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¡¡¡ Mujeres no aflojen!!! ¡Las niñas nos miran!

10 de febrero de 2018

Ana Cerini. Paraná. Entre Ríos, Argentina
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la cultura científica.
Es importante que toda mujer busque su realización personal. Además de ser madre, esposa, amiga, vecina, pueda ejercer voluntariamente la actividad que les llena de pasión y alegría, tal como ser una excelente científica investigadora. Todas son dimensiones diversas que no se superponen y planifican su ser. Las niñas suelen imitar a quienes lo ejercen con amor y alegría.

Este 11 de febrero es necesario señalar que las mujeres, siempre tan creativas y voluntariosas, como lo señala la historia son las que deben dar la impronta necesaria para que haya muchas niñas que quieran imitarlas. Y necesariamente, estas niñas un día serán mujeres y seguirán descubriendo y actuando en miles de hechos y acciones, beneficiosos para la ciencia y la humanidad toda.

Las docentes tienen un protagonismo destacado, ya que se encuentran diariamente y durante varios años con las niñas que son sus alumnas. Si se muestran interesadas verdaderamente y disfrutan de la investigación científica, seguramente surgirán desde allí investigadoras niñas, no solo en el futuro científicas, sino en el mismo presente iniciándose gustosamente en tal actividad que ayudará a resolver dilemas originados por su propia curiosidad, pero imitando a sus maestras en el modo de actuar.

Dijimos que las docentes tienen el campo favorable para hacerlo, pero no son las únicas. Madres, tías, amigas de la casa, vecinas, pueden generar igual efecto y ayudar a que el lugar de la mujer en el mundo sea reconocido por todos y valorado hondamente.

No es necesario que estén encerradas permanentemente en sus laboratorios, sino más bien, además de hacer ciencia, compartiendo la vida con todos, mostrando gusto por lo que hacen y disfrutando con sus logros. Y además mostrando que pueden desarrollar una vida armoniosa en todas las dimensiones para ser completas. Esto es ser madres, madrinas, abuelas, amas de casa, vecinas solidarias, miembros de comunidades organizadas en función de servicios sociales, de colaboración barrial, de ayuda y científicas investigadoras destacadas.

Las niñas siempre están observando a sus mayores y buscan identificarse con algunas de ellas que las ven como reflejo de lo que les gustaría ser. Así como copian a su mamá y hermanas mayores al peinarse, maquillarse y otras prácticas femeninas, si a éstas les gusta la pintura o la música, buscaran solitas, sin que nadie les indique y mucho menos las obligue, realizar actividades similares según su edad y talento. Si estas personas de su familia o allegadas son científicas o profesionales investigadoras en ramas diversas, del mismo modo actuarán tratando de imitarlas.

Recuerdo que alrededor de 2015 escribí una nota para Iberciencia que titulé: “Así como sos quiero ser”. Siempre las niñas buscan ejemplos en los que se referencian, pero también señalan aquellos que de ninguna manera les gustaría ser.

Hay muchos países aún que no reconocen el papel de la mujer. Sepamos que también acontece que dentro de países que les reconocen el papel femenino en lo que realicen, hay barrios o zonas donde aún se les niega suficiente participación y reconocimiento. En mi país hay una mujer, perteneciente a una etnia originaria, presa desde hace dos años, por su liderazgo y ayuda comunitaria.

A ellos, a quienes aún no otorgan a las mujeres el lugar destacado que les corresponde, quiero invitarlos a hacerlo. Las mujeres tienen una dosis de creatividad y originalidad en el actuar sumamente relevante. Y que se dediquen a algo que las apasiona, no significa que dejarán todo lo demás. Ellas dirán que es cuestión de saber organizarse y así dirigir la casa, atender los hijos, disponer la provisión de alimentos y medicamentos necesarios, atender su prole en las tareas escolares y hacer ciencia investigando y teorizando en el campo que las apasiona tanto como atender su hogar y proveer al bien actual y futuro de la familia toda.

Las actitudes que señalo mucho dependen de la forma de actuar de los padres de hijas mujeres. Desde niñas deben ser promovidas, considerarlas en igualdad a sus hermanos varones y ponderarlas en sus encuentros familiares y cotidianos, en el desayuno, en el almuerzo o cena, en los paseos familiares o con terceros, en todo momento...

“Mujeres educadoras científicas de nivel, integrando el Sistema” fue el título que asigne en 2016 a unas reflexiones educativas en el espacio que Iberciencia nos brinda. En el mismo año remitía a este espacio de la Comunidad Científica que nos avala una nota denominada “¿Sos importante para mí? ¿Soy importante para vos?” destacando el valor de los derechos humanos igualitarios... En todos mis relatos señalo la importancia del ejemplo dentro de la sociedad, del respeto hogareño y educativo, que finalmente impactará en la vida comunitaria.

La historia nos las muestra a las mujeres en su lucha por ser reconocidas, aun siendo destacadas y relevantes en su accionar. Tener que usar seudónimos masculinos, no conseguir becas suficientemente relevantes desde lo económico, ser relegadas y/o desplazadas de lugares de investigación tales como el CONICET. Muchos otros ejemplos habría.

En mi país, desde hace muchísimos años las mujeres tienen igual derecho a acceder a la educación en todos los niveles de enseñanza. No tengo seguridad de poder sostener lo mismo, en estos momentos, en cuanto a su retribución salarial; pero estas mujeres no aflojan…siguen luchando por conquistar lo anhelado, ya que saben por experiencia propia y por la que les antecede, que solo con sus protagonismos logran triunfar y destacarse social, popular y científicamente.

¡¡¡Adelante mujeres!!! Sigan investigando y haciendo ciencia. Enseñen y estimulen a las niñas a ser como ustedes. Les aseguran a ellas ser seres pensantes y reflexivas, con un futuro prominente y un bien social inigualable. A ustedes la alegría de haber formado pequeñas-grandes investigadoras dedicadas al bien común.

El 11 de febrero es el día específico destinado para valorar a las mujeres y niñas científicas.

Recordemos que también el 11 de febrero es el día de María, la Virgen de Lourdes, quien desde hace más de 2000 años fue elevada a los altares y respetada por muchos por su amor y su Gracia. También ella se apareció a la niña Bernardita, quien buscó seguir su ejemplo.

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