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¿Quién es responsable? Acaso, ¿la mágica CURIOSIDAD?

6 de julio de 2017

Adriana Ivón Ospina Hernández. Bogotá, Colombia. Colegio Las Américas I.E.D. IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Ingeniera de Alimentos de la Universidad INCCA de Colombia. Magister en Didáctica de las Ciencias, Universidad Autónoma de Colombia.
¿Cuántas preguntas resueltas y cuántas sin resolver? Ahora, en este preciso momento, cuando garabateo estas líneas, que entrego a usted mi querido lector, para su propia reflexión, pienso en la ceguera que me ha acompañado y con la que he tratado de guiar a mis estudiantes. Tal vez, usted se podrá cuestionar ¿Cuál ceguera? si los docentes estamos preparados para orientar a nuestros estudiantes de cara a la cuarta revolución y a las venideras. Entonces lo invito a leer mi escrito.

De cara a la cuarta revolución.

Les confieso, que antes de escribir este artículo, había visualizado hacerlo con respecto a los nuevos modelos educativos. Sin embargo, por cuestiones de azar, de energía, de...no sé qué, llego a mis manos, la lectura de la noticia del desplazamiento de los repartidores de comida (empleados), en un estado de Estados Unidos por unos carritos automatizados y allí comenzó la aventura.

Sigue confabulando el universo y me pone en bandeja de plata varios vídeos donde el señor Iñaki Gabilondo, quiere descubrir qué pasará en unos veinte años “Cuando yo ya no esté” y en ellos entrevista, entre otros a Carl Benedickt Frey, Yuval Noah Harari y Niel deGrasse, quienes son muy cercanos a los estudios que se realizan acerca de los cambios que se presentan y se presentarán debidos a la automatización y las nuevas tecnologías en varios campos de la sociedad.

Al escuchar estas entrevistas, se me cayó la venda de los ojos y me fue permitido saber de mi ceguera, y tal vez de la de muchos. Se me reveló un mundo venidero, de cambios tan asombrosos, que podrían presentarse como una hecatombe, lo cual podría parecer supremamente negativo.

Sin embargo, todos conocemos que los cambios pueden traer fortuna o tristeza, prosperidad o desesperanza en la medida que sepamos adaptarnos a ellos.

Es aquí donde aparece la luz, ¿Qué tanto estamos preparando a nuestros estudiantes, para que ellos tengan la capacidad de adaptarse a estos cambios, muchos de ellos, todavía desconocidos?

“Coincidencialmente” me han preguntado: ¿Considera usted que los dispositivos electrónicos promueven en las personas el aprendizaje, la memoria, la comunicación o ninguna de las anteriores?. A lo que respondí, para sorpresa mía y la de mi interlocutora, “todas las anteriores”. Digo que para sorpresa mía, porque más de una vez me he pillado diciendo de los jóvenes que permanecen conectados a sus dispositivos, sólo les falta chorrear baba. Creo que esa misma impresión tenía quién me pregunto, pues insistía con la respuesta ninguna de las anteriores. Pero, le dejé muy claro que no son los dispositivos sino la manera cómo se usan, lo que marca la diferencia para que ellos promuevan las habilidades mencionadas en las respuestas.

Esta sorpresa es mínima, al lado de la que me llevé escuchando a Carl Benedickt Frey1, asegurando que la automatización condenará a la extinción muchas profesiones y aunque el futuro no está escrito “las velocidades de está cuarta revolución es bastante acelerada y se está presentando un cambio extraordinario”, que se debe afrontar con creatividad, desarrollo de nuevas ideas e interacciones sociales más complejas.

Según Carl, cada vez habrá mayor desigualdad en los salarios, porque la automatización y la tecnología sustituirán los trabajos no cualificados por trabajos cualificados, y así la economía tendrá que cambiar, como también lo deben hacer otras esferas como la política, para gestionar procesos de transición y de renovación. Esto afectará, especialmente a la clase media, y por ello es imprescindible abrir caminos a una nueva educación, donde se desarrollen DESTREZAS, aunque está no es la única respuesta. También se debe fortalecer el trabajo interactivo con los estudiantes, en grupos pequeños, sobre problemáticas sociales reales y ayudarles a adaptarse a la automatización que es la gran cuestión.

Entonces, miremos realidades, el sistema educativo de muchos países, se ha quedado relegado con unos planes de estudio que se basan sólo en conocimientos específicos, más que en destrezas. Los grupos asignados por docente, son elevados en número, lo que dificulta una verdadera interacción con las problemáticas sociales de los estudiantes, ya que cada uno trae intereses y cargas emocionales muy diferentes. Y aún estamos tratando de implementar las TIC en el aula, pero con miras a reemplazar la pizarra en la mayoría de los casos, ya que se cambia la forma pero no el fondo de los sistemas educativos.

Como dice el mismo Carl Benedickt “La educación prepara para un mundo que se muere, no para el que está naciendo”. Lógico, que es necesario aprender algunas cosas, pero la creatividad y la inteligencia social, son destrezas importantes que no están recibiendo suficiente atención en el sistema educacional, y la programación de ordenadores es un lenguaje importante de cara al nuevo mundo. Aconseja que es necesario combinar lo que es más creativo con lo que es difícil de aprender, porque allí se gestará la cualificación de la profesión. 

Pero probablemente, si optaramos por reflexionar acerca de las aseveraciones que hace Yuval Noah Harari2, acerca de lo que nos espera con esta cuarta revolución, no nos preocuparíamos mucho por la economía o la política, como las entendemos hoy en día, ya que el cambio que nos vislumbra, deja sin piso estas esferas. Veamos, Yuval menciona que “el homo sapiens desaparecerá y será reemplazado por entidades, por seres que serán más diferentes, que nosotros a los chimpances”. Por lo tanto, la selección natural, que en un principio permitió la evolución de las especies, “será sustituida por el diseño inteligente y la vida saldrá del reino orgánico, para dar paso al inorgánico”.

A la luz de lo anterior, queda claro porque la economía y la política, como se conocen hasta el momento quedan sin piso. Estas entidades o nuevos seres, producto de la tecnología y de la inteligencia artificial, serán la mayor revolución biológica y por lo tanto la mayor revolución histórica, desconocida hasta el momento. ¿Cómo saber, cómo serán sus esferas sociales, si vamos a cambiarnos a nosotros mismos y este campo es totalmente desconocido para nosotros?

Ahora bien, ¿cuáles serían entonces los campos de formación de nuestros jóvenes, de cara al cambio que plantea Yuval Noah Harari? Como él mismo lo apunta, son tres ingenierías así: la biológica-genética, la cyborg y la de seres de nueva creación (nuevas redes neuronales).

Sin embargo, hoy sabemos, por estudios realizados en diferentes países que la motivación hacia el estudio de las STEM, sigla en inglés de las cuatro disciplinas académicas: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, es de las más bajas. Por consiguiente, es posible pensar, como lo hace Niel deGrasse3, que estos cambios son un tanto exagerados.

Niel deGrasse comenta que desde que la tecnología apareció en la civilización, cada 30 años hay avances importantes, en cómo obramos en nuestras vidas, así que no hay porque extrañarse de nuevos cambios, pero cree que no habrá ordenador que entienda tan bien la conciencia como para que ese cambio se logre. Dice que sólo “hay que observar dos gemelos que aún teniendo el mismo ADN, no tienen la misma conciencia y operan como dos personas diferentes”.

La invitación que nos hace Niel deGrasse, de valorar no sólo las ciencias sino también las tecnologías y de seguir motivando la exploración como medio para descubrir nuevas cosas, en mi opinión es una forma acertada de encararnos a esta cuarta revolución.

Me tomo una frase del mismo Niel “La ciencia estimula la curiosidad, pero al final es el motor de la civilización”.

Y como el futuro es incierto, pero lo cierto es que se están presentando cambios a velocidades insospechadas y lo menos pensado está ocurriendo o puede ocurrir, entonces hay que animar a nuestros estudiantes a cultivar la curiosidad, porque ella es la que nos lleva a buscar, lo que no sabemos que hay en el allá.

Referencias:

  1. Entrevista publicada 2 Febrero 2017. https://www.youtube.com/watch?v=_uYjSskje60
  2. Entrevista publicada 19 Enero de 2017. https://www.youtube.com/watch?v=hxuKo_VdM9o
  3. Entrevista publicada 22 Septiembre 2016. https://www.youtube.com/watch?v=MmHsKnjgGC4

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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