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Sobre héroes, dioses y el origen del nombre de las constelaciones #Contenedores

19 de junio de 2017

Contenedores para la Cultura Científica - 4. La conquista del espacio
En el cielo pueden verse ochenta y ocho constelaciones. La historia de su nombres es la historia de los mitos y descubrimientos, de las exploraciones e investigaciones, que han ido generando el conocimiento astronómico que hoy tenemos. Desde Homero y Hesíodo, pasando por Ptolomeo o Magallanes, las alineaciones de estrellas que llamamos constelaciones han despertado siempre la curiosidad humana. Y siguen haciéndolo.

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En muchas ocasiones olvidamos qué es lo que hay detrás de un nombre, cuál es su etimología. En astronomía somos especialmente propensos a ello, y no recordamos que las constelaciones tienen su propia historia, que suele estar ligada a la cultura grecolatina, al Renacimiento o al desarrollo científico-técnico de la Ilustración, con sus viajes de descubrimientos hacia el Sur.

Las constelaciones surgen como alineaciones casuales de estrellas, sin asociación física entre las mismas: ni están a la misma distancia ni tienen la misma edad, salvo excepciones. Las únicas particularidades son su proximidad angular o cercanía al proyectarse sobre la esfera celeste y su brillo, que las hace destacar sobre el resto. Sin embargo, sus peculiares formas han servido para, además de la navegación, marcar el ritmo las estaciones, dado que cada una es fácilmente reconocible y es visible en distintos momentos del año.

El poeta heleno Hesíodo, que glosó «Los trabajos y los días» en el siglo octavo antes de nuestra era, nos proporcionó numerosas pruebas de ello. Un ejemplo, extraído de su libro II, bastará:

«Cuando las Pléyades, las Hiadas [1] y la fuerza de Orión hayan desaparecido, acuérdate de que ha llegado el momento de labrar, y así será consagrado todo el año a los trabajos de la tierra».

De hecho, no es el primer relato clásico, dentro de la producción occidental, que nos habla de astronomía. Homero tanto en “La Iliada” como en “La Odisea” describe o asume una Tierra plana; y una cosmología en la que el Sol, la Luna y las estrellas se mueven a su alrededor, alzándose en el Este y poniéndose en el Océano, al Oeste. Y probablemente regresando por el Norte a su origen diurno, aunque solo en representaciones ulteriores se observa de manera explícita este curioso movimiento. Cita Homero, además, a la estrella de la mañana y a la de la tarde, sin reconocer que se trata del mismo planeta, Venus; a las Pléyades y las Híades, dos asociaciones estelares; a Orión y las constelaciones de la Osa Mayor y el Boyero. Esta última incluye a la estrella más brillante del Hemisferio Boreal, Arturo. En cuanto a aquella, la Osa destaca por no ponerse nunca en el mar, y ser herramienta indispensable para marcar el norte y navegar. Esencial para Ulises y su regreso a Ítaca.

Ficha de catalogación

Título:

Sobre héroes, dioses y el origen del nombre de las constelaciones

Autor:

David Barrado Navascués

Fuente:

OpenMind (España)

Resumen:

En el cielo pueden verse ochenta y ocho constelaciones. La historia de su nombres es la historia de los mitos y descubrimientos, de las exploraciones e investigaciones, que han ido generando el conocimiento astronómico que hoy tenemos. Desde Homero y Hesíodo, pasando por Ptolomeo o Magallanes, las alineaciones de estrellas que llamamos constelaciones han despertado siempre la curiosidad humana. Y siguen haciéndolo.

Fecha de publicación:

09/02/15

Formato

 

Noticia

X

Reportaje

 

Entrevista

 

Artículo de opinión

Contenedor:

 

1. Los retos de la salud y la alimentación

 

2. Los desafíos ambientales

 

3. Las nuevas fronteras de la materia y la energía

X

4. La conquista del espacio

 

5. El hábitat humano

 

6. La sociedad digital

 

7. Otros temas de cultura científica

Referencia:

4ACH156

 

 

Palabras clave:

Astronomía, bóveda celeste, constelación, estrella, exploración, mitología, navegación, noche.

Fecha de catalogación:

22/02/15

Énfasis didáctico:

X

Investigación conceptual

 

Investigación empírica

 

Investigación creativa

Referencia:

4ACH156

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Foto: Perseo, con la cabeza de la Medusa, según Bayer en 1603. El atlas celeste «Uranometria» realizado por tanto varios años antes de la utilización del telescopio con fines astronómicos. Real Instituto y Observatorio de la Armada (Signatura 27046).

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