Programa Conectar Igualdad. Segunda parte 

Vera Rex: “La finalidad de la capacitación no es que los profesores aprendan informática”

Manuel Crespo. (OEI-AECID). Motorizado por un fuerte respaldo estatal y un alcance a todas luces ambicioso, el programa Conectar Igualdad repartirá, en el lapso de dos años y medio, tres millones de computadoras portátiles entre los alumnos y profesores de escuelas secundarias públicas, colegios de educación especial e institutos de formación docente de toda la República Argentina.

Iniciado oficialmente a mitad de 2010, el proyecto es una de las apuestas fuertes del gobierno de la Presidenta del país austral, Cristina Fernández de Kirchner, y está codirigido por un comité ejecutivo integrado por representantes del Ministerio de Educación, el Ministerio de Planificación Social, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y la Subsecretaría de Innovación Tecnológica. También participan del proyecto el Canal Encuentro y el portal Educ.ar, que estará a cargo de la elaboración de los recursos digitales que se irán sumando progresivamente al trabajo en las aulas.

Uno de los aspectos más relevantes y espinosos del proyecto es la capacitación de los profesores. La reformulación del papel de los maestros —así como también del rol de los alumnos y de la escuela en un sentido general— supone un cambio de gran envergadura en la fisonomía del aula. La responsabilidad de llevar este desafío a buen puerto está a cargo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que desde su oficina regional en Buenos Aires ya ha dado comienzo a cursos virtuales para unos 14.000 profesores de todo el país. Esta cifra se irá multiplicando con el correr de los meses. Vera Rex, representante del área de TIC y educación de OEI Argentina y coordinadora de la capacitación, describe en esta entrevista los pormenores del quehacer pedagógico de Conectar Igualdad, aspecto de vital importancia para su éxito a futuro.

PREGUNTA:           ¿Cuál es el rol de la OEI dentro de Conectar Igualdad?

RESPUESTA: Como organismo de cooperación internacional, OEI aporta dos líneas al programa. La primera tiene que ver con el trabajo de capacitación virtual. La segunda es la Unidad de Investigación, Monitoreo y Seguimiento, que está integrada por OEI y Educ.ar. En lo respectivo a esta segunda vía, lo que se está haciendo ahora es una tarea de relevamiento que se va a concretar a lo largo del período 2011-2012, cuando el programa ya se haya consolidado. La capacitación virtual, por el contrario, ya está en pleno funcionamiento. La oferta de OEI consiste en tres niveles de participación para capacitar a los profesores en el uso de las computadoras portátiles en el contexto del aula. Hay a disposición un nivel inicial, un curso básico y un curso de especialización, además de una cantidad de ofertas de capacitaciones temáticas. El nivel inicial consiste, básicamente, en un documento de lectura elaborado para presentar y anticipar el escenario del “uno a uno”. Este documento, que está en línea desde hace tiempo, les sirve a los maestros para comprender de dónde viene la necesidad de instalar el modelo “uno a uno” y la evolución de la idea con el correr de los años. El usuario comienza a trabajar a partir de dos o tres ejercicios que también se pueden descargar de Internet, con el propósito de comenzar a interactuar con el mundo digital. El nivel inicial es autodirigido, cada usuario se encarga de hacerlo por su cuenta. En la segunda etapa de la capacitación tenemos puesta gran parte de nuestra artillería. El curso básico consiste en una capacitación virtual de doce semanas. Alrededor de 120 horas de cursada, aunque en algunos casos pueden ser menos o más: todo depende del ejercicio previo con el que cuente el docente. La clase virtual está organizada en función de una serie de actividades. Está basada en el modelo de la tutoría, así que cada grupo de docentes tiene un tutor virtual. En general elegimos formadores de formadores, casi todos profesores de institutos del nivel superior. Se trata de una tutoría con un gran nivel de cercanía entre los actores, muy dialogada, de manera tal que los profesores no se sientan solos frente al contexto de intangibilidad inherente a la propuesta virtual.
 
P: ¿Cuántos tutores están trabajando en las capacitaciones virtuales? ¿Cuál es la demanda de profesores que se están inscribiendo?

R: Este año hicimos una primera apertura de la inscripción, considerando que íbamos a empezar en agosto o septiembre, cuando los equipos comenzaran a ser entregados en algunas pocas escuelas. Lo concreto fue que el interés fue masivo y la cantidad de inscripciones superó nuestra idea original. Se inscribieron profesores de escuelas que ya habían recibido las computadoras, profesores que aún no las recibieron y profesores que no las van a recibir, por ejemplo docentes de escuelas privadas. Cada tutor tiene a su cargo 120 personas divididas en dos aulas virtuales de 60 cursantes cada una. El trabajo es bien intenso y el intercambio muy personalizado. En números totales, en esta primera etapa estamos trabajando con unos 14.000 profesores. Es un número grande, pero esperamos que crezca en muy breve tiempo. A medida de que se sigan entregando computadoras, la demanda será todavía mayor. Acabamos de abrir una nueva tanda de inscripción: se anotaron 5600 profesores más, de modo que ya estamos en un número de unos 19.000 profesores. Nuestro plantel de tutores, unos 140, está repartido por todo el país, con el objeto de que cada aula se organice a través del componente de pertenencia local.

P: En detalle, ¿cómo se desarrolla la capacitación?

R: Una vez que se inscribe, al profesor se le asigna un nombre de usuario, una clave, un tutor y un aula virtual. El curso básico es un ambiente resguardado, cerrado, adonde sólo tienen acceso los 60 profesores y el tutor. La interacción se da a través de foros, correo interno, chat y una herramienta de videoconferencia que algunos ya han probado, aunque esto último requiere de una buena conectividad, algo que varias provincias no tienen. Se podría definir a las clases virtuales como documentos enriquecidos. Antes de dar el curso, los propios tutores pasaron por la experiencia de la capacitación. O sea que hicieron lo que ahora les están pidiendo que hagan a los profesores que tienen a su cargo. Esto nos permitió ampliar nuestro panorama acerca de qué aspectos del aprendizaje digital son obvios y qué otros no. Los tutores aportaron nuevas ideas, también, de modo que a lo largo de la primera instancia el curso básico se ha ido puliendo y ensanchando. Seguiremos trabajando en él una vez que termine la primera cursada.

P: ¿Qué se busca enseñar a los profesores?

R: La finalidad del curso básico no es que los profesores aprendan informática. Ésa era una expectativa de muchos cuando se anotaron. Muchos nos decían: “Quiero ver cómo se usan las netbooks”. Bueno, por ahí no va la idea. ¿A usted alguien le enseñó a usar el teléfono? La tesis con las computadoras es la misma. Entonces, ¿qué es lo pretendemos con el curso básico? Nosotros lo consideramos como una experiencia de aproximación al mundo digital. Una aproximación que ya viene con el modelo “uno a uno” incluido. Es decir, necesitamos que los profesores ya vayan pensando en distintas estrategias para aplicar el uso de la computadora entre sus alumnos en este contexto. Cómo aplicar determinado programa o determinada herramienta: de eso se trata. La intención de aproximar al docente al uso del instrumento digital tiene que ver con nuestra percepción de que al profesor, sobre todo en la escuela secundaria, no le faltan ganas de incorporar las TIC. Lo que le falta es la experiencia de lo digital. Le falta eso de enfrentarse a la computadora y resolver un ejercicio a partir de ella. Ahora vamos promediando la sexta semana en algunos de los cursos, la séptima en otros, y ya se notan varios cambios muy interesantes. Profesores que tienen algunas dificultades ya están conversando sobre ellas en los foros. No se asustan y buscan soluciones. Saben que si comunican su dificultad, otro podrá ayudarlos. Empiezan a decir cosas como “Lo disfruté”, “Por fin puedo hacer lo que hace mi hijo” o “Ahora sé de dónde mi hijo baja la música”. Este tipo de avances empoderan al docente, le devuelven su papel de mediador

P: ¿Cuáles son las dificultades más frecuentes?

R: Parece contradictorio, pero en ocasiones un cursante virtual te dice mucho más de sí mismo que un cursante presencial. El cursante virtual te tiene que escribir para decirte que tiene miedo a los virus, que desconoce tal programa, que logró aplicar una herramienta y eso lo pone feliz. Nosotros mantenemos contacto con los tutores a través de una red exclusiva, donde semana a semana van contando qué tal les va. Son ellos los que nos acercan las opiniones y los hallazgos de los profesores cursantes. En lo que tiene que ver con posibles temores, éstos son los mismos que los profesores cursantes manifiestan en cualquier otra instancia: que los alumnos van a estar mirando la computadora en lugar de estar mirándolos a ellos, que van a hacer “copiar y pegar” todo el tiempo. En el curso básico tratamos de estudiar y disolver esos miedos. Por ejemplo, ¿cómo evitamos el “copiar y pegar”? Nuestra propuesta no es ir sólo a por la prohibición, sino buscar una alternativa más interesante que evite el vicio. En un ejercicio les damos una frase famosa y les decimos: “No quiero que me digas nada acerca de quién la dijo, sino cuál fue la reacción que provocó”. Ahí ya no funciona el “copiar y pegar”. ¿Quién dijo esta frase? Guillermo Brown. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué estaba pasando en el lugar? ¿Estaba presente San Martin en ese momento? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué?

P: ¿Sólo se han inscrito docentes?

R: No. De hecho, un perfil que nos parecía interesante para asimilar era el de los preceptores, quienes se pasan el día entero con los alumnos. Cuando falta un profesor, quien asume el control del aula es el preceptor. En el presunto escenario de que el profesor falte, ¿qué van a hacer los chicos? Seguro abrirán la computadora. El preceptor debe estar capacitado para asistirlos y colaborar en ese momento. También fueron convocados los profesores de escuelas especiales. El curso no es exclusivo ni para un determinado público específico. Se trata de una introducción a la experiencia digital que puede beneficiar a todos los profesionales de la enseñanza por igual.

Plan para Iberoamérica

Desde el mes de junio el Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI ha reunido a los mejores especialistas iberoamericanos en el diseño, formulación y ejecución de una acción formativa sobre TIC y Educación en el marco del Programa Metas Educativas 2021.

A mediados de diciembre estará abierto a todos los docentes iberoamericanos interesados en mejorar su conocimiento sobre las TIC en el mundo educativo.

Para ello la experiencia de Argentina será un punto de partida que garantice la pertinencia y calidad de la oferta.

En caso de estar interesado en recibir información cuando se abra la convocatoria puede rellenar este formulario.

R: ¿La capacitación seguirá abierta al infinito o se cerrará en determinado momento? ¿Existe un número final de profesores al que pretenden llegar?

R: Trabajaremos hasta que las velas no ardan (risas). El año que viene habrá una demanda todavía más masiva, de modo que recién estamos empezando. Aunque este año terminaremos trabajando con casi 20.000 profesores, el año que viene estaremos triplicando esa cifra. Pasa también que muchos profesores que todavía no han recibido las computadoras ya han cursado la capacitación. Para ellos seguirá abierta la oferta de la cursada, a través de programas de especialización en TIC y educación. En la región hay una necesidad de generar perfiles híbridos, de que aparezcan docentes con competencias múltiples. Hasta el momento se trataba de una realidad disociada: buenos docentes, por un lado, y buenos tecnófilos, por el otro. Por eso estamos preparando este nuevo curso, destinado a especialistas. Este curso tiene una introducción consistente en dos módulos: “TIC y Educación” y “TIC y Sociedad”. Después sigue toda una serie de módulos optativos, que cada profesor eligirá de acuerdo con su área de especialidad: “Matemática y TIC”, “Física y TIC” y “Geografía y TIC”, entre otros. Por último, en el trabajo final, en el que se pretenderá alcanzar una suerte de integración, se verán temas de innovación, cómo hacer para generar proyectos y buscar nuevas maneras de enseñar con la herramienta digital. Éste sería nuestro nivel tres. A continuación nos gustaría ofrecer un espectro de cursos más temáticos y profundos, pensando siempre en el modelo “uno a uno”. Esto aún está en preparación y se generará junto a Educ.ar.

P: ¿Qué requisitos deben reunir los interesados para inscribirse?

R: Lo primero que hay que decir es que el curso es gratuito. Nosotros operamos sobre la base de la confianza. Les preguntamos a los interesados su nombre, su DNI, en qué escuela trabaja, cómo se llama su director, hace cuántos años trabaja en la docencia, cuál es su título. Lo que el interesado diga se toma por bueno. No chequeamos la información que nos envían. ¿Por qué? Básicamente porque de lo que se trata es de ofrecer una oportunidad de capacitación. Nuestra intención es que la enseñanza mejore. Después, si hay un profesor que nos entrega una identidad falsa, a la larga será un problema de él. Al fin y al cabo, ¿de qué le va a servir a una persona un certificado con datos que no son suyos? Lo que sí hacemos es un muy estricto seguimiento de la performance de los profesores y los tutores durante el curso. La plataforma registra cuantas veces entraron, cuántos “clicks” hicieron, cuántos archivos cargaron o descargaron, a qué hora se conectaron, qué días. Todo eso va quedando en una gigantesca base de datos. Además, los tutores tienen que armar una planilla de seguimiento pedagógico de cada cursante. Esto se hace a lo largo de las doce semanas que dura el curso básico, de manera que a su término el tutor obtiene un panorama general de su grupo.

P: ¿Existen diferencias entre la performance de aquellos cursantes que ya cuentan con las computadoras y la de aquellos que todavía no las tienen?

R: Se está notando recién ahora que estamos promediando la mitad del curso. Ya hay profesores que dicen: “Voy a hacer esto mismo con mis alumnos”. Al principio eso no pasaba. Sí era evidente una diferencia de rendimiento entre profesores que tenían una experiencia digital previa y profesores que no tenían ninguna, que recién empezaron a usar el servicio de correo electrónico para hacer el curso. En este caso, el que se tiene que encargar de acortar la brecha es el tutor, quien debe estar muy encima de los recién iniciados para poder apoyarlos y estimularlos.

 

 

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