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Área de cooperación científica:
Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación en Iberoamérica

Plan de Cooperación 2003 - 2006


El hecho científico y tecnológico ha sido considerado, a lo largo de muchos años, como un espacio de trabajo atendido por los científicos y los ingenieros de forma exclusiva. Esta práctica se basaba en el modelo lineal de desarrollo: a más ciencia, más tecnología, y por tanto, más desarrollo, representado simbólicamente con las siglas I+D. De esta manera, tanto la ciencia como la tecnología quedaban separadas de la sociedad, cuyo papel se limitaba al de financiadora externa de la ciencia.

En el último tercio del siglo XX, y muy especialmente en los últimos años, se inició un debate -desde el mundo académico y desde algunos sectores de la ciudadanía- acerca de la necesidad de un nuevo contrato social que situara a la ciencia y a la tecnología en una posición de servicio comunitario para dedicar sus recursos a atender los problemas de la sociedad, por una parte; y por otra, para apoyar un desarrollo económico sustentable. Se llega así a un concepto que parte del reconocimiento de la complejidad y la importancia del impacto social, económico y ambiental de la ciencia y la tecnología, que obliga a tener unas políticas estatales que han pasado a ocupar un lugar de interés público de la máxima importancia. Al mismo tiempo, se produce la paradoja de que en las democracias la mayor parte de la ciudadanía se encuentra sin capacidad de participación en los temas de ciencia y tecnología, cuando estos son señalados agentes del cambio social.

Por otro lado, la aplicación de los nuevos desarrollos tecnológicos ha empezado a ser una demanda social para afrontar la competitividad del mundo globalizado, al cual no puede sustraerse el espacio iberoamericano. Este nuevo modelo de desarrollo se verá favorecido en la medida en que sea resultado de un encuentro de muchos actores sociales, entre los que se hallan las administraciones públicas, los científicos y tecnólogos, los empresarios, las entidades de financiación, los consumidores y otros agentes de la sociedad civil.

El cruce de ambos componentes -aspectos sociales y ambientales de la ciencia y la tecnología y de la innovación tecnológica como modelo de desarrollo participativo- significó la constitución de un enfoque propio de la OEI que ha sido muy bien acogido tanto desde los ámbitos académicos como desde los gubernamentales. Tanto es así que la cultura CTS+I empieza a ser considerada como un campo de estudio adecuado para los países iberoamericanos, en los se espera que la innovación mejore la calidad de vida de los ciudadanos y favorezca el crecimiento económico, promoviendo al mismo tiempo la sensibilidad y la implicación ciudadana en ese proceso, junto con la comprensión pública de sus incertidumbres, desafíos, riesgos y beneficios. Se trata de dos miradas complementarias del mismo fenómeno: el desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento, con base en la innovación tecnológica, supone también el advenimiento de la sociedad del riesgo y del protagonismo social; un tipo de sociedad donde la cultura científica y el respaldo ciudadano son condiciones de progreso y de gobernabilidad.

Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación (CTS+I) fue la opción adoptada en 1999 por la OEI para definir su primer programa de cooperación en ciencia. Esta opción vino sustentada, en primer lugar, por la orientación de las actividades de las agencias de cooperación que llevaban varios años trabajando en el área (UNESCO, CYTED, OEA, SECAB), como respuesta a lineamientos internacionales; en segundo término, por las conclusiones que los países de la región expresaron en la Declaración de Santo Domingo (1999); y, en tercer lugar, en función de la posibilidad de acotar un espacio de trabajo en el que poder situar una visión de la ciencia y la tecnología vinculada a los objetivos institucionales del cuatrienio 1999-2002. Sus dos primeros objetivos institucionales guardan relación con este enfoque: "La consolidación de la democracia y la apertura de nuevos espacios para la participación ciudadana; el desarrollo sustentable, es decir, el crecimiento económico y social en condiciones de equidad y sin destrucción del medio ambiente".

La participación pública en la política científica y tecnológica que exige una sociedad democrática obliga a promover un espacio en la cultura ciudadana para el hecho científico y tecnológico. De igual modo, el desarrollo económico sostenible de los países iberoamericanos requiere el modelo de desarrollo endógeno que ofrecen los sistemas nacionales de innovación.

Todas las anteriores consideraciones aconsejan seguir el camino iniciado en estos años, actuando de forma coordinada en dos ámbitos: Ciencia y Sociedad e Innovación Tecnológica y Políticas Públicas, como ejes convergentes de trabajo que deben seguir articulándose con lo que otras agencias de cooperación han emprendido. En ese sentido, la OEI viene coordinando su actuación con UNESCO, BID, SECAB, OEA y CYTED, de acuerdo con lo expresado por los países en la IX Conferencia Científica celebrada en México en el marco de la XI Cumbre Iberoamericana, que en su primer acuerdo señalaba: "Propiciar la sinergia, la complementariedad y la especialización de los esfuerzos que realizan los diferentes organismos regionales e internacionales que desarrollan programas de cooperación en el ámbito de la ciencia, tecnología e innovación en Iberoamérica".

Eje programático 1: Ciencia y Sociedad

En los cuatro años de ejecución del programa CTS+I, determinados avances científicos -en campos tales como la biotecnología- han puesto de máxima actualidad muchos de los temas que lo justificaban por las implicaciones que éstos están teniendo en la sociedad y en el ser humano.

Por otra parte, en la región iberoamericana los indicadores de recursos humanos disponibles para las actividades de ciencia y tecnología muestran insuficiencia en comparación con países de mayor desarrollo económico. Por ello, además de aumentar la cultura científica de los ciudadanos iberoamericanos, se deben promover las vocaciones hacia la ciencia y la tecnología para que Iberoamérica pueda garantizar las posibilidades de incrementar su desarrollo socioeconómico. Es preciso, por tanto, fomentar en los jóvenes el interés por la ciencia, dando a cada alumno los conocimientos básicos para desarrollar una ciudadanía participativa en el terreno científico, y para motivarlos a elegir carreras científicas y a tener actitudes emprendedoras y creativas. La enseñanza de la ciencia y la tecnología, crucial para el futuro desarrollo de los países, debe basarse en dos líneas principales y complementarias: educar para innovar y educar para participar.

En los países desarrollados la proporción de estudiantes de educación superior en carreras científicas y tecnológicas y en humanidades es de 1 a 1; en cambio, en los países en vías de desarrollo esta situación se aproxima a una relación de 1 a 5. Estas cifras son, en ambos casos, muy diferentes si las analizamos en el caso de las mujeres, entre las que las vocaciones hacia los estudios científico-tecnológicos son sensiblemente menores. Equilibrar las proporciones exige, por tanto, analizar las causas y tratar de combatirlas en el propio campo educativo.

Este eje busca articular las actuaciones que desde la OEI se promueven con las universidades y con la propia sociedad. El concepto básico sobre el que se debe actuar es el de la participación pública en la política científica y tecnológica.

La primera línea de cooperación estará dirigida a los ámbitos de la universidad y de la investigación, mientras que la segunda lo será hacia los docentes y otros agentes que pueden actuar como intermediarios sociales.

Línea de cooperación 1: Estudios sociales de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTS+I)

Antecedentes y justificación

Los ámbitos de actuación de la OEI, en el área de ciencia, se definieron los pronunciamientos de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI (Budapest, 1999) y de la Reunión Preparatoria Regional de Santo Domingo. Ambas citas pusieron especial énfasis en la construcción de un nuevo contrato social para la ciencia, destacando los componentes de ciencia y sociedad, por un lado, y de innovación, por otro. En tal sentido, la OEI impulsó una red de investigación, basada inicialmente en grupos aislados que, a lo largo de los años de ejecución del programa, se fueron articulando en torno al formato cátedra CTS+I.
Este modelo es concebido como un espacio de cooperación en red, formado por un conjunto de universidades en torno a los estudios sociales de la ciencia y la innovación tecnológica. Las cátedras se ajustan en cada caso al contexto social en que las universidades ejercen su actuación de formación, investigación y extensión; no se trata de un modelo único, sino de un espacio dinámico de cooperación que es definido por los propios actores de la red.

Las cátedras CTS+I están definidas en cada país como una red que vincula universidades de prestigio. Este mecanismo se ha mostrado como una estrategia muy adecuada para promover los estudios CTS+I, planteados como campo interdisciplinario que recoge aportaciones desde la filosofía, la historia, la sociología, la economía y la gestión pública, así como desde la ingeniería y las ciencias naturales.

Las actuaciones iniciadas han permitido, además, articular una serie de colaboraciones interagenciales en determinados campos, tales como el de los indicadores de cultura científica y participación ciudadana -en colaboración con la Red RICYT (CYTED-OEA)- y el de ciencia, tecnología y género -UNESCO Montevideo.

Por otra parte, el estudio de determinadas innovaciones tecnológicas -en especial las relativas a la biotecnología y a las tecnologías de la información- requiere una contextualización en la región iberoamericana. Con este propósito, un espacio particularmente propicio lo ofrece la interrelación de las distintas cátedras que se han ido generando.

Estrategias

Esta línea tendrá su principal actividad en el desarrollo de estudios e investigaciones a través de redes de grupos universitarios de las cátedras CTS+I.

Sobre la base de la red de cátedras, se crearán subredes temáticas que darán continuidad a los trabajos vinculados a indicadores de cultura científica y participación ciudadana, así como de ciencia, tecnología y género.

Se iniciarán nuevas líneas de estudio que, desde una perspectiva CTS, analicen el impacto de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y de la biotecnología. Asimismo, se buscará la articulación de los centros de transferencia de las universidades.

La edición y difusión de los resultados de investigación se irán produciendo con base en los estudios que se vayan realizando, usando los mecanismos tradicionales (libros en edición propia o en coedición con prestigiosas editoriales) y virtuales (sala de lectura, revista digital, boletines electrónicos).

Entres las posibles estrategias a desarrollar se encuentran:

  • Consolidar las cátedras CTS+I ya creadas y estimular el establecimiento de nuevas cátedras en otros países; realizar seminarios de formación y apoyo a la investigación y poner en marcha una red iberoamericana de cátedras CTS+I, con subredes temáticas, centradas en acciones y líneas de trabajo transversales. Entre esas acciones debe tener prioridad el impulso de una subred de las oficinas de transferencia de resultados de investigación.
  • Llevar a cabo acciones de sensibilización sobre los temas de orientación social de la ciencia-tecnología; promover la cultura científica; estimular la participación ciudadana, a nivel político y social en Iberoamérica, con base en el diseño y el estudio de indicadores. Consolidar iniciativas de investigación académica sobre indicadores en la región. Elaborar una batería de indicadores de percepción pública, cultura científica y participación ciudadana en la materia. Realizar estudios cualitativos y cuantitativos, publicaciones y acciones de difusión de los resultados.
  • Publicar y difundir estudios sobre ciencia, tecnología y género en países de Iberoamérica. Realizar seminarios de divulgación sobre esta temática en la región, así como asesorías especializadas a entidades gubernamentales. Capacitación de técnicos en el diseño de indicadores, la recopilación y el análisis de información.
  • Elaborar estudios y publicaciones sobre los impactos sociales de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y de la biotecnología, en tanto innovaciones con mayores implicaciones en la sociedad actual. Difusión pública de sus resultados.


Línea de cooperación 2: Ciencia, tecnología y participación pública

Antecedentes y justificación

El éxito de las políticas que promueven la participación pública en las decisiones sobre ciencia y tecnología presupone la existencia de una ciudadanía con actitudes y capacidades para esa participación democrática. La formación de dicha ciudadanía con una visión más sensible del papel social de la ciencia y la tecnología implica, por tanto, actuar sobre los sistemas educativos con el fin de que los jóvenes desarrollen motivaciones y capacidades que les permitan participar responsable y críticamente en las decisiones que orientan el desarrollo de la ciencia y la tecnología, al tiempo que promuevan un sustancial incremento en las vocaciones científicas.

Estos procesos deben ser atendidos desde otros ámbitos en forma convergente. La información que los medios de comunicación transmiten sobre el hecho científico y tecnológico debe ser el mecanismo complementario mediante el cual se fomente la cultura científica como un integrante esencial del acervo cultural de los individuos, propiciando el diálogo de las dos culturas: la humanística, por un lado, y la científico-tecnológica, por otro.

La OEI ha venido desarrollando acciones de formación dirigidas a formadores de opinión (periodistas) y a legisladores sobre los impactos sociales de la ciencia y la tecnología.

Asimismo, desde 2001 está en funcionamiento un curso virtual, con reconocimiento académico, dirigido a docentes de educación secundaria y superior.

Estrategias

Las acciones formativas seguirán utilizando el modelo a distancia como formato básico en su desarrollo, lo que propiciará la creación de comunidades virtuales de docentes profundizando sus conocimientos. Estas comunidades tratarán de servir de cauce para apoyar las iniciativas didácticas y curriculares que sean puestas en marcha por los participantes de los cursos, así como para avanzar en el diseño y experimentación de nuevas estrategias didácticas.

El curso dirigido a docentes se complementará con una nueva acción formativa de postgrado que contará con diversos itinerarios dirigidos a un público más amplio.

La acciones de difusión se centrarán en la preparación de materiales de divulgación que usen Internet como vehículo de comunicación, y en el desarrollo de actividades presenciales de sensibilización.

Entres las posibles estrategias a desarrollar se encuentran:

  • Consolidar el curso virtual para docentes en el enfoque CTS, ampliando las opciones temáticas.
  • Diseñar y realizar un curso de experto universitario en ciencia, tecnología, sociedad e innovación (CTS+I), dirigido a investigadores sociales, profesores universitarios, comunicadores y administradores de ciencia y tecnología.
  • Editar publicaciones y difundir conocimientos por Internet que permitan ampliar los efectos de los acciones directas, tales como la sala de lectura y la revista CTS+I ya iniciadas en el pasado cuatrienio, así como otros nuevos mecanismos que permitan acercar el saber científico y tecnológico a la sociedad.

Eje programático 2: Innovación Tecnológica y Políticas Públicas

Los contenidos de este eje, concertados con otras agencias de cooperación, tienen como propósito actuar en las administraciones públicas.

Hoy en día, el conocimiento en el plano económico es con frecuencia la principal fuente de valor añadido en la producción de bienes y servicios. Por ello, las sociedades iberoamericanas demandaron un cambio en el papel tradicional de los organismos nacionales de ciencia y tecnología (ONCYT), muy vinculados en las décadas precedentes a la investigación básica, para que se transformasen en el engranaje sobre el cual los distintos actores de los sistemas de innovación pudieran articularse. La actualización permanente y el fomento de la cultura de cooperación de estos organismos continuarán siendo prioridad en la actividad programática de la OEI, como mecanismos de fortalecimiento de las administraciones públicas.

El apoyo a los ONCYT debe ampliarse a los centros públicos de investigación de los países iberoamericanos, que necesitan estar al día en su campo de trabajo y adecuar su gestión a las nuevas demandas socioeconómicas.

Por último, la administración pública de los países iberoamericanos tiene como reto modernizar sus procesos de gestión para hacer un uso efectivo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, adecuando tanto sus procesos como su marco legal a las nuevas posibilidades que estas tecnologías ofrecen y demandan respectivamente. El propósito es facilitar una eficaz y equitativa transición hacia la sociedad de la información, por medio de lo que se ha venido en llamar "e-gobierno".

Este eje representa para la OEI la continuidad y extensión de su función principal de organismo internacional al servicio de las administraciones públicas de educación, ciencia y cultura. Desde hace muchos años, en especial desde 1995 a través del programa IBERMADE, se vienen realizando acciones de fortalecimiento institucional a través de cursos y seminarios de formación y actualización de los funcionarios públicos. En el caso de Ciencia y Tecnología, la realización de cursos y otras modalidades de acciones formativas han sido siempre una prioridad y se han desarrollado numerosas actividades con temáticas acordadas con los ONCYT.

Línea de cooperación 3: Fortalecimiento de los sistemas de innovación

Antecedentes y justificación

La expresión de Sistema Nacional de Innovación (SNI) aparece por primera vez a principios de la década de los 90. Por SNI se entiende la red de instituciones (industrias, universidades, administración pública, etc.) cuyas actividades e interacciones determinan el comportamiento innovador de un país (una región en el caso de los sistemas regionales de innovación); es decir, su capacidad para desarrollar o para apropiarse de nuevos conocimientos económicamente útiles. Este nuevo papel a desempeñar por la ciencia y la tecnología fue asumido de lleno por la OEI en su programa específico de ciencia en 1999. De este modo, se consideró que apoyar a las instituciones públicas en su adaptación a su nuevo rol de mecanismo de interrelación entre los distintos actores del proceso de innovación, clave para el desarrollo económico, debía ser una prioridad.

Del análisis de las acciones del cuatrienio 1999-2002 se desprende que, además de continuar en esta labor, la OEI deberá complementar dichas acciones sobre otros actores de la innovación que faciliten la labor de los organismos de ciencia y tecnología. Estos actores serán la universidad, los investigadores y la sociedad.

Estrategias

La heterogeneidad de los públicos a los que se dirige la acción de cooperación aconseja seguir estrategias diferentes con cada uno de ellos: formación y actualización con los organismos de ciencia y tecnología; fortalecimiento de los mecanismos de interfaz universidad-empresa, y promoción de la demanda y sensibilización pública en la sociedad. Al abordar el desafío de la innovación en el enfoque CTS+I se pretende reconocer el relevante papel funcional jugado también por el entorno social -constituido por consumidores, afectados, público interesado, etc.-, además de los entornos tradicionales del sistema -científico, tecnológico, productivo y financiero.

La OEI, a través de la creación de materiales adecuados a los diversos públicos y el establecimiento de subredes en el marco de la red de cátedras CTS+I, contará con un mecanismo principal de trabajo para lograr sus objetivos.

Para desarrollar estas actividades, la OEI seguirá avanzando con los distintos acuerdos interagenciales que ha venido estableciendo, de forma que hagan posible la convergencia de acciones y de recursos.

Entres las posibles estrategias a desarrollar se encuentran:

  • Diseñar y realizar un plan de formación y actualización de técnicos de los ONCYT sobre los temas que se consideren prioritarios.
  • Editar y difundir materiales dirigidos a los actores sociales de la innovación y a los investigadores de las entidades públicas, que les permitan responder adecuadamente a las demandas de la innovación. Los materiales permitirán su uso en procesos formativos a distancia o semipresenciales que se harán en cooperación con universidades de prestigio de la región.
  • Diseñar estrategias de fomento de la demanda de conocimiento universitario desde la sociedad y la empresa, apropiadas a cada contexto sociocultural.

Línea de cooperación 4: Fortalecimiento de las administraciones públicas en los procesos de modernización tecnológica

Antecedentes y justificación

La rapidez de los cambios introducidos por la "revolución digital" ha favorecido una creciente demanda para la introducción de la tecnología de información y comunicación (TIC) en las actividades de la administración pública de los países de Iberoamérica. En muchos casos, este proceso se ha realizado de manera desordenada, y no siempre se ha contado con los recursos humanos necesarios para lograr una gestión que apoye dichos cambios de manera efectiva. En el contexto social y económico regional es indudable que una limitada y desequilibrada introducción, uso y desarrollo de las TIC genera ineficiencias, pérdida de oportunidades y retraso tecnológico.

De esta manera, es responsabilidad de los gobiernos de la región promover una transición efectiva y reflexiva hacia la sociedad de la información, y, particularmente, una adaptación de las estructuras administrativas y operativas del Estado para lograr la capacidad institucional necesaria destinada a aprovechar los beneficios de la revolución digital como instrumento para el desarrollo. Al mismo tiempo, es importante ser conscientes de sus riesgos e incertidumbres, involucrando en el proceso a los agentes sociales cuya sensibilización y respaldo es básico para el mismo.

La OEI y diversas agencias de cooperación han recibido demandas de los gobiernos para apoyar el fortalecimiento de sus capacidades en los procesos de modernización tecnológica, los cuales representan un importante rubro en el capítulo de las inversiones públicas.

Estrategias

Se diseñará y pondrá en marcha un sistema de formación para gerentes públicos de la sociedad de la información en los países iberoamericanos. Con ello se buscará contribuir a la implementación y consolidación de las estrategias nacionales orientadas hacia la incorporación progresiva de la administración en la sociedad de la información.

El propósito de esta acción es promover la formación profesional de los recursos humanos en las administraciones públicas de los países iberoamericanos por medio de mecanismos semipresenciales, en particular de funcionarios responsables de los procesos de introducción de las TIC.

Se propiciará, sobre todo, la capacitación, actualización, motivación y renovación de los grupos de gerentes públicos directamente relacionados con el desarrollo de la sociedad de la información, basándose en la presentación y discusión de visiones, materiales, métodos, conceptos y prácticas relevantes para la introducción efectiva de las TIC en las estrategias de desarrollo de cada país.

Entre las posibles estrategias a seguir se encuentran:

  • Diseñar y realizar un plan de formación de gerentes públicos especializados en la incorporación de las nuevas tecnologías de la información en las estrategias de la administración pública. Editar y difundir materiales didácticos en formato electrónico.
  • Desarrollar un servicio de información e intercomunicación a través de redes telemáticas que favorezcan la creación de un espacio permanente de discusión y de difusión de mejores prácticas.


 

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