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Documentos Institucionales

Avanzar en la construcción de un Espacio Cultural compartido. Desarrollo de la Carta Cultural Iberoamericana

     

Autores
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Edita
OEI
Año
2012

Versión digital
formato PDF

Versión impresa
No disponible

Índice

PRESENTACIÓN

PARTE 1:
DESARROLLO DE LAS FINALIDADES DE LA CARTA CULTURAL

Introducción

Capítulo 1. AFIRMAR EL VALOR CENTRAL DE LA CULTURA
Afirmar el rol insustituible de los Estados iberoamericanos en el reconocimiento de los derechos culturales y el derecho a las culturas
Fortalecer la Institucionalidad Cultural Iberoamericana
Fortalecer los marcos jurídicos y legales en el ámbito de la cultura

Capítulo 2. PROMOVER Y PROTEGER LA DIVERSIDAD CULTURAL
Desarrollar y dotar de contenido a los conceptos de interculturalidad, multiculturalidad, biodiversidad y descolonización
Promover el respeto de las cosmovisiones y la capacidad de autodeterminación de las culturas iberoamericanas (descolonización)
Promover la inclusión en nuestras sociedades de los jóvenes, los discapacitados, los pueblos originarios, afrodescendientes, etc.

Capítulo 3. CONSOLIDAR EL ESPACIO CULTURAL IBEROAMERICANO
Incentivar el desarrollo conceptual y la reflexión sobre el concepto “espacio iberoamericano” en un sentido político
Estimular el diálogo cultural entre los bloques regionales existentes en el espacio iberoamericano
Valorar las experiencias y acciones de las estructuras regionales y subregionales de cooperación entre los Estados

Capítulo 4. FACILITAR LOS INTERCAMBIOS DE BIENES Y SERVICIOS CULTURALES
Promover la circulación, movilización y difusión de bienes y servicios culturales en el espacio cultural iberoamericano y en el ámbito global
Propiciar la revisión y análisis de las barreras jurídicas existentes entre nuestros países Apoyar el respeto a la diversidad cultural en el contexto de los acuerdos comerciales

Capítulo 5. INCENTIVAR LAZOS DE SOLIDARIDAD Y COOPERACIÓN
Consolidar los mecanismos de la cooperación bilateral y triangular para el desarrollo sostenible del sector cultural
Instalar el espacio iberoamericano como agente de cooperación interna
Instalar el espacio iberoamericano como agente de cooperación con otros bloques y continentes

Capítulo 6. FOMENTAR LA PROTECCIÓN Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO IBEROAMERICANO
Promover internamente la formación profesional
Incentivar la formación sobre políticas y gestión cultural exterior y cooperación cultural internacional en el espacio iberoamericano

Capítulo 7. PROMOVER Y CONSOLIDAR LOS INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN Y LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN CULTURAL
Establecer los antecedentes
Delimitar el campo de la cultura
Elaborar estadísticas e indicadores culturales
Proponer formas organizativas

PARTE 2:
LA CULTURA Y SU CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO ECONÓMICO EN IBEROAMÉRICA

Capítulo 8. NUESTRA RIQUEZA CULTURAL
Introducción
Nuestra riqueza cultural

Capítulo 9. CONTRIBUCIÓN DE LAS ACTIVIDADES CULTURALES A LA ECONOMÍA EN LOS PAÍSES DE IBEROAMÉRICA
El empleo en el ámbito de la cultura y en las actividades relacionadas
El empleo cultural
El empleo público en cultura
Las remuneraciones en el ámbito de la cultura
Las importaciones y las exportaciones de bienes culturales y productos auxiliares para la producción cultural
Las importaciones de bienes culturales
Las exportaciones de bienes y servicios culturales y balanza comercial en el rubro
El gasto público en cultura

Capítulo 10. PARTICIPACIÓN Y CONSUMO CULTURAL
Patrimonio
Presentaciones artísticas y exposiciones
Libros
Prensa
Audiovisual
  Audiovisual: Cine
TIC y consumo digital

Capítulo 11. EL APORTE DE LA CULTURA A LA ECONOMÍA DE LOS PAÍSES DE IBEROAMÉRICA
El PIB cultural
El aporte económico de las industrias culturales y creativas

Capítulo 12. LA META DE AUMENTO DE LOS PRESUPUESTOS FISCALES DE CULTURA Y RECOMENDACIONES PARA LA POLÍTICA CULTURAL
El aumento de los presupuestos públicos de cultura
Recomendaciones para considerar en las políticas culturales

BIBLIOGRAFÍA

Fragmento

La aprobación de la Carta Cultural iberoamericana por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Montevideo en el año 2006 no sólo constituye una referencia histórica. Mira, también, hacia el futuro; y plantea, como exigencia, que la cultura iberoamericana se reconozca y consolide como uno de los ejes vertebradores de nuestra vida colectiva.

No puede ser de otra manera. Tenemos la convicción de que formamos una comunidad con lenguas y culturas compartidas mayoritariamente. Esta comunidad es valorada como tal por el resto del mundo, y a ella se le reconoce tanto su enorme riqueza como su diversidad. Así, el Estado Plurinacional de Bolivia está formado mayoritariamente por población indígena, el bilingüismo de las lenguas guaraní y española es parte de la vida cotidiana en el Paraguay y Guatemala tiene una variedad de lenguas y de culturas que convierten al país en un ícono admirable de diversidad.

Hay, por otro lado, vastas regiones andinas en las que el quechua y el aimara son las lenguas de mayor uso vigente, y en muchos lugares de la República Bolivariana de Venezuela, Costa Rica y Nicaragua se escucha hablar un inglés local proveniente de migraciones establecidas por décadas desde el Caribe anglófono. Además, más de 40 millones de latinoamericanos —casi el 12% de su población total—, viven en Estados Unidos, donde conservan sus nombres y lenguas originales.

Semejante riqueza de lenguas y culturas ha sido motivo de reconocimiento y valoración desde las otras regiones del mundo, y llevó a uno de nuestros más insignes escritores, fallecido este mismo año 2012, a escribir tan acertadas y hermosas palabras:

“Nuestro privilegio, nuestra personalidad iberoamericana, es indígena, africana, mulata, mestiza y, a través de Iberia, mediterránea, griega, latina, árabe, judía, cristiana y laica. Todo ello nos convierte en el espacio privilegiado, de Yucatán a Andalucía y de Minas Gerais al Algarve, para dialogar con los demás, que nunca serán los que sobran, los de menos, sino los que aún no abrazamos, los demás. Somos —podemos ser— el microcosmos de la convivencia”. (Carlos Fuentes, discurso en el VII Foro Iberoamérica).

La Carta Cultural Iberoamericana compendió en su breve texto este sentimiento colectivo, y se propuso articular en la región la Declaración sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO del año 2001 y la posterior Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales. Se propuso, asimismo, dar cauce y continuidad a las experiencias y estrategias de cooperación internacional desarrolladas por la Secretaría General Iberoamericana

(SEGIB) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Sus objetivos principales pueden resumirse en tres imperativos, a saber: afirmar el valor central de la cultura para el desarrollo humano, promover y proteger la diversidad cultural y consolidar el espacio cultural iberoamericano.

Sin embargo, el logro de estos objetivos enfrenta enormes desafíos. Por una parte, existen grandes desigualdades en el acceso de la población al capital cultural de cada uno de los países que conforman este espacio, correlato de las enormes brechas existentes en el terreno económico y educacional, y de la larga historia de discriminación y exclusión que afecta especialmente a las poblaciones originarias, afrodescendientes e inmigrantes. Por otra parte, los cambios sociales y tecnológicos están impactando a toda la sociedad, pero de forma especial a la juventud, y modifican la forma de estar en el mundo, las relaciones sociales y el propio significado de la cultura. Ambos retos pueden resumirse en la afirmación realizada por el PNUD en su Informe sobre Desarrollo Humano 2004 : “si el mundo desea lograr los Objetivos del Desarrollo del Milenio y erradicar definitivamente la pobreza, primero debe enfrentar con éxito el desafío de construir sociedades inclusivas y diversas en términos culturales”.

Es imprescindible, pues, impulsar la reflexión sobre el papel de la cultura en el desarrollo de los pueblos en un mundo cada vez más globalizado y de creciente penetración de las tecnologías en sociedades multiculturales. Semejante reflexión deberá contribuir a una acción transformadora que otorgue a la cultura la necesaria centralidad en el progreso de los pueblos y en el bienestar y el buen vivir de los ciudadanos.

La intención de este documento es promover una acción colectiva para responder a estos retos históricos a partir de los mandatos y finalidades contenidas en la Carta Cultural Iberoamericana. El texto que aquí se propone no es un ejercicio teórico o académico, sino un proyecto de acción que pretende servir de referencia a las políticas culturales de cada país y reforzar las iniciativas comunes en el amplio campo de la cultura. En ambos objetivos, que deben estar coordinados, se resume el alcance del proyecto: impulsar el compromiso de cada país con la cultura y desarrollar, al mismo tiempo, programas de acción compartidos en la región que fortalezcan la cultura de los países y el espacio iberoamericano común.

El documento se ha elaborado en dos partes claramente diferenciadas pero que tienen una profunda relación. La primera, en la que han participado un relevante equipo de especialistas en el campo de la cultura, abre nuevas líneas para el desarrollo de las finalidades de la Carta Cultural y analiza el papel central de la cultura en el desarrollo económico, social y personal. La segunda parte, desarrollada por el equipo técnico de la CEPAL, aborda el efecto de la cultura en el desarrollo económico de nuestros países. En cierto modo, la segunda parte cristaliza en cifras y en análisis estadístico algunos de los planteamientos de los capítulos anteriores, y llega a una conclusión impactante: los aportes de la cultura al desarrollo económico de los países son muy superiores a los presupuestos que los mismos países beneficiados invierten en el desarrollo de la cultura.

Los objetivos principales del documento pueden resumirse en los cinco siguientes que, considerados de manera integral e interrelacionada, procuran cuajar un programa de acción cultural para los próximos años.

El primero se refiere directamente al documento en sí mismo. La finalidad es mantener un debate permanente sobre sus propuestas que favorezca la participación colectiva para pensar y enriquecer el significado de la cultura de cara a un presente y un futuro en mutación permanente.

¿Cómo mantener vivo este debate para hacer del documento una referencia a lo largo de los años, y que al mismo tiempo pueda recrearse de forma ágil y participativa? La propuesta que realizamos es adoptar un “sistema wiki” para promover un debate profundo y participativo. La creación de este espacio de colaboración en formato wiki permitirá recibir información continua de los actores sociales y culturales integrados en una comunidad de usuarios. Los aportes podrían ser revisados en primera instancia por un comité de redacción de especialistas y en una segunda instancia por los representantes de los ministerios de cultura.

El segundo objetivo es reforzar los programas IBER que coordina la SEGIB y los proyectos iberoamericanos que son responsabilidad de la OEI. Como se repite una y otra vez a lo largo de los capítulos, estas iniciativas son imprescindibles para ampliar la conciencia colectiva iberoamericana en el campo de la cultura, aprender unos de otros, potenciar la creación, la expresión y el tejido industrial en cada país y enriquecernos con las diferentes sensibilidades culturales y artísticas que proceden de cada uno de los países. Se trata de lograr que todos los países se sientan partícipes y puedan acceder a los beneficios culturales que ello supone. La aprobación de cuotas diferenciales ha supuesto un gran paso para eliminar barreras que impedían la participación en estos programas.

El estudio de CEPAL que constituye la segunda parte de este documento, pero también las reflexiones incorporadas en alguno de los primeros capítulos, destacan la importancia de los dos objetivos siguientes, el tercero y el cuarto que aquí proponemos: la constitución del Observatorio Iberoamericano de las Cultura y el apoyo a los países para que puedan organizar Cuentas satélite de cultura.

Poco habremos avanzado si no conocemos nuestra realidad cultural y no somos capaces de que se tome conciencia colectiva sobre ella. Por estas razones es necesario, cuando menos, diseñar un sistema de seguimiento y evaluación regional capaz de coordinar la información obtenida por cada país y valorar además el funcionamiento de los programas comunes que desarrollamos entre todos. La propuesta de un Observatorio Iberoamericano de las Culturas, tantas veces reclamado y actualmente en sus inicios, es una consecuencia lógica de este planteamiento. La OEI está dispuesta a contribuir de forma activa en la organización, financiación y puesta en marcha de este Observatorio con el apoyo de otros organismos regionales, en especial con la CEPAL, y la colaboración de todos los países interesados. La aspiración es que en el año 2014 el Observatorio empiece a ser una institución reconocida y valorada por sus informes y por la precisión de los datos que proporciona.

Para lograr que el Observatorio obtenga la información necesaria de cada uno de los países es imprescindible fortalecer las estadísticas nacionales sobre cultura y conocer su impacto en el desarrollo económico de cada país. Hace falta, en consecuencia, que los organismos oficiales responsables de la información incluyan la cultura como una de las dimensiones específicas y autónomas. Esta es, en síntesis, la finalidad de crear en todos los países Cuentas satélite de cultura. La OEI contribuirá a financiar la incorporación de dichas cuentas a la contabilidad nacional en aquellos países que lo soliciten, de tal forma que el proceso haya entrado en su recta final en el año 2014.

Finalmente, el estudio ha puesto de relieve con precisión que aún falta mucho camino por recorrer para que todos los países lleguen a destinar al menos el 1% de su presupuesto a la inversión cultural, tal como se aprobó en la Conferencia de Ministros de Cultura celebrada en Chile, en julio de 2007. Lograrlo es el último y principal objetivo de este documento. Para ello es preciso impulsar el debate y la movilización social sobre la importancia de la cultura en el desarrollo económico y social de nuestros países y la rentabilidad de la inversión pública en el campo cultural.

En este esfuerzo colectivo debe participar el conjunto de la sociedad y de sus instituciones para poner de manifiesto el valor central de la cultura en la vida de los pueblos. Aspiramos y asumimos el compromiso de que en los años 2013 y 2014 se organice en cada uno de nuestros países un encuentro cultural en el que se debatan esas propuestas, se adapten al contexto social y cultural propio de cada uno de ellos y se sensibilice a la opinión pública y al conjunto de las instituciones sobre su importancia decisiva. Estos encuentros servirán al mismo tiempo para actualizar y modificar, si fuera preciso, el contenido del documento de acuerdo con lo establecido en el primero de nuestros objetivos.

Vivimos hoy una revolución cultural en la que tenemos que ser parte activa. La cultura no puede seguir siendo poco o mal reconocida o patrimonio exclusivo de grupos selectos. Tampoco puede restringirse a los productos que generan las industrias culturales, ni conformarse con aumentar audiencias pasivas en eventos culturales. La cultura es ahora y cada vez más una acción compartida por millones de personas que buscan encontrarse con su pasado de forma colectiva para construir el futuro con formas diferentes de expresión. La cultura es, pues, la riqueza de los pueblos que defienden su identidad y que tratan de reinventarse en un mundo globalizado, multicultural y diverso.

El documento que ahora se presenta quiere ser una contribución más en este proceso, y esperamos que detone nuevos impulsos, y que aporte a que la cultura sea realmente vivida y valorada como eje fundamental del desarrollo, del sentido de pertenencia colectiva y de la libertad de los pueblos y de las personas.

Álvaro Marchesi 
Secretario General de la OEI
Alicia Barcena 
Secretaria Ejecutiva de la CEPAL 

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