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Mujeres y Ciencia: más que olvidadas

20 de mayo de 2016

Ana María Scassa
Villa Carlos Paz – República Argentina
IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica
Más que olvidadas, durante mucho tiempo las mujeres han estado exiliadas de la ciencia, pero ha habido notables excepciones en nuestra historia que merecen ser reconocidas y revalorizadas en toda su grandeza, a través de la enseñanza.

Cuando en 1977 Rosalyn Yalow ganó el Premio Nobel de Medicina, el título de la noticia fue: “She cooks, she cleans, she wins the Nobel” (Cocina, limpia y gana el Nobel). No caben dudas que la educación básica enfrenta hoy un desafío de gran complejidad. Enseñar a razonar científicamente, promover la curiosidad y la pasión por el conocimiento en forma masiva, universal y en contextos de carencias materiales, es una tarea que exige altos niveles de profesionalismo y de compromiso social.

En este sentido, las modalidades pedagógicas utilizadas en la enseñanza deberían superar la representación social que existe acerca de las ciencias como un saber de muy difícil acceso, patrimonio de unos pocos. Al respecto, es útil evocar la analogía que existe entre la enseñanza de las ciencias y la enseñanza artística. “Con la educación artística no se pretende que todos sean músicos, pintores o escritores sino que sean capaces de disfrutar del arte. En el mismo sentido, la educación científica y tecnológica de la ciudadanía no debe pretender que todos los ciudadanos sean capaces de construir un puente, pero sí de permitir que todos puedan participar en las decisiones sobre si debe construirse en un determinado lugar y sobre las funciones que debe cumplir” (Martín Gordillo y González Galbarte, 2002:43).

Pensar en ciencia y en científicos nos lleva inevitablemente a pensar en “hombres”. En física, Albert Einstein e Isaac Newton; en química, Melvin Calvin; en biología, Charles Darwin; en sociología, Auguste Comte; en antropología, Claude Lévi-Strauss o Bronislaw Malinowski; en matemáticas, Blaise Pascal; en psicología, Sigmund Freud y así... Uno puede citar el nombre de incontables científicos más que importantes dentro de cada disciplina y, sean sus nombres populares o no, la realidad es que, generalmente, la gran mayoría son hombres.

Pero ¿qué hay de las mujeres científicas? ¿Cómo puede ser que no conozcamos ningún nombre femenino en las ciencias ¿Será que no existen? … De las mujeres que a lo largo de la historia han realizado espectaculares avances en las ciencias, cada año, las universidades forman miles y miles de futuras científicas, pero a la hora de ocupar la primera plana, lo cierto es que nuestra sociedad las relega.

Hasta hace pocos años no se ha generalizado la educación de la mujer y a pesar de ello, en todas las épocas han sobresalido mujeres. Estas mujeres habrían recibido una esmerada formación: Emilia Breteuil, marquesa de Chatelet y Ada Byron, condesa de Lovelace, eran aristócratas y tuvieron a su servicio buenos profesores de matemáticas. Hipatia, Agnesi y Noether eran hijas de matemáticos, crecieron en un ambiente donde las matemáticas eran conocidas y apreciadas y donde su talento fue reconocido.

Las mujeres que dedicaron su vida a las ciencias, tuvieron, en general, grandes dificultades para ganarse la vida con su trabajo profesional y pese a que durante muchísimo tiempo no les fue permitido estudiar o enseñar en la Universidad, participar de instituciones científicas o simplemente aprender sobre el mundo y sus circunstancias, existieron mujeres que se las ingeniaron para dejar su huella en la ciencia.

En no pocas ocasiones el trabajo de estas mujeres corría el peligro de ser atribuido a sus colegas masculinos. Los problemas de identificación de autor se han complicado por la pérdida del apellido de algunas mujeres al casarse, o por la utilización de un pseudónimo masculino que garantizase que el trabajo fuese tomado en serio.

Una forma de incentivar la dedicación de las mujeres a hacer ciencia, desde los primeros años de escolaridad es incluir en los currículos oficiales como contenidos a enseñar la Historia de la Ciencia, para que quienes se destacaron en esta actividad sean conocidos y reconocidos por toda la sociedad.

No se trata de que los alumnos conozcan de memoria vida y obra de los científicos y las teorías postuladas por cada uno, sino de presentar la historia de la ciencia y sus personajes tratando que los jóvenes se sientan identificados con ciertas explicaciones dadas en otra época.

Repasar las increíbles, originales e ignoradas contribuciones de las mujeres a lo largo del tiempo, hijas, madres, hermanas, esposas y sobre todo científicas que se animaron a desafiar convenciones y prohibiciones desarrollando inventos, descubrimientos e innovaciones, explica que los avances del conocimiento científico es relativo a una época y a una tradición de investigación determinada y que hace posible los adelantos tecnológicos.
 
Un rol fundamental en este sentido lo cumple , la “mediatización” de los saberes científicos como una actividad fundamental. Esta mediatización constituye el mejor antídoto contra las visiones pseudo-científicas que a veces se difunden entre la población. Obviamente, en la tarea de divulgación científica, los medios de comunicación de masas juegan un papel fundamental. La televisión, los diarios y las radios, constituyen un vehículo fundamental en esta tarea.

Es hora de poner la mirada sobre las mujeres científicas y sus historias, descubriendo detalles muy interesantes, conozcámoslas!!!

Referencia bibliográfica: Edelsztein,Valeria (2012) Buenos Aires Siglo Veintiuno Ediciones.

 

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