Retoma México su camino hacia el espacio
Entrevista a Fernando de la Peña Llaca

Agencia ID. OEI-AECID. El pasado mes de julio de 2010 el gobierno mexicano emitió el decreto de Ley por el que se creaba la Agencia Espacial Mexicana (AEXA), como un organismo público descentralizado, con patrimonio propio y autonomía técnica. La resolución acarreó críticas en varios sectores de la opinión pública; pero lo cierto es que se trató de un proyecto aprobado en el Congreso por todos los partidos políticos y, sobre todo, respaldado por la comunidad científica de este país.

Al respecto, el ingeniero Fernando de la Peña Llaca, principal promotor de AEXA, comentó en entrevista las razones expuestas a la clase política mexicana que dieron pie a la creación de la Agencia, así como la pertinencia que tiene crear un órgano de estas características en un país que invierte apenas 0.34 por ciento de su Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología.

¿Por qué es necesario crear una agencia espacial mexicana cuando existen otros rubros en los que se puede invertir para la ciencia y tecnología?

La pregunta es muy pertinente. El país atraviesa por varios problemas más importantes por atender en la Tierra antes que mirar al espacio, pero esa pregunta también la hicieron naciones como India y Brasil antes de establecer su agencia espacial, cuando contaba con gran parte de su población sumida en la pobreza, como ocurre en México, de lo que se dieron cuenta es que era una inversión, y que todo lo que fueran a desarrollar podrían comercializarlo. La nación asiática, por ejemplo, tiene en el mercado global gran porcentaje de los productos creados por la agencia. En tanto Brasil, con quien teníamos un nivel similar en la década de 1980, en la actualidad son socios tecnológicos de la Estación Espacial Internacional y su experiencia les ha permitido crear una de las empresas de aviación más importantes a nivel mundial.

Por la parte económica, hay un estudio de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) que refiere que por cada dólar que inviertes en ciencia espacial recuperas hasta siete a la hora de comercializar las tecnologías; otro análisis realizado por China argumenta que ellos recuperan hasta 14 por cada dólar que invierten. Lo que nosotros creemos es que en México se podrían recuperar 10 dólares por unidad, eso revertiría mucho nuestra dependencia tecnológica y diversificaría la economía mexicana, al crear empleos bien remunerados.

Antes de proyectar la Agencia, ¿se analizaron las capacidades tecnológicas del país?

Desde el pasado la teníamos la capacidad. Este no es el primer intento por tener presencia espacial, pues en el siglo pasado tuvimos la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, pero después se presentó una brecha tecnológica que aún no superamos. Lo que debemos aprovechar es el número de ingenieros y científicos que se generan en la actualidad y convencerlos de que en su país puede haber una oportunidad de desarrollo, pues la fuga de cerebros continua siendo un problema.

En cuanto al recurso interno, tenemos megauniversidades de calidad internacional que pueden generar recursos humanos de calidad, como es la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional o el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, también hay entidades estatales como Universidad Autónoma de Chihuahua que está en el cluster aeroespacial mexicano (al norte del territorio nacional), donde se genera ingeniería de muy buena calidad en la materia. Por lo que respecta al sector industrial, tenemos acercamientos a través de la Secretaría de Economía con organizaciones patronales. Lo que buscamos en la Agencia es contar por un lado con la industria y el sector académico-científico, y por el otro con el apoyo gubernamental.

Uno de los problemas del desarrollo científico-tecnológico de México es que no existe vinculación entre los sectores, ¿Cómo va a lidiar la Agencia con ello?

Lo que queremos hacer es que los investigadores vean en AEXA un aparato donde sus desarrollos patentados sean aplicables en cuestiones espaciales, y después, por medio de ProMéxico (organismo gubernamental de exportación y atracción de inversión) y la Secretaria de Economía, busquemos empresas mexicanas capaces de domesticar la tecnología y aprovecharla en el mercado a fin de generar ganancias. De esta manera, la Agencia puede ser una especie de motivador para promover la vinculación entre los sectores involucrados en el tema de la innovación (academia, empresa y gobierno).

Cuando se anunció el decreto de creación de la Agencia Espacial Mexicana hubo muchas críticas en la opinión pública, pero no así en el sector académico-científico, ¿qué lectura debemos tener al respecto?

Durante la promoción de la Agencia y después de su decreto ha habido acercamiento con todos los sectores involucrados del lado académico, y todos coincidimos que era necesario un órgano de estas características. Ahora, las críticas hacia un proyecto como este son comunes, incluso la agencia más exitosa (la NASA) del mundo las tiene en su país, pero creo que conforme se obtengan resultados van a reducir, por ello debemos ir socializando los desarrollos.

Uno de los argumentos en los que se basan las críticas se refiere al origen del presupuesto de la Agencia, ¿Se van a valer del Ramo 38 (con el que opera el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), o se tomará del presupuesto de otra secretaría?

No, quedó sectorizado en el rubro de Comunicaciones y Transportes, aunque en primera instancia se pensó en el ramo 38 (de Conacyt). La inversión de la Agencia, como está planteada, en un inicio va a ser casi en su totalidad con apoyo del gobierno federal, pero esperamos que en a partir del quinto año de operación el porcentaje de inversión sea 30 puntos del gobierno federal, 15 de los estados que desean participar y 55 de inversión privada, otras agencias espaciales y entidades internacionales. De esa forma, garantizamos el funcionamiento sin depender de los vaivenes económicos del país. Incluso, la misma Ley de la Agencia Espacial Mexicana contempla recursos autogenerados, como es la comercialización, conseguir apoyos o inversión de otras industrias.

Mencionó que los gobiernos estatales también podrán contribuir, ¿cómo será su participación?

Seguimos un modelo que contempla 10 centros a lo largo y ancho del territorio nacional. En primera instancia arrancaríamos con tres. Uno en el estado de Hidalgo (centro), donde se plantea la base de comunicaciones y desarrollo; otro en la Universidad Autónoma de Chihuahua (al norte), para un centro de tecnologías avanzadas, y en Quintana Roo (al sur) desarrollar una plataforma de lanzamientos que podría incluso aprovecharse por otras agencias espaciales, pues despegar cohetes desde allí involucra grandes ahorros en comparación a la Florida, debido a que el planeta gira más rápido conforme te acercas al Ecuador, entonces si tu despegas un cohete desde Chetumal ya tienes casi un 10 por ciento de ahorro de combustible o puedes llevar más carga ,lo cual se traduce en miles de millones de dólares.

El ingeniero Fernando de la Peña Llaca ha tenido experiencia en el sector aeroespacial a través de una estancia en la NASA, donde ha formado parte de proyectos en torno a mejoras de naves espaciales. Coordinó el equipo responsable del cabildeo político de la iniciativa de la Agencia Espacial Mexicana ante el Congreso de la Unión, y presentó el proyecto en la Presidencia de la República.

 

 

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