INMEGEN: Vanguardia en salud

Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN)
Francisco Xavier Soberón Mainero, director del mexicano Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN)

Agencia ID. OEI-AECID. Al dar la noticia de la obtención de la secuencia del genoma humano se dijo que a partir de ese momento se abrían las puertas de una “nueva era en la medicina”. Diez años después de ese logro científico la población mundial continúa a la espera de los primeros grandes resultados que ofreció la medicina genómica.

Para el doctor Francisco Xavier Soberón Mainero, director del mexicano Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN), las altas expectativas creadas en torno a aquel hito son resultado de sobreestimar en el corto plazo los alcances de este nuevo conocimiento, aunque, afirmó, “tampoco deben subestimarse sus desarrollos en el largo plazo”.

Una de las primeras presunciones de la medicina genómica fue que los tratamientos médicos serían personalizados y con mayor eficiencia, sobre todo ante enfermedades crónico-degenerativas como el cáncer o la diabetes. Ello no está del todo alejado de la realidad, pero tampoco significa que cada paciente tendrá un laboratorio farmacéutico a su disposición.

La medicina genómica tiene, reconoce Soberón Mainero, el objetivo identificar las variaciones genéticas de una población que la predispone a presentar cierto tipo de enfermedades, y con esos datos será posible modificar la atención médica o, incluso, prevenir las consecuencias más dañinas de las enfermedades.

“Es válida la expectativa social hacia la medicina genómica, pero no debe esperarse demasiado pronto sino hasta que la tecnología y el conocimiento que conlleva esta área maduren”, dijo el director del INMEGEN. Un periodo que estima no superen las siguientes tres décadas, y una vez que se obtengan los primeros resultados tangibles “el cambio en la medicina será dramático y sin precedentes”.

Investigación, el primer paso

Antes de encontrar productos comercializados para los pacientes, en estos primeros años la medicina genómica orienta sus esfuerzos a la investigación. Ese es el concepto con el que trabaja la instancia dirigida por el doctor Soberón Mainero en México.

Desde su creación en 2004, el INMEGEN se ha dedicado de lleno al tema de la investigación genómica, cuenta con 15 líneas de investigación, entre las que desatacan las relacionadas con las enfermedades metabólicas, infecciosas, autoinmunes, cardiovasculares y otra más orientada a las cuestiones éticas y legales; de las que se han desprendido a la fecha 73 artículos en distintas revistas científicas.

Pero la creación de esta entidad perteneciente a la Secretaría (ministerio) de Salud mexicana (SSa) no fue una cuestión fácil. La autorización por parte del Estado mexicano para dar origen al INMEGEN pasó por un proceso de persuasión de más de seis años por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la SSa y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además, la edificación de su sede llevó alrededor de otros seis años, y recién en 2011 fue que Instituto contó con sus propias instalaciones.

El INMEGEN le ofrece a México un lugar en el concierto internacional de la medicina de vanguardia, sobre todo en la región iberoamericana. Un reconocimiento que no ha sido fácil mantenerlo, pues al tratarse de una rama novedosa del conocimiento representa retos nunca antes sorteados.

Sobre el punto, Soberón Mainero comentó que una de las primeras dificultades que tuvo el INMEGEN es el referente a los recursos humanos, pues al tratarse de una novedosa rama de conocimientos aún no se cuenta con el número adecuado de especialistas requeridos.

“Hasta ahora el personal científico es de 30 investigadores. A pesar de ello, el Instituto ha generado ya sus primeros resultados como el Mapa de Genoma de las Poblaciones Mexicanas, la identificación de diversos genes relacionados a la incidencia de enfermedades metabólicas, además de que se está trabajando en los genes vinculados al cáncer”, expresó el funcionario.

De hecho, esos resultados se han obtenido sin tener una sede fija, por lo que espera que tras la inauguración de manera formal del complejo que alberga al Instituto, mismo que se ubica al sur de la ciudad de México, junto con otros institutos de salud, pueda apuntalarse la investigación y en alrededor de un par de décadas más pueda iniciarse la “revolución” de la medicina genómica en el país.

 

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