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Transformando a la generación de cristal

21 de abril de 2017

Ana Ma. Gurrola Togasi. Escuela Nacional Preparatoria. UNAM. Ciudad de México. Comunidad Educadores Iberoamericanos por la Cultura Científica. IBERCIENCIA
El documental “En busca del futuro perdido” de Luis Quevedo, describe como a través de siglos la humanidad se ha enfrentado a un mundo adverso y ha podido sobrevivir. Plantea la necesidad de conocer el pasado para comprender el presente y construir el futuro. México es un país con una amplia historia llena de ejemplos de hombres y mujeres que se han enfrentado a la adversidad y han salido adelante. La coyuntura política internacional en la que se encuentra México es un riesgo para su integridad, pero también una oportunidad de demostrar al mundo lo que podemos hacer.

Nuestra Comunidad nos plantea en esta tarea una cuestión compleja: La importancia de conocer el pasado para comprender el presente y construir el futuro. Este incierto y peligroso futuro, que se ha hecho aún más difícil para los mexicanos desde el ascenso al poder de Donald Trump. Como nunca, estamos enfrentando la discriminación, el menosprecio de nuestra identidad y la criminalización de nuestras aspiraciones a una vida mejor en nuestro vecino país del norte.

Mis estudiantes de bachillerato son jóvenes con deseos de superación, hace unos meses les hice la pregunta ¿cómo te ves a ti mismo dentro de 10 años? La mayoría es muy optimista, se ven a sí mismos estudiando un posgrado, con un buen empleo, viajando, comprando una casa, con éxito profesional, y particularmente las chicas, formando una familia y teniendo hijos. Ninguno habló del desempleo, la violencia, la corrupción y la falta de oportunidades de desarrollo. Estas respuestas generaron en mí sentimientos encontrados, por un lado, me sentí esperanzada y feliz por sus brillantes expectativas, por lo contrario, sentí preocupación por las enormes dificultades que van a encontrar para lograr cumplir sus sueños. No puedo menos que pedir a Dios por ellos.

El documental “En busca del futuro perdido” de Luis Quevedo, describe la extraordinaria aventura que la humanidad ha experimentado a través de siglos, la forma en la que ha desarrollado el ingenio y la creatividad para resolver los problemas y lograr sobrevivir en un mundo adverso. También aborda la imperiosa necesidad de conocer nuestras raíces y aprender del pasado, de desarrollar una identidad propia que nos permita participar en un mundo globalizado.

México es un país con más de 3000 mil años de historia, es el centro de origen del maíz y ha aportado al bagaje cultural de la humanidad productos agrícolas, animales domésticos y su rica experiencia en el conocimiento de la herbolaria medicinal, entre otros aspectos.

Como el video nos muestra, la cultura Maya es una analogía de lo que está sucediendo actualmente en nuestra sociedad. Si la humanidad no es capaza de cambiar al ritmo que se requiere y así adaptarse a los nuevos escenarios, puede colapsar. ¿Qué hacer frente a esta terrible problemática?

Me parece que debemos desarrollar esa “conciencia de especie” de la que habla el documental. La idea de que mis acciones cotidianas dañan o benefician a la colectividad en la que vivo, mi ciudad, mi país y finalmente repercuten en todo el mundo.

Indiscutiblemente que la escuela y la familia juegan un papel importante, si abordamos los contenidos disciplinares en un contexto real y cercano a los estudiantes seguramente favoreceremos su mejor comprensión, ya que lo que se aprende en la escuela tiene una aplicación práctica en la resolución de los problemas que nos quejan.

En algunos casos, puede ser más valioso generar en la clase de química una discusión, virtual o presencial, sobre las medidas que está tomando el gobierno de la Ciudad de México para combatir la contaminación ambiental y las prácticas para obtener fraudulentamente el holograma que permite circular diariamente a los automóviles, que aprender la variación periódica de las propiedades de los componentes del aire.

En lo que respecta a la familia, la formación en valores es su responsabilidad primordial. Mi generación todavía consideraba importante esforzarse por conseguir aquello que se desea, actualmente, los padres de familia recurren a todos los medios para resolver cualquier problema de sus hijos. Si el joven no aprueba una asignatura, los padres persiguen al profesor buscando una nueva oportunidad, solicitan descaradamente la aprobación o recurren al soborno y la intimidación. Estamos presenciando el surgimiento de una generación de “cristal” que se rompe, astilla o empaña al primer tropiezo. Una generación frágil que tiene que vivir en una sociedad de hierro, despiadada y dura.

Nuestros jóvenes necesitan desarrollar habilidades para enfrentar la vida, ser capaces de resolver por sí mismos sus conflictos, plantearse metas, esforzarse para cumplirlas y tener un alto nivel de resistencia a la frustración, en pocas palabras ser auto gestionables.

La historia de México está llena de ejemplos de tiempos difíciles, durante la colonia o periodo virreinal, un buen porcentaje de la población indígena murió a consecuencia de las enfermedades traídas por los españoles, las guerras, el trabajo en la minería y el mal trato en general. Ni que hablar del convulso siglo XIX, caracterizado por múltiples guerras desde la de Independencia hasta aquellas sostenidas entre conservadores y liberales; las invasiones norteamericana y francesa, esta última generó el imperio de Maximiliano de Habsburgo en México.

En todos estos difíciles trances han existido mexicanos ejemplares, con educación y un alto compromiso con su país. No necesitamos el falso nacionalismo basado en las glorias pasadas de las antiguas civilizaciones mesoamericanas o en el desprecio de los otros. Necesitamos el compromiso diario para desempeñar nuestras funciones con cabal responsabilidad.

La coyuntura internacional que México vive representa un riesgo para la integridad nacional, pero también una oportunidad para que los mexicanos demostremos al mundo de lo que somos capaces de lograr. De que somos capaces de unirnos y ser solidarios con los deportados, de manifestarnos pacíficamente y con orden en contra de las políticas injustas e inhumanas, de organizarnos para hacer frente a nuestros problemas pensando no solamente en nosotros sino también en toda la humanidad.

Es tiempo de que nuestros jóvenes de cristal se templen, se conviertan en vidrio refractario capaz de soportar altas temperaturas y ser resistente al ataque de ácidos y bases fuertes. Tenemos la materia necesaria para logarlo, el trato diario con los estudiantes me lo confirma, es tiempo de ser trasparentes y diáfanos como el cristal, pero también fuertes como el hierro.

Más sobre el documental

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abiera en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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