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Los científicos del futuro tienen hoy 4 años: La investigación como reto educativo

5 de junio de 2017

Beatriz Suárez Quijada CEIP Pablo Picasso y Azucena Hernández Sánchez Universidad de Valladolid. España. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
A veces se encuentran tesoros. Hoy comparto uno con vosotros. Se trata de una experiencia real, de enseñanza-aprendizaje del método científico, con niñas y niños de 4 años. Beatriz, docente-investigadora en su aula de infantil de la Escuela Pública, en el interior de la península ibérica, nos relata cómo ella aprende y enseña a ser científicos marinos a 25 investigadores en formación.

Beatriz Suárez Quijada CEIP Pablo Picasso y Azucena Hernández Sánchez Universidad de Valladolid. España. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
A veces se encuentran tesoros. Hoy comparto uno con vosotros. Se trata de una experiencia real, de enseñanza-aprendizaje del método científico, con niñas y niños de 4 años. Beatriz, docente-investigadora en su aula de infantil de la Escuela Pública, en el interior de la península ibérica, nos relata cómo ella aprende y enseña a ser científicos marinos a 25 investigadores en formación.

Beatriz, emplea el método científico desde edades tempranas. Para ella este colectivo se caracteriza por su afán, inquietud y naturaleza investigadora, que nos corresponde atender. Desde su interés y convicción personal, como docente perteneciente a la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica, la Ciencia es un elemento imprescindible dentro del currículo académico. Avanzar en Ciencia desde la primera infancia es desarrollar el interés y la motivación por conocer aquello que observamos día a día. Cualquier acción cotidiana es susceptible de investigación y la infancia es un testimonio maravilloso de este hecho.

Según la docente, visibilizar esta circunstancia es un paso necesario para que la Ciencia ocupe en la Escuela el lugar que merece y comience a desarrollar estrategias (el trabajo por proyectos, aplicación de metodologías innovadoras...) que faciliten el progreso en cada área de investigación. Beatriz ha planteado, y llevado a la práctica, varias propuestas de investigación-acción educativas dirigidas a la etapa de Educación Infantil, que en España abarca desde los 0 a los 6 años de edad, y la que hoy nos comparte aquí: “Ciencia en el aula: Glider”, concretamente con niños y niñas de cuatro años, concienciando sobre la importancia del medio ambiente a través del cuidado de nuestros mares y océanos.

“El agua es vida y nuestros alumnos son muy conscientes de este hecho”, dice Beatriz. “Muchos de sus momentos de bienestar, descanso y juego se dan en este medio: la piscina, la playa, el aseo personal…por ello es especialmente motivador plantear un proyecto en el que el agua sea el vínculo entre Ciencia y Escuela. Nos centramos en actividades dirigidas a la creatividad, motivación y a fomentar una conciencia ecológica: mares, océanos y vida en general”

¿Cómo surgió esta iniciativa? A través de contactos personales y con las TIC como apoyo. Andrea Cabornero, estudiante vallisoletana de Máster en el SOCIB, Sistema de Observación Costero de las Islas Baleares (http://www.socib.eu), nos facilitó la información sobre la divulgación de los proyectos de éste organismo y su dimensión didáctica. Así mismo, mediante conexión por Skype, nos explicó a toda la clase los trabajos que realizan y dentro de la parte técnica, los usos y utilidades del planeador submarino Glider, cosa que llamó poderosamente la atención a los niños y decidimos trabajar sobre él, así que desde que Andrea nos envió toda la documentación, junto con una reproducción del Glider, comenzó la investigación que nos permite desarrollar diferentes destrezas instrumentales: leer, comprender el contenido, transcribir y aportar ideas, así como implementar un programa científico.

Yo he visto las fotografías que documentan el proceso llevado a cabo por los niños, nos lo podrías compartir ¿cuál ha sido la secuencia que has seguido para implementar este programa para científicos de 4 años? Es la misma que se sigue en el método científico pero adaptado el contenido, vocabulario y proceso al nivel de desarrollo psicoeducativo de niños de esta edad. Comenzamos con la formulación de unas preguntas: ¿Cómo podemos conocer la vida marina y ser más responsables en el cuidado de mares y océanos? Y los niños preguntaron: ¿El Glider tiene motor? ¿Lo conducen personas? ¿Cómo funciona? ¿Se asustan los peces al verlo en el agua? ¿Está el agua de la playa limpia o muy sucia? ¿Dónde se aparca? ¿Puede encontrar tesoros?

Pasamos a observar la realidad a partir de la documentación y experiencia previa. Para ello nos fue de suma utilidad la consulta de los materiales y bibliografía al respecto del SOCIB (www.followtheglider.com, vídeos códigos QR, libros del alumno y profesor) y de ahí pasamos a contrastar datos a partir de las investigaciones de expertos, desarrollando hipótesis sencillas sobre lo que nos ocupa y la bibliografía al respecto. Estábamos investigando integrando un elemento principal como conductor del proceso: Si conocemos cómo se encuentran nuestros mares y océanos podemos intervenir en su mejora y cuidado.

Por ello, decidimos averiguar algunos aspectos acerca de este planeador submarino, como vehículo que aporta datos significativos y comprobar la hipótesis haciendo un experimento sencillo: flotación-inmersión. Así los niños comenzaron con la construcción de un prototipo que nos ofrezca la posibilidad de manipularlo y conocerlo mejor. El trabajo del alumnado se desarrolló con mucha motivación: Consultaron, describieron y crearon a partir de lo que ellos y ellas consideraron. Aparecen modelos hechos con plástico, madera, palos, papel e incluso con sus manos representan el submarino que posteriormente editamos con la aplicación Fresh Paint.

Durante la puesta en práctica van aprendiendo a través de ensayo-error y contemplan diferentes posibilidades para la construcción, favoreciendo la reflexión y la actividad como premisas necesarias en cualquier investigación. La creación de un prototipo no tiene que parecerse obligatoriamente al original, pero si cumplir su función de submarino investigador. Aprecian que dependiendo de los materiales unos se sumergen y otros flotan: si así no es posible, debo buscar otra manera

Llegaron a una serie de conclusiones: Si conocemos cómo se encuentran nuestros mares y océanos podemos intervenir en su mejora y cuidado. El Glider ayuda a los investigadores marinos y a todas las personas para tener una conciencia ecológica que ayude a ser más responsables con la vida en la tierra y en los mares.

Finalmente, hubo que compartir esas conclusiones y divulgarlas, que les ayudó a interiorizar, concretar el proyecto y compartir lo que han aprendido. A través de exposiciones orales entre niños y niñas, paneles divulgativos y fichas alusivas, pero también con intervenciones artísticas que describían y representaban el objeto de investigación desde la creatividad, mostrando al Glider con mirada infantil.

Beatriz ¿Qué hábitos, rutinas de pensamiento, reflexiones nos propones desde tu experiencia profesional para incrementar la cultura científica en esta etapa educativa? Los educadores debemos ser conscientes de la naturaleza investigadora de los niños y niñas a estas edades, ellos formulan y buscan respuestas en cada acción cotidiana. Debemos confiar en sus posibilidades facilitando el contacto con la Ciencia a través de la acción directa: experiencias sensoriales y manipulativas a partir de elementos que forman parte de su entorno (agua, arena, materiales no estructurados). Observar la acción y facilitar la autonomía en sus intervenciones cotidianas así como ofrecerles la posibilidad de establecer hipótesis que puedan contrastar desde su interacción con el medio siendo el docente un acompañante en el proceso que observa, sugiere y facilita.

Y por último, ¿Qué aconsejarías a los docentes de infantil actuales y los docentes en formación para que fueran científicos de cuatros años? El docente debe vincularse de forma activa con cada proyecto para que su entusiasmo sea instrumento que “enganche” en la actividad. Las emociones fortalecen la capacidad investigadora. Es fundamental e imprescindible el trabajo en equipo para establecer vínculos afectivos que facilitarán nuevos aprendizajes y favorecerán la creatividad dando lugar a otros proyectos. Establecer contacto con experiencias científicas a través de expertos que les faciliten información e instrumentos de estudio, visitar espacios en los que observen la transformación de objetos y sus aplicaciones, facilitar lugares y recursos donde puedan divulgar y mostrar su experiencia. Tenemos en cada escuela el germen de la Ciencia y está en nuestras manos ser capaces de trasladar esta afirmación y hacerla posible, para que la sociedad en la que vivimos afronte los grandes retos y transformaciones que tendrán lugar.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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