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Lo valioso de lo pequeño

14 de diciembre de 2017

Mg. César Vicente Benavides Torres
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por una Cultura Científica.
Museo Interactivo Casa de la Ciencia y el Juego
I.E.M. Aurelio Arturo Martínez
Facultad de Educación Universidad de Nariño
Participe en la segunda versión del Museo Reimaginado realizado en Medellín durante el 1,2 y 3 de noviembre del presente año y fue una excelente suceso para que los profesionales que trabajamos en museos y centros interactivos, nos conectemos y estemos compartiendo el uno con el otro. Un escenario para compartir los éxitos y los fracasos, los problemas y las soluciones, lo grande y lo pequeño, con el fin de promover la transformación positiva de los museos. Germán Paley definió el certamen así: “Un juego de imaginación para fantasear un poco, entorno a lo que somos, a lo que hacemos, pero sobre todo a lo que deseamos, del hacer y del ser museo”.

Profesionales de 24 países de más de 180 museos de América y del resto del mundo nos encontramos para compartir prácticas y pasiones alrededor de los museos. El reto es la evolución de los museos para contribuir en la transformación de las comunidades. Para el caso colombiano, construir la paz es una urgencia de la que no pueden sustraerse los museos.

El encuentro puso en acción las mejores metodologías, ideas innovadoras y enfoques creativos. Yo, participé en el taller denominado “Elegir lo pequeño: una nueva habilidad”. Me sorprendió el titular y quienes asistimos, creo que la mayoría, trabajamos en centros interactivos o museos pequeños. Pues, me animé a participar en el mencionado taller.

Los conductores fueron Nicolás Testoni Ferrowhite del Museo-Taller, Argentina, Sebastián Bosch del Museo Gallardo de Ciencias Naturales, Argentina, Carla Pinochet Cobos de la Universidad Alberto Hurtado, Chile, Nicole Costa del Museu Paço do Frevo de Brasil y Alejandra Estrada del Laboratorio del Espíritu de Colombia. Comenzaron afirmando que “La escala no está determinada necesariamente por el tamaño. Un museo puede crecer en profundidad y así la carencia, como fantasma permanente, se desdibuja. Desde esta perspectiva, el museo elástico tiene la capacidad de expandirse ilimitadamente en conocimientos, conexiones y aliados”. Fue la ocasión para construir las ventajas y desventajas de trabajar en espacios pequeños, donde el fantasma de crecer y ser más grandes rondan todos los días. Las alternativas planteadas para abandonar el concepto de lo pequeño se repitió, son las conexiones con los otros, las alianzas que se pueden tejer entre pares, los conocimientos y las oportunidades que se derivan de trabajar en pequeños espacios.

El cambio de paradigma que quiero compartir, nos invita a abandonar la idea de crecer en estructuras físicas, más aulas, más salas, más montajes interactivos y transformarlo en la profundización, en la reflexión sobre lo que se está haciendo. Allí reside el verdadero potencial, la razón de existir y la fortaleza de lo pequeño. No queremos dejar la impresión que renunciamos a mejorar las condiciones locativas de los espacios educativos y de aprendizaje. No. Es una manera de reorientar la mirada y el quehacer docente, investigativo, cuando los escasos apoyos presupuestales a la educación y la cultura en Latinoamérica, frustran sueños, provocan desanimo en el trabajo y crean mucha desesperanza. Con esta nueva mirada, nos orientaremos en profundizar en lo que hacemos, no crecer hacia afuera, si crecer hacia adentro. La casa puede ser chica y el corazón grande, se escuchaba decir. Y un grafiti gritaba, somos pobres, pero somos encantadoras.

El concepto de lo pequeño, es un problema de mentalidad. La paradoja es que podemos ser pequeños, en proyectos e instalaciones grandes. O podemos ser grandes, en ambientes pequeños. La nueva concepción de lo pequeño, es que podemos transformarlo en algo revolucionario, si optamos por una percepción distinta. Marcela Bañados nos provoca con estas preguntas: ¿Todo lo pequeño crece? ¿Debe crecer? ¿Cómo lo contengo? Necesitamos sacar al museo del rollo de la infancia, la idea de que el museo pequeño va a crecer y volverse adulto, maduro y sólido. El verdadero crecer, es pensar críticamente en lo que podemos ser. Crecer no es ocupar más espacio, es ganar en profundidad y capacidad de relación. Nicolás Testoni afirma que “Si elegir lo pequeño en la gestión de los museos demuestra ser útil, se pregunta: ¿Cómo ejercitar el músculo de lo minúsculo?. Elaine Heumann Gurian señala que “Escalar hacia arriba nos lleva a perder comunidad. Más que eso, apuntemos a ampliar nuestra capacidad de réplica y de personalización”. Cuando los museos pueden conectarse a otras maneras de convocar y comunicarse con sus públicos, enriquecen la profundidad y el alcance de su misión. Nosotros lo resumimos de la siguiente manera: No vamos a preocuparnos en crecer físicamente, vamos a profundizar y reflexionar en lo que estamos haciendo. Esa es la idea.

El grupo que participó en el taller, construyó las ventajas y desventajas de ser pequeño y las resumió de la siguiente manera: Ventajas: Es adaptativo, tiene capacidad para transformarse, trabajo en equipo, pasión por lo que se hace, una pequeña familia, experiencia significativa, afecto, complejo, va a lo profundo, cercano, resiliente, sufre menos, al caer se levanta rápido, cercano, próximo, hay que acercarse íntimamente para verlo, Sin pasión y tesón no existiríamos, disidente, cuestiona las lógicas homogenizantes, provocador, genera curiosidad y demanda atención, permite crear, sin tanto control. Lo pequeño es grandioso, los museos grandes están llenos de cosas pequeñas, lo pequeño como un medio para llegar a lo específico, grandes y pequeños están hechos de personas, la ambición de ser grande, puede destruir la grandeza de lo pequeño, las pequeñas acciones a nivel global, causan grandes efectos. Entre las desventajas se mencionaron las siguientes: No es visible, sensación de soledad, bajo impacto, miedo a no trascender, pensar pequeño, aislado, poca planificación.

Creemos que los museos pequeños deben comprometer la cabeza, el corazón y las manos. Es decir queremos que la gente que visita nuestros museos piense, sienta y haga. Lo inesperado, la sorpresa, la curiosidad, la apertura a los sentidos es algo que debería aparecer más.” Américo Castilla

Los museos pequeños de América no estamos solos, hay una comunidad y una posibilidad de acercarnos a los museos vecinos. Debemos aprender a ejercitarnos en ser pequeños, pero no nano personas frente al poder. Somos parte de un ecosistema mayor. Somos una gota de agua en un inmenso mar.

El átomo es pequeño, pero más fuerte cuando es molécula, la neurona es mucho más potente cuando es capaz de interrelacionarse, las pequeñas escuelas son mejores, si funciona en red, lo pequeño es valioso, si nos acercamos los unos a los otros y la mentalidad supera los estrechos márgenes físicos y los transformamos en sueños gigantes, ilusiones y utopías para servir a la comunidad. Los museos pequeños son revolucionarios.

¿IBERCIENCIA es pequeña? ¿Necesitamos crecer? .IBERCIENCIA es valiosa, es revolucionaria, es pasión, es alegría, es compañía, es revolucionaria. Adelante.

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