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Objetivos del Desarrollo Sostenible: por una energía asequible y no contaminante

11 de agosto de 2017

M. Sc. Raquel Villafrades Torres. Bucaramanga, Colombia. Universidad Pontificia Bolivariana.
IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
En esta nota de divulgación se explican brevemente las ventajas y desventajas de algunas formas de energía renovables y su relación con el objetivo del desarrollo sostenible número siete. Además, se plantean algunas ideas sobre cómo fomentar el uso de energías limpias en la institución educativa 

“…Y aunque no podamos poner fin ahora mismo a nuestras diferencias, al menos podremos ayudar a que el mundo sea seguro para la diversidad. Porque el análisis final es el siguiente: nuestro vínculo común más básico es que todos vivimos en este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire. Todos apreciamos el futuro de nuestros hijos. Y todos somos mortales”
John F Kennedy (1963). Citado por Jeffrey Sachs en La era del desarrollo sostenible (2015)

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en Colombia fueron lanzados, a través de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible, el 28 de septiembre del año 2015. Esta Agenda, definida como un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad y que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia1, integra componentes de tipo social, económico y ambiental en los diecisiete objetivos que la constituyen.

En nuestro país el Plan Nacional de Desarrollo 2014 -2018 se fundamenta en tres pilares: paz, equidad y educación que se alinean con los ODS, no obstante, el economista Jeffrey Sachs en su libro la era del desarrollo sostenible (2015) expresa que los ODS conforman una herramienta poderosa que implica no sólo a los gobiernos sino a las empresas privadas, los líderes de la sociedad civil, los científicos y, por supuesto, los estudiantes de todo el mundo frente a la necesidad de aprender a vivir de un modo sostenible.

El objetivo siete, denominado energía asequible y no contaminante, propende por garantizar el acceso a una energía segura, sostenible y moderna para todos2. En este orden de ideas para garantizar el acceso universal a la electricidad para 2030 es necesario invertir en fuentes de energía limpia como la solar, eólica y termal3. Ahora bien, las energías renovables, alternativas o blandas, las cuales se regeneran de manera natural y son, prácticamente, inagotables con el tiempo poseen una serie de ventajas y desventajas asociadas, la energía solar térmica y la fotovoltaica no exigen medidas de seguridad sofisticadas, no producen ruido, no generan emisiones contaminantes de dióxido de carbono, dióxido de azufre ni óxidos de nitrógeno, los centros de energía pueden estar próximos a los de consumo y por lo tanto se eliminan las infraestructuras de transmisión de la energía eléctrica, sin embargo se requieren grandes superficies de terreno para captar la radiación solar puesto que esta es de naturaleza difusa e intermitente debido a la gran distancia que nos separa del sol y a la múltiple cantidad de energía que se refleja hacia el espacio exterior por la presencia de la atmósfera terrestre, además, las instalaciones solares si forman parte de un edificio tienen un impacto visual que es necesario reducir o eliminar incorporando los componentes solares a la estructura del mismo edificio, también, las instalaciones solares fotovoltaicas autónomas que disponen de baterías de acumuladores precisan de un buen servicio de mantenimiento para gestionar, recoger y tratar dichas baterías al final de su vida útil, debido a los componentes que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente (Creus, 2014).

La energía eólica, generada a partir del viento, es una fuente de energía segura, no produce emisiones a la atmósfera ni genera residuos, con la excepción de los producidos en la fabricación de los equipos. Las instalaciones tienen un tiempo de construcción corto y son compatibles con otros usos del suelo, además, son fáciles de desmontar haciendo posible la rápida recuperación de la zona natural usada. Se pueden hacer instalaciones en tierra y mar. Existen otras fuentes de energía renovables como la undimotriz asociada al movimiento de las olas, la nuclear obtenida a partir de reacciones nucleares de fisión o fusión, la energía de biomasa en la que la materia orgánica se emplea como fuente energética y la energía hidráulica entre otras. Esta última fuente de energía tiene como ventajas que las plantas de energía hidroeléctrica no emiten algunos de los contaminantes atmosféricos típicos como el dióxido de carbono o el dióxido de azufre provenientes de las plantas de energía que funcionan con combustibles fósiles, además, no conllevan el riesgo de la contaminación radiactiva asociado a las plantas de energía nuclear, no obstante, algunos estudios sugieren que la descomposición de la vegetación sumergida por la inundación, en los grandes depósitos creados junto a las presas hidroenergéticas, pueden desprender cantidades de gases de efecto invernadero equivalentes a aquellas provenientes de otras fuentes de electricidad (Enger, et al. 2006), debido a lo anterior, las plantas hidroeléctricas que corren en el cauce del río sin presas ni depósitos podrían ser mejor opción.

Enger, et al. (2006) indican que el impacto más evidente de las presas hidroeléctricas es la inundación de la tierra, la mayor parte de la cual había sido usada para la agricultura o estaba poblada por árboles. Asimismo, la contención de un río puede alterar la cantidad y calidad del agua en la corriente descendente del río de la presa, así como impedir que los peces emigren corriente arriba para desovar. Por otra parte, el cieno que normalmente se transportaría en la corriente del río, es atrapado por la represa y depositado en el fondo del estanque, factor que podría afectar la generación de energía eléctrica al disminuir la cantidad de agua almacenada, además, la disminución de la cantidad de cieno disponible en la corriente descendente del río afecta la fertilización de los bordes ribereños durante los períodos en los que el agua se encuentra en su punto de elevación más alto. Los mismos autores manifiestan, también, que las bacterias presentes en la descomposición de la vegetación pueden transformar el mercurio presente en las rocas subyacentes del estanque en un material soluble en agua, acumulable en los cuerpos de los peces que podría ingresar en la red trófica.

Iniciando el siglo XXI, la energía primaria consumida en el mundo procedente de fuentes renovables constituía únicamente el 16%, sin embargo, algunos países como Finlandia usaron en el 2012 un 34,3% de energías renovables. Estas formas de energía aún no son muy comunes en muchas partes del mundo debido a los costos para su producción y la difícil forma de captarlas y transformarlas en otras formas de energía como la eléctrica. En países como Colombia es necesario usar un arma muy poderosa denominada “educación ambiental” que permita formar a los educandos en la cultura del uso racional de la energía.

Como actividades puntuales en el aula de clases que apoyen el manejo racional de los recursos energéticos y el desarrollo sustentable es posible:

  • Generar acciones ambientales a partir del uso de la indagación como estrategia pedagógica.
  • Hacer campañas de difusión sobre el uso de las energías renovables en el establecimiento educativo con una posible extrapolación al hogar de cada estudiante.
  • Diseñar o implementar una experiencia de simulación a través de una dramatización en la que se analicen los impactos ambientales generados alrededor de la construcción de una hidroeléctrica. Ressia (2008) propone que en este tipo de actividades los estudiantes cumplan un rol que les permita asumir una posición frente a las ventajas y desventajas de la construcción de la obra así como de las formas de participación ciudadana que se adoptarán en caso de no estar de acuerdo.
  • Usar fragmentos literarios o textos de divulgación científica que logren sensibilizar y tomar conciencia ambiental frente al cuidado de nuestro planeta.

Referencias:

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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