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La dupla docente-tutor y la responsabilidad compartida.

19 de septiembre de 2017

Dra. Florinda González Villafuerte. Tapachula, Chiapas; México. IBERCIENCIA Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Para entender el papel que juegan docente y tutor en el proceso del aprendizaje logrado por el alumno, debemos remontarnos en la historia y entender cada uno de los períodos del aspecto pedagógico. Lo anterior es una pretensión soñadora y a la vez fuera de lugar ya que la intencionalidad está centrada en el ahora, con las condiciones que se viven en cada una de las escuelas y con los modelos educativos que de manera institucional se operan en cada entidad.

Relación Maestro-Tutor

En el momento en que le demos el papel que le corresponde al maestro tendremos resueltos algunos problemas creados por la confusión y por la comodidad. La confusión al pensar que el maestro es el responsable total del avance académico del alumno como si pudiera influir en su deseo de conocer, de entender el mundo, de entablar una relación directa con el conocimiento por el deseo mismo de saber más; la comodidad al pretender pasarle al otro la responsabilidad que como padre o tutor tengo y que ejerzo solamente para reclamarle al maestro por qué mi hijo no aprobó sin analizar los espacios en que una intervención oportuna de mi parte pudo haber logrado cambios significativos en su aprendizaje.

El docente

El mimetismo en la docencia no es un fenómeno raro, al contrario, es bastante recurrente y en muchas ocasiones ni siquiera somos capaces de reconocerlo en nosotros mismos ya que nos enfocamos en la crítica a los demás, esto tampoco quiere decir que se esté en una situación de mala praxis si se es capaz de llegar a la reflexión y que ésta justifique las acciones, sin embargo el problema es llegar; es imperativo por lo tanto hacer el recorrido a la inversa para encontrar a partir de una autocrítica real el papel que juega cada uno de los actores del proceso enseñanza-aprendizaje.
Respetar la individualidad de nuestros alumnos, desarrollar el espíritu creador, fomentar el amor al prójimo, trabajar en equipos aprovechando de cada uno sus aptitudes, permitir el desarrollo de habilidades que les ayude a adaptarse a la vida cotidiana, resolver problemas, y hacer que su tránsito hacia niveles superiores de conocimiento tenga los sustentos teóricos necesarios e indispensables para ello, es la función que cada docente tiene o debería tener muy claro para que el alumno pueda alcanzar el saber, el saber hacer, el saber ser y el saber compartir permitiendo con esto la posibilidad de vivir en un mundo menos caótico, más incluyente, menos superfluo, más espiritual, tratar de alejarlos de situaciones de riesgo propiciando que la energía mental sea aprovechada al máximo en la producción de conocimiento.

El tutor

Representar el papel de tutor tiene implicaciones de gran responsabilidad, bien sea que le corresponda tanto genética como jurídicamente por ser el padre o la madre o porque las vicisitudes de la vida le otorgó ese papel tan relevante en la vida de un ser humano que tendrá sus repercusiones en otro dependiendo del grado de implicación que se tenga, se tiene que entender que ser tutor es estar en el lugar correcto en el momento preciso en la vida de nuestro tutorado,  emulando de algún modo lo que acontece en una reacción química, en que algún elemento, sustancia o catalizador es el factor más importante para determinar que el producto sea el esperado en el tiempo esperado; sin embargo el alumno no es ni producto de una reacción ni el resultado de la interacción con un solo maestro, son muchísimos maestros, con sus propias historias de vida, sus propios intereses, estilos de enseñanza y todo lo que esto representa en el entorno de ese ser del que soy responsable, por lo tanto la tarea que tengo como tutor además de importante requiere de un tiempo de calidad de mi parte.

La institución

En un México ideal, las instituciones educativas auspiciadas por el Estado deberían recibir el subsidio que garantice el buen funcionamiento del inmueble, mobiliario, insumos suficientes, equipo para los laboratorios de ciencias (física, química, ecología, biología), de inglés, de comunicación; así como espacios adecuados para llevar a cabo las actividades propias de cada ciclo escolar tanto culturales como deportivas; sin embargo en todo México son los padres de familia con la cuota de inscripción los que se encargan de “remendar” los deterioros propiciados por el uso en cada centro educativo.

Las exigencias actuales para atender las necesidades de los nuevos escenarios en el mundo moderno en cuanto a la producción de conocimiento, requieren del equipamiento tecnológico adecuado y las escuelas que carecen de ello quedan clasificadas como poco eficientes, además de privarle al alumno de condiciones óptimas para su educación. En México lo que prevalece en las escuelas públicas es la ausencia total no solo de equipos tecnológicos, incluso de lo más esencial: los salones y el mobiliario; tenemos escuelas que funcionan en galeras, que en época de lluvias los alumnos reciben una buena dosis de agua, incluso tenemos en la actualidad en la ciudad una escuela secundaria que no puede iniciar clases por el temblor del mes de junio que dejó a la institución con el riesgo inminente de que el edificio se derrumbe.

Ante este panorama tan desalentador los docentes no debemos olvidarnos que los Modelos Educativos son solo eso y que somos los que operamos en las instituciones, con nuestra organización, disposición, creatividad, imaginación, prácticas metodológicas y capacitación constante lo que permitirá que los alumnos se enfrenten de forma responsable y participativa con su realidad para tratar de resolver los problemas buscando siempre la mejoría en su comunidad.

La sociedad

La educación responde a las necesidades de la sociedad a la que sirve y realiza una constante revisión derivada de los cambios de un mundo globalizado, tecnológicamente inasible para determinados grupos sociales que por más que traten de alcanzarlo cada día lo ven como un punto que se hace más pequeño en la medida en que la distancia se hace más grande y que sin embargo políticamente es alienante porque no se encuentra en sintonía con sus posibilidades personales, dejando una situación de descontento social y en la búsqueda de encontrar la causa solo tratan de encontrar al responsable: el maestro.

Al demeritar la imagen del maestro se le niega a la sociedad la posibilidad de un ente defensor de los atropellos que día con día reciben de los grupos de poder; esto es aún más significativo en las comunidades en donde la figura del profesor era hasta cierto punto idílica creando incluso situaciones de crisis y de enfrentamiento entre simpatizantes de cada uno de los grupos, generándose el descontento provocando con esto la desconfianza y una brecha que es más difícil de acercar.

La responsabilidad compartida

Sí hay desencanto con respecto a la figura del docente en la sociedad, resultado de múltiples factores, algunos de ellos analizándolos objetivamente que presentan validez; también hay desencanto con respecto a la figura inmediata responsable del alumno que se encuentra enclaustrado en la escuela y que desde ahí define y clarifica el orden establecido en su casa con respecto a los deberes escolares, marcados muchos de ellos por una clara indiferencia de parte de sus progenitores, tutores o responsables de realizar determinadas tareas y en donde el maestro no puede traspasar un espacio que no es de su competencia.

Ante esta situación entre tutor-docente con sentimientos similares pero con posturas distintas se presenta además otra aún más preocupante: la indolencia del tutor producto del grado de implicación en la relación familiar y la abulia del docente producto del desencanto y cansancio en la acción que realiza.

No existe la institución ideal, ni el docente ideal, ni el alumno ideal así como tampoco existe el tutor ideal; pero sí podemos acercarnos al umbral ideal para bien del que es la causa de nuestra preocupación; recordemos que la escuela no es una fábrica de productos lineales, es un lugar de reconocimiento de capacidades, habilidades y destrezas que permitirán la integración del alumno a una sociedad cada día más exigente y diversificada que brinda múltiples posibilidades de desarrollo del ser humano, ayudándolo a crecer y a comprender su entorno para una mejora constante.

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