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Las imágenes y un asombroso recorrido para mejorar la enseñanza y los aprendizajes

5 de diciembre de 2017

Mónica Gerena. Villa Carlos Paz, Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Así como una imagen vale mil palabras, la búsqueda de fotografías sobre un concepto permite ampliar la mirada, encontrar nuevos enfoques y perspectivas a la hora de seleccionar los contenidos y diseñar una secuencia didáctica, despertando motivación y creatividad.

Hace algunos meses tuve que desarrollar una exposición como parte de la evaluación de una capacitación docente. Comencé a preguntándome cómo hacer más atractiva e interesante la presentación. Se trataba del desarrollo de una secuencia didáctica sobre el tema de la reproducción de los seres vivos. Pareciera, por sí mismo, un tema que no ofrecería demasiadas dificultades, puesto que, la naturaleza exhibe una gran diversidad de estrategias y ejemplos que son muy llamativos. ¡Quien no se quedó ensimismado viendo un documental que muestra la increíble belleza del mundo natural!

Así fue como me dispuse a buscar fotografías que evidenciaran el valor de mi contenido y lo mostraran real y en contacto con la vida natural y humana. Y, fue sorprendente como las imágenes que iban apareciendo empezaron a reflejar la relevancia de la reproducción y, a la vez, fueron movilizando mi reflexión sobre un montón de aspectos con los que no había hecho conexión en mi secuencia didáctica. Las primeras imágenes que busqué mostraban la reproducción en el mundo natural, las increíbles formas y colores de las flores que logran, con un rotundo éxito, cumplir su objetivo de atraer, los insectos polinizadores con diseños estructurales hechos a medida para “robar” polen y néctar de las flores, las semillas “vestidas” de diferentes formas para realizar un largo viaje y dispersar su especie, animales realizando complicados y elaborados comportamientos para atraer al sexo opuesto en el cortejo, la progenie desarrollándose en cápsulas aislantes y nutritivas como los huevos o saliendo ya desarrolladas del cuerpo de sus madres, el instinto que lleva en algunas especies a esfuerzos mortales para llegar a generar nuevos individuos. Fueron algunas de las postales elegidas en el ámbito natural.

Luego, la búsqueda me llevó a imágenes que muestran como los seres humanos aprendimos a usar la reproducción en nuestro beneficio. Campos de extensos de cultivos donde se desarrollan individuos prácticamente idénticos, plantas y animales fuente de materias primas que sostienen las sociedades humanas. Los humanos nos hemos empeñado en desarrollar y homogenizar cultivares y razas para facilitar su reproducción, todo lo contrario a la evolución, que elige el camino de la diversificación. Y esto trajo problemas, que se reflejan en imágenes de plagas, como las langostas haciendo estragos en una plantación o especies que invasivas que generan grandes costos económicos por su poder de avance en el ambiente urbano, rural y natural. Generamos las condiciones ideales para favorecer la reproducción de ciertas especies de manera impensada. Pero también para producir mascotas, perros, gatos y algunas más exóticas, que son compañía y pero que también pueden transformarse a través del entrenamiento para diferentes objetivos, como la asistencia, el rescate, la detección de sustancias ilegales, etc.

Moldear las especies a través de la reproducción selectiva es una tarea que se ha tecnificado con el tiempo y, actualmente, la manipulación ha llegado a ser muy sofisticada y cuestionada por sus implicancias éticas. Organismos genéticamente modificados (OGM), clonación, selección de embriones, imágenes que nos transportan al interior de laboratorios donde se manejan técnicas altamente especializadas con instrumentos que llegan a controlar a las células reproductivas y su material genético.

Finalmente, el recorrido de las imágenes me lleva a la lucha sin tregua del sistema inmunológico contra las infecciones. Microrganismos invadiendo células y tejidos de otros seres vivos, para su reproducción y como vehículo para llegar a nuevos huéspedes. Bacterias, virus, parásitos funcionan como máquinas reproductivas oportunistas, capaces de generar individuos en serie que continúan su multiplicación sin límites.

La selección de fotografías me llevó por un asombroso viaje desde los ambientes más naturales y alejados de la experiencia de la vida moderna hasta las prácticas agrícolas que buscan adiestrar la naturaleza. Desde allí al mundo de los laboratorios donde la ciencia se empeña en vencer fronteras del conocimiento para finalmente, llegar al interior de nuestro sistema inmune, en su dura batalla contra los agentes microbianos. Todo este viaje fue el resultado de explorar un solo concepto, la reproducción de los seres vivos.

En cuanto a la presentación, debo decir que las imágenes y su significado tuvieron gran aceptación e impacto en el público asistente, pero lo más importante, fueron las reflexiones que puede hacer a partir de ellas y que tienen mucha repercusión para mi tarea docente.

En primer lugar, me permitieron pensar en la desconexión entre los contenidos de enseñanza y sus contextos de origen. Tomemos como caso el tema de la reproducción en los seres vivos, el esquema típico de enseñanza, que exponen los libros de texto, se basa en un enfoque clasificatorio: reproducción asexual y sexual, tipos de fecundación y de desarrollo embrionario. En adición, suelen presentarse alguna discusión acerca de la clonación, los OGM, la selección de embriones. En esta estructura curricular, parece imposible encontrar la motivación que me generaron las imágenes, no sólo, en relación a los límites hasta donde puede extenderse un contenido sino, principalmente, en su potencial para generar dudas, preguntas, inquietudes, curiosidad que movilicen a conocer y a aprender. En este sentido, la organización más tradicional de los contenidos de enseñanza, reduce la diversidad conceptual a su agrupación en categorías teóricas con criterios, en apariencia naturalizados, cuyo sentido y significado apenas se discute. Esto no refleja el carácter de construcción y provisionalidad del conocimiento científico, resultado de amplias discusiones y consensos, que llevaron cientos de años y que continúan. Se restringen las miradas y los enfoques en lugar de ampliarlos. Despertar la emoción, abrir espacios y campos para explorar y generar la necesidad de saber más, deberían ser los lineamientos directrices de la organización de un curriculum y del diseño de secuencias didácticas.

También reflexioné acerca del valor de ciertos conceptos capaces de integrar todo un amplio campo de la experiencia humana. Por su carácter integrador estos conceptos tienen la capacidad de estructurar contenidos de diversos campos y, en los ámbitos educativos, pueden generar vínculos con otras disciplinas que se enseñan en el aula vecina o en tiempos no sincronizados. Los llamados conceptos estructurantes, como la reproducción, tienen un enorme potencial dentro de los curriculum escolares, ya que permiten entrelazar, de manera natural y sin los límites que imponen las disciplinas escolares, una amplia diversidad de contenidos de enseñanza. La interdisciplina, que suele resultar un proceso muy difícil de llevar a cabo en las dinámicas escolares disciplinares y en las estructuras espaciales y temporales de las instituciones, podría pensarse desde estos conceptos estructurantes, considerándolos como nodos de encuentro entre los contenidos de diferentes espacios curriculares. De esta forma la propuesta curricular institucional, en lugar de presentarse dispersa en documentos separados que diseña cada área o disciplina de manera aislada, podría enlazarse en una red de objetivos y contenidos que surgen desde núcleos conceptuales definidos de manera consensuada.

Finalmente, me detuve a considerar el poder de las imágenes para enseñar y para aprender. Las imágenes abundan, gracias a la tecnología que ha facilitado enormemente fotografiarlas y difundirlas. Se han hecho tan accesibles que las tomamos sin meditar demasiado y nos detenemos escasamente a observarlas. Y esta puede ser una acción de gran significado dentro del ámbito educativo, ofrecer la posibilidad de observar con detenimiento, desde diferentes perspectivas. En particular, hay dos miradas que son fundamentales. Una es la primera, la que se hace desde la intuición, desde las ideas y conocimientos previos, que dice mucho de nosotros mismos, de lo que somos capaces de ver y apreciar, que revela nuestro mundo interno. La otra, es la que surge después de aprender, de apropiarse de ciertos conocimientos, que permiten explicar los fenómenos que el papel o la pantalla reflejan, una mirada enriquecida que nos conecta con nuevos enfoques y perspectivas y amplia el límite de resolución de la imagen, para ver mucho más allá de lo evidente. Estas dos miradas deberían ser el origen y el destino de la tarea educativa. Se trata de mostrar el valor del conocimiento como una herramienta de pensamiento que potencia y expande nuestras capacidades de reflexión y acción.

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