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Pasto uno, pasto 2, pasto 3...una cuestión interdisciplinar

30 de septiembre de 2017

María Elena Guntiñas Rodríguez. Santiago de Compostela. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
El hecho de que asistiera a la conferencia de un amigo, persona erudita y reconocida en el ámbito helenístico clásico, determinó que retomara mi interés por conocer las ínter-relaciones entre los contenidos de las obras de los escritores clásicos y determinados estudios científicos.

La conferencia iniciaba un curso de verano de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) que se había organizado con motivo de cumplirse el segundo milenio de la muerte del ilustre poeta romano Publio Ovidio Nasón (43 a. C-17 d.C). Es sabido que una de las obras más conocidas de Ovidio es el poema mitológico de Las Metamorfosis en la queel autor plasma 250 mitos o relatos mitológicos procedentes del mundo griego adaptados a la cultura romana y a la época. Este era todo mi conocimiento sobre tan insigne tratado. Asistí a la conferencia inaugural porque quien la impartía era mi amigo sin saber ni el título ni el tema a tratar, aspectos que, en esta ocasión, me parecían muy secundarios y en ningún momento sospeché que ambos iban a ser una gran y grata sorpresa ya que disertó sobre la Cosmogonía en Las Metamorfosis y sus raíces griegas, tal como cabría esperar de un experto helenista como él. Uno de los puntos tratados fue el de que los primeros modelos cosmogónicos, en nuestra cultura grecorromana, eran o bien órficos, o bien pitagóricos, estos últimos conocidos por mi ya que con ellos comenzó mi formación astronómica en el colegio.

Cómo no recordar a Pitágoras, ilustre filósofo griego del s. VI a.C. eje del Pitagorismo, movimiento filosófico-religioso, donde imperaban las matemáticas y, a la vez, un profundo pensamiento mistíco. En el siglo VI a. C. los Pitagóricos figuraban entre los principales investigadores científicos siendo una de sus nociones fundamentales el descubrimiento del orden en la disposición del Universo. En la Cosmogonía primigenia no hay diferenciación, nombres de los distintos elementos y ello dió lugar a la Teogonía (frase que anoté en la conferencia). A ellos también se debe la creencia de que todos los cuerpos están formados por fuego, agua, tierra y aire que se intercambian y combinan dando lugar a un universo esférico...y desarrollaron la teoría Geocéntrica del Universo. Nace, en sí, la Cosmogonía, el orden del mundo para los griegos, la ciencia que explica por que las cosas son así (otra frase).

Pero desconocía los modelos que derivaban de la corriente religiosa de la antigua Grecia relacionada con Orfeo, poeta, músico y profeta de la mitología griega, esto es, los modelos órficos. A mi mente solamente afloró, pido disculpas por mi ignorancia, la ópera de Monteverdi L’Orfeo (1607), una de las primeras óperas de la historia, cuyo argumento está basado en el mito griego de Orfeo y Eurídice pero no hace referencia a la concepción y orden del universo del mundo orfeístico. Este desconocimiento provocó que cuestionase mi labor docente, ya que si bien a lo largo de los años había incorporado los modelos cosmogónicos de otras culturas como la egipcia, la mesopotámica, la de los hindúes, o la de los indios norteamericanos..., debido a que siempre me atrajeron este tipo de historias, nunca había incluido los modelos órficos. Mi preocupación aumentó cuando escucho que las ideas órficas están presentes en las obras de Platón, en las Geórgicas de Virgilio y en las Metamorfosis de Ovidio. Obviamente,con posterioridad, busqué más información y hallé que hay huellas de Orfeo en la lírica de Góngora y de Quevedo, en una ópera de Offenbach y en la pintura de Picasso, entre otros.

Mi sorpresa aumentó cuando me enteré de la explicación órfica del mundo, basada en los relatos de cazadores y pobladores de zonas boscosas, y que está recogida en el libro Las Aves de Aristófanes. Aquí se puede leer que el principio del mundo fue un huevo del que nació el Sol y de él surge todo lo demás incluido el hombre. Esta información encendió una luz en mi cerebro, ahora entendía el significado de muchas pinturas renacentistas en las paredes de muchas iglesias de mi entorno: Cristo en Majestad saliendo de un huevo, e inconscientemente mi mente hizo un gran salto en el tiempo y una enorme simplificación, y reprodujo el Big Bang.

Esta primera conferencia y la lectura del programa hizo que asistiese a otras charlas que resultaron, al igual que la primera, sumamente interesantes para mi. Así destaco el hecho de saber que Las Metamorfosis de Ovidio, obra que tiene la consideración de La Biblia Pagana, es fuente de la que beben las obras de Alfonso X, del Arcipreste de Hita, G. Chaucer, W. Shakespeare, J. Milton, A. Pope, Lord Byron, Dante A., F. Petrarca, J.W. Goethe, M. Cervantes, Lope de Vega, G. B. Shaw...; las pinturas y esculturas de Miguel Angel, Rafael, Tiziano, P. Veronés, Caravaggio, Bernini, Velázquez, Rubens, Picasso, Dalí...; y la música de C. Monteverdi, J. F. Handel, C. W. Gluck, R. Strauss...Incluso se pueden establecer relaciones con la Teoría de la Evolución de C. Darwin.

No obstante, lo que más atrajo mi curiosidad fueron los comentarios relacionados con las transformaciones narradas por Ovidio en las Metamorfosis, que según los expertos fue una obra concebida por Ovidio como un carmen perpetum oun poema continuo. Además los analistas del texto ven en ella la huella de la Eneida de Virgilio, de tal manera que Ovidio, en su carmen, completa y explica a Virgilio. En este poema ovidiano se narra la historia del mundo desde los inicios del Universo y la separación de los elementos hasta la muerte de Julio César y su transformación en estrella o cometa.

Las transformaciones, son un recurso característico de los textos clásicos, y la Eneida no es una excepción, en ella Virgilio, sirva como ejemplo, narra como las naves de Eneas incendiadas por Turno, rey de los rútulos, son transformadas por Cibeles en ninfas acuáticas. Hay relatos, con algunas variaciones, que se repiten en las obras de distintos autores, como por ejemplo, el de la transformación de Pico (personaje mítico o legendario o rey del Lacio) en el ave Pico-verde por la maga Circe, que está presente en los escritos de Plutarco, Virgilio, Ovidio e incluso en los de San Agustín. O la de los compañeros de Acmón transformados en cisnes se halla tanto en La Eneida como en las Metamorfosis.

Las aves son utilizadas en diversas culturas y tradiciones religiosas para simbolizar el espíritu o el alma inmortal de los hombres, esta idea estaba muy arraigada en el Antiguo Oriente Medio y perduró a lo largo del tiempo en el Islam siendo utilizada tanto en la literatura como en la pintura. En este contexto destacan los autores persas sufistas como Farid al-Din ’Attãr (1145-1221) autor del poema alegórico de la Conferencia de los Pájaros, y muchos de estos relatos son utilizados en los cuentos infantiles a los que personalmente era aficionada y leía con sumo interés. Por este motivo me llamó la atención la aportación de uno de los asistentes al hablar de la relación de la obra ovidiana con la Ortogonía de Beo de la que hasta ese momento no conocía su existencia: En esta narración clásica los protagonistas: Filomela, Procne y Tereo son transformados en tres aves: ruiseñor, golondrina y abubilla, repectivamente. Hoy día sé que si bien la versión de Ovidio en las Metamorfosis es la más conocida este mito es mencionado muchas veces en la literatura, así en las obras de los escritores de la antigua Grecia Esquilo, Sófocles y Aristófanes, o en las de W. Shakespeare o de F. Rojas Zorrilla e incluso en las de T. S. Eliot.

Llevada por el interés en las aves y por curiosidad, quise indagar sobre este mito de Tereo y Procne y consecuentemente en el significado de los pájaros. De los tres elegí en primer lugar a la abubilla, por varias razones: su originalidad (no recordaba ningún cuento o histora en la que fuera protagonista), su rareza en mi entorno gallego, la imagen de la primera vez que la vi en la naturaleza en la isla de Lanzarote y porque en mi libro de cabecera actual del escritor iraní Kader Aldolah se menciona el sura Al Namal en el que el profeta habla con la abubilla. Sin embargo, la realidad es que en la literatura la abubilla (Upupa epops) es un protagonista clásico pero hay opiniones muy diversas sobre su significado ya que si en los textos islámicos es considerada como mensajera del mundo invisible o la más sabia, en los clásicos españoles se asocia con la suciedad, encantamientos y pócimas, probablemente debido a la influencia de Plinio. Para los griegos su nombre significa el que vigila, el que observa.

También existe alguna divergencia en cuanto a la transformación de Tereo, que devora a su hijo sin saberlo, puesto que si bien predomina su transformación en abubilla en la Ornitogonía de Beo lo hace en un Pico picapinos y en la tragedia de Sófocles en ave rapaz, un falconiforme, un gavilán o águila. Estos cambios podrían deberse, según los entendidos, a que el mito nació en Asia Menor y en los textos de esta zona se lee que se transforma en Cuco, al pasar a Grecia se produce el cambio como consecuencia de que popularmente los griegos pensaban que el Gavilán y la Abubilla eran semejantes y además confundían al gavilán con el cuco, a lo que hay que añadir que no distinguían entre el canto del cuco y el de la abubilla, produciéndose así la doble transformación de Tereo (cuco-abubilla-gavilán). Este no es un hecho aislado puesto que en los textos griegos la abubilla aparece en compañía de los autillos y mochuelos europeos. Esta relación entre la abubilla y el cuco sigue popularmente vigente en el centro de Europa.

Al pensar que el motivo fundamental de la modificación que sufrió la transformación de Tereo fue el desconocimiento, visualicé los motivos, muchos de ellos vegetales y animales, que adornan nuestras iglesias, que nos resultan difíciles de identificar, pero cómo esculpir o pintar una planta o un animal que nunca has visto? Y me acordé de mis clases prácticas en Bolivia, cuando preguntaba cual era el nombre de las plantas que crecían en los alrededores de la escuela y la respuesta era siempre la misma, fuera la planta que fuese, Pasto. Ante la carencia de cualquier medio para poder acercarme a su identificación y de botánico en el equipo, y puesto que era una cuestión secundaria para el desarrollo del trabajo, opté por diferenciarlas del siguiente modo: pasto 1, pasto 2, pasto 3...En este caso resultaría muy difícil su transformación en sus nombres científicos debido a que no guardo ninguna muestra para que puedan ser estudiadas los especialistas.

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