Inés Rodríguez Hidalgo "La solución de los grandes problemas de la humanidad pasa por la ciencia”

“La solución de los grandes problemas de la humanidad pasa por la ciencia”

Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia de Valladolid, asegura que su vocación es la divulgación científica

CGP/OEI-AECID/DICYT Tradicionalmente, los estudiantes que eligen carreras vinculadas con la ciencia sueñan con lograr avances en la investigación o desarrollar productos industriales novedosos. Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia y especialista en divulgación, aboga por que los recién licenciados dirijan también su carrera profesional hacia la comunicación científica. A su juicio, por la ciencia pasa la solución a los grandes problemas de la humanidad, el cambio climático, la crisis energética o el reparto desigual de recursos, unas dificultades que diariamente ocupan las páginas de los periódicos.

¿En qué momento se despertó su interés por la ciencia?
Siempre me han gustado las artes y las ciencias. En séptimo de básica fue la primera vez que estudié Física, y eso de entender como funcionaban las cosas me parecía muy atractivo, destripar el funcionamiento de los objetos y de la naturaleza. Después, en el Bachillerato y casi hasta última hora, cuando ya había empezado la carrera, tuve dudas sobre si quería ser Física o cirujano. Me decidí por la Física y desde el principio me gustó la astrofísica, posiblemente porque es lo más grande, lo más lejano, lo que responde a las grandes preguntas y quizá lo que te saca del entorno y te hace llegar hasta los confines del universo.

¿Cómo llegó hasta el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), de donde procede?
Estudié el primer ciclo de Físicas en Salamanca, de donde soy, y quise hacer la especialidad de astrofísica en Madrid. Estuve allí en cuarto y quinto curso y me quedé un año más a hacer la tesina. Ya en mayo de 1985 solicité una beca-contrato en el Instituto de Astrofísica de Canarias para hacer la tesis, y no me la dieron, no tenía un expediente muy brillante y quedé en la cola. En ese momento me replantee la vida, tenía estudios de música y ya me había puesto a trabajar en una academia de Salamanca y me presenté a una prueba de sustitución en el conservatorio. Pero en noviembre me llamaron del IAC porque habían concedido una subvención apara un proyecto de investigación concreto sobre física solar y parte era para contratar a una persona para hacer la tesis. Al final estuve 23 años, fui empalmando una beca con otra y terminé como profesora del Departamento de Astrofísica de la Universidad de La Laguna e investigadora del IAC, que están íntimamente ligados.

En cuanto a su faceta divulgadora, ¿cuándo la inició?
La primera vez que di una charla fue en un curso en Las Palmas, sobre 1993, y partir de entonces descubrí mi auténtica vocación, me gusta mucho la astrofísica y más que la docencia y la investigación me gusta la comunicación para grandes públicos, cambias un poco la especialización por dar una información más amplia que puede no ser completa pero siempre veraz, y por dirigirme a una audiencia más amplia y heterogénea. A partir de entonces me fui implicando cada vez más en organización de conferencias, cursos y todo tipo de actividades de divulgación, junto con la investigación, y durante tres años, de 2005 y 2007, fui directora del Museo de la Ciencia y del Cosmos de La Laguna compartiendo esta labor con la docencia universitaria.

Se cumplen cinco meses desde su llegada al Museo de la Ciencia de Valladolid. En ese momento manifestó su intención de que el Museo se abriera a la sociedad y de incorporar las nuevas tecnologías de forma activa. ¿Qué balance puede hacer en este tiempo?¿cómo van esos proyectos?
Me siento contenta, es un trabajo bonito y estimulante pero vertiginoso. Hay que establecer contactos con la Universidad, con las entidades bancarias, con las instituciones culturales…A todo ello hay que unir el conocer al personal, esto no sale adelante si no es mediante una labor de equipo. Llevamos cuatro meses trabajando juntos y ya sabemos quienes somos, además mantengo reuniones frecuentes con los responsables de las distintas áreas. En cuanto a los proyectos, es pronto para hacer balances muy significativos pero está todo en marcha, como la creación de una nueva web. Esto estará antes de final de año, antes de las vacaciones se dejará adjudicada su construcción y será muy diferente de lo que había, con tecnología 2.0, un blog, presencia en redes sociales, y la posibilidad de que los visitantes puedan dar su opinión sobre actos o iniciativas. Con ello, matamos dos pájaros de un tiro, nos implicamos cada vez más en nuevas tecnologías y cubrimos el objetivo de abrirnos a la sociedad, aunque no sean las únicas iniciativas que llevemos a cabo en este sentido. Además, tenemos un otoño “calentito”. Inauguramos el 3 de septiembre una exposición de producción propia que explora los lagos esteparios, con son iguales en Mongolia que en castilla y otras cuencas de la península ibérica geológicamente hablando. Sin embargo, los seres vivos que habitan en ellos son ligeramente diferentes y fósiles del mioceno. En octubre vamos a inaugurar otra exposición propia sobre Darwin, vinculada a un ciclo de conferencias. Sólo falta una para completarlo, vamos a contar con Anastasio Rojo, Manuel Soler, José Luis Sanz, una profesora de La Laguna experta en el papel de la mujer en la evolución y espero contar con Bermúdez de Castro. Vamos a celebrar también la semana de la ciencia con una exposición fotográfica y charlas, una impartida por mi sobre el número 13 en la ciencia. Y, entre otras cosas, a finales de noviembre el Museo acogerá el primer seminario internacional de investigación criminal, un curso abierto con talleres didáctico en el que posiblemente contemos con un miembro del FBI especialista en perfiles criminales.

A parte de la labor divulgadora que hace el Museo, ¿cómo se encuentra la divulgación en otros ámbitos?
Pienso que estamos mucho mejor que hace unos cuantos años, cuando yo empecé en este mundo. En ese momento para muchos investigadores la divulgación era una tarea menor y un poco despreciable, el que no valga para hacer investigación que se dedique a la divulgación. Y eso yo creo que es una opinión absolutamente equivocada. La divulgación es imprescindible porque es la sociedad la que en último término paga la investigación científica, que es muy cara, y si no aprendemos a “vender la moto” al público, que es el que tiene que apoyar la labor investigadora ante los políticos, lo llevamos muy mal. Además creo que el retorno de la ciencia a la sociedad no debe darse sólo en forma de tecnología y aplicaciones, también en el aumento y fomento de la cultura científica. En ese sentido la divulgación es imprescindible, y más cuando cada vez más se especializa la ciencia y más complicado es entender el lenguaje específico, incluso entendernos entre unos científicos y otros en distintas especialidades de la misma área. Muchos investigadores puede que no se impliquen en divulgación porque en el fondo saben que es muy difícil, tienes que hacer un gran esfuerzo en digerir toda la información y traducirla a un lenguaje asequible para el público no especializado.

¿Es posible divulgar información sobre todas las áreas científicas?
Yo soy una optimista de la divulgación y pienso que absolutamente todo se puede divulgar. Cuanto más complejo es el tema más esfuerzo tienes que hacer de traducción. Pero eso no quiere decir que sea imposible. Todo se puede divulgar pero igual que no todo el mundo vale para la investigación y la docencia no todo el mundo vale para comunicar la ciencia. Creo que es positivo que la divulgación se vaya profesionalizando, hoy día hemos aprendido algo muy importante de los americanos, y es que cualquier proyecto de investigación tiene que tener una parte de sus recursos para la divulgación, la comunicación pública de lo que van a hacer y de los resultados. La NASA lo haciendo desde hace tiempo y aquí empezamos a aprenderlo, y también que haya jóvenes que terminan sus carreras científicas y que deciden que en lugar de dedicarse a la docencia en un instituto o a la investigación en un laboratorio puedan trabajar en una librería científica, en un museo de la ciencia o en un área de cultura o difusión científica de una institución. Además, el éxito de esta empresa pasa porque colaboremos los medios de comunicación y los investigadores, estamos condenados a entendernos en vez de a competir o a pelearnos.

En su labor divulgadora destaca la publicación de libros. Ahora prepara uno sobre astrología.
Llevo escribiendo ese libro desde hace mucho tiempo, La astrología, vaya timo, me da rabia porque quería que saliera en el año de la Astronomía pero apenas tengo tiempo para continuarlo. Es un estudio crítico sobre la astrología, desde el punto de vista de un escéptico. Pretendo, con humor, de forma desenfadada y en segunda persona como una carta, dar a las personas que creen en esa práctica, porque de ciencia no tiene nada, argumentos para saber que no tiene fundamento, sólo fe. No tengo mucho tiempo y ahora me dedico más a las charlas, que uno ya las tiene preparadas y las adapta a la audiencia. En esa parte no me he descolgado porque siempre he querido mantener la divulgación en primera persona, me gusta el contacto con el público.

¿Qué le ha aportado la ciencia?
Una manera de afrontar la vida, de organizar la cabeza. La ciencia es parte indispensable de la cultura, hoy en día nadie puede decir que es culto sin saber nada de ciencia. Además, al resto de la cultura, quizá la mal llamada cultura humanista, la ciencia le ha aportado una perspectiva muy innovadora, abierta, rigurosa y escéptica, algo característico de la ciencia y buenísimo, porque hace a cada uno más humano y dueño de su propia vida y de las decisiones que toma. No es incompatible con el sentimiento, con el disfrute artístico, con la cultura en el sentido que se ha conocido tradicionalmente, ni con divertirse.

¿Qué aspectos de la ciencia transmite a los jóvenes?¿Cómo se pueden favorecer las vocaciones?
En manos de los museos de ciencia y de los divulgadores, está ya no crear vocaciones científicas, sino el favorecer actitudes positivas hacia la ciencia. De las vocaciones científicas quienes mejor se ocupan son quienes conviven con los estudiantes en su época de adolescentes, los profesores, en sus manos está que los chicos odien la ciencia o se enamoren de ella. En mi labor divulgadora hacia jóvenes no he intentado transmitir que sea imprescindible dedicarse a la ciencia, no todo el mundo tiene vocación de cantante, de deportista de élite, de científico o de escritor, pero sí que es imprescindible conocer un poco de ciencia para vivir en la sociedad actual. Por ejemplo, para no utilizar la tecnología a ciegas, uno puede ser un mero y simple usuario del ordenador, del ipod, de la PDA o del móvil o puede tener un poco de idea de lo que hace. Por otra parte, no hay más que abrir un periódico para ver que estamos bombardeados por noticias de ciencia, que algo esté científicamente probado se ha convertido en un marchamo de calidad. Si no tienes un poco de idea de ciencia estás perdido. Además, estamos en una situación en la que el mundo tiene graves problemas, de agotamiento de las fuentes de energías tradicionales, de cambio climático, de explotación de la tierra y reparto equitativo de los recursos… todos estos problemas no los van a solucionar ni los literatos, ni los músicos, ni los astrólogos, ni las autoridades religiosas, ni los políticos, no sé quien tiene la solución, pero que pasa por la ciencia con toda seguridad. La solución de los grandes problemas de la humanidad pasa por la ciencia, y yo espero que los jóvenes se decidan a ser protagonistas de este asunto.
 

 

 

 

      

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