapariciones, apariciones de empleos en todos los sectores. En educación un tema que va a verse muy implicado es la educación técnica o formación profesional. La inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en este modelo de escuela, es necesario entenderlas como la oportunidad para el cambio de paradigma. Hoy nos encontramos en una etapa de multiplicación infinita de las fuentes de conocimiento y la red nos ha abierto un nuevo panorama que requiere ser evaluado.

Desde la concepción de las revoluciones industriales en la humanidad han acontecido cambios radicales en los procesos sociales y tecnológicos. En el campo educativo hablar de revoluciones implica atender un enfoque de las rupturas que producen los avances científicos y tecnológicos que generan transformación de la producción y un nuevo panorama de las economías a nuevas formas de oferta y demanda acrecentada aún más en el sector privado. Dicha revolución es una transformación sustancial en las instituciones y en los ámbitos social, económico, cultural y educativo de nuestra sociedad, en los que habrá un uso intenso de internet y de las tecnologías de avanzada. En este contexto será en ella el común denominador resaltar los denominados institutos inteligentes, la industria 4.0, la consolidación de la robótica en entornos productivos, la internet de las cosas, la convergencia y conexión de distintas tecnologías y sectores de la sociedad, entre otras cualidades y procesos de innovación.

En este orden de ideas, un campo de conocimiento de la academia ha empezado a mencionar una nueva revolución industrial, la cuarta, con la transformación digital. En este sentido, la sociedad transitó de la máquina de vapor a la electricidad para la producción en masa, para posteriormente sumergirse en una etapa tecnológica y automatizada, o lo que algunos expertos como Bell Touraine han denominado sociedad postindustrial, para enfatizar en lo que vivimos actualmente: la era digital.

En efecto se menciona una nueva etapa que está ocasionando transformaciones muy rápidas en la industria y en la manera en que los negocios enfrentan su mercado, la relación con los clientes y la demanda de sus productos. Así lo señala Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial en su libro La Cuarta Revolución Industrial: “Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”. Este autor confirma la idea de las características clave de la nueva revolución tecnológica y resalta las oportunidades y dilemas que ésta plantea. Indicándonos que las nuevas tecnologías están cambiando la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos los unos con los otros y la velocidad, amplitud y profundidad de esta revolución nos están obligando a repensar cómo los países se desarrollan, cómo las organizaciones generan valor e incluso lo que significa ser humanos.

En este orden de ideas, debemos estar atentos para lo que viene y preparemos nuestros sentidos y nuestro conocimiento a nuevos conceptos como por ejemplo: la internet de las cosas, la inteligencia de datos, el machine learning, la nube inteligente, la inteligencia artificial, analytics, el científico de datos y otros conceptos que tratan en su génesis lo que se denomina Transformación digital.

Según el periodista Juan Manuel Restrepo en una nota para el diario Bogotano El Espectador señala que, es prudente decir que, en ese nuevo escenario de cuarta revolución industrial, en el que se pueden eliminar fronteras entre lo físico, lo tecnológico y lo humano, esto último adquiere más relevancia y se hace indispensable una formación humanística más sólida. Competencias como el pensamiento crítico, la toma de decisiones, resolver problemas complejos, el trabajo en equipo, la orientación al servicio y la negociación, entre otras, se vuelven relevantes. Surge como necesaria una educación más resiliente, capaz de aprender a aprender o de desaprender para volver a aprender. Pero también una educación que no solamente esté centrada en lo objetivo (las pruebas, el dato, el indicador, el ranking, la evaluación etc.), sino especialmente en lo subjetivo (la motivación, la pasión, la ética, los valores, la felicidad el compromiso, la responsabilidad, etc.).

De acuerdo con Celia Rosa Fierro Santillán y Santiago Alfredo Díaz Azuara, La cuarta Revolución Industrial, parece que solo implica cambios tecnológicos, sin embrago, los cambios vendrán de todo tipo de actividades humanas, unas áreas más afectadas que otras, pero lo que hay que resaltar son los cambios educativos. Estos autores mexicanos nos exponen una interesante serie de datos en donde se puede deducir que la nueva educación tendrá que convivir de forma equilibrada con las Tecnologías orientadas al cómputo como las TIC, la Robótica, la Inteligencia Artificial, Sistemas Expertos, Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Data Mining y las relacionadas con la Inteligencia Emocional, Couching, Mindfullnes, desde luego sin omitir la conciencia colectiva y socio-formación como punto de unión y equilibrio de todas a través de una colaboración continua.

Siendo aún más enfáticos en la praxis educativa Mag. Susana A. Bartolotta desde Argentina nos plantea la idea de debemos redefinir el currículo, lo que hay que aprender y lo que hay que enseñar. Aclarando que hay que cambiar los enfoques de las disciplinas que se enseñan, incluir nuevos campos que atraviesen las disciplinas, tal el caso especial de la tecnología, otros idiomas y la informática y por supuesto, capacitar a los docentes para que puedan cambiar su rol y las metodologías de enseñanza a la par de mejorar las infraestructuras edilicias. Es necesario también alcanzar la equidad generando propuestas diferentes para públicos diferentes, en miras de las necesidades específicas.

Esto denota implementar reformas educativas integrales para recorrer el camino que permita dejar a un lado el modelo del conocimiento superficialmente académico y favorecer otro de saber tecnológico, propio de la sociedad del tercer milenio. Es necesario asegurar una integración eficaz de las nuevas generaciones de profesionales a un mercado de trabajo global, cambiante y altamente competitivo. Buena parte de los trabajos estarán automatizados dentro de las próximas dos décadas, nos encontraremos con profesiones y trabajos que aún no existen y las empresas demandarán profesiones que respondan a ese contexto. Para cumplir con dicho cometido y de acuerdo con Susana Barlotta es imprescindible plantear las propuestas para alcanzar una educación permanente a lo largo de toda la vida. La educación no formal se inscribe dentro de un concepto más amplio y global y es inseparable del cambiante contexto mundial que sufre enormes transformaciones y que impacta sobremanera en el plano de la educación en su sentido más amplio.

A manera de colofón

En ese nuevo panorama denominado la cuarta revolución industrial, en el que se pueden soslayar fronteras entre lo físico, lo tecnológico y lo humano, esto último adquiere más relevancia y se hace indispensable una formación humanística más fortificada. Competencias como el pensamiento crítico, la toma de decisiones, resolver problemas complejos, el trabajo en equipo, la orientación al servicio y la negociación, entre otras, se vuelven relevantes. Emerge y se consolidad de una manera como una educación más resiliente, capaz de aprender a aprender o de desaprender para volver a aprender. Pero también una educación que no solamente esté centrada en lo objetivo (las pruebas, el dato, el indicador, el ranking, la evaluación etc.), sino especialmente en lo subjetivo (la motivación, la pasión, la ética, los valores, la felicidad el compromiso, la responsabilidad, etc.). No se trata de perder la identidad de una institución que lleva muchos años bajo el esquema tradicional de una educación tipo mercantilista y poco innovadora y de escasa resiliencia, basada en los principios de libertad de cátedra, libertad de pensamiento, libertad de investigación y autonomía, entre otros asuntos, pero sí se trata de replantearse las forma de aprender, de enseñar y de construir y compartir conocimiento.

Bibliografía de Referencia

Celia Rosa Fierro Santillán, Santiago Alfredo Díaz Azuara. (2017) La cuarta revolución industrial en la educación Ciudad de México, México. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Disponible en: http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?La-cuarta-revolucion-industrial-en-la-educacion
Restrepo Juan Manuel (2016) Cuarta revolución industrial y educación. En: El Espectador 12 Noviembre. Bogotá. Disponible en: https://www.elespectador.com/opinion/opinion/cuarta-revolucion-industrial-y-educacion-columna-665154
Mag. Susana A. Bartolotta. (2017) Cuarta revolución industrial y educación en el tercer milenio: retos para una escuela de calidad. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Disponible, en: http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Cuarta-revolucion-industrial-y-educacion-en-el-tercer-milenio-retos-para-una
Klaus Schwab (2016) La cuarta revolución industrial; Portafolio (tr.), Ana Patricia Botín (pr.) Editorial Debate; 224 páginas, Madrid. España.

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