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La evaluación debe dejar huellas no cicatrices: vamos a aprender

14 de mayo de 2018

Cesar Vicente Benavides Torres. Casa de la Ciencia y el Juego. I.E.M. Aurelio Arturo Martínez. Facultad de Educación. Universidad de Nariño. Pasto Nariño Colombia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Con frecuencia se confunde la evaluación con previas, exámenes o trabajos presentados por los estudiantes, al final de un periodo o de un semestre. Así se “mide” el conocimiento “adquirido”, “obtenido”, por el estudiante y que corresponde al cumplimiento a los objetivos del currículo.

Grave error, porque evaluar no es calificar comportamientos, conocimientos, habilidades, destrezas, por cuanto es muy difícil medirlos en forma objetiva con una prueba que generalmente provoca miedo, bloqueo, adrenalina, estrés, malestar, y tensión. Esta forma de proceder de la mayoría de los maestros y del sistema educativo que lo promueve, ha logrado que sea más importante la nota que el aprendizaje, los títulos que el saber, la meta antes que el camino, pasar como sea, antes que formarse. Esto degrada el acto de aprendizaje.

Al comienzo de un curso o asignatura, me gusta sorprender a los estudiantes con esta perla: “No vamos a realizar parciales, ni finales”. Es usual que los estudiantes el primer día de clase, estén atentos a conocer la forma de evaluar, los porcentajes de los parciales y finales y en algunos casos sus fechas. Es como si ellos y ellas, quieren precisar y tener muy en cuenta los momentos en los que hay que estar muy atentos, alertas, despiertos para disponer de todo su potencial cognitivo para preparar las pruebas o evaluaciones y asegurarse el paso al siguiente semestre. Parece que lo importante es pasar los exámenes y no aprender.

Cuando “desaparece” el fantasma de los parciales, emerge un nuevo ambiente de aprendizaje. Algunos estudiantes se relajan, otros preguntan cómo vamos a trabajar y el asunto se potencializa, cuando se anuncia la misión irrebatible: Aprender. No se trata de trabajar menos, de promover el facilismo, la irresponsabilidad, el descuido o la vagancia. Todo lo contrario, es la oportunidad para generar en todas las clases, la oportunidad para aprender, con retos, experimentos, foros, discusiones, lecturas, videos, preguntas o afirmaciones abiertas para promover el pensamiento, casos simulados, guías de la OEI, que son evaluadas por sus pares y por el docente. No menos de quince valoraciones se realizan en un semestre. Los estudiantes trabajan muy bien cuando saben y entienden las metas a lograr, cuando están motivados y miran la aplicabilidad en el mundo de la vida lo que están aprendiendo.

En esta metodología alternativa, el contenido debe introducirse de manera significativa, sorpresiva, retadora, para que los estudiantes debatan, investiguen y formulen preguntas. Sospechamos que la forma como evaluamos en los diferentes cursos que compartimos, va en la dirección correcta por los comentarios que realizan por escrito los estudiantes en una hoja, sin escribir su nombre, para dar libertad incluso en el momento de evaluar la evaluación. Estas son algunas expresiones de los estudiantes: “Gracias por todo lo que he aprendido”. “La manera de evaluar fue divertida dinámica. Calificó la creatividad que teníamos y no nos apocaba nuestra imaginación, lo que hace que aprendamos más”. “Siga despertando la imaginación y la creatividad”. “Empleó una metodología maravillosa”. “Todo lo que nos enseñó quedará en nuestro corazón”. “Si uno quiere resultados diferentes, hay que hace cosas diferentes”. Hay muchas más, pero lo interesante a subrayar, es que no se evaluó con los tradicionales exámenes y provocó expresiones muy generosas que indican que disfrutaron el aprendizaje.

Evaluar es identificar y verificar los conocimientos, objetivos, habilidades, no con el fin de dar una nota, sino de analizar cómo avanza el proceso de aprendizaje y formación para tomar los correctivos “in situ”, aprender del error, ganar confianza de que es posible avanzar y continuar el camino con mayor confianza. La evaluación si es una reflexión crítica, para mejorar el aprendizaje y no para dividir entre buenos y malos, aprobados o no aprobados.

En la programación de semestre escribo lo siguiente: “La evaluación debe ser permanente y se debe valorar de forma integral la construcción de los elementos conceptuales y sus habilidades. El estudiante podrá determinar en forma personal cuales han sido sus avances y logros en el desarrollo de la asignatura. Se tiene en cuenta las competencias propuestas, la participación, responsabilidad, interés, calidad y desarrollo de los trabajos propuestos. El estudiante, se caracterizará por comprender a fondo los principios disciplinares de las ciencias naturales, elegir, seleccionar y adaptar los materiales didácticos con dos características básicas: fácil uso y fácil elaboración. Para ello, puede utilizar los elementos de su entorno, la naturaleza, redes sociales y los materiales”. Para ello se utiliza la pedagogía del asombro y las experiencias discrepantes.

Finalmente hay que anotar que permanentemente en la vida cotidiana se realizan estimaciones, se emiten juicios, se dan opiniones, se expresan conceptos, percepciones, que son formas evaluativas de nuestro entorno, nuestra vida, nuestra persona, la guerra, la paz, y muchos eventos diarios. Esto nos indica que la evaluación es permanente, cotidiana y humana. El ser humano desde pequeño, pregunta, aprecia, valora, analiza. Es decir evalúa permanentemente. Por lo tanto la evaluación es tan antigua como la vida misma.

Si queremos cambiar el estilo educativo, debemos empezar por cambiar los procedimientos para evaluar y desenvainar de la evaluación diaria que hacemos de nuestro vivir, los elementos necesarios para instalarlos en el sistema educativo. La evaluación es humana y debemos aprender de ello para no seguir acosando a los estudiantes. La evaluación hay que trabajarla como parte del proceso enseñanza aprendizaje.

A veces olvidamos que el gran objetivo de la escuela es que los niños y las niñas aprendan con alegría y no que los profesores enseñemos. La evaluación debe dejar huellas profundas en las vidas de los estudiantes y no cicatrices dolorosas, porque la misión debe ser aprender, no calificar.

 

Noticia relacionada: "Dado que los mecanismos de preinscripción y matrícula del nuevo master aún no han sido incorporados en las respectivas plataformas y webs de las tres universidades, os pedimos que realicéis la preinscripción, para el caso de la Universidad Politécnica de Valencia, a través del enlace al antiguo Master en Cultura Científica y de la Innovación: 
http://www.upv.es/entidades/SA/mastersoficiales/592623normalc.html

Ya está abierta la preinscripción del curso académico 2018/19 para estudiantes con titulación extranjera que no tengan nacionalidad de la Unión Europea ni residencia legal en la misma. El periodo de inscripción para alumnos de nuevo ingreso es del 28 de mayo al 15 de junio de 2018.

Para recibir más información sobre la especialidad en Estudios sobre la Innovación, escribir a: muecti@ingenio.upv.es Página oficial del máster: http://masterecti.usal.es/index.php

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