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Nativos, sí. Digitales, no

5 de julio de 2017

Adriana Cecilia Sarmiento Rodríguez
Bogotá- Colombia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Acudiendo a la expresión ya común en los diferentes escenarios e introducida por Marc Prensky en 2001: ¿Cómo denominar a estos “nuevos” estudiantes del momento? Algunos los han llamado N-GEN, por Generación en Red (net, en inglés), y también D-GEN, por Generación Digital. Por mi parte, la designación que me ha parecido más fiel es la de “Nativos Digitales”, puesto que todos han nacido y se han formado utilizando la particular “lengua digital” de juegos por ordenador, vídeo e Internet. (Prensky, 2010), vale la pena señalar que casi con dos décadas de empleo de la expresión no es tan evidente que estas nuevas generaciones correspondan bien a esa designación.

Suele pasar con frecuencia en el mundo de la educación, que las teorías pedagógicas o los eventos que sacuden las bases del ejercicio en la escuela provienen de exhaustivos trabajos de investigación, pero con muestras mínimas o distantes del verdadero ambiente escolar.

Hace unos años, sin tanta tecnología rodeándonos y con menos información disponible era posible cautivar más con el ejercicio en el aula y unos cuantos recursos sin mayor grado de complejidad eran la herramienta suficiente para recrear prácticas y experimentos cruciales.

Hoy los dispositivos móviles en las manos de los jóvenes estudiantes y que se supone les dan mayor accesibilidad al mundo y a lo construido a lo largo de nuestra historia, no son más que un fuerte distractor, que compite con un trabajo de acercamiento al conocimiento en la escuela.

Asumiendo que el “nativo” al que hace referencia la denominación es a aquel que nace naturalmente, puedo decir que las generaciones de hoy son nativas en la cercanía a aparatos electrónicos y a conexiones de red inexistentes hace un par de décadas, es decir que nativos sí; pero para que sean digitales, falta mucho. Preocupa que en la medida en que los dispositivos ofrecen más aplicaciones y se hacen más inteligentes, aquellos que los cargan y los operan no avancen a la misma velocidad, aunque pertenezcan a generaciones recientes.

Sobre el lenguaje digital, debo decir que el viejo lenguaje hace falta. Sí se refiere a la expresión misma en la lengua materna o en otras lenguas adquiridas por formaciones complementarias, aquel que respetaba su formalidad y características propias era sencillo y magnífico; no este que se intenta leer en redes sociales, que se expresa en videos o que simplemente se ha convertido en la jerga habitual de los jóvenes. Ahora bien puede ser que se trate de la habilidad para programar y crear espacios digitales, que hay que reconocer fue el mecanismo para canalizar los intereses y sacar a flote las habilidades de algunos, pero no de todos. En épocas recientes, yo una inmigrante digital, traté de hacer breves animaciones en Scratch, con un grupo de nativos digitales, situación que me procuró mínimas alegrías y múltiples decepciones.

Creo que las generalizaciones son peligrosas en la escuela, así que en todos los aspectos de la vida. Suponer que tener un dispositivo móvil en el bolsillo te hace un nativo digital, es casi lo mismo que suponer que tener un canal de tv dedicado a los animales te hace veterinario o zootecnista.

Dependerá del uso que le den a estos recursos, el alcance del aprendizaje. Así como hay muchos estudiantes haciendo maravillas aún con dispositivos no tan recientes, hay otros para los que el último Iphone sirve exclusivamente para el chat, y uno que otro vídeo casi siempre poco significativo, ah claro y por supuesto para distraerse y distraer a otros cuando se usan de manera irrespetuosa o inadecuada en medio del trabajo escolar.

Esperemos que las nuevas generaciones tengan abierta la mente a entender el funcionamiento y el alcance los aparatos que el desarrollo tecnológico ha puesto a nuestro alcance y de todo el soporte que les permite funcionar. Que sean inquietos en el conocimiento, midan los alcances y prevean los riesgos. Los recientes problemas con la seguridad informática dan cuenta de descuidos que se han crecido como una bola de nieve.

Entonces cuando aquellos que nacieron en una era de tecnología abundante, con recursos innumerables, entiendan que tienen una gran responsabilidad en su uso, en su fabricación, en su manejo residual con el planeta o simplemente en el manejo de la información que circula, que hacemos viral, que creemos y que utilizamos, solamente en ese momento un individuo responderá a un nombre tan amplio y generoso.

Mientras tanto, es nuestro deber en la escuela hacer del lenguaje una herramienta vital de comunicación y bien sea mediantes juegos, videos, documentos y hasta redes sociales hacer la transición de manera adecuada. No me imagino el choque cuando se pasó de la información oral a la impresa, pero estoy segura que Johannes Gutenberg no supuso que en tan corto tiempo la población hiciera una transición exitosa y hay que considerar que la población ha crecido mucho; pero tampoco creo que todos aquellos que nacieron con o un tiempo después del libro hayan alcanzado su adecuado uso y manejo, de lo contrario por qué discutiríamos en la escuela casi 600 años después, la importancia de la lectura y cómo aumentar los índices de lectura en la población.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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