Mario Pedrazuela "Tenemos joyas patrimoniales olvidadas entre los cajones de nuestros institutos históricos"

Clara B. Vías. OEI-AECID. El proyecto CEIMES lleva tres años rescatando patrimonio histórico de cajones, ficheros y rincones empolvados de los Institutos históricos de Madrid. Gracias a estos objetos, hoy podemos ver cómo aprendían ciencias nuestros antepasados. Nos lo va a contar Mario Pedrazuela, doctor en Filología Hispánica, profesor de la Universidad Carlos III y Gestor del Programa CEIMES.

El instituto Cardenal Cisneros se creó en 1845, año en que se aprueba el Plan de Estudios de Pedro José Pidal que reorganiza los estudios universitarios, creándose la Segunda Enseñanza Elemental y la Segunda Enseñanza de Ampliación y fundándose los primeros Institutos de Enseñanza Secundaria para impartir la primera. En Madrid, debido al gran número de alumnos que seguían los estudios elementales de Filosofía, se dispuso que dichos estudios se impartiesen indistintamente en el instituto del Noviciado, actualmente del Cardenal Cisneros, que tenía su sede en el edificio de la propia Universidad, en la calle de San Bernardo, y en el instituto de San Isidro, que con el nombre de Estudios de San Isidro venía dando clases desde muy antiguo. Los profesores de ambos institutos junto con los de la Facultad de Filosofía constituían un sólo claustro presidido por el Decano de la Facultad de Filosofía y catedrático de economía Política, don Eusebio María del Valle.

 

¿En qué consiste CEIMES?

Es un proyecto de I+D subvencionado por la Comunidad de Madrid, que desarrolla una labor de recuperación del patrimonio didáctico en los institutos históricos de la capital. Es decir, el instituto Cardenal Cisneros, San Isidro, Isabel la Católica (antiguo instituto escuela), Cervantes y el Lope de Vega. Y es que existe un patrimonio histórico científico y pedagógico de gran importancia, que en muchas ocasiones permanece totalmente abandonado. Nosotros nos encargamos de restaurar estos objetos, catalogarlos y ponerlos a disposición de los profesores para que lo puedan utilizar de forma pedagógica en la actualidad. Es decir, que no sean objetos que sólo tengan un valor museístico, sino también didáctico y pedagógico.

¿Qué instituciones colaboran en el proyecto?

Participan unos 40 investigadores de diferentes universidades e instituciones, como la UNED, la Universidad Complutense, la Universidad Autónoma, o la de Alcalá. Intervienen desde historiadores de la Ciencia, y de la educación, hasta los fotógrafos encargados de captar el material para hacer el inventario. También, es imprescindible agradecer la actuación totalmente desinteresada de los profesores de los institutos que participan en el proyecto.

Cardenal Cisneros, San Isidro, Isabel la Católica, Cervantes y el Lope de Vega… ¿Por qué esos institutos, precisamente, y no otros?

Porque cada uno de esos institutos representa un momento concreto de la Enseñanza Secundaria. Así se puede ver claramente la evolución cronológica vivida en materia educativa en Madrid, y por extensión, en España.

Explíquenos esa evolución…

Por ejemplo, el Instituto San Isidro fue creado en época de Felipe II, y cuenta con un patrimonio importantísimo, probablemente, el más significativo de todos. También tenemos el Cardenal Cisneros (1845), que supone el ejemplo prototípico de cómo era un Instituto en el XIX. Este instituto se destacó siempre por su importante labor científica. De ahí que cuente con un sobresaliente gabinete de historia natural, conservado en integridad. Y por último, está el instituto Isabel la Católica, creado en 1918. Ahí se ven los efectos tangibles de los nuevos métodos de enseñanza de la época: se empiezan a usar cuadernos, a tomar apuntes, no tenían libros, apenas había exámenes. Y también se hacían excursiones al campo, a lugares históricos a fábricas... además, en este centro se ve como el alumno empieza a entrar en contacto con los objetos, en lugares de trabajo abiertos, (aulas, laboratorios) con grandes ventanales.

¿Y los otros dos?

El Instituto Cervantes y el Lope de Vega son más modernos…fueron construidos en la Segunda República, por lo que cuentan con menos material histórico.

¿De qué patrimonio estamos hablando?

Nos hemos centrado principalmente en la enseñanza de las ciencias: objetos de física, química, animales disecados… También trabajamos con humanidades. Mapas, libros… recuperándolos y digitalizándolos. Y junto a eso, se está haciendo un trabajo de reflexión sobre la segunda enseñanza en España. Primero, comprendiendo en qué consistía exactamente, su evolución, metodología, logros y carencias. Y a partir de ahí, viendo cómo se puede aprender en un futuro para legislar segunda enseñanza a través de errores q se cometieron en el pasado.

¿Qué errores conviene no repetir?

Cualquier historiador de la educación sabe que desde 1836, que es cuando se instauro la segunda enseñanza, hasta 1936, hay una prolífica legislación en materia educativa. Siempre en un contexto de inestabilidad continua, donde se sucedían gobiernos, y donde cada ministro quería hacer leyes en función de sus intereses. Esto también se da en el primer tercio del XIX. No es que varíe profusamente esa legislación, pero cierto es que carecía de estabilidad, y visión a largo plazo. Algo fundamental en cualquier sistema educativo.

Debido a esa inestabilidad ¿podríamos decir que, en el siglo XIX, España se quedó algo desfasada en materia educativa?

Es cierto que a España no llegaron las nuevas innovaciones pedagógicas hasta a finales del XIX. Principalmente, en zonas más avanzadas e innovadoras, como Cataluña, donde tuvo más éxito la aplicación de postulados krausistas. Antes se trabajaba principalmente con la educación memorística, dando también, mucho peso al latín. Sin embargo, sí que se percibe un cambio importante a partir de 1876, con la llegada de la Institución Libre de Enseñanza, de orientación krausista. Ésta proponía nuevos métodos de enseñanza, siguiendo la estela de los aplicados en países más avanzados como Inglaterra, Alemania o Estados Unidos. Básicamente, proponían una educación más intuitiva, basada en la relación con el objeto. Los estudiantes pasan a ser el centro de la educación. Es decir, se valora al alumno, no a la materia.

¿Qué objetivos se ha propuesto CEIMES?

El proyecto se mueve en una triple dirección. Por un lado, aspira a rescatar de los cajones numerosos objetos históricos que, de lo contrario, se perderían. Y a su vez, revalorizar ese patrimonio utilizando las nuevas tecnologías de la comunicación, a través de la creación de un museo pedagógico virtual sobre la enseñanza de las ciencias naturales en esos institutos. En definitiva, poner el material a disposición del público a través de la web (http://www.ceimes.es/museo_virtual).

A su vez, queremos impulsar futuras investigaciones académicas sobre los modos de transmisión de conocimientos científicos y las innovaciones realizadas en la enseñanza de cada época.

Y por último, y fundamental, transferir los resultados de esas investigaciones a la ciudadanía. Como hemos dicho, un modo de llegar al público es a través de la web del proyecto. También incitamos a los profesores de estos institutos a hacer actividades con este patrimonio, para que no sea exclusivamente museístico, y conseguir así, que los alumnos sean conscientes del modo en que sus antepasados aprendían en clase. Lo cual puede ser muy enriquecedor.

¿Qué actividades realizan de cara al público?

Organizamos visitas guiadas a estos institutos para que la gente los conozca. Y los mismos alumnos realizan actividades en las que muestran el patrimonio histórico de su instituto. Antes de verano, saldrá un número especial de Arbor dedicado a la enseñanza de las ciencias en Secundaria, realizada por investigadores de CEIMES.

Y por último, en diciembre, cuando se culmine el proyecto, presentaremos un libro en el que se reflexione acerca de la educación secundaria, el patrimonio histórico, los profesores y alumnos de la época, complementado con fotografías de los objetos rescatados. Y, que también integre, a nivel académico, reflexiones de los múltiples investigadores que han colaborado en este proyecto.

¿Qué perspectivas tiene CEIMES hacia el futuro?

En principio, nuestra labor concluye en 2011. Pero aún hay mucho que hacer. Por supuesto se podría seguir profundizando mucho más en lo que tienen estos institutos, porque cada que vamos encontramos nuevas cosas. Y algunas son joyas que de otro modo se podían haber perdido. Pero con vistas al futuro, y siguiendo la coherencia cronológica del proyecto, nos gustaría continuar enfocándolo a la Enseñanza Secundaria realizada durante el periodo franquista. Desde luego, sería muy interesante.

 

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