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Un análisis retrospectivo de la CECC en el marco de IBERCIENCIA

16 de septiembre de 2017

Ricardo Ramírez, Bogotá. Iberciencia Comunidad de educadores para la Cultura Científica
Este escrito pretende hacer un reconocimiento a los principales sucesos que han llevado a posicionar la comunidad de educadores para la cultura científica como uno de los campos que refuerzan la labor docente, sobre todo en el medio de la educación secundaria, nivel educativo que suele adolecer de la atención de las vocaciones científicas para la formación ciudadana. Por eso propongo un análisis retrospectivo de la comunidad de educadores iberoamericana para la cultura científica (CECC), partiendo de mí experiencia en este proyecto.

"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo". Del político estadounidense Benjamin Franklin

Recordemos que a ocho años de constituida la comunidad fue creada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en el contexto de su programa denominado Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios, con el fin de compartir experiencias relacionadas con la lectura y escritura, permitiendo la colaboración de actividades conjuntas. Remontándonos a sus inicios, este proyecto comenzó desde julio de 2009, en donde la OEI tiene una gran comunidad de educadores, que a lo largo de estos ocho años ha ido permitiendo una visión diferente de aprender ciencias, la cual fue complementada desde el 2014 por medio del Instituto Iberoamericano de la Ciencia y la Matemática IBERCIENCIA.

Dentro de las muchas funciones y alcances de Iberciencia podemos nombrar: la investigación e innovación, la formación, la evaluación, la promoción y la transferencia de conocimientos. Todas estas acciones en el marco de la Meta General 5: Mejorar la calidad y el currículo escolar a través de la Meta específica 12 (de las Metas educativas 2021): Ofrecer un currículo que incorpore la lectura y el uso del computador en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en el que la educación artística y la educación física tengan un papel relevante, y estimule el interés por la ciencia, el arte y el deporte entre los alumnos.

Recordando que las actuaciones de IBERCIENCIA son coordinadas con otros desarrollos institucionales de la OEI: IBERTIC y CAEU, ahora temporalmente con DilvugaRed y el aplicativo Telegram, para lograr que la incorporación de la cultura digital en la enseñanza de las ciencias y la matemática sea una realidad que posibilite una mejora significativa en las prácticas educativas en el primer caso y se use la experiencia y trayectoria del CAEU en las actuaciones de formación docente.

Como nos lo confirma la profesora Ana Cereni desde Parana: Iberciencia, ha demostrado el valor de pensar juntos con compañeros iberoamericanos que se hallan distantes físicamente entre sí, procedentes de culturas disimiles. Esta identidad, que puede haberse iniciado con rasgos culturales similares, aunque a veces con tradiciones diferentes. Hoy se afianza porque han sido homogeneizados por los medios de comunicación. Cereni nos aporta una visión antropológica, en donde retomando a Martin Buber, en Yo-tu, nos comenta magistralmente de esta dimensión del encuentro con los otros, necesaria a todo ser, dando lugar a una pedagogía del encuentro. Gracias al tú, me vínculo con mi propio yo, y desde allí me uno a mis colegas, compañeros y a la humanidad toda, demostrando propiedades oníricas y volitivas propias de la praxis educativa.

En esta línea de pensamiento aprovecho este escrito para agradecer la oportunidad de ser uno de los pioneros en formar parte de la comunidad. Recuerdo que en principio se ofrecían unos cursos seminarios temáticos (antes obligatorios), de los cuales efectué dos: Casos simulados sobre controversias tecno-científicas y el de la Educación CTS. Los otros que comúnmente se ofrecían eran: Educar para valorar, educar para participar, el aula como comunidad de investigación solidaria, la Cultura Científica, la matemática en la vida cotidiana y por último dinamización matemática y la Comunicación de la ciencia o participación pública.

Los cursos seminario que tome incluían un componente didáctico enfatizado en la aplicación de casos simulados de educación CTS, los cuales favorecían la participación de los estudiantes en el aula a partir de controversias sobre temas relacionados con la salud, el medioambiente, el transporte, la energía, la alimentación, el urbanismo, el deporte y la relación TIC y educación, entre otros.

Esta comunidad realizada en sus comienzos con la subvención de la AECID y en la actualidad de la Consejería de Innovación y Conocimiento de la Junta de Andalucía tiene actualmente más de 4.800 miembros de todos los países de Iberoamérica.

Una mención especial merece el comité moderador de la comunidad presidido por Juan Carlos Toscano Grimaldi, actual Secretario Técnico de Ciencia de la OEI desde 1998, con la ayuda inicialmente del ingeniero de telecomunicaciones Oscar Macías y con la colaboración muy cercana de Joaquín Asenjo, profesor de educación física y experto en TIC y Mariano Martín Gordillo, profesor de filosofía, en las tareas de evaluación de las comunicaciones enviadas por los docentes miembros; acompañados de varios docentes universitarios: Carlos Osorio (Univ. del Valle), Walter Bazzo (Univ. Federal de Santa Catarina) y José Antonio López Cerezo (Univ. de Oviedo). Todos ellos promueven una comunidad cada vez más fortalecida, incentivando trabajos colaborativos entre sus miembros.

En cuanto a las bondades a resaltar, puedo mencionar que los miembros cuentan con la posibilidad de participar en los proyectos formativos de IBERLECTURA.

Dentro de sus actividades podemos mencionar, con mayor énfasis:

  • Brindar e impulsar un servicio formativo con regularidad para el profesorado
  • Posibilitar la comprensión y utilidad de las TIC, especialmente Internet.
  • Brindar una plataforma virtual en la que se desarrollen procesos de interacción y colaboración.
  • Integrar las dos grandes regiones lingüísticas de Iberoamérica (la de habla portuguesa y española)
  • Promulgar e incentivar el amor por la lectura y la escritura en la educación.

 

Es necesario recordar que la creación de materiales didácticos que fomenten la cultura científica promueve una formación a distancia, enfatizada en las necesidades reales del aula, haciendo plausible una consolidada labor en red, panorama que explica el éxito de esta organización.

La comunidad en mención se ha constituido como un espacio de cooperación entre profesores de Iberoamérica, fortalecida porque sus integrantes son actores activos de una red consolidada por las contribuciones de sus integrantes.

En esencia, lo que me ha llamado la atención es la apertura de fronteras disciplinares, teniendo como eje central una ciencia viva y controvertida por sus matices, como por ejemplo se pueden evidenciar las acciones transdiciplinares de trabajos expuestos que no se limitan al laboratorio sino que incorporan también estudios sociales y de campo, y en los que es posible evidenciar lasos académicos entre la ciencia y las humanidades a través de investigaciones creativas.

Según el español Mariano Martin Gordillo y el colombiano Carlos Osorio se publican en el espacio virtual de la CECC siete nuevos materiales didácticos en los que, a partir de documentos periodísticos de medios iberoamericanos, se evidencian actividades que promulgan la comprensión lectora, el diálogo y la participación ciudadana en temas tecno-científicos. Alcanzando la cifra cercana a los 420 materiales, que se encuentran disponibles para los docentes interesados en impulsar estas prácticas pedagógicas con sus estudiantes.

De acuerdo con Gordillo y Osorio la cultura científica es un ámbito en el que los medios de comunicación y la escuela tienen excelentes oportunidades de encuentro. Reforzándonos la idea que alfabetizar a los ciudadanos, también en el ámbito de la ciencia y la tecnología, es un propósito central de la educación escolar. De acuerdo a estos pedagogos facilitar información y perspectivas de análisis, también en relación con los avances de la ciencia y la tecnología, es una finalidad primordial de los medios de comunicación, especialmente de la prensa escrita. Por tanto, podemos deducir que los documentos periodísticos, cuando son rigurosos y están bien organizados, son un buen referente para el aprendizaje de una cultura científica atenta a las cuestiones del presente y abierta a los retos que esperan a los ciudadanos del futuro.


Foto tomada en el Colegio Ramón Jimeno de Bogotá Grado Once Promoción 2010 (Colombia)

En la imagen anterior coloco una evidencia de trabajo con los jóvenes de grado once de la promoción 2010; hoy todos universitarios y finalizando sus carreras, se constituye sin duda en un aporte inmenso el trabajo con los materiales de la comunidad de educadores por medio de la metodología de los casos simulados de controversias tecno-científicas.

El trabajo en colaboración, el desarrollo de proyectos, la organización de espacios para el debate y la simulación de controversias sin duda se constituyen en herramientas significativas para aprender a conocer, pero son esencialmente relevantes cuando de lo que se trata es también de aprender a valorar y a participar. Por eso, la inclusión de estos fines en la educación para la cultura científica requiere la implementación de nuevas estrategias de trabajo en el aula y el diseño de materiales didácticos orientados hacia una educación en la que el aprendizaje conceptual se concilie con esos otros fines usualmente postergados.

Particularmente me siento contento por colaborar en este proyecto, inicialmente con el diseño de algunos materiales y las actividades propuestas para la formación a distancia. Acciones que recaen en los estudiantes lo que hace valioso el proyecto, así como en el perfeccionamiento docente, tan descuidado muchas veces.

A manera de Colofón

De acuerdo con la educadora Ana Cereni las comunidades y redes educativas colaboran en profundizar, corregir y potenciar al propio pensamiento. En donde sobresale la praxis genuina de la educación, la cual reposa en principios como el humanizar y moralizar. Además de brindar ciencia, y en el mayor grado de avance, es deber educativo formar conciencias, espíritu de grupo solidario, fundamentado en valores y derechos humanos necesarios para forjar proyectos de vida de futuros ciudadanos solidarios con la sociedad que los cobija y de paso afianzando sus proyectos de vida como personas potencialmente integrales que colaboren desde su ámbito familiar a una mejor sociedad.

 

Bibliografía de Referencia

Cerini Ana (2017) A mí me ayudan la comunidad y las redes a reflexionar ¿Y a usted? Parana. Entre Ríos. Argentina. Iberciencia. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. Agosto. Disponible en: http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?A-mi-me-ayudan-la-comunidad-y-las-redes-a-reflexionar-Y-a-usted

Martin Gordillo M. y Osorio Carlos (2012) Comunidad de educadores iberoamericanos para la cultura científica. Una red para la innovación. En: REVISTA IBEROAMERICANA DE EDUCACIÓN. N.º 58, pp. 193-218 (1022-6508) - OEI Disponible en http://rieoei.org/rie58a10.pdf

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