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Número 8 - abril-junio 2006

Territorialidad e intercambio: la cooperación cultural interlocal en el espacio euroamericano

Rafael Mandujano (*)


Introducción

Quisiera agradecer, a nombre de la Asociación les rencontres, red de ciudades y regiones de Europa para la Cultura, y a título personal, la invitación para participar a este Campus euroamericano de cooperación. Es un honor dirigirme a un público de esta calidad y compartir este panel con Uds.

Les rencontres es la única red europea que reúne a hombres y mujeres políticos a cargo de la cultura en las diferentes colectividades territoriales europeas, ya sea municipios, departamentos, provincias, regiones, etc., así como a los directores y responsables de los servicios técnicos de cultura de las colectividades. Se trata de una ONG pluralista con sede en París, y es completamente independiente de cualquier institución. Cuenta con 300 miembros aproximadamente, distribuidos en más de 28 países.

En esta breve presentación plantearemos, en primer lugar, algunos antecedentes sobre el desarrollo de la cooperación interlocal europea y mostraremos cómo los cambios en este tema han dado lugar a la existencia de redes culturales como les rencontres, lo que será desarrollado en nuestro segundo punto. Las redes culturales, con sus estructruras flexibles y adaptables pueden responder dinámicamente a las necesidades de comunicación, de colaboración más allá de las fronteras con iniciativas comunes y de mayor cohesión ante las instituciones. Concluiremos con algunas ideas sobre las perspectivas de la cooperación cultural euroamericana mediante el trabajo de las redes, las que indudablemente pueden permitir que las acciones emprendidas localmente rebasen su marco cercano y se compartan a lo largo y ancho de nuestro continente y más allá, en particular con Europa.

Tema 1: Mirada a la cooperación cultural interlocal en Europa

El área de experiencia de les rencontres es esencialmente europea, por ello nos centraremos en una reflexión sobre las principales evoluciones en el marco de la construcción europea y la cooperación cultural de las colectividades al interior de ella.

Comenzaremos con un breve recordatorio sobre las diferencias de la organización administrativa que caracterizan a la Unión europea. El número de las colectividades ha aumentado desde mayo 2004, ya que todos los nuevos Estados miembro han puesto en práctica leyes y proyectos de descentralización. Se trata de realidades político-institucionales muy diversas. Los estados se caracterizan por su tendencia hacia el centralismo o el federalismo, con las consiguientes diferencias en cuanto a las competencias de los interlocutores. Por ejemplo, los niveles intermedios –departamentos en Francia, provincias en Italia, diputaciones en España– no existen en todos los países. En cuanto a las regiones, es pertinente diferenciar las entidades federadas de las regiones propiamente dichas. En el primer caso, los Länder alemanes o las comunidades belgas, disponen competencias exclusivas en materia cultural. En el caso de Austria, sus Länder no tienen competencias tan afirmadas como en Alemania. Ciertos estados practican una descentralización contractual, como en Suecia y en la Europa del Norte en general. Por su parte, Portugal, Grecia y Luxemburgo han puesto en marcha una descentralización progresiva. El caso italiano se caracteriza por particularidades en que algunas regiones tienen un estatuto especial y han recibido competencias culturales y podemos pensar también en España donde, como Uds. saben, las comunidades autónomas tienen facultades considerables en materia cultural. Un estudio interesante que podemos recomendar para tener una visión panorámica de esta diversidad fue presentado en Lille en noviembre 2004 durante la reunión anual del Foro Europeo para las Artes y el Patrimonio (EFAH/FEAP).

La diversidad caracteriza a la Unión europea y ha sido claramente considerada como lo muestra su lema “Unión en la diversidad” (Tratado de Constitución para la Unión Europea).

En particular, en Francia, ¿qué hemos constatado en los últimos veinticinco años con respecto a la cooperación interlocal? Una creciente descentralización y la transformación de la organización de los territorios, el crecimiento y consolidación de la acción internacional de las colectividades territoriales, el aprendizaje y práctica de partenariats entre el estado y las colectividades, la entrada de nuevos actores culturales civiles y profesionales organizados en asociaciones y redes... Veamos brevemente los aspectos principales de estos fenómenos íntimamente ligados.

La descentralización y la transformación de la organización de los territorios

En su editorial a la revista L’Observatoire intitulada “Descentralización cultural: cuidado, obra permanente” escribe Jean-Pierre Saez(1) que “la descentralización traduce una llamada a inventar, en la sociedad moderna, formas de gobierno más cercanas del terreno y de los ciudadanos (...) Ésta no se resume solamente a la transferencia de competencias legales del Estado a las colectividades territoriales.”

En los años 80 inicia una etapa de descentralización administrativa de gran envergadura en Francia, con las llamadas leyes Defferre de 1982 y 1983. En el caso de la cultura, a pesar de lo que se podría imaginar, las transferencias de competencias a las colectividades fueron muy reducidas, a tal grado que algunos observadores llamaron a la cultura “la gran olvidada de la descentralización”. Sin embargo, hay que recordar que la democratización de la cultura era una de las temáticas políticas principales de los años “Lang”, acompañada por un aumento presupuestario considerable y el compromiso de descentralizar. El ministro Lang precisaba en ese entonces que la descentralización es la reivindicación simultánea de tres derechos: el derecho de los artistas de crear en su ciudad (descentralización artística), el derecho de los consejos (municipales, departamentales...) de auto-administrarse y de concebir su política cultural (descentralización político-administrativa) y el derecho de los ciudadanos a tener una vida cultural intensa (descentralización cívica)(2). Difíciles de separar, estas tres descentralizaciones citadas por Pierre Moulinier(3) no cohabitan armoniosamente. Claramente, la transferencia de competencias culturales en bloque a un determinado nivel, ya sea municipio, departamento o región, no tuvo lugar. En lugar de ello se repartieron ciertas competencias por colectividad (pocas en realidad) y se optó por un enfoque de colaboración, entre el Estado y las distintas colectividades, mediante contratos o lo que llamaremos partenariats, práctica pionera con respecto a otros sectores.

Por otro lado, las colectividades confirmaron su importante papel en la financiación de las actividades culturales, principalmente los municipios (y en particular las grandes ciudades) y en menor medida los departamentos y las regiones. Es importante señalar también la “municipalización de la cultura”. Ésta se compone de una institucionalización de la acción cultural (reforzamiento del peso del concejal de cultura, desarrollo de sus servicios culturales, reforzamiento de las relaciones entre las administraciones y los servicios culturales) y se forma también por un voluntarismo cultural y la capacidad de decisión de los municipios en la producción cultural. La última ola de descentralización con la Ley del 13 de agosto de 2004 privilegió a la Región, confiándole en particular la realización del inventario general y la realización de experimentos en mantenimiento y restauración del patrimonio que no pertenece al Estado.

El crecimiento y consolidación de la acción internacional de las colectividades locales

Por muchos años, el tema de las relaciones culturales internacionales de las colectividades francesas fue excluido por la premisa de que se trataba de competencia exclusiva del Estado y desarrollada en particular por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En ese contexto, la práctica de los hermanamientos, de la cual Francia y Alemania fueron precursores, fue una oportunidad para que diferentes ciudades iniciaran un cierto tipo de cooperación en un marco jurídico incierto, a través de visitas e intercambios escolares y culturales, rebasando las barreras jurídicas, geográficas, lingüísticas, para construir una paz durable mediante la participación activa de la ciudadanía. Fomentaron así, después de la guerra, la reconciliación y el reconocimiento mutuo. Con el tiempo, los hermanamientos fueron tratados con cierta ironía y calificados como prácticas amateur. En realidad, se debe reconocer que se trató de un laboratorio para la cooperación interlocal, ya que permitieron a los políticos y a sus equipos, comparar y analizar sus prácticas, y favorecer el encuentro de sus habitantes, o al menos de sus mediadores, aunque con ellos no se llegara a una verdadera práctica de relaciones exteriores interlocales. Actualmente, como lo señala Olivier Castric(4), los hermanamientos se han vuelto una realidad muy viva que relaciona a varias decenas de millones de europeos en más de 6 000 municipios y ciudades, y “constituyen uno de los soportes descentralizados más importantes para favorecer los acercamientos humanos, el conocimiento mutuo y las actitudes de simpatía, sin los que la Europa económica, y, a fortiori, la de las Instituciones o la de la defensa común no se realizarían” como se evoca en el reporte de la Comisión de Cultura sobre los hermanamientos de las colectividades territoriales en la Comunidad Europea(5). Esto ha sido plenamente reconocido por la Unión y entre los financiamientos culturales europeos se puede obtener fondos según ciertos criterios y se creó el premio anual “estrellas de oro de los hermanamientos”.

Entre los principales avances, el 6 de febrero de 1992, la ley sobre la administración territorial de la República francesa marcó una etapa importante: ofrece un marco legal a las colectividades locales que desean establecer con sus homólogas extranjeras relaciones duraderas de colaboración, dentro de los límites de sus competencias.

Los programas de la Unión Europea y los financiamientos por fondos estructurales han también impulsado la acción cultural internacional de las colectividades. Podemos pensar en particular en la cooperación transfronteriza en que las colectividades colaboran en proyectos culturales buscando el acercamiento de sus habitantes.

El aprendizaje y práctica de partenariats entre el Estado y las colectividades

Recordemos que en Derecho internacional como en Derecho comunitario, el Estado sigue siendo el único responsable del comportamiento de sus colectividades. Hoy en día el Estado es un socio confirmado en la cooperación cultural, mediante el establecimiento de convenciones culturales o contratos entre las colectividades y el Estado, por ejemplo en el caso del patrimonio y de la educación artística. El rol de éste último se ha convertido principalmente el de un estratega. Es un asesor cercano a las colectividades mediante la desconcentración de sus servicios y el apoyo de su red diplomática en el exterior (pensar en los institutos culturales y alianzas francesas). Frente a los eventuales excesos de los consejos de las colectividades, los actores culturales continúan solicitando una presencia estatal. Los consejos municipales desean mantener este esquema cooperativo también por un cierto miedo de deber financiar la cultura cuando se ha llegado a márgenes presupuestales reducidos.

El proceso de contractualización de la oferta pública se ha instalado en el paisaje cultural nacional francés que Guy Saez califica de “gobernancia cultural territorializada”.

La entrada de nuevos actores culturales civiles y profesionales organizados en asociaciones y redes

Considerando el contexto descrito anteriormente, tratado con mucha claridad en una obra de la Asociación Francesa de Acción Cultural AFAA, a cargo de Paul Alliès, Emmanuel Négrier y François Roche(6), desde hace más de treinta años se ha dado también una evolución de los intercambios culturales que contribuyó a modificar notablemente el campo de las relaciones culturales. En general, los profesionales de la cultura, las instituciones, los artistas, los intelectuales, se han acostumbrado a considerar al mundo como su terreno de acción, sin preocuparse de las relaciones diplomáticas de sus países. Al margen de éstas, se comenzaron a desarrollar las “redes”, práctica que los angloparlantes llaman “networking”. Esta fue claramente una mutación importante, reconocida por el Consejo de Europa desde 1988, en que se realizó un inventario de este sistema de relaciones e impulsó los agrupamientos en los sectores de actividad cultural en que la cooperación podía ser calificada más débil. La Unesco también ha buscado favorecer ese modo de intercambio a escala mundial, decidió así apoyar la iniciativa del IRMO (Institute for development and International Relations) de Zagreb que decidió en junio 1989 crear una red mundial de redes llamada “Culturelink” (Network of networks for research and Cooperation in Cultural Development) con la que les rencontres colabora y muestra de ello ha sido la edición en Serbio del “Libro verde de las políticas culturales de las administraciones locales de Europa”.

La integración tardía de la cultura en las preocupaciones de la Comunidad europea con la Dirección DG X fue acompañada de un impulso a las “redes” y se ofreció algunos medios –limitados realmente– para apoyar los esfuerzos de cooperación llevados a cabo por sus responsables. Así, un capítulo particular del programa “Caleidoscopio” fue consagrado al reforzamiento de las acciones en red, de manera que fueran cubiertas casi todos las áreas de la acción cultural.

Este conjunto de fenómenos que se han dado en Francia mientras avanzaba la construcción europea permiten comprender la complejidad en que se desarrolla la cooperación cultural interlocal, ya que estos mismos cambios se han dado en diversa medida en los otros países. Emprender proyectos culturales requiere no sólo la buena voluntad de las partes y un marco propicio como el que pueden ofrecer los programas comunitarios, dadas las diferencias administrativas, la necesidad de recursos importantes, y el impacto mediático para considerar lo internacional como una inversión. Es decir que ha sido un gran reto, y se ha ido construyendo poco a poco.

Tema 2 El papel de las redes culturales en esta cooperación

Las redes(7), como lo he planteado anteriormente, son actores esenciales de la cooperación en sus múltiples facetas. Han cobrado una singular importancia debido a que responden a la necesidad de compartir información y experiencias, generar respuestas a las demandas ciudadanas, y representar a los actores de la vida cultural y a la sociedad civil ante las diferentes instituciones relacionadas con el quehacer cultural.

Presentación de características generales del trabajo de las redes

Hace tiempo, Judith Staines realizó un interesante trabajo de reflexión sobre las redes por iniciativa del Foro europeo para las artes y el Patrimonio (FEAP) considerando que las redes son “un futuro para la cooperación cultural en Europa”(8). Y lo están probando.

Las redes han tenido un desarrollo orgánico con estructuras en constante evolución. Anne-Marie Autissier, en su reciente libro “La Europa de la cultura: historia(s) y apuestas”(9), nos propone tres etapas históricas en el desarrollo de las redes. Una primera etapa de pioneros con un enfoque plural en foros de encuentro e intercambios, aprendizaje recíproco y discusión, generando proyectos comunes entre sus miembros. Una segunda etapa de multiplicación de redes más especializadas, agrupadas en foros concebidos para asegurar su representación ante los tomadores de decisiones culturales e institucionales. La tercera etapa es la de un recuestionamiento interno, sobre sus aportaciones profesionales e intelectuales y la clarificación de la noción de red, después del éxito de su funcionamiento.

El proceso de desarrollo de una red pasa por un inicio generalmente espontáneo cuando se agrupa un cierto número de personas animadas por aspiraciones comunes; evolucionan en una organización más madura dotándose de una personalidad jurídica, estatutos, procedimientos decisionales democráticos, comités ejecutivos, oficinas de coordinación, cotizaciones de parte de los miembros y productos (publicaciones, conferencias, reuniones y proyectos de colaboración). Aunque son por su propia naturaleza descentralizadas en su método de trabajo, una red tiene un nodo central, es decir una pequeña oficina, llamada por ejemplo “oficina de coordinación” o “secretaría”, en que se realiza el trabajo de administración cotidiana: reponder a las solicitudes de los miembros, difundir la información y organizar encuentros... y participan a la formación y desarrollo de grupos de interés específico de la red.

La acción de les rencontres en este campo

Por su organización legal, les rencontres es una asociación según la Ley de 1901, mientras se genera un estatuto de organización no gubernamental europea.

Dada la consolidación de la acción de los poderes locales en el ámbito cultural y en el marco descrito en los antecedentes de esta presentación, un número de concejales de cultura que se reunieron en 1994 se propusieron crear una red de responsables políticos del área cultural para subrayar la importancia de las políticas culturales locales y el papel de los concejales de cultura como miembros importantes de la Asamblea electa y representantes de las inquietudes de los ciudadanos en materia cultural. Sintieron la necesidad de crear un lobby que incite a los Ministerios de Cultura nacionales y a las autoridades europeas a considerar el papel trascendental de la toma de decisiones a nivel local y la urgencia de proveer los recursos necesarios en el área de la cultura. Estaban conscientes de la necesidad de demostrar que Europa y la Cultura están esencialmente relacionadas con las ciudades y las regiones, representadas por sus órganos democráticos.

Desde entonces, las actividades han consistido principalmente en la organización de reuniones regionales (Mediterráneo, Báltico, Sureste de Europa...), temáticas (urbanismo, lectura, música, danza, educación artística, teatro, multimedia, juventud, arte contemporáneo, sin olvidar la transdisciplinariedad...), así como una gran reunión anual que tiene lugar en la Capital Cultural Europea.

Les rencontres organiza sistemáticamente una reunión nacional en el país a cargo de la presidencia de la Unión Europea, en colaboración con la asociación correspondiente de colectividades locales (por ejemplo en Atenas con una participación muy significativa o próximamente en Liverpool o después en Viena). Puede parecernos sorprendente, pero en muchas ocasiones los concejales no se conocen entre ellos.

Se dan cita en nuestros coloquios también representantes de las instituciones europeas (Comisión, Parlamento y Comité de Regiones), de otras redes, fundaciones e instituciones culturales, universitarios, artistas e intelectuales. Tratamos de asegurar la pluralidad de puntos de vista y el contacto entre universos que en ocasiones no conversan. En la medida de lo posible, las conferencias se abren al público, como fue el caso de la participación de Fernando Savater en Salamanca 2002.

Por otro lado, la asociación creó instrumentos como el “Anuario de la Administración local de la Cultura en Europa”, importante esfuerzo anterior a la banalización de Internet. Recientemente se publicó el “Libro verde de las políticas culturales de las administraciones locales y regionales de Europa”, fruto de un trabajo de varios años de reflexión de los miembros de la red, que diseñaron y contestaron un cuestionario del cual surgió la redacción del Libro verde, y podrán ver en éste una pluralidad de enfoques. Muy interesantes fueron los intercambios de punto de vista, con muchas discusiones apasionadas.

Desde la creación de la red, les rencontres ha permitido que un número considerable de concejales conozcan a sus contrapartes de otros países, incluso de su propio país, así como a los responsables de otros niveles administrativos. Hemos notado el creciente reconocimiento dado a la Cultura por cada nivel de gobierno local. En el año 2004, más de 500 representantes tomaron parte en una o más de las ocho reuniones realizadas. El año 2005 rebasará ampliamente esta participación.

Sentimos que nuestro trabajo tiene un efecto multiplicador, cuando los concejales presentan sus proyectos a otros colegas que participan en las reuniones y después, al regresar a sus países de origen, comparten sus experiencias con sus colaboradores. También surgen iniciativas de realización de proyectos entre los participantes. De esta manera, el alcance de las acciones de las colectividades se aumenta y provoca reflexiones más allá de su estricta área geográfica.

La asociación tiene un presidente, el Sr. Roger Tropeano, una secretaria general, Sra. Angie Cotte y un equipo de coordinadores o responsables de proyecto (dos o tres) y es firmemente apoyada por el trabajo de stagiaires, practicantes que colaboran en la organización de los encuentros.

Su financiación es por cuotas anuales de adhesión en función del número de habitantes de la colectividad territorial y por diferentes subsidios, que varían de año en año. Una de nuestras responsabilidades es responder a las expectativas de las colectividades de Europa Central y del Este que participan cada vez más activamente en nuestras reuniones y reciben una reducción del 50% en su cuota de adhesión.

La participación a los congresos puede tener una cuota de inscripción o no, en ciertas ocasiones es gratuita e incluso les rencontres puede colaborar con el pago de la estancia. Es necesario subrayar que las ciudades o regiones que nos reciben financian una parte significativa de los costes de la realización del encuentro.

En cuanto a sus órganos democráticos, cuenta con un Bureau (un pequeño comité ejecutivo), un Comité (formado por miembros que proponen su candidatura y que se reúnen al menos dos veces al año). La asamblea general tiene lugar anualmente en la capital europea de la cultura. Por las decisiones tomadas en Ljubljana en febrero de este año, a partir de octubre se conformarán vice-presidencias regionales y temáticas. Éste es ya un claro signo de su madurez.

Los desafíos

Es importante recordar que el trabajo de las redes encuentra una serie de dificultades son serias y de orden estratégico, y proceden de una diversidad de factores. Toda organización requiere partenariats, solidaridad e inversiones estratégicas.

El medio en que operan las redes está más adaptado a la realización de proyectos a corto plazo, a objetivos limitados. La capacidad de las redes para compartir sus beneficios se ve limitada por la modestia e instabilidad de los financiamientos destinados a sus costos de funcionamiento (que en general son reducidos).

Las redes dependen de la participación de sus miembros y de sus aportaciones en la forma de cotizaciones, de cuotas de inscripción así como de inversión en tiempo y compromiso personal. Sin ellos, las redes podrían reducirse a bases de datos electrónicas de los miembros, quienes nunca tendrán la manera de encontrarse, se convertirían quizás en clubs cerrados, elitistas.

Las redes también se han enfrentado a una falta de reconocimiento de su trabajo, a pesar de que se han vuelto socios consultados por las instituciones europeas, los políticos, los gobiernos nacionales, las fundaciones, etc.

Conclusión, perspectivas de evolución

La red les rencontres ha tomado conciencia, principalmente con respecto a la situación particular que atraviesa Europa en estos momentos, de que es esencial su apertura al resto del mundo. De esta manera, se determinó, en concordancia con el programa de la capital europea de este año, (Cork, Irlanda) que el tema de la reunión anual sea “la cooperación cultural entre las colectividades europeas y las del continente americano”, del 13 al 16 de octubre próximos. Esta es la primera vez que abordamos las relaciones trasatlánticas y estamos seguros de que tendrá un impacto muy positivo, al impulsar un mayor conocimiento del otro y las posibilidades de reflexionar sobre proyectos e iniciativas comunes.

Es por ello que nos hemos acercado a la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) cuyo equipo en España, México y Argentina nos ha asesorado, así como a la red hermana Interlocal y a la Fundación Interarts, que nos acompañarán en Cork, entre otros. Asimismo, nos hemos acercado a los promotores y gestores culturales en su Foro en Guadalajara, México, y recientemente en Buenos Aires en el Foro sobre la diversidad cultural y el segundo Foro de la red Interlocal. Nos hemos comprometido a compartir con nuestros miembros las reflexiones que se realizan aquí en el Campus.

En nuestros contactos hemos detectado el interés y la necesidad, por un lado, de consolidar lo realizado por las colectividades y por el otro de crear mayores lazos de cooperación en los miembros. Hay un interés de sobrepasar la cooperación histórica tradicional y de compartir experiencias. Esta convicción se encuentra por escrito en el Libro verde.

Es importante aprovechar las herramientas a nuestra disposición para incrementar la cooperación. En este sentido, numerosos son los esfuerzos aislados, independientes y no compartidos más allá de entre los socios de los proyectos. Creemos que el trabajo en red permitirá avanzar en el área cultural en el continente americano y que el continente europeo se verá contagiado de la energía y dinamismo que hemos presenciado de parte de los hombres y mujeres políticos a cargo de la cultura que hemos contactado en este lado del Atlántico.


Rafael Mandujano (*)

Rafael Mandujano Ortiz, de nacionalidad mexicana, ha colaborado con la Asociación de Ciudades y Regiones de Europa para la Cultura "Les Rencontres" en diversos proyectos relacionados con las políticas culturales de las colectividades locales europeas. Licenciado en Administración con mención honorífica en el Instituto Tecnológico Autonómo de México ITAM, recibió una beca de excelencia del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia para la realización de un posgrado (DESS) en "Administración Local y Desarrollo Cultural" y actualmente prepara un Doctorado en la Universidad de Reims Champagne-Ardenne con el tema "La cooperación cultural transfronteriza en Europa". Es investigador asociado en el proyecto del "Observatorio Nacional de la Descentralización" del Ministerio del Interior de Francia y del Grupo de Investigación de la Administración Local en Europa (Grale)

Notas

(1) Jean-Pierre SAEZ, « Décentralisation culturelle : attention chantier permanent », L’Observatoire, Observatoire des politiques culturelles, Grenoble, n· 27, Hiver 2005.

(2) Jack LANG, Asamblea Nacional, 2a sesión del 17 de noviembre de 1981, Journal officiel, p. 3872.

(3) Pierre MOULINIER, Politique culturelle et décentralisation, Editions L’Harmattan, Paris, 2003, 336 p.

(4) Olivier CASTRIC, Quel partenariat pour les Régions de l’Union Européenne, Éditions Apogée, Rennes, mars 2002, 424p.

(5) Rapport du 24/02/88 au nom de la Commission de la jeunesse, de la culture, de l’éducation, de l’information et des sports sur les jumelages entre les collectivités territoriales dans la Communauté européenne.

(6) Paul ALLIÈS, Emmanuel NÉGRIER, François ROCHE, Pratiques des échanges culturels internationaux: les collectivités territoriales, Bilans, recherches, perspectives, AFAA, Paris, juin 1994, 138 p.

(7) El sociólogo Michel BASSAND define una red como « un sistema dinámico de comunicación, de cooperación y de partenariado ».

(8) Judith STAINES, Les réseaux : un avenir pour la coopération culturelle en Europe, EFAH, 33p.

(9) Anne-Marie AUTISSIER, L’Europe de la culture, histoire(s) et enjeux, Maison des cultures du monde, Babel, Paris, 2005.

 

 

 

 

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