Ciencia para los más chicos: ¿qué sabes de medicina?

La editorial Iamiqué acaba de publicar un nuevo libro: “La medicina no fue siempre así. El libro, ideal para un público infantil que ya sopló más de ocho velitas, relata los principales hitos en la historia de la medicina, desde los pueblos de la antigua Mesopotamia, hasta fines del siglo XIX. Curiosidades y reflexiones, de la mano de un diseño muy atractivo.

La medicina no fue siempre asíClaudia Mazzeo - Agencia CyTA – Instituto Leloir En contraste con los remedios que hoy se ofrecen a la venta en las farmacias, cuentan que en los comienzos de la medicina existían soluciones  más que llamativas, como la teriaca, creada en el siglo I como antídoto para todo tipo de venenos, jaquecas, epilepsia y problemas de digestión, entre otras dolencias.

“La teriaca fue el medicamento más popular de la Antigüedad y contenía entre 50 y 100 ingredientes, uno más extraño que el otro: opio, carne de serpiente seca, sangre de pato, especias varias, sustancias minerales, cebolla, vino y miel”.

Esta y otras curiosidades son presentadas en “La medicina no fue siempre así”, un nuevo libro de Ediciones Iamiqué que busca acercar la ciencia, en especial a los más chicos, explicando de un modo divertido e interesante cómo evoluciona el mundo, sus prácticas y sus hábitos. La publicación forma parte de la colección “Las cosas no fueron siempre así”, precedida por otros títulos que dan cuenta de lo sucedido a lo largo de la línea del tiempo en relación con los libros, el cine, el baño y la escuela.

Escrito por Ileana Lotersztain y Martín De Ambrosio, una bióloga y un periodista científico, pero ante todo dos curiosos natos, “La medicina no fue siempre así”,  presenta ilustraciones muy llamativas y a tono con el público destinatario. El autor de esas ilustraciones es Javier Basile, diseñador gráfico y docente universitario.

En alrededor de 40 páginas, Lotersztain y De Ambrosio cuentan cómo los pueblos de la Antigua Mesopotamia atribuían a los dioses o a los demonios los orígenes de todas las enfermedades. También narran que los antiguos egipcios se sometían a purgas, por lo  menos tres veces al mes, ya que los intestinos aparecían como “el centro generador de todo mal”.

Siguiendo un orden cronológico que va de la antigüedad hacia fines del siglo XIX, el libro ubica hace alrededor de 2500 años el origen de la palabra “síntoma”. Asocia su nacimiento con el de Hipócrates y su búsqueda por hallar explicaciones naturales frente a las enfermedades, en reemplazo del imperio de la religión y los mitos. “El cocinero es el primer médico”, es una frase que acuñó Hipócrates y que marcó todo un rumbo, con implicancias aún vigentes en la actualidad.

No es menos importante para los autores la aparición de Galeno, autor del concepto de que el enfermo se cura siempre y cuando crea en el médico, el que aún hoy no es del todo comprendido por los especialistas en lo que hace a una construcción cuidadosa y sanadora del vínculo-médico paciente.

La medicina astrológica (la que dependía de la posición de los astros), el estudio de la orina como elemento indubitado del estado de salud del paciente, la terapia del hierro candente, la curación por el uso de prendas rojas y el uso y abuso de las sangrías (extracción de sangre) para curar diversos males son algunos de los temas presentados en la obra.

No podían faltar en el libro una reproducción del famoso cuadro de Rembrandt, “La lección de anatomía”, acompañado de una reflexión sobre la falta de asepsia que era común en esos tiempos, ni tampoco algunas referencias hacia la medicina no occidental. También se introduce la obra de Luis Pasteur, y se puntualizan un sin número de curiosidades médicas, bien relacionadas con el presente.

El libro también explica la evolución de los medicamentos y cómo la profesión del galeno ha ido modificándose, pasando de ser casi un título nobiliario (transmitido de padres a hijos) hasta transformarse en una profesión que requiere estudios sistemáticos y título habilitante.

Iamiqué, una pequeña editorial creada por una física y una bióloga “empecinadas en demostrar que la ciencia no muerde”, ya ha dado muestras de entender con claridad cómo se puede llegar a los chicos, cautivándolos con temas, que a priori podrían ser difíciles de explicar, pero que aún así se los aborda. “El detective Intríngulis y el robo de la Mona Luisa, su serie “Asquerosología” y la colección “Preguntas que ponen los pelos de punta” son algunos ejemplos de obras anteriormente editadas que van en esa dirección.

El libro “La medicina no fue siempre así”, fue escrito por Ileana Lotersztain y Martín De Ambrosio y presenta ilustraciones de Javier Basile.

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